Vida Puta y Sin Talento

TannHäuser. Año 5.

Zurda Creación

UN VAMPIRO DE JERINGAS Y CUCHILLAS

Martin de George Romero


El Regreso de los Vampiros Vivientes (Martin) George A. Romero, 1977, USA.

Martin es un vampiro adolescente y nada típico; no tiene grandes colmillos, ni poder sobrenatural alguno, salvo, quizá, el de la extrema longevidad. Ni tan siquiera tiene un hogar; sus familiares más próximos se lo van pasando los unos a los otros como si de una maldición se tratara. Y en cierto modo lo es, una maldición para su familia y para sí mismo. Eternamente adolescente a pesar de sus 84 años, necesita drogar a sus víctimas para abrirles las venas con una cuchilla de afeitar y así beber su sangre, y ni las cabezas de ajo, los crucifijos, la luz solar, o cualesquiera otras supercherías cristianas le provocan el menor daño. Su maldición no es el vampirismo clásico. Como el mismo dice: “No es magia, es una enfermedad”. Siempre apocado y silencioso, con graves problemas de comunicación a pesar de su edad, se siente alma en pena, solitaria, y todo y que ha bebido la vida de incontables mujeres –y hombres-, jamás, de hecho, ha mantenido relaciones sexuales -ni emocionales- con ninguna; todavía es virgen…

Las cosas parecen cambiar cuando se traslada a Pittsburgh a vivir una temporada con su primo Cuda, un anciano fanático religioso que lo trata como si fuese un verdadero Nosferatu, desconfiando de él constantemente. En la nueva ciudad conocerá por primera vez el sexo, la amistad, y, sintiéndose amado por primera vez en su vida, intentará vencer su enfermedad. Por las noches llama a un programa radiofónico y cuenta sus experiencias vampíricas, sus anhelos y frustraciones, desenmascarando de paso, uno tras otro, todos los equivocados tópicos que el cine y la literatura han creado sobre la figura del vampiro. Mientras él utiliza este monólogo nocturno con las ondas como terapia, como cura espiritual y emocional, los oyentes del programa, ávidos de morbo y sed por lo extraño, escuchan atentos al que creen un loco.

Todo se tuerce definitivamente cuando Martin siente de nuevo la llamada de la sangre, mucho más poderosa que su fuerza de voluntad, haciéndolo entrar en un estado de carencia, de mono, similar al de la drogadicción, hasta que al final vuelve a matar. Más tarde descubre que su amante, la mujer que le abrió las puertas del amor y el sexo, se ha suicidado desangrada en la bañera. Martin vuelve a saberse el ser contranatura y solitario que siempre se ha sentido... Finalmente, su primo, el fanático, creyéndole autor del asesinato de la amante, decide acabar con él clavándole una estaca en el pecho…

Martin y sus poderes


Es esta una película sobre vampiros poco usual y de ambigua lectura, porque si bien podemos creer que Martin es en verdad una víctima de la enfermedad del vampirismo, también cabría interpretar que no estamos sino ante la historia de un trastornado mental que se cree vampiro y que, como tal, siente la necesidad de beber sangre humana. De esta forma, los diversos flashbacks en blanco y negro que describen sus andanzas vampíricas en un hipotético -y rumano- siglo pasado, podrían interpretarse como las simples alucinaciones de un joven psicótico que cree realmente ser un vampiro.

La película adolece de ritmo y tensión, y hay momentos en los que la narración se torna bastante confusa. Al parecer Romero tuvo que meterle mucha tijera. Formalmente es decididamente feísta, con esa pátina setentera que tan bien –o mal, según se mire- supo retratar el director –véase como ejemplo Zombi (Dawn of the Dead, 1979)- y ni la banda sonora ni el trabajo de actores ayuda demasiado a subir el nivel del invento. No obstante, a pesar de ser un trabajo bastante olvidado dentro de la nómina de películas sobre chupasangres, su tratamiento del vampirismo a nivel significativo no deja de ser interesante, e incluso, para la época, algo transgresor.

George A. Romero


PEQUEÑOS APUNTES VAMPÍRICOS:

- Posibilidad del vampirismo, no como una maldición sobrenatural, sino como un desorden fisiológico o incluso psicológico. Martin es una anomalía, un error genético, tal vez incluso un enfermo mental necesitado de tratamiento psiquiátrico, pero no una criatura de las tinieblas. Emocionalmente, no obstante, puede ser tan humano como cualesquiera otros; sus motivaciones no son malignas. En este aspecto, y en cierto modo, la película de Romero prefigura algunas de las constantes de La Sabiduría de los Cocodrilos (The Wisdom of Crocodiles, 1998) de Po-Chih Leong, otra historia vampírica del todo heterodoxa.

- El hecho de que Martin se sirva de drogas y jeringas hipodérmicas para adormilar a sus víctimas, así como el estado de carencia y creciente nerviosismo en el que cae tras autoimponerse la abstinencia en su régimen de sangre humana, ya en 1977 significaba toda una llamada de atención sobre el poder de las drogas, tan en voga en aquellos tiempos. Esta relación entre vampirismo y drogadicción la llevaría el extremo décadas más tarde Abel Ferrara en The Addiction.

- Todas las supersticiones cristianas acerca del vampiro son aquí rebatidas. Ninguno de esos tópicos sirve contra Martin. Romero se ríe de la iglesia y sus mitomanías, no sólo por su papel de Padre Howard –al que poco parece importarle más que el buen vino-, sino sobre todo a través de la figura del intransigente y temeroso primo Cuda, quien al final, matando a Martin bajo sospechas infundadas -curiosamente mediante la típica y tópica estaca- invierte los papeles y convierte a la Iglesia Cristiana –aquí también, sinónimo de ignorancia y ceguera- en asesina de esa Vida Sagrada que pretende venerar. El joven no era un no-muerto y la Iglesia había terminado con su vida... La vuelta de tuerca al mito estaba servida...

El fanático primo Cuda


- Martin no es desde luego ningún Conde Drácula al uso, e incluso cuesta bastante catalogarlo como vampiro sobrenatural a secas. Su caso retrata más bien el del vampirismo real o psiquiátrico tristemente ejemplificado por asesinos psicópatas reconocidos como John George Haigh, el "vampiro de Londres", Fritz Haarman, el "vampiro de Hannover", o Peter Kürten, el "vampiro de Düsseldorf", cuyos crímenes se tomaron como base para la magnífica M, el Vampiro de Düsseldorf (1931), de Fritz Lang.

Peter Kürten, el verdadero vampiro de Düsseldrof


CURIOSIDADES VARIAS:

- Al parecer este fue el primer trabajo como maquillador en el cine del hoy maestro en estas lides, Tom Savini, quien, además, tiene un pequeño y del todo superficial papel en el film.

- El propio George A. Romero se dio a sí mismo el papel de un cura joven y escéptico –o ignorante, una de dos- amante del buen vino y la buena mesa, y cuyo objeto en la trama, a no ser el de mofarse del clero, es también bastante irrelevante.

- En nuestro país, siempre tan avispados nosotros, los españolitos, en el arte de retitular, rebautizamos la película con el estúpido nombre de El Regreso de los Vampiros Vivientes, sin duda con la intención de vincular el film al gran éxito de su director, La Noche de los Muertos Vivientes (Night of the Living Dead, 1968), para así darle un empujoncito extra a la caja registradora.

© JIP
03/03/2005 22:26

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Autor: JIP

Voy a aprovechar desde aquí para responder a todos aquellos que escribieron en el úlitmo post de Vampiria:

Kamikaze-Héctor-Cowboy, tienes toda la razón... la versión hispana a la que aludes a buen seguro era infinitamente más infumable que la de Browning. El director fue un tal George Melford, y al conde Drácula lo encarnaba un tal carlos Villarías... Estaría bien conseguirla y hacer una sesión nocturno-casposa-hiperetílica para echarnos unas risas, ¿no crees? :)

Fecha: 03/03/2005 19:45.



Autor: JIP

Pauli, querida :P, sin duda te gustaría que incluyera en mi trabajo películas de tan infame calaña como Blackula... y otras que te dejes, pero seguro conoces, como "Buenas Noches, Señor Monstruo", "Vampira", "Muérdame, Señor monstruo", "Transylvania Twist" y "Transivania 6-5000"... o, incluso, ya puestos, adentrarnos en el pornete y echarle un vistazo a "Drácula Chupa" o al "Drácula" hardcore de Mario Salieri... ;) pero no sé si todo va a poder ser... ;P

Fecha: 03/03/2005 19:46.



Autor: JIP

Bango, gracias por tus palabras. No te quepa la menor duda que, de encontrarme en dificultades, te pediré ayuda y consejo ;)

Y que, por supuesto, los vampiros de nuestro bienamando John Carpenter, serán bien tratados...

un saludo a todos.

Fecha: 03/03/2005 19:48.


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Autor: J. P. Bango

A los de Carpenter hay que tratarlos bien, por descontado ;)

Fecha: 03/03/2005 20:30.


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