INVADIDO: Como niebla de oscuros rizos o marea de espumas asesinas, como sombra, como feérica y alienante sombra; telón de costuras excoriantes y podridas descendido sobre alma, precipitarte sobre ti, pero no sobre un
"ti" externo inserto en el orbe; sobre un ti replegado, enrollado, enquistado sobre tus entrañas, rojas, húmedas, regurgitantes...
Enemigo de tu esencia, combatirte suicida y homicida -si es que te es posible todavía pensarte
hombre-, doblegado sobre tus tinieblas, estrechando lentamente, en la noche, el cerco sobre tu corazón; aniquilando lentamente, en lo negro, la blancura linfocitaria de tu espíritu; segundo a segundo,
egresarte, derramarte en el vacío...
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