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MICHAEL MYERS: EL MAL EN ESENCIA

El pasado fin de semana se estrenó en nuestras salas “La matanza de Texas 2004”, película que, por el momento, no tengo la intención de ir a ver, pero cuyas críticas son al parecer bastante mejor de lo esperadas, lo que no deja de ser sorprendente si se tiene en cuenta que en labores de producción se encuentra el inefable Michael Bay. Me interesa mucho más, por ejemplo, el hecho de que este "remake" llegue treinta años después del estreno de "La Matanza de Texas" original, la de Tobe Hooper, o que, sin ir más lejos, hace poco se estrenase también "El Amanecer de los Muertos”, otra nueva puesta al día del superclásico de George A. Romero de 1968, y cuyas críticas han sido también bastante buenas. Al margen de que estas modernas revisiones de viejos éxitos sean o no más acertadas que de ordinario, evidencian la creciente y alarmante incapacidad para aportar nuevas ideas, savia nueva, al acervo fantástico -siendo mucho más fácil limitarse a revisitar los mitos añejos-, así como la cada día más cierta sospecha –largamente barruntada- de que el cine de terror está hoy día más muerto que vivo.

No hay más que echarle un vistazo a títulos como el par ya mencionados o a "Halloween: Resurrección”, “Jason X”, “Freddy contra Jason”, o la por venir, “Alien vs. Predator", para que inmediatamente vengan a la memoria aquellos entrañables films como “Frankenstein Meets the Wolfman” (1943) – “Frankenstein y el hombre-lobo”-, “House of Frankenstein” (1945) –"La Zíngara y los Monstruos” (sic)-, toda la serie de Abbot y Costello, representada, por ejemplo, con “Abbot and Costello Meets Frankenstein" (1948) –"Contra los Fantasmas” (más sic)-, o, ya para acabar, la mítica “House of Dracula” (1945) –"La Mansión de Drácula”-, que no sólo podríamos equiparar a la reciente "Van Helsing" por su demencial mezcla de mitos, sino que, además, le da cien patadas… Con estos y otros tantos entrañables títulos la "Universal" empezó a entonar su canto de cisne, y con ella firmó también su carta de defunción el cine de terror clásico, que hubo de dejar paso al pujante cine de ciencia ficción y las "Monster Movies", hijas del peligro comunista y el miedo nuclear. Sólo con la llegada de la británica "Hammer", el terror cinematográfico retomaría un nuevo esplendor.

Mil veces mejor que Van Helsing... House of Dracula


En el cine, como en todo, los ciclos se suceden; al agotamiento de unas fórmulas sucede el advenimiento de otras nuevas y así sucesivamente. Así, dadas las cotas de carestía de ideas y autoparodia alcanzadas por el cine de terror contemporáneo, su final se presiente cercano; probablemente no tardemos en ver en nuestras carteleras títulos como "John Doe vs. Anibal Lecter”, “Hellraiser 2010”, “Aliens: The New Generations”, o incluso “Evil Dead: The Kandarian Vengance”, entonces ya todo habrá acabado y podremos abrazar felices lo que demonios sea que haya de venir…

Y como todo final tiene su principio, cabría tal vez señalar el comienzo de este fin que hoy vivimos en otro gran clásico del género cuya trascendencia es, pienso, mayor de la que se le suele atribuir.

"La noche de Halloween" tiene ya sus buenos 26 años y aunque sus formas han envejecido bastante, con esa inconfundible textura de los primeros años ochenta, el film sigue, no obstante, destilando aún hoy la atmósfera malsana y de escalofrío que siempre tuvo, y, debido a lo perfecto de su bases argumentales, sigue inspirando una sensación de verdadero y profundo estremecimiento.

John Carpenter, uno de los maestros del fantástico moderno, pese a su irregularidad, iniciaba con esta película el que sería, período dorado de su filmografía -cuyo cenit alcanzaría con "La Cosa" y que culminaría años más tarde, tras un período gris, con la jugosa "En la Boca del Miedo"-, y cabe decir que, de entre todos los méritos del film seguramente el que más cabría destacar, habida cuenta de su repercusión posterior para la industria cinematográfica y el cine de género, es la creación de la figura del "psychokiller" moderno, descendiente directo del Norman Bates de "Psicosis" o del Albert De Salvo de "El Estrangulador de Boston", y que los americanos dieron en bautizar como "Killer on the Loose". Dicho subgénero consistía, a grandes trazos, en el azaroso devenir de un pscicópata totalmente ido, las más de las veces de naturaleza esencialmente diabólica, al que le da por masacrar de las más diversas, creativas, originales y sangrientas formas a toda una serie de adolescentes -o "teenagers"-, quienes no pueden hacer otra cosa que dejarse matar mientras el metraje del film corre raudo hacia un final que, también las más de las veces, no busca sino dar pie a una posible secuela que explote el filón en taquilla.

Este hombre es el padre de La Cosa, amigos...




El éxito de "La noche de Halloween" y su protagonista, Michael Myers, fue abasallador, resultando ser, aún hoy, una de las películas que más millones de dólares ha recaudado en comparación con su precio de coste, realmente parco. Precisamente debido a este enorme éxito, sobre todo entre el público juvenil, multitud de productores y directores vieron en su protagonista central el medio perfecto mediante el que hacer montañas y montañas de dólares. Así fue como vinieron, entre otros, el Jason Vorhees de "Viernes 13"; el "Freddy Kruger" de "Pesadilla en Elm Street"; e incluso las secuelas de la propia "Halloween", de las que Carpenter no quiso saber nada. Una lista completa y actualizada de todos los nombres que a día de hoy cabrían en esta lista se haría, además de larga, bastante insoportable.

Esta es una de las principales causas, en semilla,del fenómeno que a lo largo de la década de los ochenta y noventa daría como fruto la total vanalización del cine fantástico de terror, que buscando hacer dinero rápido se vendía a la más fácil y comercial sanguinolencia descerebrada. Esto fue un arma de doble filo para el cine de género, ya que por un lado vio como volvía a ser abordado de nuevo por el cine después de unos años de ostracismo, pero tuvo que soportar a cambio que sus argumentos y temáticas se sobordinarán a las apetencias de un público juvenil muy poco exigente -que era, no hay que obviarlo, el único que llenaba las salas de proyección.

Así pues, como también pasó con "Star Wars" y el cine de ciencia ficción, el tremendo éxito de una muy buena película se convertía a la postre en causa indirecta pero determinante del declive de todo un género.

Eso en modo alguno debe obviar la calidad del film de Carpenter, ya que a pesar de que en sus sucesivas secuelas y otra series como las antes mencionadas la figura del "psychokiller" pasó a ser futilizada e incluso parodiada y deconstruida -como ocurrió en la serie "Scream"-, Michael Myers gozó siempre de un poder de fascinación inigualable, basado en que, a diferencia de otros mitos del terror como los vampiros, los licántropos, las momias o frankensteins de toda ralea, él era un ser completamente humano, pero esencialmente maligno e indestructible, que encerraba en su interior un espíritu malvado equiparable al del mismísimo Diablo, y, cómo éste, no necesitaba de justificaciones ni pretextos para ser maligno... lo era porque sí, porque tal era su naturaleza, y precisamente de lo inaprensible de esta condición diabólica provienen nuestro miedo y nuestro respeto hacia su figura...

¡Huíd de este tío...!


Siendo humano, Michael Myers era más diabólico de lo que muchos monstruos cinematográficos lo habían sido en el pasado; ahí residían el éxito y la actualidad que, con los años, lo convertirían en padre putativo del siguiente escalafón en la galería de psicópatas fílmicos, tan bien representados por el John Doe de "Seven" o el Anibal Lecter de "El Silencio de los Corderos"; el "psychothriller"...

© JIP

Este texto es la ampliación del que, en su día, publiqué en Livra bajo el nick de
LEVIATHAN
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7 comentarios

JIP -

Bien... esa era la pinta que tenía Carpenter cuando era joven, hace ya unos años, y es cierto... tiene cierta retirada al "ínclito John Holmes"...

Viviendo en BCN es mucho más fácil encontrarse a dobles de Tom Savini que en ciudades menos "cosmopolitas"... :)

pauli -

esta es la pinta que tiene john carpenter? por un momento pense que era el inclito "john holmes".casi me paso lo mismo ayer, estaba en una cafeteria del centro de barcelona, y de repente..... "que cojones esta haciendo aqui tom savini??" no era el..... vamos.....supongo, o si???? ay no sé.

JIP -

No te falta razón en tus comentarios, Pedro... tanto en lo del cine oriental, como en lo de la foto del ojo "que todo lo ve"... ;)

un saludo

Pedro -

Eeehhh qué pasada de foto de cabeceraaaa ;)

Pedro -

Yo siempre digo que el buen cine de terror, ahora mismo, se está haciendo en Oriente.
Grandioso Carpenter...

JIP -

Gracias Juan Carlos...

Claro que el cine de terror tiene futuro, pero desde luego está lejos de películas como esta...

Mientras esperamos el nuevo rumbo que nos conduzca a otra época de esplendor del escalofrío, siempre podemos confiar en los pequeños francotiradores que, de cuando en cuando, nos sorprenden agradablemente...

Por cierto... suerte con las opos... y un saludo...

juan carlos -

Lo que hace falta es un renacimiento como el que en su día protagonizó la Hammer, lo que parece difícil mientras las productoras sigan viendo el cine de terror como una máquina de hacer dinero a costa de adolescentes sin exigencias estéticas.

Creo que el cine de terror sí tiene futuro. Evidentemente, la época de los no muertos, de los monstruos, pasó. Incluso puede estar pasando la época del psycokiller. Pero algo más habrá que inventar, porque lo que nunca pasará es ese pequeño placer que experimentamos cuando nos enfrentamos (en la pantalla) con una amenaza desconocida.

Un artículo estupendo.
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