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tannhauser

Strindberg come pan

Hoy quiero hablar de la hija de la panadera, que está buena y se llama M. y tiene 33 años, como Cristo cuando le dieron matarile, aunque Cristo no tuvo nunca ese par de peras. 33 son ya unos cuantos, no son pocos, qué duda cabe, empiezan a ser respetables; podría haberla pillado con menos, 30 quizá, o 28, y hubiese estado más o menos igual de apetecible, M., la hija de la panadera, pienso yo. Puede que con los pares un poco menos caídos, el par de pechos, de nalgas, pero tanto da, me resaboreo sólo de imaginarlos, imaginarlas, imaginarla... Me siento atrapado ahí abajo. ¡Quiero salir, quiero salir!, me dice, "¡Calla!. No puedes salir -le digo-... estooo, ¡ah!... y ponme también un par de esos brioches grandotes de ahí, M., reguapa". Y sonríe. Y sonrío. Y ya me gustaría dejarte salir, bichote, pero es que me puede el decoro y tampoco me da a mí que éste sea el lugar. Cuando lleguemos a casa le damos al organillo. Acto seguido me cobra, es decir, me roba, la madre de la panadera, que se llama E. y lo menos tiene 10 años más de los que tenía Strindberg cuando le tiraron encima un cubo de meados por ir gritando !Inferno! !Inferno! por la calle en mitad de la noche. E. siempre se aprovecha de que ando "atrapado" y como loco desnudando a su hija con el radar y la mirada para pegarme el sablazo con los brioches y los bollos, pero cualquier día de estos me tomo el desquite por mi(s) mano(s). Vaya si lo haré.

 

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7 comentarios

Javier -

Se agradece el cumplido Sr. Doctor. Sea benévolo con este sufrido juntaletras.

Saludos.

Doctor -

Cuando sea mayor quiero una de esas panaderas y ser escritor... :)

Saludos

Doctor,
Crítico de blogs

Javier -

No me haga usté caso, don cuvric, la envidia, que es mala mala...

cuvric -

Oh, vamos, el subchiste no está tan mal... je.

Javier -

Quinj, a mí me ponen palote y hasta parafílico las luengas caballeras, cuanto más brillosas mejor, eso ya lo sabe el cuvric, de modo que las peluqueras y demás asesinas de pelandros se me antojan del todo antilúbricas y hasta castrantes, mireusté.

"Yo siempre he sido más de charcuteras, que saben moldear la carne."... Cuvric, es usté un guarro, un pervertío, un leatherface, así como un digno bastardo de la saga Sacher-Masoch...

(de sus chistes, como ve, me reservo el derecho de opinión)

cuvric -

Tengo para mi que lo de las bolleras es, fundamentalmente, cuestión de separar el grano de la paja (¿pilláis el subchiste del subtexto? ¡¿lo pilláis?! [risa nerviosa]).
Yo siempre he sido más de charcuteras, que saben moldear la carne.

estifen quinj -

Vive dios que las panaderas tienen algo que no puedo explicar pero, a poco que sean cómodas de ver, están de un apetecible que qué se yo. Mención a parte merecen las peluqueras, es otro rollo, pero también me ponen cojones.
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