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tannhauser

En picado

Esto es casi como ponerse a los mandos de una aeronave alienígena, quiero decir que sí, que sabes que te encuentras en la cabina del piloto -tal vez- y que el cacharro -en teoría- debería emprender el vuelo, pero poco más, del resto ni idea, los mandos se te antojan dildos para hembras mutantes recién salidas del invierno nuclear y los controles se alojan en tu cerebro como el esperanto de un universo paralelo. Y ahora que caigo, ¿a cuento de qué esta imagen? Será por lo de ayer, la caja tonta, minutos antes de irme a la piltra borracho de tedio, y Bruce Willis dentro del tubo catódico, repitiendo por enésima vez lo del aerotaxi made in Moebius, tal que si fuese un Spitfire...

El teclado es el de siempre, supongo. La pantalla también, o al menos eso quiero creer. Pero mis dedos, mis manos, todo yo convertido en Merrick, en elefante, hipopótamo, megalodon de dentadura postiza y branquias esclerosadas. Te sales aunque sean un segundo, un milímetro de tu trazada y estás acabado, porque te ves desde fuera y toda la absurda arquitectura mental que erigiste para sostenerte como significado en el mundo se desmorona. Le ves el envés a la trama y de ahí no hay Dios ni Graham Greene que te saque. Llegado a este punto todo acto, más aún el de la escritura, te parece forzado. Que cada nueva contractura es siempre la misma contractura. Y así todo lo demás, cada pálpito, cada palabra, cada incursión en picado sobre el maizal de la memoria. Hasta el ritmo intestinal parece atrapado en un bucle interminable. Y pese a todo, a medida que te sabes y te sientes réplica de réplica, caemos. Del primero al último. Todos. Porque si adaptamos Heráclito a los nuevos tiempos sigue pasando lo de siempre: nunca te bañará dos veces la misma radiación.

El verano es tiempo de costumbres reptilianas, dejarse de literaturas y mandangas: moverse más bien poco, más bien nada, y parapetarse bien a contemplar al personal paseando sus lorzas, casi todas ellas aberrantes. Días de beber todo lo que esté al alcance y dejar fuera de alcance cualquier pensamiento que comprometa más de dos bits de información. Y sobre todo muchos sueños pornogáficos, que aporten al ambiente la humedad que esos muslos y glúteos sobrealiemtados calcinan con su nada voluptuoso meneíllo infernal.

 

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16 comentarios

Javier -

Yep Danzante!, no me malinterperete, disculpe mi vehemencia atacando al tal Fitzgerald, era más que nada una forma de exteriorizar mi aversión.

Saludo!

Danzante -

Que sí, que sí; que estoy de acuerdo. Que sólo utilizaba el párrafo por su interés para mi texto y las cosas que pensaba en ese preciso momento. Obviamente, usted puede pensar sobre Fitzgerald lo que le dé la gana, yo tampoco le estoy defendiendo, que conste.

¡Un saludo! :D

Javier -

Danzante, usted coja un libro del individuo en cuestión, el Gatsby sin ir más lejos, abra por una página cualquiera al azar y póngase a contar los adverbios escriptos por el amigo Scott, se dará cuenta de que con semejante adverbialitis galopante acechando en la pluma sólo se podía entrar en el Limbo Literaturesco de la época de una manera, esto es, mamándo(la)...

Danzante -

XD

¡Cuánto odio visceral hacia Fitzgerald! Yo, si le digo la verdad, era la primera vez que leía uno de sus libros. El último párrafo me parecía interesante, aunque estoy de acuerdo con usted en que el autor era algo meapilas.

¡Un saludo! :D

Javier -

Nada en lo que tenga que ver el sobrevalorado de Fitzgerald puede llegar a convencerme, pero ése en todo caso es mi problema, es algo personal entre sus adverbios y yo, nada que ver, por tanto, con la calidad o el sentido de sus letras, mister Danzante.

Cronenberg, por supuesto, haría cosas cárnicas e inefables con el ya de por sí maltratado hígado de Fitzgerald... y yo que lo grabaría gustoso.


Saludos.

Danzante -

¿Le convenció, pues, al segundo intento?

Javier -

Toda la vida...

saludo!

santero Delcolmo -

Hago mias las palabras del maestro: vivir sólo cuesta vida. Salut.
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Javier -

Yecht!!!, Samuel, amigo, no sé si es éste el lugar para lavar ese tipo de ropa pero bueno, te lo paso porque estás a una distancia de tomar por culo. Y la verdad es que me sorprendes, pese a todo, con eso del imperativo, precisamente porque me conoces y, en consecuencia, "sabes" categóricamente que no voy a ir...

Un abrazo, tío.

Samuel -

Nada nada, deja de lamentarte, que lorzas habrá, pero pechamen tambien... Y no hay época mejor que el verano pa la birra... Aunque sí, ganas de estrujar neuronas, las mínimas...

Por cierto... al final vendrás a mi boda... Y que conste que no me he olvidado los interrogantes, no. El uso del imperativo es lo que tiene.

Un abrazo.

Javier -

Child, pues estoy bajo mínimos, trabajando más de lo que me gustaría y escribiendo menos de lo higiénicamente recomendable. en resumen, una mierda...

Busco algún otro caballero con quien batirme en duelo pero todos se han pirado de vacaciones...

Francotirador, aún nos debemos esas cervezas, que conste, no nos hemos vuelto a ver desde la presentación del caldo. Por cierto, si echa un hojo a la dirección que dejo a continuación podrá observarse a sí y al amigo Luis en ameno debato revolucinario la tarde de autos, concretamente en la primera foto de la página 6 del pdf. A mí apenas se me distingue algo más que la calva y las deportivas amarillas (lo cual ya me está bien, juju). ¿Será pque en lugar de meter baza, sólo escuchaba?:

http://boek861.com/proyectos/pry/kunstainer%202.pdf


Danzante, aunque no lo crea, es de vital importancia para el resultado final de esta campaña que consiga ese maldito libro... estoo, ejem... yo me entiendo...

Maese Cuvric, jóvenas burrículas y clembuterol en bikini, sinónimos...

Bubonner, abandone cuanto antes el hundiente barco CableSoja y póngase pero ya a escribir El Lazarillo Returns, a buen seguro que las grandes majors editoriales de este país se pelearán por lamerle sus recién estrenados treinta chorongos.


Saludos a todos.

Bubón Sudado -

Es verdad que con estos sofocos africanos a uno se le deshacen las ideas dentro de la olla cránea, que no por mucho hervir resulta en potaje alguno.

En picado, hermosa imagen, sí señor. Si le contara que llevo meses enfangado con la simulación animatrónica y tridimensional de una caída a plomo, de la azotea al asfalto... Para ello he tenido que construir una calle virtual y en miniatura, edificio a edificio, casa por casa, como en la guerra, ventana a ventana. Luego, a elegir de qué edificio se tira la cámara imaginaria. Y después, toca afinar la trayectoria, para lo cual hay que hacer docenas de saltos al vacío, de prueba, sí, virtuales, también, pero hay que tragárselos, todos, y ya se le mete a uno en la cabeza el vértigo.

Meses, ya le digo, haciendo semejante mamarrachada, apogeo del sinsentido y la anhistoria. Harto, así es, de verle el envés a la trama. Es usté de pedrada certera, sí señor.

Saludo!

cuvric -

Estivalia es un reino que se esconde tras una sombrilla, repleto de hadas gordas del hades de la quinta edad y caballeros hijos de la inexistente vergüenza. Aunque también reino de jóvenas burrícolas, tan ricas como sardinetas a la brasa, yum.
En fin, me alegro de leerle nuevamente. Me parece que el mercurio le derrite y le torna ser de ojos entrecerrados y de cerebro saturado, lo cual ya es de agradecer, pues le hace clavar cosas como: "te ves desde fuera y toda la absurda arquitectura mental que erigiste para sostenerte como significado en el mundo se desmorona". Rediós, clavado.

Danzante -

Suscribo la frase de 'Francotirador'.

A veces, da la sensación de que la escritura se convierte en una rutina más. Cuando eso ocurre, más vale abandonar las teclas y volver en otra ocasión, con más fuerza y sentido de la propia miseria.

Por cierto, he estado en Asturias, pero sólo una semana. Muy poco tiempo para pasearme por Oviedo en busca de aquel libro que me encargó. Aun así, lo tengo anotado para otra vez...

PD: Me he permitido enlazar uno de sus textos en mi último post.

francotirador -

me alegro de verle otra vez por aquí!

child in time -

Cierto, amigo Javier, el verano no necesita de instrucciones. Uno nunca se hastía del estío. Uno sólo se cansa de uno mismo, de no saber dónde carajo está el libro de instrucciones para seguir. En fin, ¿qué tal la vida, caballero de capa y sombrero?
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