AJENARSE: Marchar definitivamente de tu esencia para no volver, partiéndola, fundiéndola, subiendo su temperatura hasta disolverte la última molécula, y a partir de ahí habitar un
tránsito, una sombra que escapa, un no ser tú, que fuiste averno, sin tampoco ser los
demás, que son infierno;
reedificarte pulsátil en tinieblas de purgatorio.
Transformado en carne de espejo,
desposeerte completo,
deshabitarte en este lado del reflejo, y transmigrar tu absurdo al
doppelgänger fatal que prospera en tus miedos.
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