Maite querida, tienes razón, sería del todo descabellado pensar que por mi parte vaya a presentar la rendición sin siquiera haber intercambiado el primer par de golpes, no he sobrevivido hasta este maldito segundo para tirar ahora y aquí, ante ti, la toalla. Si acaso ven a arrebatármela tú si es que quieres y puedes, y en último término, si así ocurriera, como ya te dije, que almenos pueda ver el rostro, la mirada en suma, de quien me mata. Porque entiendo que esto es a muerte, ¿no?...Tampoco te falta razón al decir que esta es mi casa, mi terreno, y que tus huestes, es verdad, vienen precedidas de la niebla ocultadora pero a la vez el suyo es un camino desconocido y cuesta arriba, posiblemente lleno de trampas. Posiblemente o más que posiblemente, como te tomo por cauta y algo también desengañada de tantas cosas, supongo que haré bien en pensar que dabas ya por hechas mis "sucias" artimañas mucho antes de ayer, y que por tanto, tu sorpresa, si no completa, sí debería ser, no obstante, algo matizada. Bien es verdad que al tiempo que exhibo me guardo mucho de enseñar lo que no me interesa, ¿qué clase de rival, de defensor de mi plaza sería si mostrase todas mis bazas? Haría tiempo que sería banquete de buitres. Que mis negras fichas estén bien a la vista no implica, empero, que sean esas todas mis armas. Si es verdad que me sigues desde hace tiempo y que, como dices, desde siempre he sido a la par tan hábil exhibidor como escamoteador, hace mucho que deberías haber asumido que de caballero nada de nada, que eso queda para los cuentos de hadas. Tan capaz soy del todo como de la nada, es más, no me van nada los puntos intermedios, así que tanto puedes esperar de mí a ese Caballero utópico sin Amante ni Dama, como al más grande hijo de la gran perra que parió madre; pues los dos soy, los dos están en mí, como están en el resto de mortales, al menos en todos a los que más de una, de dos y tres veces se las hayan hecho tragar cuadradas. A falta de una protesta por tu parte en este sentido, me permito la libertad y la licencia de incluirte a ti también en este amplio grupo de desencantados.
De aquí que tus sorpresas y aspavientos me sigan sonando a añagaza, sin duda intuías que en mí había tanto Caballero Andante como cabello en mi lustrosa calva, y creo estar tan seguro de eso, simplemente, porque si no hubiese sido de otro modo ¿acaso habrías abandonado tu anonimato para buscar qué?...
¿Qué? Eso mismo me pregunto. Confío en que tú almenos sí tengas respuesta a esa pregunta, porque está claro que algo andabas buscando y así es todavía, de lo contrario hace tiempo que hubieras regresado al silencio. Pero no ha sido así. Dices que yo te he forzado a salir, a exhibir, ¿acaso que te he engañado? (¿tan fácil es eso, pues?, yo no lo creo), mientras aplaudes mi jugada. Permíteme que me congratule por tus palabras, aunque eso sí, con muchas reservas y suma cautela, no sea que detrás del piropo venga la daga; a estas alturas de humanidad ni a mi sombra le acepto el agua...
Creo que voy a dejarlo ya, la cosa no pinta mal, para tu suerte o tu desgracia no podías pillarme en mejor -o peor- momento, que, la verdad, bastante igual me da seguir vivo que estallar, habiendo renunciado como lo he hecho a lo único que me movía. Así que visto lo visto, tal y como están las cosas, o bien me invadirás -¿conquistarás?- a las primeras de cambio, o bien esto se ha de convertir en una auténtica carnicería, el peor de los stalingrados, en el que habrás de dejarte la piel y las entrañas, y por descontado toda tu sangre, si es que quieres llevarte el gato al agua, es decir, ¿ahogarme?...
Siendo mujer como eres -¿porque lo eres, no?-, además inteligente -aventuro-, no dudo que tienes las de ganar, pero intentaré, con todo, ponértelo difícil; venderte, no a precio de oro, sino de Vida, la Victoria...
Lo mejor que se me ocurre decir desde este aquí y este ahora, esa "primera línea de fuego" desde la que me desafías y en la que ya te estoy esperando, es que puede ser divertido, que tengo la nada en la mirada y que nadie me espera en casa...
P.D: Caído, buscaré esa canción, la escucharé en la trinchera, con la mirada al frente, calada la bayoneta...