Lost In Traslation, 2003Sofia CoppolaEn mitad de la metrópoli deshumanizada, del informe laberinto de cementos y aceros, vinilos y neones mayestáticos; justo allí donde la carne palidece, pierde olor para hacerse gris hierro; justo allí donde la piel se ensombrece, pierde candor para teñirse de vidrio y fibra, dos espíritus extraños se miran, se abrazan, se tienen uno al otro por encima de todo lo creado. Se encontraron por azar, sus destinos convergieron por un breve, divino instante, como dos gotas de rocío unidas en la misma hoja tras la noche helada, como dos granos de arena rozándose untuosos tras la riada fértil, tal que un par de ascuas ardientes flagelando el aire en su abrazo, ardiendo el entero cielo con su brillo, justo antes de separarse para siempre, en busca cada cual de su fuente.
Y el constante devenir tormentoso de trajes negros nada puede, y el continuo transitar de blancas telas nada hace, y el fluir incesante de cuerpos sin alma, todo prisas, ausencia de corazones, en nada los empaña… porque ellos están inmersos, perdidos en la tranquilidad, el silencio, la magia del ojo del huracán… y en él sus manos hablan, y sus pechos musitan, y sus ojos gritan todo un universo de ardores y pasiones imposibles, deseadas, desde largo tiempo atrás soñadas… y sus labios susurran al oído, muy bajito, muy dulce, muy limpio…
“Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Jamás voy a poder olvidar esa sonrisa”...
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