Vida Puta y Sin Talento

TannHäuser. Año 5.

Zurda Creación

NADA EN LA NEVERA

Yo estaba doblado sobre mí mismo, u ovillado, como una madeja de lana gris o un erizo asustado, escojan la que prefieran. El caso es que estaba así, cabizbajo, la frente sobre las rodillas, los brazos juntando sin ganas las piernas, en algún lugar extraño. En realidad digo "extraño" porque no tengo mucha idea de cómo era; al fin y al cabo estaba allí, ovilladamente gris y con los ojos cerrados... ¡¿Cómo podía saber en qué clase de lugar estaba?! Para eso debería haber abierto los ojos, mirar, y, la verdad, no tenía muchas ganas, porque estaba muy muy ocupado compadeciéndome de mí mismo. ¿De quién si no?... Bueno, vale, me han pillado, seré sincero. Lo cierto es que alguna idea de cómo era el dichoso lugar sí que tengo, pero tampoco demasiado clara, esto es, definida, así que mejor lo dejamos estar, porque me gustaría que este fuese un texto corto y no una de esas parrafadas insufribles que suelo pergeñar. Tampoco tengo muchas ganas de ponerme a describir, de modo que lo arreglaré diciendo que era un lugar frío, desolado, y en el que no había dónde sentarse. Si hubiese habido alguna suerte de asiento no duden ni un instante que el yo que estoy intentando narrar en este aborto de texto habría preferido compadecerse sentado a hacerlo gríseamente ovillado.

En fin, que el lugar no sólo era extraño, sino que además era inhóspito de cojones. Quizá se pregunten, "¿Cómo demonios había llegado usted o tú o como leches te llames a dicho lugar?" Buena pregunta, sin duda, son ustedes muy listos, avezados lectores, no se les escapa una... Pero hoy no es su día, porque aquí mando yo, o lo que es lo mismo, narra un servidor... y un servidor no tiene ganas ahora de estrujarse las meninges buscando la respuesta a una situación tan estúpida como la que estoy planteando en este cuento. Así que sigan preguntándoselo -pero para adentro-, o bien sigan leyendo, o bien déjenlo ya por imposible, porque lo que ha de venir bien parece que no ha de mejorar en mucho lo que hasta aquí han padecido...

Bien, ¿estamos todos?... mmmm... detecto alguna que otra juiciosa deserción, aunque menos de las higiénicamente recomendables. Luego no digan que no les avisé.

Bien, por dónde iba... ah, sí, bueno... en realidad, no... mejor... ¡NO!, rotundamente... no tengo ni idea de por dónde iba. En realidad no iba por ninguna parte. Todo esto no es más que un gran pestiño. ¿Tendré agallas de publicar esta basura?... En fin... Joder, ¡cuánto punto suspensivo!, siempre estoy con los puntos suspensivos a cuestas; pongo demasiados, pero no puedo evitarlo, sé me da bien eso de ser dubitativo... para eso no hace falta título, ni se necesita experiencia, ni idiomas, simplemente te pones ahí, dónde sea, en un lugar extraño o en el salón del comedor, y dudas... mmmm... mmmm... ¿Por qué sí esto?... ¿Por qué no lo otro?... y sin darte cuenta los puntos suspensivos empiezan a fluir cadenciosos de ti, como si fuesen malas vibraciones en dispersión desde la hondura de tus inquietudes...

Bueno, me he vuelto a perder, es decir, he vuelto a perder el hilo, el de la narración, y el de la madeja, y ya mi personaje, ese mismo que soy yo y que está ahí, hecho un mazacote sobre sí, compadeciéndose, se me está deshaciendo por momentos porque mi otro yo, el que está aquí, delante del ordenador, no tiene ni puta idea de qué carajo escribir hoy, y se está yendo por los cerros de Úbeda... A todo esto, ¿cómo deben ser los cerros de Úbeda? ¿Ustedes los han visto? ¿No? Yo tampoco. Es curioso. Tanta gente que se va por ellos para aburrirnos el día y nadie sabe cómo demonios son... Es extraño...

Bueno, debería ir aligerando, yo quería una paranoia corta y esto ya se está convirtiendo en un castigo. Debería hacer algo. ¡¿Pero qué?!... Bueno, podría probar con aquello del sujeto, verbo, predicado... es típico, y tópico, y está muy visto... pero hay a quien le funciona... Veremos...

Pues eso, que yo estaba allí, ovillado y gris, echo una mierda, vamos, y en un lugar que más que extraño, era tan frío y desolado como mi nevera. Como puntualización a esta agudísima comparación les informaré, por si no se encontraban en antecedentes, que estoy soltero y vivo solo... y no, amigos... no se me da nada bien ninguna de las dos cosas. ¿Algún alma caritativa y dadivosa -y femenina- que se preste a enseñarme los secretos de la cocina?... Bueno, ¡céntrate chico!, que empiezas a dar pena... Yo andaba diciendo alguna tontería... mmm... mmm... -¿lo han visto?... es fácil... ¡pruébenlo en sus casas!... los menores con la supervisión de un adulto que no esté viendo la televisión, por favor- ¿Por dónde iba?... ¡Ah, sí!... Por mí, ahí, echo un asquito en mi nevera vacía y terminal... Es un lugar lo suficientemente extraño para compadecerse, ¿no creen?... si al menos hubiese tenido un triste tomate me habría podido sentar en él, y luego comérmelo, dicen que es bueno para la próstata... ¡Argh!... en Úbeda de nuevo y yo sin mis gafas para ver de lejos... así nunca les podré describir cómo son sus cerros... aunque vistas mis ganas de describir a lo mejor se quedaban con las ganas... si es que las tenían... y, de tenerlas... ejem... yo me lo haría mirar por un profesional urgentemente...

Bueno, ya está bien de esta cháchara inmunda... voy a acabar, quiero el the end, el fin, el telón, pero ya... Esto es insufrible. ¿Todavía queda alguien leyendo? ¿De verdad? Joder... ¡vosotros sí que valéis! Tranquilos, lo haré, acabaré ya mismo con este sufrimiento, por vosotros, por vuestra inestimable capacidad de aguante...

Estoy yo, es decir, una parte de mí, no la que narra, sino la que está triste, y estoy ahí, en mi nevera, ovillado, gris, echo un asquito, compadeciéndome. ¿Por qué? Buena pregunta, sí, pero esta tampoco os la puedo responder. Me gustaría, sí, antes que nada por mí mismo, porque si la tuviera tal vez no me vería en semejante situación, pero no, no la tengo, así que ahí me tienen; final –y terriblemente redundante-. Aunque creo que sí sé un poco a cuanto de qué viene todo esto. Creo que es el tiempo, no el mal tiempo, ni el bueno, no ese del que todo el mundo habla cuando no tiene de que hablar. Estoy hablando del otro, el que pasa y no vuelve, y me está consumiendo por momentos...

El tiempo corre y yo estoy ahí, compadeciéndome porque no puedo alcanzarlo, quemando mis instantes mientras infinidad de mis posibles se volatilizan para no volver jamás. Y lo peor es que no me puedo mover aunque me gustaría. No puedo reaccionar, abrir los ojos, observar atentamente el espectáculo dantesco en que se ha convertido mi nevera. Más que ovillado, tal vez esté petrificado, gris y duro e insensible como una maldita roca.

Es triste, patético, inasumible, pero está ahí. Ahora les toca a ustedes imaginar si es que les viene en gana. Son los lectores al fin y al cabo. ¿Dónde empieza y termina aquí la ficción? ¿Dónde nacen y acaban mis melancolías?

En realidad todo eso tampoco importa demasiado, porque aquí la única verdad relativa es que el tiempo se acaba...

Porque el tiempo del sueño no es el tiempo de la vida, y es el primero el que se me está agotando; estoy comenzando a vencerme, solidificarme definitivamente, preparando mis días de piedra. ¿Cuánto creen ustedes que podré aguantar? Días, semanas, tal vez meses... no un año, por descontado, eso ya se lo aseguro yo...

A partir de aquí ustedes pueden apostar y yo puedo ya ir despidiéndome, no sin antes apostillar esta infamia escrita con la anhelada palabra...

FIN

© JIP
06/01/2005 23:41

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Autor: Charito

plas, plas, plas, increible...buenísimo...es que me dejas flipandooo.
besitos.
animoooooo!!!

Fecha: 06/01/2005 21:58.


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Autor: PaRaP

De todo el texto me ha quedado una duda muy razonable: ¿sentarse en un tomate? ¿Que pedazo de tomate, no?

saludos

Fecha: 06/01/2005 22:56.


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Autor: PaRaP

Sin duda alguna la nevera debe ser bastante grande también... xD

Fecha: 06/01/2005 22:58.



Autor: JIP

O yo muy chiquitito... ;) Mi nevera no es muy grande, pero como siempre está vacía pues lo parace... :)

Charito, como siempre, gracias por tus palabras...

Fecha: 06/01/2005 23:01.


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Autor: Anónimo

quien eres.juegas a que danzas con la vida, hablas de tiempo e instante, de replicantes y demás topicos frikis nexus 6. Por qué no te atreves, que te pasa, se nota que hablas con sinceridad a veces, y que después te pierdes en un personaje forzado, bueno, tonto, tímido, gracioso...tu no eres eso.Lo sabes.He leido todo el rollete, he estado contigo, y me dejas con pena pero tambien con esperanza. Quizas nos veamos algun dia. Cuidate.

Fecha: 06/01/2005 23:14.



Autor: JIP

Uyuyuy... cuántas cosas que me dice este anónimo lector...

¿Dices que me conoces, que has estado conmigo? Entonces a qué coño viene preguntarme quién soy; si ya lo sabes... ¿o no?...

Pues sí, soy muy tópico, muy friki, y muy nexus 6, y un montón de cosas más, todas ellas terriblemente ordinarias y pedantes...

¿A qué juego?... Esa es fácil. Juego a lo que a mí me da la gana... es decir, que me pongo todas las máscaras que puedo y quiero e interpreto todos los papeles que puedo y quiero... aunque eso sí, al final siempre está mi nombre, mi firma... cosa que tú no puedes decir...

Te dejo con pena y con esperanza... mmmm... interesante... si quieres te doy mi número de cuenta y me ingresas unos milloncejos, seguro que así me arreglas la vida y dejaré de ir de víctima por ahí...

Qué más... Quizá nos veamos algún día... Sí, quizá... o quizá te mueras mañana... quién sabe... por eso, antes que decir que me cuide, cuídate tú, seas quien seas...

saludín para ti "anónimo", sin acritud...

Fecha: 06/01/2005 23:30.


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Autor: Magda

Javier, me ha encanto lo que escribes y cómo lo escribes.

Pero te quiero sugerir algo: Para nada importa que "se vaya usía por los cerros de Úbeda", a veces, aunque para algunos no parezca, son más bellos, interesantes y fascinantes que los derechitos.

Me presto a enseñarte cocina mexicana, cuando gustes ;)

Fecha: 07/01/2005 18:48.



Autor: JIP

Gracias Magda,

me quedo con el consejo...

y también con el ofrecimiento gastronómico, por supuesto... ;)

un saludo.

Fecha: 07/01/2005 19:01.


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Autor: Sole

Me gustó el ir y venir del narrador y su irreverencia y falta de cordialidad con los lectores que sí queríamos más datos.

No amenaces con despedidas. La literatura es una de las drogas más adictivas y quien se aleja, seguramente recae.

Fecha: 08/01/2005 03:55.



Autor: JIP

Gracias Sole :)

por tus palabras y por "querer más datos"...

Tienes razón. La literatura es un vivio irrenunciable. Aunque quisiese no podría dejar de enfrentarme a la página...

un saludo.

Fecha: 08/01/2005 08:20.


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