Vida Puta y Sin Talento

TannHäuser. Año 5.

Zurda Creación

TRISTE, SOLITARIO, Y FINAL...

Era muy pequeño, todos lo éramos, allí, en la escuela, donde lo mejor que había era el recreo, al menos eso es lo único que yo recuerdo, así que aquello debía ser lo mejor. El recreo era para correr, correr todo el rato, de arriba abajo, hasta reventar, aunque nunca lo hacías, reventar, pero ahí estabas, corriendo de un lado para el otro, como buscando la muerte. Creo que corríamos por algún motivo, seguramente perseguirnos los unos a los otros, probablemente eso, aunque no estoy seguro, porque sólo recuerdo correr, todo el tiempo, durante todo el recreo, todos los recreos... Parecen absurdas, ahora, desde los años, todas aquellas carerras locas, pero entonces no había nada mejor que aquello, más divertido, seguramente porque era la época en que lo absurdo hubiese sido preguntarse el porqué de las cosas... Las chicas nunca corrían, sin embargo, ellas hacían corrillos y hablaban de cosas, y luego sonreían, se carcajeaban, ensayaban miradas, y luego seguían hablando de cosas, sus cosas de chicas. Algunos decían que hablaban de novios, sus múltiples novios, allí en la escuela, en aquel mismo recreo, que las oían hablar de ellos, pero yo no sabía nada de todo eso, porque yo sólo corría de un lado para el otro, persiguiendo, o eso creo, y cuando pasaba cerca de uno de aquellos corrillos no escuchaba nada a excepción de sus carcajeos. Yo corría rápido, entonces, y no me importaban sus novios. Ni sus carcajadas. Ni ellas, en realidad. Sólo correr...

Había una chica que sí corría, se llamaba Mari Carmen, y corría mucho, bastante bien, las más de las veces detrás mío, aunque yo de eso no me daba cuenta, así que no sé si corría tan bien porque sí, porque ella podía, o sólo porque lo necesitaba para poder seguirme. Como ya he dicho, yo de todo esto no me daba cuenta; ya entonces no veía demasaido bien... Mari Carmen, un nombe normal para una chica normal, como ella, ni guapa ni fea; normal, o eso pensaba yo, aunque siempre sonreía, y su sonrisa, recuerdo desde aquí, desde ahora, sí era bonita. Siempre estaba detrás mío, Javi esto, Javi lo otro, y yo corriendo de acá para allá, sin hacer mucho caso, enfurruñado, ciego, hacia adelante, como un toro en la embestida. Era lógico, yo tenía la cabeza bastante grande, más o menos como ahora, sólo que el resto del cuerpo todavía no había crecido, de modo que tenía que correr así, con el cabezón al frente, como un ariete, como si siempre tuviese algo, ahí delante, que destruir. Suerte que tenía un buen par de piernas que lo compensaban todo, que me convertían en una buena máquina de correr. Todavía conservo ese buen par de piernas, aunque hoy día apenas echo alguna carrera cuando llego tarde. La espalda está tocada, realmente jodida, pero las piernas responden, todavía... El cabezón también lo conservo, aunque pasa más o menos desapercibido porque el resto de mí también es grandote, creció en consonancia con el tamaño de mi gran cráneo. Con los años también me he hecho cabezota, algo que también disimulo más o menos bien, hasta que se me conoce, claro, y para entonces ya suele ser demasiado tarde. Algunos lo sabéis. Algunos incluso lo sufrís...

Pero estaba hablando de chicas, hace muchos años, cuando todavía no me gustaban, nada de nada, y no como ahora que... bueno, lo cierto es que había una tal Raquel, que siempre era el centro de todos los corrillos, y sus carcajas siempre las más altas. Rubia, ojos claros, azules creo, y muy blanca, blanquísima; en aquel tiempo todavía no conocía el adjetivo "níveo", como la nieve, o sea... Si alguna me tenía que gustar tenía que ser aquella, ¿no?, al fin y al cabo era la que le gustaba a todo el mundo, por rubia, por ojosazules, por blanca, e incluso, si se me apura, por Raquel, porque esa combinación de letras sonaba algo así como mejor, exótica, como de importación, más chula... desde luego mucho mejor que Mari Carmen, o eso pensaba yo, y la mayoría, creo... Así que si me preguntaban qué chica me gustaba yo decía que Raquel, claro está, cómo no... en aquel tiempo tampoco conocía el adjetivo "mainstream", pero yo lo era, bastante, aunque con reservas, porque lo que verdaderamente me importaba entonces era correr, sí señor, hasta reventar... Pero no lo hice, reventar, no, aquí sigo, escribiendo esto tantos años después, y cabe decir que durante bastante tiempo después seguí respondiendo que Raquel cuando me preguntaban, que cuál era, la que me gustaba, chica, de novia o así, para, acto seguido, salir de nuevo pitando a la carrera, y Mari Carmen detrás mío, Javi esto, Javi lo otro, sonriendo siempre, y yo sin hacer caso... Mainstream total, y bastante gilipollas, todo hay que decirlo...

Hasta que un buen día me giré, de repente, estaba agotado, o a punto de reventar, quién sabe, y ella ya no estaba allí, Mari Carmen, sonriendo, con mi nombre en su boca; desaparecida, del todo... Al fondo había un corrillo del que emanaban sonoras carcajadas rubias. Decidí que no me gustaban. Nada de nada. Sentí náuseas. Porque estaba exhausto y me sentía a puntito de reventar, o quizá porque por vez primera no tenía más ganas de correr, tenía ganas de otras cosas, cosas que sonreían y pronunciaban tu nombre... y Mari Carmen, qué bonito nombre, ¿no os parece?, ya no estaba allí...

Y precisamente allí me quedé, un buen rato, triste, solitario, y final, ya tan joven... exhuasto, buscando, preguntándome... mientras alrededor los unos corrían y las otras se carcajeaban...

Quizá merecí haber reventado allí mismo... por mainstream y por gilipollas...

© JIP
14/02/2005 22:29

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Autor: katakrek

Esto nos pasa por necios. Siempre queremos aquello que ya no tenemos. Creo que las chicas estaban paradas para poder ver a los chicos correr y así tener más perspectiva, justo la que les falta a los corredores de fondo como a nosotros.

Fecha: 14/02/2005 21:09.



Autor: JIP

Lo peor, pienso, no es anhelar lo que tuviste y no apreciaste cuando ya lo has perdido, al fin y al cabo, tus decisiones te llevaron hasta allí. Lo peor, sin duda, es la cegeura, la necedad como tú dices, a veces el miedo, todo lo que hace que sigas corriendo sin parar, sin darte cuenta, sin valorar, creyendo, totalmente estúpido, que lo que quieres y aprecias, e incluso posees, va a estar siempre ahí, a tu espalda, corriendo tras de ti...

un saludo.

Fecha: 14/02/2005 21:46.


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Autor: Nadj

Je, recuerdas tu infancia, yo hice un borrado selectivo de lo mas agradable.

Fecha: 15/02/2005 09:27.



Autor: JIP

No es algo voluntario, Nadj, los recuerdos, buenos y malos, están ahí y vienen de vez en cuando... a veces los reelaboras, haces algo con ellos, tal vez incluso escribes... otras veces no haces nada...

Simplemente vienen, no los busco, ahora bien, tampoco los borraría conscientemente.

un saludo.

Fecha: 16/02/2005 17:56.


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Autor: Sole

Pues yo era una "Mari Carmen" que perseguía a un tal Germán. El problema fue la maldad de ciertas compañeras que una vez, en el recreo, me bajaron la falda y me dejaron en bragas delante de él.
Yo tenía siete años. A los diez, conseguí que mis padres me cambiaran de colegio.

Fecha: 18/02/2005 03:52.



Autor: JIP

¡Qué crueles pueden a llegar a ser los niños! :(

un saludo, Sole ;)

Fecha: 18/02/2005 17:55.


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