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tannhauser

Porque las Antípodas bien pueden ser El Lugar

Después de un viernes sorprendente y un sábado pasable vino ayer, que fue una mierda, y ahora hoy, que sigue siendo domingo, así que muchas ganas de cualquier cosa no persisten. Y que conste que nada tiene que ver con ello el hecho de que tres minutos después de espicharla Charlton Heston la blogocosa ya estuviese a reventar de obituarios y caras largas, aunque desde luego es preocupante, tan jóvenes y tan en pañales, y ya tan abandonados a la normopatía.

Comienzo el último libro -mi primero- de Jorge Carrión: "Australia. Un viaje". Me gusta la portada, con Australia arriba y del derecho y la península ibérica abajo y boca abajo, lo que es sintomático, pues viene a marcar el viaje más largo que un español puede hacer por sus afueras sin estar de regreso, que no de vuelta. Los viajes interiores, ya lo sabemos, pueden ser interminables y suelen desembocar en abismo.

Como todo tiene un porqué he de confesar que el pasado jueves me llegué hasta Mataró, a la presentación del libro, hice triple carambola y conocí de una misma tacada a Juanma Sincriterio, Alvy Singer y al propio Carrión. Juanma se portó como se portan los grandes anfitriones, cosa que le agradezco, como le agradezco la compañía y las fotos que acompañan estas letras. Alvy fue un torrente de nervios al principio y de multirreferecialidad después, cuando decidió soltarse, aunque todavía no he decidido qué cita dejó al personal más descolocado, si la de John Wayne o la de Barton Fink, tengo claro que empezando como empezó citando a Hegel la victoria no podía caer de otro lado que del suyo. Carrión demostró muchas tablas y tener las ideas muy claras, amén de una poderosa vena terrorista e irreverente que no pasó inadvertida... sobre todo para uno -que no fui yo, al menos esta vez.

Presentaciones de libros y tertulias literarias. Supongo que siguen siendo lo que han venido siendo desde el cretácico. Dos o tres amigos que hablan primero y exageran. El autor que va después y los enmienda; equilibra la balanza. Amistades revoloteando, en apoyo de la causa. Prensa. Curiosos. Enteradillos. Blogguers como yo que más tarde escribirán posts como éste. Y luego el público, cuyo 99 por ciento no se ha leído el libro, ni probablemente se lo lea aunque lo compre, porque nunca está de más tener un dedicado. El 1 por ciento restante es el típico fantasma de turno que no viene a otra que reventarte el acto, porque se aburre o no tiene otra cosa mejor con que arruinar su tiempo -y el de los demás-, y se las da de listo y de lobo con piel de cordero... hasta que se topa con el francotirador sordo y terrorista y no le queda más salida que abandonar cabezigacho el recital.

"Todo se iba borrando, todo iba quedando atrás, la infancia, el barrio, la ciudad a la que pertenece, arrasados primero por la autopista sin identidad y enseguida por el aeropuerto. La despedida fue fotocopiada de las anteriores, pero mi madre me dijo esta vez, al oído, dale muchos abrazos a la familia de Australia, y un escalofrío me recorrió las piernas y las palabras.

Australia: en la ora punta del mundo.

El vuelo dejó atrás Barcelona e hizo desaparecer a Madrastra. Un vuelo en el que leí y dormí, cuyo interés no fue mayor que el de la elipsis"

Mañana quizá amanezca un mejor día, puede que hasta sea lunes, con suerte martes y lo de hoy habrá sido tan sólo pesadilla. Sigo con mi lectura, cualquier día de estos os cuento qué tal el viaje...

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5 comentarios

Javier -

Child, me da a mí que no, es el deñor dueño de la Librería Robafaves.

Cuvric, a mí si me gustan los libros viajeros, aunque... ¿qué libro hay que no me guste siempre que esté bien escrito? Me apunto la recomendación, le echaré un vistazo en mi próxima visita a una librería.

Quinj, el "enfrentamiento" entre Carrión y el anónimo asistente fue "in crescendo" ya desde la primera intervención de éste último, pero digamos que el punto álgido y determinante fue cuando el espontáneo contertulio sacó a colación los libros de Josep Maria Espinàs como ejemplo de literatura de viajes contemplativa y no intrusiva, en oposición a la concepción del propio Carrión, que opta por todo lo contrario, interactuar con el medio que visita y forzar las situaciones. Entonces Carrión contestó con aplomo desarmante: "Es que a mí Espinás me aburre...". Fin de la conversación.

cuvric -

César Aira, no Aria! DiXeLsiA de los cojones...

estifen quinj -

¿Y que dijo exactamente el fantasma y que le contestaron para huir con el rabo entre las piernas? Jamás podría ser escritor por el simple hecho de tener que pasar por el suplicio de comentar y autografiar el libro.

cuvric -

Reconozco que lo mío no son los libros de viaje. Lo he intentado varias veces, pero he de asumir mi incompetencia lectora ante las letras trotamundas. Y es que no les encuentro el gusto porque, para mi vergüenza, yo soy de esos que no creen que "la realidad supera siempre a la ficción". Tal vez la hiperboliza con anabolizantes de (falsa) cercanía e (ingenuo) peligro, pero no la supera. Sin embargo espero que le aproveche y disfrute el libro, don javier; ya nos contará.
Aprovecho la ocasión para recomendarle el recién horneado "Las aventuras de Barbaverde", del hijo de la pampa César Aria. Me pareció un excelente mal libro.

child in time -

Una curiosidad. El caballero de gafas y canoso, ¿es Pepe Montero?
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