Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Zurda Creación |
![]() |
|
EL GRAN QUIZÁSHacía ya un tiempo que TannHäuser estaba herida de muerte, más pasando que viviendo, agónicamente, sobre todo desde el día en que aquí, un servidor, decidió empezar a tirar de Restos. En las últimas semanas he estado sopesando pros y contras, motivos y sinrazones para poner el punto final a todo esto, y he de confesar que sólo el increíble apego que le he cogido a este extraño lugar, mi extraño e hiperbólico hogar, ha sido el causante de que haya tardado tanto en tomar una decisión que se me antojaba, más que clara, indiscutible; había llegado el momento de decir adiós. Durante mucho tiempo, meses incluso, estuve al frente de esta nave por una única razón, además -“causalidades” de la vida-, también persona, por la que escribía y para quien escribía… Ahora ese motivo, esa persona, se me está escapando de las manos como un agua de mar robada al océano, que, irremediable, irretenible, vuelve a su fuente, esfumándose, como todo sueño en la vida, imposible y quimérico, que tanto más nada y aire se vuelve cuanto más te acercas a él. Teniendo en cuenta las cosas que fui capaz de escribir por y para ella, los sentimientos que las movieron y las fuerzas con que las alumbré a este mundo, pensar que ahora todo eso se esté extinguiendo tan súbitamente, sospechar secretamente –al menos hasta ahora- que tal vez convertí en sueño y sentido de mi vida un espejismo, justo ahora vuelto desilusión amarga, es, pienso, suficientemente motivo como para no querer escribir ni una línea más. Pero no sólo está eso, no sólo ella, está también mi propia escritura, mi particular modo de acercarme al folio en blanco en los últimos tiempos, constantemente transformado en un arma arrojadiza. Poco a poco había ido haciendo de mis letras, no una vía de escape, un modo de evasión de mi propia circunstancia, sus luces y problemas, sino todo lo contrario; una forma de agresión terrible contra mí mismo y, por extensión, contra todos los demás: aquellos lectores que se acercaban a mis páginas. A todo ello debo añadir un atroz cansancio, en el alma y en los huesos, por todo y por todos, empezando por mí mismo y acabando en mi escritura, o mejor, en mi total falta, ahora mismo, y no sé por cuánto tiempo, de seguir produciendo dicha escritura… Más allá de tener la creciente sensación de estar repitiéndome a cada instante, más allá de ser consciente de estar convirtiendo mi sentir en los atributos de un personaje ficticio, se presentaba el hastío, profundo e irrevocable; la insondable hartura de aquello que siempre había sido mi razón de ser: “escribir”. En definitiva, es algo así, supongo, como darse cuenta de que, una vez asumido que es duro y "difícil vivir con miedo”, y al tiempo un hermoso y salvaje desafío, sentirte de vuelta de cualquier miedo o desafío, darte lo mismo la muerte que la vida, absolutamente igual escribir o no… Ya no merecía por tanto tenerme por replicante, soñado o no, pues habiendo renunciado a la vida, en este caso, mi escritura, había traicionado su figura, su simbología misma, la de que no existe mayor bendición que la de disponer de "tiempo... el suficiente", y aprovecharlo, vivirlo, apurarlo hasta el ápice... Estaba traicionándome a mí mismo como escritor y como replicante, y estaba traicionando a TannHäuser, cada día, en cada texto desganado, en cada forzado silencio… Había llegado el momento de agachar la cabeza bajo la lluvia y soltar la paloma; "hora de morir…" Creo que son suficientes motivos, al menos a mí me bastan, como para dejarme apresar por el síndrome de Bartleby y preferir no hacerlo; ni seguir con TannHäuser, definitivamente, ni seguir escribiendo, por el momento… Me queda tan sólo despedirme de vosotros, los lectores que todavía podáis quedar por aquí. Nunca en el año y pico que ha durado esta aventura he sido capaz de conectar con vosotros, y nunca como ahora mis palabras se supieron tan solitarias. La escasez de comentarios dan fe de ello. Mucha de la culpa, creo, la tengo yo, que he convertido estas puertas en una plaza fuerte de la tristeza y la melancolía. La mayoría no quieren mirar, y mucho menos ver, el lado negro y ácido de la vida, ni tan siquiera el gris, y aquí, salvo contadas excepciones, no ha habido otra cosa que oscuridad y amargura, ¿tal vez algo de lucidez?... Quién sabe. En cualquier caso me queda el consuelo de que yo quise que así fuese en todo momento, de que, conociéndome como me conozco, no hubiera podido ser de otra manera, y que, a pesar de todo, conseguí crear a mi alrededor un pequeño círculo de lectores, correligionarios, amigos, aun cuando prácticamente dejé de leer cualquier bitácora. Algunos de vosotros sí conectáis conmigo, o al menos con algo de mí, y por eso estáis ahí, día sí día no, dejéis o no vuestra huella, y sólo quiero, en esta despedida, agradeceros eso mismo, el haber estado ahí, así como, en la medida de mis posibles, también el íntimo deseo de haberos hecho disfrutar, o reflexionar, o vibrar, o yo que sé qué, con alguna de mis palabras... Lo mejor de TannHäuser, sin embargo, lo mejor de JIP, que soy yo, Javi, o Javier, como gustéis, si es que gustáis, quedó atrás. Su cenit pasó y ahora sólo queda un lento ocaso, que aunque se haga visible y patente aquí y ahora, se presentía subterráneo desde hacía tiempo. Como esa estrella moribunda, hinchada y final, que ha de soltar todavía un par o tres de mortíferos y terribles destellos antes de apagarse definitivamente, convirtiéndose en un agujero de negra nada, aún me quedan unos pocos escritos que firmar aquí, más que nada porque para este lugar fueron escritos y en él deben ver la luz. Después de eso JIP callará para siempre y ya de él sólo quedarán Los Restos… Durante un tiempo, no sé cuánto, TannHäuser no vivirá, pero subsistirá, que es, no lo dudéis un instante, mucho menos que vivir... Lo hará de mis lecturas principalmente, y a través de Mis Restos, pero sin mi voz; la del escritor de poemas, cuentos, ficciones, al que ya apenas le queda su último saludo en el escenario; ni la de la persona que todo este tiempo estuvo aquí detrás, entre bastidores, viviendo, escribiendo, soñando... y que hoy se despide con cariño de todos vosotros… Quién sabe si el futuro nos volverá a juntar… Por mi parte, como dijo Rebelais momentos antes de morir, "Me Voy en Busca del Gran Quizás"... Javier Iglesias Plaza" 26/04/2005 00:14 Comentarios » Ir a formulario
nooooooooooo......buaubuauauau...no puede ser... me tendré que joe...mucha suerte.. y no dejes de escribir, por favor.. que eres muy grande!!! sigue con ello... un abrazo fuerte.
Fecha: 26/04/2005 20:28.
Tannhauser daba sentido a esta parcela de la blogosfera dominada por la sinceridad brutal, las letras lúcidas, el verbo imprescindible.
El vacío dejado por la sombra de tus palabras se notará demasiado a este lado de la red de redes. Mucha suerte, amigo, en tus proyectos personales (o no). Mientras tanto, aquí seguiremos los que, de vez en cuando, nos acerquemos a este rincón solitario para comprobar si Los Restos se han transformado, de nuevo, en verbo, en aquellas letras que una vez nos entusiasmaron. Ya hablaremos. Fecha: 26/04/2005 21:21.
No importa. Volverás. Sé que lo harás porque eres escritor y un escritor no deja de escribir. En un blog o en cualquier otro medio.
Hasta tu regreso, un abrazo Fecha: 26/04/2005 22:53.
Escribe sólo si tu alma te lo pide. Hasta entonces, aquí estaremos esperando los que te admiramos. Un abrazo.
Fecha: 27/04/2005 00:01.
Muchas gracias por todo querido amigo.
Espero muy pronto volvamos a reunirnos. Te dejo un gran abrazo. Fecha: 27/04/2005 01:31.
Creo que lo que iba a decir me lo han "robado" los anteriores lectores. ;)
Pero, de un modo u otro, sea como escritor de blogs, como comentarista en otros, o simplemente como lector espero que estés por ahí. Entiendo y comprendo esa sensación que describes. Es dura, pero se puede remontar. Un abrazo y suerte. :)) Fecha: 27/04/2005 11:58.
Ánimo Javi.
Estas palabras me han sonado demasiado crípticas, demasiado apesadumbradas incluso para alguien de corte tan pesimista. Deseo que este bajón sea fruto de una crisis pasajera y que pronto puedas talar los árboles que no te dejan ver el bosque de la dicha; de esas pequeñas cosas que hacen la vida más llevadera. Te pondré un ejemplo. Alianza editorial ha sacado en "Biblioteca de autor" las obras del gran Lem. Una pequeña muestra de las miles de posibilidades de ocio, evasión y enriquecimiento de las que estamos rodeados. Sin tus palabras internet se queda huérfano. Un abrazo. Ya hablaremos personalmente. Fecha: 27/04/2005 14:52.
Se que volverá. O, eso, al menos, espero.
Un abrazo. De esos fuertes. De los de verdad. Como los de antes... Fecha: 27/04/2005 20:25.
ya sabes lo que opino de que abandones el barco, ahora que tus escritos eran fantasticos, aunque melancolicos, pero fantasticos.
no sabes lo que hechare de menos el abrir tu pagina y ver que no has posteado nada nuevo. un besin grande. Fecha: 27/04/2005 21:10.
Charito -gracias por llamar :)-, Bango, Carlos, Quinn, Magda, Corsaria, Hector, Spualding... a todos, muchas gracias a todos...
Fecha: 27/04/2005 21:24.
Para ti, pauli, MP, o Paula, simplemente... amor mío, mi vida, tengo una contestación especial...
Es verdad que ya no podrás abrir esta página y ver que no he escrito nada nuevo, ni siquiera nada escrito por y para ti, eso acabó... de hecho acaba aquí y ahora, por el momento... ¿tal vez para siempre?... Si he de escribirte algo más, y si has de estar a mi lado para leerlo, sólo el futuro y el tiempo lo saben... Te quiero como no he querido nada en mi vida... y muchas de estas páginas que han quedado atrás dan fe de ello... Un beso. Fecha: 27/04/2005 21:30.
Nos veremos por ahí, viejo amigo. No tengo la menor duda sobre ello. De momento, que tu nuevi camino sea propicio. ¡Un saludo! Con afecto.
Fecha: 30/04/2005 10:35. |
Temas
Archivos
EnlacesMalditos y Heterodoxos
En la Trinchera, Calada la Bayoneta
Tierra de NadieHeridas de Letras
Cine y Metralla
ResistenciaInsomniaReus, Ciudad MuertaRequiescat in Pace
EstadísticasBlogosferaRevistas en Acción
|