Cuando crees que no hay nada más solitario que un andén desierto porque ya partió el tren que se llevó lo que tú más quieres, estás al fin de vuelta en casa y te topas con un pasillo, largo y oscuro, silencioso, y el mundo se te cae encima... Enciendes la luz y de repente encuentras, justo allí donde tan sólo unos minutos atrás habías
mirado sin
ver, un regalo dulce y maravilloso que lo significa
todo...
© JIP