Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Terrorismo bloguero, escritura subnormal |
![]() |
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005. 25/12/2005Das Boot![]()
25 de Diciembre. FUM FUM FUM... Escuchando Guano Apes, "Walking on a Thin Line", otra vez aquí, cagüendios... Eso mismo, caminando por una delgada línea, las más de las veces roja, como la de la guerra de Malick. Eso es. La vida esta, equilibrando, equilibristas, en la puta línea, hasta que la cagas, te caes y te levantas y otra vez a caminar, hacer el payaso, un pie detrás del otro, los brazos en cruz, tirando de oído interno; escribiendo, así, así, una vez más, hasta que se acaba, la línea, la cuerda en el abismo, y se te llevan, al infierno o a la mierda. ¿Qué más da? Una vez allí la nariz ya no te funciona, ni el resto, asi que qué cojones. Qué cojones todo. Es algo así como ponerte a los mandos, de lo que sea, una máquina aniquiladora, la X-Wing del puñetero SkyWalker, el Halcón Milenario del Solo, o el F-14 Tomcat del Cienciólogo-Cruise. La conoces, te conoce; te sientes en casa. Sabes cómo manejarla, te va a responder, juntos vais a armarla, pero bien, pero gorda, y alguien o algo va a caer. O caerá o caerás, caeréis, tú y la máquina, que explotaréis de una puta vez y para siempre. Así que es más o menos eso. Sentarte aquí, abrocharte el cinturón, agarrar los mandos, el teclado, la pantalla, el asco de alma y maldito cerebro, y estrujarlo todo, todo compacto, y hacerlo correr, hacerlo volar, y fijar el punto de mira en algún carajo de objetivo. Fue como ayer cuando estaba aquí, en Nochebuena, pero conmigo sólo estaba el gato, y me dije, "Se acabó". Cogí el coche y empecé a hacer el loco. Calles desiertas, carreteras desiertas, semáforos invisibles. Todo el mundo en sus casas, con los suyos, si es que tienen, celebrando no sé qué... Hacía tiempo que no cogía así un coche, desde que me botaron del otro curro. Respondió bien, no había perdido práctica, ni reflejos. Las ruedas iban más o menos por donde yo quería que fueran, el armazón entero de hierros hacía más o menos lo que yo le ordenaba. Era como esto, lo que decía, ponerte a los mandos después de tanto tiempo, y encontrar que hay algo que sigue fluyendo, funcionando mal que bien, a pesar de las telarañas, de la mala sangre; del odio y de la rabia que hace girar el mundo. Pero esos mandos, esos volantes, fueron anoche, cuando oscuro y nochebuena, y eso ya pasó. Quedó atrás, dejó paso a lo de hoy, lo que decía... 25 de diciembre. FUM, FUM, FUM... Tal día como hoy hace 49 años Robert Walser dijo "¡Que os den a todos!", y acto seguido se murió. Lo encontraron tirado en la nieve, estirado, todo cadáver y muerte solemne, y a algún hijo de perra no se le ocurrió otra cosa que hacerle unas fotos. Eso es lo peor. Que tú ya te has ido, y lo que decía antes, que ya no quedan napias, ni ojos, ni maldita boca en la que te entre la mierda del infierno, pero aquí queda tu cadáver, tu carne; tanta parte de lo que fuiste, y con eso los vivos hacemos lo que nos sale de los cojones. Cabrones cabrones. Así que algún hijo de su madre le echó unas fotos a la carne muerta del Walser, allí, en lo blanco helado, para que otro hijo de la gran perra, o sea yo, la ponga hoy aquí, para vuestros ojos que han de tragarse la tierra, o quién sabe qué peores cosas. El caso es que hoy es todo ese rollo del Divino Nacimiento, ¿no?, y yo os digo, ni caso tíos, ni caso, que esto de la Navidad es una puta patraña. Dio la casualidad de que por estas fechas los paganos celebraban algo, se lo pasaban todos juntos de la putísima madre, y los Cristianos Patriarcas también querían algo de toda aquella algarabía. Querían atraer, egotistas como siempre, hacia a sí, a los más posibles. Así que se sacaron de la manga lo del 24, y lo del 25 también. Todo mentira. ¿Y por qué creéis que se alarga la cosa hasta el 6 de enero? Los paganos bailaban hasta ese día, hasta allí alargaban sus cantos, sus fuegos y folleteos, de modo que la Iglesia tenía que igualar la apuesta. De ahí los putos Reyes Magos. y que conste que esto no lo digo yo; sólo lo repito. Leed "La Rama Dorada"... Y hablando de leer, leed también a Walser, qué demonios. Yo estoy leyendo su primer volumen de "Microgramas" en edición de Siruela. Flipando, flipando soberanamente. Leédlo. Leédlo. Exquisito. La cuestión es que todos estamos locos, y todos nos moriremos también, ¡menos mal!, aunque no todos tendremos la potra de palmarla el 25, como diciendo, "¿No es hoy cuando naciste tú?... Pues ahora me piro yo..." Yo cada vez estoy más loco, más del otro lado, el que sea; me doy cuenta, quizá porque me junto con demasiadas mujeres locas, y quizá porque la irradio, la locura, y entonces todos los locos se me pegan, como moscas a la mierda. Pero aquí estamos todos, de nuevo, esos magníficos, hermosos, irritantes, diabólicos, yonkis, pirados locos; de vuelta de la cordura. Y que le den mucha morcilla, a la cordura, casi tanta como al Niño Jesús. Amén. ¿Qué coño hago aquí? ¿Por qué de nuevo a los mandos? Porque estoy loco, supongo, porque soy un yonqui, un adicto, las necesito a las palabras, ésas locas también. Y también a las otras, las otras locas de toda índole y catadura. Y a los locos. También. Por supuesto, por supuesto. El caso es que me hicieron saltar. Yo sólo tengo una muy grande parte de culpa. Pero no toda, ¡no jodamos! Curiosamente eso es lo que ocurre, cuando te chutas palabras en vena para poder seguir, que no puedes darla sino en vano, Tu Palabra, de que adiós muy buenas, porque al final siempre acabas volviendo, aunque sea arrastrándote, aunque sea reptando. El estado de carencia es demasiado fuerte. Y yo demasiado débil. Diga lo que diga la locura de alguien al respecto. ¿No entendéis un carajo? Qué importa. La cuestión es estar de nuevo aquí, a los mandos suicidas, hasta que me estampe contra la Noche, eso sí, cuanto más alto, desafiador, mejor: ¡Que se vea bien alto y desde lejos el estallar de mis tinieblas! Eso... estallar... lo que decía, que me fui por no sé dónde... en suma, que me hicieron saltar. De la sombra. Me sacaron, como cuando aquello del parto, hace ya casi 28 tacos. Agradecédselo a MP, pero no a la de siempre, no a María Paula, sino a la otra MP, a la Maite cuyo nombre empieza con M de Máscara. Agradecédselo a ella y a sus cargas de profundidad off-line. O maldecídla. Lo que sea que os rote por el alma a cada cual. ¿Habéis visto "Das Boot"? Del Wolfwang Petersen. ¿No? Pues ya estáis tardando. El caso es que ellos estaban allá abajo y Hitler también estaba loco, como una puta cabra, y montó el Belén que todos conocemos, o deberíamos, es decir, deberíais, los que todavía no. Así que les hicieron pasar las de Caín, me refiero a los tripulantes del boot, del submarino de Petersen. Primero aquí, dispara, hunde, mata; luego allí, dispara, huye, corre. Sumérgete y aguanta la embestida. Quiero decir que estaban abajo, bajo las aguas, habían desaparecido, pero las aguas también son un lugar, la sombra no deja de ser sombra en tanto sombra. Aunque no se te vea en ella también te pueden dar caza. Y lo peor de todo es que si te cogen en la sombra ya la cagaste, porque estás justo ahí, en el límite, en esa delgada línea que separa lo justo del infierno apestador. Se lo dejaste fácil: un empujón y de cabeza a lo insondable. Nada a lo que agarrarse, porque no hay nada, no lo ves, que todo es sombra. Oscuridad al cuadrado. Perdición. Y luego eso, ¿no lo escucháis?... No me extraña, porque es el silencio. Para siempre. Conque si no consiguen mandarte al carajo, sus cargas, sí al menos te hacen salir a la superficie, sacar la cabezota y la bocaza fuera del agua una vez más. Como delfín o ballena. Antes o después tienes que tomar aire si es que quieres seguir aquí, cualesqiera sean tus locos motivos: respirar, comer, cagar, follar, odiar, reírte a puñeteras carcajadas del 25 de Diciembre FUM FUM FUM... Y eso es lo que hicieron, los nazis del boot, que eran nazis, sí, pero también hombres, seres humanos, espíritus, corazones, llenos de sueños queriéndoseles derramar por las costuras. Después de pasar por un infierno del copón llegaron a casa, salieron a la superficie, a respirar, ver de nuevo la luz del día después de tanta apestosa sombra; todos allí, sudorosos y encerrados, cagados de miedo. ¿Lo habían conseguido? ¿Había acaso algo que conseguir? Yo no lo sé, ¿y vosotros? Tanto da, porque de repente va y se presenta allí un avión enemigo y de un par de pasadas se los cepilla a todos, y ¡qué ironía!, ¡qué tremenda hijoputada!, fuera del agua... Por eso mismo, porque la guerra es hija del hombre y es absurda, precisamente porque el hombre es hijo de la vida y es absurdo, precisamente porque la vida lo es, ABSURDA, en sí misma y en mayúsculas; divino sinsentido al que nada le pone más que la guerra, esto es, liquidártelos uno a uno, primero los sueños, los pulsos después. Conque aquí estoy de nuevo, a los mandos y en la superficie, el yonki de las palabras sin Palabra, bien a la vista, por todo el morro y con toda mi cara. Podéis empezar hacer fuego cuando queráis... Responderé mentras haya balas...
25/12/2005 12:57 Javier Iglesias ©. Hay 3 comentarios. 27/12/20058 y 34Un frío que te cagas. Unos cuantos años más en este piso y la pulmonía me habrá ganado la partida. ¿Por qué es tan condenamente frío? Tengo que comprarme una de esas estufas enormes y de hierro, a gas butano, de esas que parecen un robot estúpido sacado de una estúpida película de ciencia ficción. Día de "Llegada de Material" en el curro. Esto quiere decir que para todos será un día más o menos normal menos para mí. De repente se han dado cuenta de que soy bueno en eso de ordenar, distribuir, poner cada cosa en su óptimo lugar. Se sorprenden... Y yo pienso, ¿Cómo coño se las arreglaban antes de llegar yo? Porque bueno, mirad mi casa, este piso-nevera, o mejor no, no lo miréis: descorazonador. Seguro que ellos tienen bien ordenada y limpia su casita, al menos seguro que mucho más que la mía, pero en cambio en la tienda son unos negados. "Tú, Javi, sí... tú ordenas mejor que nadie". Bueno, supongo que tampoco hay tanto secreto en ello al fin y al cabo. A ellos les importa su casa, tenerla bien, sentirse bien en ella, mientras que la tienda es sólo la tienda. Allí se va a trabajar, y además allí para ordenar y limpiar ya está el puto Javi. A mí en cambio me importan tres carajos ambas cosas, mi casa y su tienda. Y el trabajo también. Pero no soy tan gilipollas. Hay que comer, hay que pagar todo esto, incluida la conexión a la red para poder seguir aquí, demostrándoos mi falta de voluntad. De momento no hay más escapatoria. De todos modos es divertido, mentira, es una mierda, pero sí es mejor que tener que salir al mostrador y atender a la gente. Eso sí de verdad me rebana el pescuezo. ¿Y atender al teléfono? Como para tirarse de un puente. Así que mejor dejádme con mis cajas, destribuyendo, ordenando, clasificando: dejádme a solas con las estanterías. Puedo hacerlo. Quiero hacerlo. Para vosotros "los demás". Tomad su dinero. Hablad con ellos. Y coged ya de una puta vez el maldito teléfono...
Mañana es el día de las bromitas y los muñegotes en la chepa, ¿no?. Divertido divertido. Otro invento absurdo que intentaba agualar otra absurda apuesta anterior. La envidia hace girar el mundo, sí señor. Por suerte a mí hace tiempo que no me queda pelo que tomar, así que al que se le ocurra ponerme una pegatina en la espalda le parto la cara. Por suerte, es decir, para su suerte, la de los graciosillos, se me ve en la cara, que mejor para ellos si no lo intentan. Así que el 28 y yo nos llevamos bien desde que he desarollado este careto de ni te acerques. ¿Por qué no inventan el "Dïa de No Ir Ninguno al Curro Porque No Nos Sale de las Pelotas"? o ¿"Día de mentarle la Madre al Jefe en el Puto Morro"? Esas serían unas apuestas novedosas, refrescantes. Habría que inventarse nuevas y almibaradas absurdidades para igualarlas. Eso estaría bien. Yo me apuntaría, ¿y vosotros?. Pero no caerá esa breva... Este sigue siendo un "Infierno de Cobardes"... 28/12/2005Decididamente hace mucho frío...Escarcha en los huesos...
Si te detienes un instante, si lo piensas bien, es una imagen terrible. Se pone uno a jugar con el lenguaje sin darse cuenta de todo su poder. Su pavoroso potencial. Qué dioses tan malvados y coléricos podemos llegar a ser. Tal vez no merecemos este honor, semejante reino, igual que quizá los dioses en mayúscula no nos merecen a nosotros, nuestra agridulce magia. ¿Qué deben pensar las palabras? Cuando las obligamos a estas violaciones salvajes, estos coitos contranatura. Seguro que miran hacia arriba, lo más que pueden, sin ver mucho, sin ver nada más bien, desde lo hondo del papel, desde la ancha blancura de la pantalla o el pensamiento, desde lo más recóndito e imprenetable del bosque laríngeo, y se cagan uno por uno en todos los ramales de nuestro bastardo árbol genealógico. "¡Dioses del cielo, qué mal nos queréis, hijos de la gran perra!"... Al fin y al cabo lo somos, amos y señores del lenguaje; podemos hacer de él lo que queramos, lo que bien o mal se nos antoje. Dominamos. Aunque no sé si eso nos da derecho a todo: la primera abominación que se te pase por la cabeza, que la tires al aire, al folio o al oído, así, como el niño inconsciente que de un tirachinazo se carga un escaparate porque quería probar hasta dónde el límite de su goma. Parece algo así como lo de Darwin y la selección natural. Todo aquello de la cadena trófica. Arriba está lo que sea, El Innombrable, tejiendo y destejiendo putadas para nosotros, "marioneteando". Y nosotros a nuestra vez estamos por encima de algo, en este caso, el lenguaje, las palabras. Y tantas veces qué tremendas cabronadas les hacemos mentar. El grande jode al chico, y éste a su vez jode al chiquito. Ley de vida... ¿Escrita por quién? Sólo que el chiquito no tiene a quien joder, pero de estúpido tiene bien poco, así que se metamorfosea en espejo. Refleja las putadas, la mala baba, la peor sangre. Todo. Somos nuestro lenguaje y en consecuencia tenemos el lenguaje que nos merecemos. A partir de ahí, si eres osado y tienes tiempo libre, puedes coger el tirachinas, armar su goma de una palabra rotunda y certera, y apuntar bien Arriba: desafiar. Toda moneda tiene su anverso. Y su reverso.
Escarcha en los huesos...
Cuanto más me la repito mayor es el escalofrío, la náusea como de muerte bajando desde el cerebro hacia el corazón, petrificándolo todo a su paso. Me habría encantado ser bueno con los colores, los pinceles, vomitarme en el lienzo en lugar de en la página. Usar mi lenguaje y sólo ese. Inasible para cualquier otro. Que otros tuvieran que crear a su vez un nuevo lenguaje para mirar mis cuadros, desentrañarlos. ¿Cómo habrían pintado escarcha en los huesos Pollock, o Kupka, o Franz Marc, o Mondrian? ¿Y en música? ¿Cómo sonaría un esqueleto escarchado a lo Wagner? ¿Y a lo Strauss? Infinito abanico de inextricables imposibles... Pero las palabras no tienen tan ancha la manga. Te atan bien corto. Te circunscriben. Te hacen mirarte a ese espejo llamado Realidad: todos sabemos lo fría que está la escarcha; no hay ni uno que no tengamos huesos, ni aun los más cartilaginosos... Intento por momentos pintar en mi mente un hueso escarchado, ponerle notas, perfilarlo en barro o en cobre, en mármol... Es tan condenadamente difícil. El lenguaje puede ser un arma peligrosa. Esa sal finísima y gélida, no; ese polvillo microscópico y caústico, abrasador, adherido al hueso, incluso más adentro, al tuétano, que es lo más hondo y profundo de todo cuerpo. Quizá allí donde está el secreto. Y toda esa profundidad, todo ese secreto menudo al tiempo tan vasto, congelado, transmutado a cuchillo de vidrio sangrante y cielo atronador. Perfumado de ártica desolación. Y luego la tragedia de fuera, de fuera del hueso, alrededor del tuétano arrasado y la arenilla helada: la carne roja, el músculo rojo, la sangre roja, que ya ninguno lo son, rojos, porque se han ido amoratando, apagándose, abocados a la muerte y lo cianótico por tanto maldito frío; por tan desmesurada ostentación de desconsuelo. ¿Cómo puede llegar a arraigar esta espuria alquimia en un espíritu? Aferrarse de esta sanguijuela manera a un cuerpo, una sonrisa, un par de ojos grandes y líquidos. Parece increíble, ¿no? Al menos a mí me lo parece. Podría antojarse un hiperbólico exceso léxico, un del todo inncesesario Enola Gay sobre la más Abierta de las Nagasakis. Pero en este caso el lenguaje se queda corto. Porque pasa, porque ocurre, sucede cada día, en tantas partes... "la escarcha en los huesos", "la lepra en el alma", "el cáncer en la sonrisa"... Y cuando pasa todo se queda corto, incluido el lenguaje, incluidos pianos y pinceladas, que lo único que se antoja largo es la vida, esta vida maldita que nunca se acaba... Creo que no voy a seguir... Empecé a escribir todo esto porque descubrí esta pintura, "Akt", de Klaus Böttger, y al verla inmediatamente me vinieron a la cabeza mis propias palabras... "Escarcha en los huesos", pensé. Ella, pensé. Pensé dolor. Pero pensé también belleza; extrañadolorosabelleza...
Y luego vino todo lo que habéis leído... Y lo único con lo que se me ocurre darle el punto y final es con que a veces sería bueno intentar no escribir tantas palabras... 28/12/2005 01:39 Javier Iglesias ©. Hay 2 comentarios. |
Temas
Archivos
EnlacesMalditos y Heterodoxos
En la Trinchera, Calada la Bayoneta
Tierra de NadieHeridas de Letras
Cine y Metralla
ResistenciaInsomniaReus, Ciudad MuertaRequiescat in Pace
EstadísticasBlogosferaRevistas en Acción
|