Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Terrorismo bloguero, escritura subnormal |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2005. 03/07/2005Escribió los versos más tristes una noche...
Para qué escribir una sola palabra más, cuando todas estaban ya de otras manos, cuando todo el dolor venido y por venir lo registró otro corazón, cuando toda la felicidad habida y ya perdida la derramó otra alma, y aun siendo tan distintas las suyas, sus lágrimas, de las que yo ahora vierto, que estos, sus versos, ahora más míos -y de ella- que de nadie, las describan tan y tan idénticas, gemelas, iguales... 05/07/2005Un regalo quiméricoQuería escribir alguna cosa original esta noche pero no va a poder ser, sencillamente no puedo, estoy vacío, más de lo que creo haberlo estado nunca, y probablemente así seguiré durante yo qué sé cuánto más tiempo, de modo que me conformaré con ser lector y copista, antes que escribiente, en tanto mi savia no vuelva a fluir...
"Utopía" de Mario Benedetti ...pienso que este poema refleja algo de mí en estos días, algo de estos insomnios, de este continuo dudar y de este constante no saber vivir; refleja un poco de ese regalo de infancia que siempre anhelé y que siempre supe que jamás tendría, de ese quimérico regalo de madurez que siempre pensé que jamás tendría y que, una vez en mis manos, no he podido retener... 06/07/2005Hablan los escritores... STENDHALHabla Stendhal, acerca de La Inspiración: "Si hacia 1795 hubiese comentado a alguien mi proyecto de escribir, cualquier hombre sensato me hubiese dicho que escribiera dos horas todos los días, con o sin inspiración. Estas palabras me hubiesen permitido aprovechar los diez años de mi vida que malgasté totalmente aguardando la inspiración". ![]() En un comentario al post precedente, tt me dio una lección: me dijo algo así como "siempre puede haber algo que escribir", o al menos yo lo interpreto así, y lo cierto es que es algo que yo ya sabía, que tengo más que asumido desde hace tiempo; más que el que siempre puede haber algo que escribir, el que siempre DEBE haber algo con lo que llenar un folio, o una pantalla, si es precisamente eso, escribir, lo que quieres hacer. No debería importar el sentirte vacío, no encontrar tema, no dar con la forma, las palabras, la estructura, y mucho menos eso que llaman inspiración, porque escribir debería ser para ti hábito y necesidad, como el comer o el respirar, y algo, a la par, tan sencillo, placentero, e incluso me atrevería a decir autómata, como esos mismos actos. Pero claro, las cosas no son siempre tan fáciles, ya que una cosa es tener claro ese precepto y otra muy distinta poder llevarlo a efecto; al fin y al cabo tan verdad es que no deberías pasar un día sin escribir como el que una de las cosas más difíciles que hay para un escritor, es precisamente ponerse a escribir... aunque de eso ya hablaré en otro momento. De modo que puedes llegar a pasarte así horas y horas, interminables, días enteros, semanas incluso, debatiéndote entre el saber que tienes que escribir pero siempre encontrando buenos motivos para no ponerte a ello, y mientras tanto comprobar como no fluye una triste línea... o al menos eso quiero pensar, o necesito, porque tal vez lo que ocurre es que yo soy el problema, que quizá, y sólo quizá, no tengo lo que hay que tener para hacerlo... ...escribir. 09/07/2005Azar y olvidoHoy he tenido un encuentro fortuito con el azar, como lo son con él todos; una experiencia, si me apuráis, austeriana. Dejadme que os cuente un poco, o al menos una parte, aunque sé que solamente otra persona a parte de mí llegará a comprender del todo el suceso. Andaba esta mañana dando una vuelta por lo que aquí usualmente llamamos "anticuarios", un mercadillo ambulante de libros usados y trastos viejos que, alguien me dijo una vez, en Argentina llaman "sirujas". Revolviendo, sirujeando con más bien poco interés entre un montón de libros ajados, los más, pura basura, me encontró el azar y yo encontré esto... ![]() Librito de poemas de apenas 60 páginas, impreso en Argentina en el 73, llegó a este lado del charco no sé cuándo y hasta mis manos el día de hoy no prefiero pensar cómo; jamás me hubiera llamado la atención de no ser por el nombre, o mejor, el apellido que lo firma, y desde luego mucho menos lo hubiese comprado, pero resulta que alguien muy especial me unió, más que me une, al autor de estos poemas, y ya es casualidad que justo ahora que creía tener que poner todo mi empeño en olvidar a ese alguien, en pasar página, el destino me ponga en los morros de nuevo este apellido, y pegados a las hojas de su libro, los versos que un joven escribió cuando yo ni siquiera había nacido; y pegados a mi corazón y a mi memoria, todos los versos que yo, más de treinta años después, por su hija he escrito. Lo más curioso es que yo no conozco a Jorge Cozachcow más que de oídas, y él probablemente sabe de mí todavía menos, quizá apenas que existo, tal vez ni siquiera que ya me he ido, o intento irme, si es que puedo, o me dejan, ya no lo sé bien. ¿Cómo habría de interpretar esta casualidad? ¿Habría de hacerlo siquiera? El corazón me dice que le dé a lo nuestro una última oportunidad, que esto no puede ser sino mucho más que casualidad, mucho más que azar, prefiere creer que es destino, pero la cabeza bien sabe todo lo que me separa del olvido; mucho más que un océano, mucho más que treinta años, o que 100 kilómetros, o que sus versos entonces y ahora los míos, y los amores que en el entretanto fueron y tal vez ya se han matado, están los miedos y las reservas, y por qué no decirlo, también los prejuicios, y también el tiempo que pasa, y la soledad que se queda, siempre a mi lado, y todo el cansancio que arrastro, precisamente de eso, de estar solo y muriendo, viendo pasar el tiempo, y de ella, que nunca está conmigo. He leído el libro esta tarde, los versos de un joven que escribió y, por lo que sé, ya no lo hace, y hace tiempo que es así. De él os dejo el par de versos que más me han calado, por motivos evidentes, a mí que aún soy joven, y aún escribo, aunque no sé si mañana, o pasado, o de viejo, podré decir lo mismo: "Y mis palabras. Todos verán en ellas un vacío perenne de "Aquel que soy a veces llega a los papeles, a 16/07/2005Hablan los escritores... PATRICIA HIGHSMITHHabla Patricia Highsmith, acerca de La Disciplina: "Este programa debe convertirse en un hábito, y el hábito, como el escribir mismo, en una forma de vida. Debe convertirse en una necesidad; entonces uno puede trabajar y trabajará siempre. Es posible pensar como un escritor toda la vida, querer ser escritor, pero escribir poco, ya sea por pereza o por falta de hábito. Una persona así puede escribir pasablemente bien cuando escribe -estas personas destacan como grandes escritores de cartas- e incluso pueden vender algunas cosas, pero esto es más dudoso. Escribir es un oficio y necesita una práctica contante". en "Suspense. Cómo se escribe una novela de intriga" ![]() Es decir, que como no le dediques al menos un par de horas diarias -más si puedes- a eso de escribir, nunca pasarás de ser un pasable escribidor de epístolas. Yo antes era bueno en ello, ahora ya ni eso. ¿Cómo pensar en escribir durante dos o más horas al día cuando ni siquiera ya con las cartas puedo? P.D: Sole, por cierto, me debes una :( 20/07/2005Buenas, don Jorge...Para sorpresa la mía, don Jorge, al dar con sus palabras en éstas, mis humildes páginas -aunque sean electrónicas-. Desconozco las causas que hiceron llegar su librito a mis manos y, ¿sabe qué?, tampoco quiero saberlas; me basta el simple y llano hecho de que el libro buscase mis manos. Igual que me basta el amor que me une a quien usted y yo sabemos, y ni siquiera me pregunto cómo demonios nuestros destinos toparon un día, por más que no deje de sorpenderme. En todo este asunto hay, si me permite, más cosas extrañas; el que yo le leyese a usted antes que hablarle; el que usted y yo, y alguien más que por ahí seguro anda, seamos los unos para los otros y uniéndonos lo que nos une, completos extraños; el hecho mismo de que yo haya empezado estas letras tratándolo de don, cuando jamás hemos cruzado una sola palabra... Pero hace tiempo que ya no busco porqués, ni motivos, ni causas, tan sólo me basta el tener conmigo dos cosas suyas que aprecia; sus poemas y, bueno, sabe usted ya de sobras qué más... Me alegra que siga escribiendo, ¿poemas?, y de que vaya a publicar un nuevo librito. Fíjese que me considero yo también poeta y tal vez día alguno futuro podremos intercambiar los dos impresiones sobre esto extraño y genial que es juntar letras y rimar versos. Le agradeceré, sin duda, que me haga llegar ese nuevo volumen, si es posible, incluso que me lo entregue en mano, y firmado, claro está, más que nada porque eso significará para mí, mucho más incluso que el libro, que su regalo, que ando más fuerte y más cerca de esa a quien sabe usted -o eso espero- tanto amo. Si es posible, con el tiempo, me firma usted, o me dedica, su "Noviembre" de hace más de 30 años. Porque, la verdad y siendo sincero, si está en mis manos escoger, prefiero no esperar más otros de esos 30 largos años; preferiría esperar muchos menos, muchos menos años, y que su nieta y mi hija fueran una y la misma, y su madre nuestra Paula, a la que los dos (los tres) queremos tanto. Un saludo don Jorge, nos vemos, algún día, tal vez... 20/07/2005 22:41 Javier Iglesias ©. Tema: Hay 3 comentarios. 22/07/2005No se me ocurre ningún título para estoHoy me ha venido a la cabeza la idea para un cuento que había olvidado. Casi nunca apunto estas ideas que se me van ocurriendo, las almaceno en la memoria y allí van dando vueltas y vueltas, como en una lavadora, limpiándose, deshaciéndose de toda la paja, lo inservible. Si la idea es buena, al final, después de todo el proceso de relavados, quedará algo. A partir de ahí es cuestión de escribir. Pero ésta la había olvidado, quizá porque no era lo suficientemente buena -aunque sí me lo pareció en su momento- o tal vez porque mi memoria empieza o no ser la que fue. Va de un hombre y una mujer, una pareja, en la noche, y en medio de ambos la luz de un cigarrillo, y el silencio, quizá lo peor, lo más triste, para los personajes, claro, no para mí que los escribo, que el protagonista del relato, o de la idea del relato, si es que alguna vez lo escribo, fuese el silencio. Ideas como esta me recuerdan lo que de verdad debería hacer, en qué debería invertir mis segundos, lo único que podrá salvar mi alma, por decirlo de alguna forma, del abismo de la materia, que, no lo olvidemos, avanza siempre en caída hacia un interrogante de oscuridad. Encontrar y dar salida a todo lo divino que pueda haber en ti, que encierras, como un imposible tigre esmeralda tras el verde salvaje y selvático; al acecho de la puerta que le abras para desbordar y desbordarte, salir de tus adentros para contaminar el aire y la tierra de todo eso de ti que hace que este aquí y este cuando sean Singulares y Únicos. Podría escribir ese cuento entre dos que se amaron y a los que ya sólo les queda el silencio. Dejar que triunfase el silencio y con ello abrirle la puerta al tigre de lo divino, triunfar sobre la materia aun a costa de mis personajes, y en consecuencia, también de mí mismo. Matarme en cierto modo, y arrancar lo mejor de mí, aunque sea tan solo eso, una derrota del amor y una victoria del silencio, para echárselo al papel y al universo, antes de que esta carne y tristeza que soy se la lleve en cascada la negrura. Tal vez lo haga... 26/07/2005Hablan los escritores... BUKOWSKIHabla Bukowski, acerca del Abismo de la Página en Blanco: "Tenía la oportunidad de utilizar la máquina de escribir. Poco bueno salió de aquella máquina. André era capaz de hacer que aquel chisme funcionase casi perfectamente. Era extraño que él fuese tan gran escritor y yo no. No parecía que hubiese tanta diferencia entre nosotros. Pero la había: él sabía cómo colocar una palabra tras otra. Y cuando yo me senté delante de aquella hoja en blanco simplemente me quedé allí sentado y la hoja me miró.Cada hombre tiene sus diversos infiernos, pero yo llevaba una ventaja de tres largos a todos los demás". ![]() Lo estoy viendo allí, a Hank, alias Chinaski, alias Follawski, alias Bukowski, sentado frente a la máquina de escribir, hecho un ovillo, todo espaldas y cabeza, como un gato gordo y viejo, mirando fijamente el papel blanco, tan fijo y tan quedo como sólo pueden mirar los gatos gordos y viejos; quizá no borracho pero sí contento, o tal vez sí borracho pero no curda perdido, pensando, pensando, haciendo correr su mente sobre las ideas, buscando, buscando, y no dando con nada, una y otra vez, con nada digno de ser inmortalizado en la jodida blancura del folio que también le devuelve la mirada, fija y queda, felina; como el abismo nietzscheano, desafiante y encabronador, y en cierto modo, por qué no decirlo, gatuno. Puedo verlo perfectamente, nítido, como en un espejo que refleja una figura, la mía, Javi, alias JIP, alias antiguo replicante, ovillada, todo espaldas y cabeza, mirando fija y quedamente el papel, todavía blanco, todo él desafiando, riéndose gatuno de mí, de que no pueda marcarlo, mancharlo, violarlo ni tan siquiera con una condenada línea... |
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