|
|
![]() |
|
DE AUSENCIAS Y DESPERTARES"En Ausencia de Blanca" , un pequeño libro de Muñoz Molina, esta semana... ¿Por qué?... no por casualidad, desde luego... aunque mejor no pensar en eso... Dos mundos que se encuentran y entrelazan, esferas diametralemente opuestas, sociedades incluso, la de él, modesta, austera, mediocre, conformista; todo lo contrario la de ella, alta, refinada, extravagante, hasta un tanto pretenciosa... Mundos excluyentes, condenados a discurrir paralelos sin tocarse, pero que terminan uniéndose, inopinadamente; en la necesidad de ella por escapar de sí misma, en la necesidad de él por zafarse de la soledad... Pero el amor, verdadero, sólo de parte de uno... ![]() "Pero si ya me has compensado -inesperadamente Mario se dejó llevar por un arrebato de elocuencia-: Si nadie ha podido darme tanto como tú, si me has hecho que descubriera la vida, como si hubiera estado dormido hasta ahora y me hubieras despertado tú. ¿Qué hacía yo cuando te conocí? Trabajar y pagar plazos de cosas y leer todas las noches la Historia de España. Estaba como dormido y no lo sabía, si no llega a ser por ti me hago viejo y no me despierto nunca" Pero lo cierto es que quizá Mario sigue dormido, en otros sueño, es cierto, el del enamorado loco y ciego, poco cabal, que sólo vive por y para ella, a cada instante, sin darse cuenta de que ella está a su lado, sí, pero que ante todo y sobre todo, vive para sí misma... Por eso cuando ocurre lo que durante tanto tiempo temió, que sus mundos, tan distintos, volvieran a sus respectivos y normales rumbos, cuando ella lo abandona para irse con otro, un tipo culto, brillante, talentoso, o al menos eso parece, él pierde a la vez que gana algo; un amor muerto deja paso a un verdadero despertar... Al cabo del tiempo, ella, Blanca, que así se llama, vuelve a Mario, arrepentida, ¿buscando una segunda oportunidad?, pero ya no es la misma, él lo sabe, se da cuenta en seguida, que esa Blanca no es su Blanca: "Entonces, volviéndose de costado para abrazarla mejor, tan cerca que respiraba su aliento y veía en sus pupilas su propia cara masculina y ansiosa, cerró los ojos y apretó con fuerza los párpados, temiendo que si los abría un espejismo iba a deshacerse, porque ahora estaba seguro, con los ojos cerrados, húmedos de lágrimas, que aquella mujer que lo estrechaba no era Blanca: Blanca nunca habría respirado ni gemido así, Blanca, la otra la verdadera, la casi idéntica, la que ya no le importaba haber perdido, la que no iba a encontrar si abría los ojos, nunca se había echado a reír en sus brazos ni murmurado en su oído las palabras de desvergüenza y dulzura que la desconocida le decía" Y ella ya no es Blanca porque Mario tampoco es él, durante su ausencia, en ausencia de Blanca, él a despertado al fin, del sueño, o de la pesadilla, y ahora no importa que Blanca siga siendo Blanca, como no importa que en verdad haya cambiado, que ahora, tras el error y el desengaño, tras darse cuenta de lo echado a perder, si lo ame, o pretenda amarlo, a él, a Mario, porque ninguno de los dos se han quedado a esperarla; ni él, ni su amor loco por una Blanca que nunca, mientras pudo, quiso ni supo amarlo... © JIP 15/04/2005 00:16 Comentarios » Ir a formulario
Pues ya veo que el concepto de "literatura como redención" no ronda tu mente últimamente.
Un beso y ánimo. Fecha: 16/04/2005 05:39.
No, Sole, hace ya un tiempo la literatura ya no es "redención" para mí, sino todo lo contrario, la utilizo como una forma de "agresión" contra mí mismo...
un saludo. Fecha: 16/04/2005 09:02. |
Temas
Archivos
EnlacesMalditos y Heterodoxos
En la Trinchera, Calada la Bayoneta
Tierra de NadieHeridas de Letras
Cine y Metralla
ResistenciaInsomniaReus, Ciudad MuertaRequiescat in Pace
EstadísticasBlogosferaRevistas en Acción
Otros
|