Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Zurda Creación |
![]() |
|
ESCULPIDAS EN SANGRE EL DURMIENTE DEL VALLEEs un hoyo de verdor donde canta un río enganchando locamente a las hierbas harapos de plata; donde el sol, de la altiva montaña, luce: es un pequeño valle que espuma de rayos. Un joven soldado, boca abierta, cabeza desnuda, y la nuca bañándose en el fresco berro azul, duerme; está estirado en la hierba, bajo la nube, pálido en su lecho verde donde la luz llueve. Los pies en los gladiolos, duerme. Sonriendo como sonreiría un muchacho enfermo, echa un sueño: Naturaleza, acúnalo cálidamente: tiene frío. Los perfumes no hacen estremecer su nariz; Duerme al sol, la mano en el pecho tranquilo. Hay dos agujeros rojos al lado derecho. ARTHUR RIMBAUD, 1870 “Le estaba mirando un hombre muerto, sentado, con la espalda apoyada contra un árbol a modo de columna. El cadáver llevaba un uniforme que antaño fue azul, pero que ahora había perdido el color hasta alcanzar una melancólica tonalidad verde. Los ojos, clavados en el muchacho, habían tomado el tono apagado que se ve en los costados de un pescado muerto. Tenía la boca abierta. En ella, el rojo se había transformado en horroroso amarillo. Sobre la piel gris de la cara corrían pequeñas hormigas. Una arrastraba una especie de carga a lo largo del labio superior” STEPHEN CRANE EL ROJO EMBLEMA DEL VALOR, 1895 UN SOLDADO DE LEE (1862) Lo ha alcanzado una bala en la ribera de una clara corriente cuyo nombre ignora. Cae de boca (Es verdadera la historia y más de un hombre fue aquel hombre.) El aire de oro mueve las ociosas hojas de los pinares. La paciente hormiga escala el rostro indiferente. Sube el sol. Y han cambiado muchas cosas y cambiarán sin término hasta cierto día del porvenir en que te canto a ti que, sin la dádiva del llanto, caíste como cae un hombre muerto. No hay mármol que guarde tu memoria; seis pies de tierra son tu oscura gloria. JORGE LUIS BORGES, 1964 “El muerto estaba boca arriba, en la cuneta, a unos cincuenta metros del puente. No lo habían visto morir, porque cuando llegaron ya estaba allí; pero le calculaban tres o cuatro horas: sin duda uno de los morteros que de vez en cuando disparaban desde el otro lado del río, tras el recodo de la carretera y los árboles entre los que ardía Bijelo Polje. Era un HVO, un jáveo croata joven, rubio, grande, con los ojos ni abiertos ni cerrados y la cara y el uniforme mimetizado cubiertos de polvillo claro. Barlés hizo una mueca. Las bombas siempre levantan polvo y luego te lo dejan encima cuando estás muerto, porque ya no se preocupa nadie de sacudírtelo. Las bombas levantan polvo y gravilla y metralla, y luego te matan y te quedas como aquel soldado croata, más solo que la una, en la cuneta de la carretera, junto al puente de Bijelo Polje. Porque los muertos además de quietos están solos, y no hay nada tan solo como un muerto” ARTURO PÉREZ-REVERTE TERRITORIO COMANCHE, 1994 31/03/2004 00:24 Comentarios » Ir a formulario |
Temas
Archivos
EnlacesMalditos y Heterodoxos
En la Trinchera, Calada la Bayoneta
Tierra de NadieHeridas de Letras
Cine y Metralla
ResistenciaInsomniaReus, Ciudad MuertaRequiescat in Pace
EstadísticasBlogosferaRevistas en Acción
|