Y mirando a través de los arcos inasequibles a las edades, erigidos por manos muertas en arcanos tiempos, fue que vi el sol eclipsarse, guiñarme el ojo, lanzar su oro para volverse negro, y supe que el invierno perdona a las piedras pero no a los cuerpos... supe que había llegado el momento de cambiar...

Acueducto de los Milagros, Mérida, Amanecer, 20/08/05
Autor: Alice
Me gustan los cambios. Yo siempre voy mutando para aprender de la fuga del tiempo.
Se te echaba de menos.
Un abrazo.
Fecha: 24/08/2005 11:12.
Autor: Javi
Gracias camarada. ¿Llegó mi correo?
Alice, si pudieramos aprender de la fuga del tiempo, y al tiempo también aprehenderlo. ;)
Fecha: 24/08/2005 22:44.
Autor: katakrek
Que bueno es que las campanas de boda repiquen cuando vuelves, te estaban esperando. Yo también.
Fecha: 25/08/2005 19:06.