Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Zurda Creación |
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AL VOLANTE¿Habéis tenido alguna vez la oportunidad de observar de cerca un coche destrozado en el que fuisteis pasajeros, o que incluso condujisteis, pero en el que no viajabais cuando se produjo el accidente? Es algo extraño, poco común, pero a mí me ocurre a menudo. Yo conduzco coches con los que algunos después se matan… Y después los traen adonde yo trabajo y los dejan allí durante meses, ataúdes de metal retorcido y chamuscado, hasta que terminan por comerse el espacio y alguien decide desguazarlos todos de golpe. Aunque al par de meses ya vuelve a estar todo lleno de nuevo. ![]() Yo los miro, los observo atentamente, incluso les hago fotos. De tanto en tanto reconozco alguno, por la matrícula, y a veces hasta recuerdo algún momento concreto en el que yo mismo conduje aquella máquina o viajé en ella de paquete. Entonces me los quedo mirando un buen rato. Miro el habitáculo del conductor, o el del acompañante, imaginándome dentro. Imagino mi cerebro coordinando las maniobras; mi hígado y mi corazón un poco más abajo, transitando hacia adelante con el resto de mi cuerpo; mis pulmones detrás, retrepados sobre el respaldo del asiento, negociando la respiración; también mi trasero y mis órganos sexuales, sobre el asiento, descansando; y abajo del todo mis piernas y pies, trabajando todo el rato sobre los pedales para llevarme a mí y a la máquina a buen puerto. Hay ocasiones en las que esos habitáculos están tan deformados e irreconocibles que parecen una pintura surrealista. Contemplas el morro encastado sobre la parte de los pedales, el salpicadero y el volante terriblemente deformados sobre la base del asiento, o parte del techo hundida salvajemente hacia abajo. Y todo ello salpicado de diminutos pedazos de vidrio, a veces incluso de oscuras y difuminadas manchas oscuras cuya fuente prefieres obviar. Intento imaginar un cuerpo humano ahí dentro, en ese reducido espacio de pesadilla, y el estómago se me encoge. Porque primero pienso en el pobre desgraciado que viajaba allí dentro cuando el coche se fue al garete, en cómo su cuerpo tuvo que deformarse al unísono con la estructura del vehículo, en cómo se rompieron sus huesos, reventaron sus órganos, o machacaron sus extremidades. Y después de eso, automáticamente, cambio su cuerpo por el mío, y construyo lentamente mi propia muerte bajo esos mismos hierros. Quiero decir que es irremediable. Te lo acabas planteando fríamente. Al fin y al cabo yo había estado en aquel asiento, había manejado aquel volante; podría haber sido yo el cadáver… Pero no fue así. Ni ha sido así hasta ahora. Lo cual no quiere decir que no esté a tiempo de ser uno de ellos todavía. Mi ex siempre me repetía que yo moriría de viejo o en un accidente de coche. ¿Lo diría por mi forma de conducir?... Me decía unas cosas tan bonitas... En fin. Contemplar esos coches siniestrados me lleva a pensamientos como estos, y a otros tantos, no menos onerosos. Me lleva a pensar en la cantidad de vidas que se apagan cada día, cada fin de semana, justo en el momento del viaje a alguna parte, que es como decir que el viaje que es la vida se acaba antes de tiempo porque un muro o un conductor borracho se plantó justo en mitad de uno de tus microviajes. ¿Cuántos años hubieras vivido de no haber cogido ese día el coche? O tal vez estaba ya todo hecho y ya al nacer estaba previsto que ése fuese tu último viaje… Da qué pensar. Como también da qué pensar que, en cierto modo, cada vez que cojo un coche en el trabajo, estoy preparando indirectamente la muerte o la parálisis de desconocidos. O que en la medida en que esas muertes y parálisis existen en potencia en esos coches, las mías existen per se también en algún coche en el que todavía no me he subido, al que tal vez nunca suba. Y eso es extensible a todos. Al menos a todos los que viajan en coche. Puede que no tuviese constantemente todas estas locuras en la cabeza pudriendo mi mente si un buen día no me hubiese dado por leer "Crash" de J. G. Ballard; si no tuviese que enfrentarme día tras día durante horas al infierno de las carreteras y el tráfico; si no tuviese que contemplar cada cierto tiempo las retorcidas esculturas que la gente hace con sus coches y sus vidas. Pero es así. Y no hay vuelta de hoja. Y lo más paradójico de todo es que el estar advertido, el ser más consciente que la mayoría de toda la muerte que encierra una carrocería, no asegura que mis días no acaben hechos un amasijo sangrante entre hierros y plásticos desballestados. Nunca se sabe cuándo ni dónde comienza el final del viaje… Los caminos del Dios de la BioMecánica son inescrutables… Quizá no comienza ni termina, porque no hay viaje, porque todo es una ilusión y esta partida que llamamos existencia ha estado amañada desde siempre. © JIP 03/01/2005 23:42 Comentarios » Ir a formulario
ahora entiendo eso que crash despierta en ti... vaya.. tengo pendiente volver a ver la película... que no entendí.
Fecha: 04/01/2005 14:00.
Mira la peli, sí, es enfermiza... como la novela, léela también si puedes :)
eso sí, no garantizo que no te vulvas tarumba como un servidor ;) un saludo. Fecha: 04/01/2005 18:43.
¿Sabes? tu mensaje de hoy me ha recordado 'Una soledad demasiado ruidosa' de Hrabal, siento que lo que tu haces con estos coches el hacia algo parecido con los libros que prensaba.
Un beso. Fecha: 04/01/2005 20:25.
(Uau): la verdad es que me he quedado sorprendidísima... este post es una magnífica manera de trascender lo que haces cada día. Enhorabuena por ese cerebro!
Cristina Fecha: 05/01/2005 19:59.
Magda, no conozco ese libro del que me hablas, pero investigaré, porque sabes que sí va de libros me interesa :)
Cristina, gracias por el comentario, mi cerebro dice que también te lo agradece, aunque no sé hasta qué punto son merecidos ;) Nos leemos. Fecha: 06/01/2005 08:41.
Mmmmmmmm mente enfermiza + crash + biomecánica = jip
Es probable que esa combinación suponga tamaño resultado, si Poe levantara la cabeza y viera un bólido destrozado... Fecha: 06/01/2005 11:38.
Gracias Iván por lo de mente enfermiza, teniendo en cuenta los uniformados tiempos que corren, lo tengo por todo un halago...
un saludo. Fecha: 06/01/2005 12:04. |
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