Lo despertó un ruido en el piso de arriba: poco más de las nueve de la mañana. ¿Era domingo?... No, era sábado... pero un sábado de los de no trabajar. Todavía echado estiró brazos y piernas, oyó crugir algún hueso, cómo no. Luego buscó a tientas las gafas. Todo mucho más claro entonces... La miró. Para ella no había ruidos vecinos ni madrugones que valieran, su sueño a esas horas un sábado que no se trabaja era de hierro, más o menos igual de impenetrable que el de cualquier domingo. La observó un rato, ocupando el otro lado de la cama, de espaldas, en posición fetal, su posición, aquella en la que tarde o temprano siempre acababa. Se había llevado casi toda la sábana y aun así estaba destapada: el brazo pequeño le enmarcaba desde el hombro hasta la almohada, en ángulo recto, un perfil de rostro dormido y tranquilo. Le acarició el brazo desde el codo hasta el hombro, hasta topar con la camiseta cuatro tallas mayor que siempre le robaba para dormir. Ella se estremeció: bajó el brazo y estiró las piernas, y dejó de darle media cara a la almohada para mostrársela entera a él. Seguía dormida. Le dio un pequeño beso en los labios, se levantó y salió del dormitorio.
En la cocina puso la cafetera para él y a ella empezó a prepararle el desayuno. Cortó por la mitad un par de bollos menudos y los untó de mantequilla, y luego encima, mermelada de albaricoque. Luego exprimió tres naranjas. Puso el zumo y los bollos abiertos, rezumantes de ámbar, en una bandeja. El café ya había subido, lo tomó allí mismo, de pie, con una nube de leche y dos y media cucharadas de azúcar. Pensaba en su cara cuando lo viera a su lado sobre la cama con el desayuno, esa carona de recién levantada; en sus "buenos días, cariño"... Pensaba en toda la alegría e ilusión que era capaz de imprimir a cualquiera de sus gestos, incluso al primero del día, cuando todavía andaba más que medio dormida; incluso a algo tan sencillo como sentarse sobre el colchón con las piernas cruzadas, toda despeinada, la camiseta cubriéndola casi entera, estrambótica, y beberse el zumo de una sentada, para acto seguido, dejando el vaso en la bandeja, sonreír. Contemplar fascinado cómo, extrañamente, no había mañana que aquellos ojos no amaneciesen llenos de luz.
Mientras atravesaba el pasillo bandeja en manos, camino del dormitorio, lo pensaba, que por eso la quería tanto, por aquella alegría, aquella capacidad de ilusión; un pozo sin fondo y sin oscuridad en el que siempre buscar y encontrar su sonrisa. Algo así no se hallaba en cualquier persona, ni tan siquiera en él: no, él no lo tenía, pero en cierto modo lo tenía con él... en ella, y eso le hacía feliz... Entró en la habitación: ya no estaba allí...
Entonces despertó de verdad, en su cama, solo, tapado hasta arriba con toda la sábana en el centro de la cama. Todo estaba oscuro, muy oscuro, aun a pesar de las gafas, porque el dormitorio lo era y porque la persiana estaba echada. ¿Cuánto hacía de la última mañana que despertaron juntos?... Probablemente aquella fue también la última que tuvo naranjas frescas en casa...

Autor: RFOG
Vaso en con V, no con b. Corrígelo y borra este comentario, anda.
Fecha: 30/08/2005 10:31.
Autor: Javi
Corregido, ¿pero por qué habría de borrar el comentario? Me he equivocado y punto, no pasa nada.
Un saludo.
Fecha: 30/08/2005 10:41.
Autor: Siempre así
Escribes maravillosamente bien, y la perfección no existe...( eso por la otra parte, sin ánimo de ofender al corregidor).
Ya ves tú quién fué a hablar..?
Precisamente la más tiquisminis del planeta..pero..es un buen gesto...
E (insisto) me gusta lo que escribes....
Un beso.
Fecha: 30/08/2005 10:55.
Autor: Alice
Como acaricias los pequeños detalles. Como los amas.
Todo esto me entristece y eso que miro a través de un telescopio, pero al revés.
Fecha: 30/08/2005 11:17.
Autor: Magda
Querido Javi, que gusto me ha dado tu visita, reencontrarnos en esta bloguilandia :)
Un gran abrazo y un beso
Fecha: 01/09/2005 00:42.
Autor: mp
me muero por volver a despertar a tu lado, de volver a sonreirte y de volver a sentir como me miras, tu mirada, como nunca jamás antes nadie me había mirado.
y de volver a escuchar tus carcajadas.
tqm
Fecha: 03/09/2005 17:55.