Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Terrorismo bloguero, escritura subnormal |
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Despierta. Levanta. Aguza el oído, prepara la garra, sonríe a este nuevo correctivo desde lo alto caído. Con ojos en demonio, sonrisas de gata bastarda, mata, mata, sí, mata en cada mirada. Es el juego del aliento, el reto del aliento, la trampa del aliento, y fluyen en él la sangre, la savia, la rabia, como esperma de voz engañada, como flujo translúcido de gemido brutal. Corre alto, corre arriba, tus garras en liza, nervios en tensión, preorgásmicos, posdescarga, extáticos de puro ciegos en lo último y final de un sol que no es de este mundo, que es Todo Dentro y Tuyo porque no existe un fuera de ti, que no existe un algo que no sea luz y divino y devastador más que como naturaleza de tus pálpitos desencajados. Rompe, Rompe, Rompe, ¡ROMPE! de una vez lo común, hazlo trizas, lo convenido, lo manido, transitado, espurio, ruin; redúcelo a cenizas. Sé hombre, sé vida, sé eléctrica daga de energía, abandona el sueño, ceja en la puta almohada, huye del tedio hijuputa, del asco cabrón de vivir y sentir que cada segundo, cada maldito momento es sanguijuela en tu carótida. Así que despierta, levanta, escapa, muerde, rompe, cabalga, y si es menester, antes que volver a la celda del sueño, golpea, desvirga, penetra de acero esta nada: asesina o mátate. 02/07/2006Verdades Más, verdades menos (Contra TannHäuser desde TannHäuser)Imaginando la fauna del Infierno: ¿Los psicólogos? Bueno, los psiquiatras, esos sí lo tengo claro, van todos al más almohadillado de los infiernos, atados de manos y de pies, y de bocas, y sin una puñetera estilográfica cerca por si les tentara de nuevo eso fácil de recetar pastillitas de colores a mansalva. Pero los psicólogos, pues eso, que ésos tienen sus matices. Quiero decir que también deberían arder, lo que no tengo todavía claro es dónde y por cuánto, y con qué especie de hilarante llama. Más que nada porque son unos utopistas descacharrantes. Conocer los entresijos de la mente, sus intestinidades, oliequearle la ropa interior a las circunvoluciones, lamerle las rebabas a las neuronas. ¿Cabe mayor osadía? Que ardan, que ardan bien lento, hasta lo churruscadito. Yo estuve a punto de acabar allí, de intentarlo, de ser uno de ellos, pero me detuve a tiempo; escogí la senda del perdedor. Conque arded, arded malditos... ¿Qué más? Ingenieros. Je. Lo dejan a uno tiritando y tableteando dientes con su jerga. Porque los números son muy fríos, helados, petrificadores. Por lo menos a mí me dejan de piedra. No es para menos, con todo lo que manejan a su pies. Ya sabéis aquello que dijo el malos pelos canoso, el tal Einstein: "Dios no juega a los dados". No tiene tiempo, ni sentido del humor. Es un amargado, más o menos igual de agrio que la mayoría de adoradores del número que he tenido el "agusto" de conocer. No saben reír, no se entusiasman, y por eso mismo tampoco lloran. Sólo los números les ponen cachondos, y los números, qué quieres que te diga, tal y como yo los veo, no tienen nada, pero que nada de libido. Aunque a lo mejor es simplemente que yo llevo gafas, un problema de "ceguera"... Pero está bien; a ellos todo esto no les sirve, quiero decir el arte, las palabras. No pueden calcular qué estoy a punto de escribir ahora mismo, no pueden determinar qué forma y tonalidad adquirirá ese chorretón de pintura en el lienzo... Y eso les jode. Les jode cantidad. Porque en teoría, según "su credo", deberían poder hacerlo, pero no es así. Impotencia. Flaccidez... Entonces te salen con eso de que si hubiera un computador lo suficientemente potente, todo estaría escrito, esto es, calculado. Tu destino, mi destino, el de ellos mismo. ¿Es eso cierto? Si es así no me lo digas, yo quiero seguir aquí, en la senda del perdedor, escupiendo líneas, tecleando odios. Que se joda El Computador. Que se joda Dios. Que se jodan los dos si es que no son el mismo. Así que si no tienen palabras, escritas o leídas, o pinceladas, o violines, o magia en al retina; si no sienten porque quieren tanto y tanto a esos números frígidos, ¿qué hacer? Pues eso, ganar pasta a espuertas. Ser ingeniero, o abogado, o presentador de televisión, o asesor de imagen. Todos juntos y revueltos en los antros del paraíso, pasándoselo pero bien. Aquí y allí, en la vida y en la muerte. Es barato. Tu alma a cambio de la ignorancia eterna, que dicen que siempre se trae a su amiga facilona y ninfómana; una tal Felicidad. Y que conste que quien dice Paraíso, quien dice Jacuzzis y saunas y prostíbulos del Cielo, dice también Sistema, Sociedad... Al fin y al cabo estamos hablando de eso. Venderse o no. Consciente o inconscietemente; ahormarse. Eso es. Obedece, obedece, suma, cuenta, nóminas, nóminas, BMW's, Home Cinema's, Áticos, Champagne y Gloria. Caviar. Vacío. Vacío. El vacío es un camino fácil, al menos en apariencia. Las espinas están del otro lado, mejor no mirar. Los números no tienen espinas, ni aristas, son perfectos, se bastan a sí mismos. Son capaces de chuparse a sí mismos los cojones. No necesitan calculadoras, tampoco calculadores, así que ya sabéis, aquellos que os habés pasado media vida en la facultad de matemáticas: sobráis... Pero la letra hay que parirla, joder si hay que parirla, ¡y lo que cuesta!, y lo que duele la muy hija de perra. Pero ahí está, y los números se la quedan mirando, y no entienden nada. Por una vez en su puñetera y ubicua y eterna existencia son ellos los que no comprenden. Se quedan como monos de experimento, mirando los huecos; el cuadrado, la estrella, el círculo... y justo al lado, las figuras de madera y colores; el cuadrado, la estrella, el círculo... Se rascan la calvorota... Rasc, rasc... ¡Y aun así no son capaces de encajar cada figura en su lugar! Mierda cagada por mierda, fijo que lo piensan, los números divinos, que no saben de dados, allí, allí justo, arriba, donde tampoco saben de palabras, ni de pinceladas... Siguen sin entender nada. ¿Es duro vivir con el absurdo, no? Pues jodeos, jodeos bien... A los de aquí abajo tampoco nos encaja nada y aun así seguimos, persistimos en aliento cada maldito día... A mí no me da la gana de encajar, y es ahí donde está la madre del cordero. Está en tus manos. Así que un día decides; los números o las espinas, es decir, pasarlas putas. Yo decidí lo segundo. ¿Habéis leído a Sacher-Masoch? Dejadlo, es igual... La cosa está en que las oigo, las voces, y no sólo porque esté como una cabra, no, están ahí. Es la Sociedad, el Sistema, intentando patearme. ¿Qué haces con 28 años así? Dónde están tu mujer, y tus hijos, y tus dos utilitarios, y tu casa en el campo, y tu apartamento en la capital, y tus hipotecas a tres o cuatro vidas? ¿A qué esperas para empezar a trepar? ¿Por qué no consumes?, ¿por qué no ves la televisión?, ¿por qué carajo te haces tantas puñeteras preguntas?... ¡¿Y esos libros?! ¡¿Qué encuentras en tanto jodido libraco mugriento?!... ¡Niño malo, niño malo!... Debes aprender, corregirte, déjate guiar hacia el recto camino, déjame a mí, deja que te abra mis tiernos labiosss... Empieza por tragarte esto, te sentirás mejor, esta pildorita... roja no, ¡por Dios!, para eso ya estaba Keanu Reeves. ¿O era la azul?... Tanto da. Así que yo chirrío, soy una tuerca chirriente en el sistema, un engranaje defectuoso, y cuando el sistema no funciona se ajusta a sí mismo a base de cuchillo y guadaña. Pero yo estaré atento, estaré esperando, y alguno me llevaré por delante. Sí señor. Por eso no me extraña nada que esta voz que desde aquí habla queme tanto, o haga incluso nacer rencores; venir hasta aquí y toparse siempre con la misma mierda revuelvetripas. Pues imaginad lo que es vivir aquí, dentro de esta cabeza... Así que tal vez mejor la tibieza, las aguas calmas y tranquilas de la ataraxia y la desconexión, ¿no? Mejor eso que este constante brutal resquemor. O incluso mejor el frío, ¿no? El frío de los frígidos números que jamás se equivocan, cuya Verdad es siempre VERDAD, siempre en mayúsculas, porque ellos no chirrían, fluyen silenciosos y automáticos, sin vida, y en silencio. Y cuando el silencio domina el oído se hace innecesario, y también el par de ojos para llorar, y por supuesto la boca para gritar. Órganos vacuos para sentidos muertos. La palabra en cambio chirría, y hace un ruido que te cagas, y hace tiritar las estrellas lejanas con su mágica destructora fuerza. Y una vez las has vomitado todas ya diste lo mejor de ti, al espacio, lo insondable, la eternidad. Y a partir de ahí ya no vales gran cosa, puedes irte tranquilo. Hiciste lo que viniste a hacer. Otro muchos no lo hicieron, pero tendrán jacuzzis, eso sí. Tú tendrás llamas, pero tu Llama, la llama que surgió de tus manos, tu boca, tu entero corazón luchando y sufriendo y destrozando los engranajes del sistema no se apagará contigo, perdurará, le quemará el culo a esos números fríos y cabrones... Os lo garantizo. 03/07/2006Nuevas HipotecasHe aquí una nueva casa en la que reencontrarme con mi voz y, quién sabe, también quizá conmigo mismo...
07/07/2006Coraza
En noches como ésta, mantos como éste, ciegas lunas como la de hoy, en la que ni siquiera el deseo de ser oscuridad para acabarme, ennegrecerme por completo y para siempre, se aposenta sobre mi cordura, sería casi mágico, incluso un tanto obsceno, acunar un recuerdo lícito, cumpulsado y feraz; darle abrazos, colmarlo de arrumacos, a ese ayer, no sé cuándo exacto pero ayer, un pasado glorioso escrito en diminutos susurros y finitesimales victorias soterradas. Pensarse feliz, saberse en marcha, tenerse todavía por un posible con probables; capaz. Se desliza hacia el suelo, como un satén grávido dejado de lado para acariciar una piel desnuda y en curva. Como una arena abandonada, expulsada del vidrio que la hizo espectativa y tiempo. Como un paso iniciado pero no finado porque finada fue la vida y cercenado el pie que se echó sobre la espoleta traicionera del ser. Quisiera renunciar a estos sentidos que tanto hieren. Sacarme los ojos en silencio, sin ni un grito. Cegar mis oídos con puro silencio. Matarme el olfato de una brutal inspirada de cosmos. Sellarme la boca con el cemento armado del autismo. Arrancar mi piel a tiras, hacerla jirones, hacerla pedazos, hacerla semilla muerta de futuros rencores. Y todo ello, hacerme así, devenir piedra, árbol tronchado, bosque transido de fuegos, sin un solo grito, sin siquiera un sordo clamor. Apagarme paulatino. Ovillarme lento sobre mí como vuelve sobre la tierra la bestia que se sabe extinta. Volver a la muerte fetal que precedió al aliento. Y justo antes de la nada, un terrible segundo, RELAMPAGUEAR... 09/07/2006Jaula
Todo el mundo en el Italia-Francia y yo aquí los hay todavía que ni aquí ni allí que no son yo ni son ellos pero a ésos por no quedarles no les queda ni marca el número en barras con que dar fe de sí mismos. * Todo el mundo parado con el Italia-Francia y yo aquí y los que no están ni aquí ni allí no valen nada no existen sólo fantasmas. * Se está bien aquí aunque éste no sea mi hogar he de reconocerlo cualquiera lo haría si es que no fuese estúpido sentirse bien aquí en soledad mientras todo el resto está out en en el Italia-Francia. * Qué pena que yo tenga un cáncer de alma terminal y mayéstatico metástasis en la alegría y sea incapaz ya de apreciar saborear todo este increíble aire en el que jamás todo y sano hubiese sido capaz de moverme. * Todo el mundo muerto y viendo el Italia-Francia y los que no sencillamente porque ya lo estaban muertos y yo aquí dolorido de cuerpo enfermo de alma y en las últimas haciendo mi camino terminando mi camino. * Cada vez más frecuentes y más largas las caídas como cuando soñaba que perdía los dientes soñaba que me alcanzaban soñaba que me mataba hasta que llegó el día que lo quise hacer. * Cadáveres en el estadio del Italia-Francia cadáveres en la caja-cárcel-tubo-cátodo fantasmas en las calles anochecidas y yo expirando aquí atrapado. * Y el partido ya acabó aun así ningún muerto ha despertado la noche ahí fuera ni siquiera ulula y yo no puedo salir. * No puedo salir... 15/07/2006AsaltoCuántas veces me has tenido así, oh Dios cuántas, a cara de perro, los dientes apretados, los puños dura piedra, los ojos en la V de las víboras, ardiendo de rabia, quemando la ira soterrada de tantas y tantas noches de insomnio e impotencia, tanto y tanto reprimido grito; me hice hombre año a año, noche terrible tras terrible noche, con mis pulmones golpeando a gemidos tu muro; me hice sombra, día a día, noche trágica tras trágica noche, cuerpo y alma, ambos dolor, arañando a garra desnuda y sangrante mirada tu sorda muralla. Cuántas veces nos hemos enfrentado desde entonces, cuántas oh Dios, ha resistido mis ataques tu ciudadela, me has devuelto de un soplido al cieno que me reservaste y que, oh Dios, has de saberlo, hasta el último aliento me resistiré a ser. Tendrás que matarme si quieres callar esta voz que desde lo pequeño y último te desafía, tendrás en dos que partirme, el corazón y lo sagrado de dentro arrasarme, si es que quieres dejar de sufrir mi embestida. Hecho a tu imagen y semejanza, a cabezota, hijoputa y cabrón, sin embargo, no me ganas, pues no en vano tengo de mi parte la fuerza imparable del que, nacido para reptar con la cabeza gacha, se atrevió a llenarse de luz alzando la mirada. Jamás sabrás mis motivos, no has de catar mis certezas, mi ancho dolor, de sol a sol, es sólo mío; lejano y seguro como te sabes en ese alto picado desde el cual todo lo miras, nunca a tu alcance ha de estar un agridulce segundo de ser humano: somos pececillos de colores que enseñar a las visitas, allá en lo hondo y oscuro de tu acuario. Cuántas veces todavía, oh Dios cuántas, has de sentir en tu panza gorda el cosquilleo de mi pica, en tu sucia barba lo húmedo y pegajoso de mis escupitajos, si es que no te das prisa y acabas rápido con este pececillo bastardo y deslenguado. Eres el padre que nunca quise, sólo pensar que algo de tu sangre es también la mía la náusea me sube a la boca en torrente, me mataría allí mismo si no me aliviase la ilusión, el eterna esperanza de verte algún día muerto a mis pies, bajado a la tierra, al barro y la mierda, desde lo alto de tu ubicua muralla con mis propias manos. No has de caer, lo sé, ya oigo tus carcajadas. No he de vencer, lo sé, a desengañado tampoco me ganas. Pero aquí estaré, y allá estarás tú. Ahora, hoy, probablemente también mañana: cuántas veces, oh Dios cuántas, nos hemos todavía de enfrentar tú y yo las caras. Hasta que el juego te aburra y me sueltes a la espalda, a la espalda siempre -ésa es tu inconfundible marca-, los perros de la Muerte, esa Gran Perra que tienes tan bien entrenada. Mírame a los ojos entonces si es que tienes arrestos, oh Dios, mírame fijo mientras los perros me estén destrozando, degollando, devorando: el orgullo en fuego de haberte combatido, de haberme negado con todo mi ser a ser tu hijo, te ha de quemar de vergüenza la cara... 18/07/2006Ande yo escribiente, ríase la gente...
Me hacen gracia, desde luego que sí, hay comentarios que son como para desternillarse, y la gran mayoría no de desconocidos, sino de amigos. No, aquí ya no dejan huella los extraños y locos, o quizá mejor decir extrañas y locas. Al cuerno. Sonando "Parábola", pista 7 de "Lateralus", discazo de Tool. Tool y también A Perfect Circle, que es casi lo mismo aunque no sea igual. Últimamente sólo escucho esto. No necesito en los oídos nada más... En fin, que vienen y se te ríen pequeñamente y en plan colega, se te mofan, te reconvienen, te leen la cartilla medio en serio medio en coña y te dicen, "por ahí no, desbocado no, javielillo, por aquí, que siempre tienes que andar igual...", como si fuese huérfano, o subnormal, o ambas cosas al tiempo... El caso es que me hacen gracia, sonrío turbia y torvamente cuando leo sus comentarios, y no sólo porque ya tenga madre y madre sólo es posible -y recomendable- tener una, sino porque de anormal tengo bastante, lo reconozco, pero de "sub" nada de nada... Me hacen gracia, sí, ciertas bromas y ciertas palmotadas en el hombro melancólico... Como si no hubiese dejado claro que yo aquí vengo a reventar... Sí, a reventar y reventarme, encenderme yo mismo la mecha y enviarme a tomar por saco una y otra vez, cada maldita vez que me pongo ante esta pantalla, y por supuesto a llevarme por delante todo bicho viviente al que se le ocurra andar cerca. La literatura puede servir para muchas cosas variopintas, las más de las veces también estúpidas; sostener conversaciones, mantener librerías, llenar estanterías, dárselas de intelectual y ser un pedante, pero es la escritura la única capaz de salvarte el pellejo. Esto lo aprendí del viejo Hank. La literatura necesita de escritura -aunque no siempre, lo que no deja de ser patético-, pero la escritura en cambio se basta a sí misma, de uno sale y a uno vuelve, y si es lo suficiente buena por el camino te asesina a la vez que te resucita. Como las serpientes: te saca la piel a tiras y allí está la nueva ya aguardando, ese nuevo tú que es a la vez el mismo y tan distinto. No se me ocurre nada peor que ser cada puñetero día el mismo, nada más desesperante. No albergar un pensamiento sacrílego o una idea terrible para con uno mismo y con la vida. No anhelar darse de cabezazos contra los extremos y una vez destrozados, del todo ensangrentado, comenzar a vomitar sobre la Nada. Hablas de Dios y se te ríen... Me hace gracia. Yo también me río. Jajaja. ¿Listos? No hay que tomarse la vida en serio, ¿no?, que al fin y al cabo no va a salir uno vivo de ella y toda esa mierda. Tópico tras tópico tras tópico. Y luego, cuando crees que ya se han acabado, otro más. Nauseabuendo lo cojas por dode lo cojas.Y luego los hay por ahí que van echando pestes de los suicidas, que no los entienden, que la vida es sagrada, pregonan, que puede ser maravillosa y demás chundarata insostenible. Vendedores de enciclopedias. Agentes de seguros. Cacatúas... ¿Cuántos de éstos se han echado el diente y las uñas al fondo de sí mismos? Qué fácil reconvenir, censurar, aleccionar. Siempre de puertas afuera, pero ven su imagen en el espejo y salen corriendo... Y como no se soportan ni tienen los huevos de quitarse de en medio vuelven a descargar su mierda sobre los demás. Y por otro lado quién quiere llegar a soportarse del todo. O comprenderse. Conocerse a sí mismo. Vaya asco de perspectiva. ¿Y luego qué? ¿Me hago unos sudokus? Prefiero tenerme en permanente estado de sitio, cada dos por tres ponerme la zancadilla; tirarme una y otra vez y una y otra vez tenerme que levantar. Probarme en todo mi espectro, quiero saber hasta qué altura o bajeza puedo llegar. Como si cada vez que nombro o me cago en Dios no estuviera aludiendo a mí mismo. Como si cada uno no debiese ser sino su propio credo. Mi particular evangelio es mi escritura, ésta escritura desbocada, el mejor medio que tengo de hablar conmigo mismo y todo lo sagrado y podrido que contengo. Me saca mal que bien del día de hoy y me conduce al siguiente... dios en minúscula escribiendo ovillado sobre sí. Importante importante. No molestar... Venga, ahora ya os podéis reír... 24/07/2006Circo
Estamos dispuestos, el momento se acerca. El miedo había sido un sudor caliente apelmazado sobre las pieles durante horas, un hundimiento y resquemor en el fondo del estómago, arqueando lomos, frunciendo ceños, toda la mañana. Eso ya pasó. Qué temer ya sino el segundo que no pasa, qué peor que ese poco pero largo que falta para que la puerta se abra... Mirando alrededor. Sólo futura carne muerta. Carne que ha de morir. Que habré de matar. Antes de que me mate. Carne con la que he reído, dormido, yacido. Carne muerta. Apenas ya deben quedar minutos. Minutos últimos. Los últimos segundos de esta carne muerta que habré de matar... Se abre la puerta y nos sacan. Nos suben arriba, desnudos, en rebaño. Y al fin nos lanzan a la esfera aullante y sedienta. Gritos. Zumbido. Ruido de gargantas en cuchillo seccionando el oído. Antes de acabado este pensamiento todo ha comenzado. Se echa sobre mí la garra encendida y la esquivo, mientras pasa rozando le sajo el vientre de un manotazo hasta el hígado. Cae muerto al cemento. Llevábamos cinco años juntos. Corro y reboto contra el muro, eludo otro ataque directo. Me lanzo en tallo lumínico sobre su columna vertebral. Partida en dos. Partido en dos, cae a izquierda y derecha, un pedazo a cada lado, tronco y piernas, borbotando negra sangre. Sube el volumen. Pujan y pujan los alaridos. Las bestias se divierten. Las bestias quieren más. Encajo zarpazo y tajadura en sierpe, abajo, en lo alto del muslo. Descuido imperdonable. Me desplazo en salto y barrena sobre el muelle oscilante de ascuas. Bebo el fuego y lo trago. Siento venir sobre mi el remate de gracia antes de haberse ordenado en su cerebro. Aguardo. Espero. La pierna izquierda es un odre infame de rubro dolor. Se decide, traspasa, y se planta ante mí, me tiene... Se ha equivocado, lo tengo yo, me descuelgo en cascada desapareciendo de sus teleobjetivos; estoy a su espalda y todavía me busca. Regurgito los fuegos, los escupo en aldabones abrasadores sobre su nuca y hombros. Cae el suelo en barrena deshaciéndose en estertores, antes de llegar al suelo ya no es sino masa incandescente en fundición: gota de lava cárnica que llueve sobre la muerta carne de los amigos; 3 años atrás me salvó la vida. Latigazo sónico a mis doce. Subo y soslayo por muy poco. Quedamos cinco y alguien ha sacado ya el armamento pesado. 39 grados y subiendo. Me quieren recocer por dentro. Localizo la onda. Cambio a termales y deslizo. Llego al paredón trapezoide, me sigue... ya ha caído. Cuando se da vuelta para atraparme estoy encima. Me mira a los ojos. Lo miro. Reímos tanto juntos. Reviento mi mano en puño contra su cráneo. Ya hecho pulpa, sanguinolento gris encefálico, cae en espiral hasta la rejilla de inorgánicos. Eso les ha gustado. Rugen. Rugen. Hoy está siendo un buen día. Hoy los animales no quieren parar... Acabo de perder un brazo. Me lo ha estallado en pleno vuelo. Sólo ella y yo quedamos. No consigo verla... No consigo verla... Dónde estás... Un azote sináptico y pierdo la pierna por la tajadura inicial. Me retiro al circo vítreo en desbandada. Intento regenear. Imposible. Demasiada pérdida. Demasiada carne de mi carne entera muerta y por los suelos, por el aire, fulminada. Demasiada. Ella y yo fuimos amantes. Todos los animales gritan. Ella y yo fuimos amantes. Todos los animales quieren más. Ella y yo fuimos amantes... y ahora me va a matar... |
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