EN MIS TORMENTAS...

Hay pocas cosas que, al menos a mí, me sepan mejor que una tormenta nocturna, y sé que no soy el único. Media hora atrás la noche era aquí un infierno de lluvia, truenos y relampagueo salvaje, el tronido del agua al reventar contra la ciudad asustada lo llenaba todo y la piel se me erizaba, cual gato viejo en guardia, de puro y vivo escalofrío. Años atrás el chaval que fui, ese mismo que empezaba a amueblarse la cabeza con gozosas lecturas góticas, hubiese disfrutado horrores con una semana como esta, con unas tempestades nocturnas como las que estos días atrás por aquí se han dejado caer, y no habría dejado de ensoñar más y más oscuras imágenes en aquella, por entonces, intocable imaginación ávida de sensaciones extremas.

En las Tormentas de mis Adentros


Pero claro, los años pasan, nunca en balde, y el dolor físico todo lo jode y lo corrompe, mucho más que cualquier otra cosa cuando eres joven, porque no estás preparado, no has desarrollado todavía armas psíquicas pra dialogar con él, si es que eso es posible en algún momento de cualquier vida. Y de repente un día no puedes dormir, y el otro tampoco, y al siguinete apenas pegas ojo un par de horas, y te preguntas algo similar a ¡¿qué esta pasando?! pero en susurros mentales, como no queriendo expresar directamente esa zozobra en tu consciencia, porque sabes que la inmediata respuesta a eso es el transcurrir de los días y el no tener explicación para cada vez más y más cosas.

Y bueno, llega el septiembre de tus 26 otoños y da la casualidad de que, raro en tu ciudad, o lo que sea, le da por regalarte un par o tres de buenas lluvias torrenciales con la luna a mano, y tú te levantas a medianoche a observarlas desde la oscuridad y el silencio de tu salón, entre otras cosas, porque tienes el sueño tan ligero y frágil que el más mínimo ruido te abre los ojos y después ya no los puedes volver a pegar. Y entonces sientes el frío de la lluvia caer, el escalofrío de la lluvia asesinar aire contra la calzada, y algo se remueve en tu interior, pero muy vago, muy triste, como encadenado a sentimientos mancos y mudos. Sabes que no es lo mismo y te jode, pero no puedes hacer nada, porque este es tu tiempo ahora, la persona que eres, y todo lo que hiciste y dejaste de hacer te ha llevado hasta aquí, y se te atojan pocas verdades más ciertas y terribles que esa.

Aun así disfrutas del temporal, no como te hubiese gustado, pero lo haces, te dejas llevar. Podría ser mucho peor, piensas, realmente ahora mismo tampoco me puedo quejar, porque en muchos aspectos atravieso un periodo dulce, bonito, precioso como pocas cosas al alcance de tu vista y tu corazón, algo sobre lo que no quieres preguntarte demasiado no sea que todo se desplome ante tus ojos rojos de rabia como un castillo de naipes expuesto al vendaval. Y sonríes, no demasiado, levemente, lo justo para iluminarte la cara con los breves días pasados y los cortos días por venir, recordando momentos y perfilando instantes, sintiendo que ahora más que nunca es el momento del carpe diem aquel con el que tanto te dieron la paliza en el instituto y que no entendías porque ni tenías los años, ni la mente, ni habías sufrido todavía la cantidad necesaria de dolor -físico y del otro, del que te quema por dentro, te amarga entero y termina por agrietarte la piel y la sonrisa-. Entonces algo parecido a aquello que sentías vuelve a renacer en algún lugar desconocido pero que sabes tuyo, decides aprovechar el momento, no preguntarte más nada por esos instantes, mientras arrecia la tempestad y nada más humano e inhumano te perturba, en compañía tan solo de tu inquietud y tu alegría.

Al poco la tempestad cesa, la noche empieza a clarear y la calle se llena de coches que pasan y almas que madrugan la vida, transcurriendo sus segundos, conduciéndose sigilosamente hacia océanos de nada e insensibilidad. Y eso te devuelve a ti de nuevo, a ese del que te es tan difícil escapar incluso ahora que tienes tanto por lo que sentir júbilo. Vuelven las preguntas, siempre sin respuesta o con una respuesta risible, insatisfactoria, y los labios te vuelven al sitio, donde dibujan la duda, siempre la duda. Nunca te pareció malo dudar, ahí está la salsa de todo, lo que te hace moverte, lo que te hace luchar. Pobre del que crea tener claras las cosas en su vida, porque entonces estará tan perdido como esas mismas gotas brillantes que, una vez realizado su vuelo en picado sobre la noche, se ahogaron en los charcos al borde de la calzada, convirtiéndose en agua sucia, agua muerta y podrida.

Luego te pones a escribir esto, porque sí, porque prefieres emborronar líneas a volver a meterte otra sesión de interrogantes sin respuesta entre pecho y espalda. Deberías replantearte muchas cosas, sí, pero no hoy, quizá tampoco mañana, porque estos días sólo tienes ganas de sonreír, de volver a experimentar los escalofríos de antaño sintiendo pequeña el alma bajo la tormenta, y mucho menos, deseas cuestionarte a estas horas de la mañana, si estás dónde siempre quisiste estar y has conseguido ser una mínima parte de lo que esperabas. Es tiempo de cerrar los ojos y pasar... pasar con el tiempo... pasar con la mañana que ya avanza.

Ya habrá tiempo de lo otro, supongo, como habrá tiempo para de nuevo el dolor, ese que nuca pierde guerras, sólo batallas, y también tiempo para las lágrimas y el cagarse en esta maldita vida que al mismo tiempo te parece lo más mágico pero también la mayor de las cabronadas. Estaría bien ser menos consciente de todo, reflexionar un poco menos acerca de todo, eso sería regenerador, un alivio sin duda, pero entonces ya no serías tú el que escribiría estas líneas, tal vez ni siquiera escribirías, y todo sería anónimo y diferente.

Hoy por hoy, en este instante, sigue lloviendo aunque ya no hay tormenta, y yo siento cosas, contradictorias y ambivalentes, y a tantas y tantas de ellas ni les sé ni les quiero poner nombre, por ahora. El tiempo, mis decisiones, mis errores cometidos, mis errores por cometer, me pondrán en mi lugar, sea el que sea y aguarde donde aguarde... pero eso será otro día... y ahora siento también que es el instante de, al menos, por hoy, dar un punto y final a todo esto.

© JIP
03/09/2004 23:40

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Autor: pauli

vaya, veo que has decidido volver a poner los coments, espero que dure :).

Fecha: 04/09/2004 18:40.



Autor: JIP

Así, es... yo también espero que dure :)

Espero vuestras palabras de nuevo...

Fecha: 04/09/2004 20:24.


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Autor: antonellla

hola las tormentas dan mucho miedo eeeeeee yo me asusto

Fecha: 22/05/2008 19:03.


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