Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Terrorismo bloguero, escritura subnormal |
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09/05/2008De Felinos y HombresLas cosas siguen donde estaban, al menos eso dictan las apariencias, que, lejanas a corroborar ese ya bochornoso decir popular, tú lo sabes, las más de las veces pasan que se las pelan sobre la verdad, eso cuando no la impactan directo, dinamitando su epicentro, barriendo toda posibilidad de hiperplasia. La carta no llega porque nunca fue escrita, apenas un par de intentos fallidos, auténtica carne de papelera; el primero ante un café con leche mañanero, demasiado dormido yo, demasiado caliente él, y en general con poco hilo de tiempo ambos como para dilatarnos en inermes correspondencias; el segundo de madrugada, altas horas alienígenas ya lejanas en el calendario y aún más distantes en el ventrículo superior del cerebro, que es el reloj de alma, etéreo archivero mayor y aún injubilado de la memoria. Te digo esto, a la par que enrocándome sobre mi indolencia, más que nada por estar notando en mis fueros cero impulsos tendentes hacia cualquier parte, incluso me atrevería a decir más: infinitos negativos, ese no-lugar de muerte inmortal que se nos esconde, por el momento, bajo el epígrafe que precede al epígrafe de los -273 grados. El cero absoluto del hoy será el frío negro de los que vendrán no sabemos cuándo, suponiendo, claro está, ingenuos y exógenos a toda beligerancia, que ése hipotético sea un mañana con tierra y mar y oxígenos por insuflar. Hasta entonces el marasmo, la atonía inabarcable, sólo rota por el ajetreo de las colas de los gatos, que saben más que tú y que yo, probablemente también más que todos ellos, y por eso mismo permanecen silentes y adormilados, óptimos en el ahorro de energía cuando todo acto o barrunto es inútil; únicamente maullando y haciendo acto de presencia y de prestancia cuando ronronea el estómago o hierve la leche del saco escrotal, ya que las tiranías del estómago y la gónada son aún indisociables de todo absurdo cárnico basado en el carbono. De todos modos, descuida, cualquier día de estos me levanto con ánimo homicida y no te extrañe que hasta me plante en tu casa con toda una declaración de los hechos de mi puño y letra, el cuchillo ensangrentado, y por supuesto el sello irrebocable, rebasando por muy poco los treinta céntimos, no más. Hasta ese entonces, descansa. Yo haré lo propio, acorde con mis porcentajes de cansancio y hastío. Será mañana un mañana sin sorpresas, seguro, ya que tenernos atentos y despiertos en lo venidero supondría una mínima posibilidad de plantar batalla por nuestra parte, y no hay demiurgo que no apueste sobre seguro, apalabrado y encamado bajo cuerda con la Gran Placenta Banca Prostituta del Universo Conocido.
09/05/2008 18:14 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Insomnia. No hay comentarios. Comentar. 08/05/2008Mierda de Perro(s)Hola, buenos días... Buenos, buenos, qué le trae por aquí... Uff, verá, es que, es queee... uy perdóneme usted, que estoy un poco de los nervios, es la primera vez que vengo, sabeee... Entiendo, entiendo, tranquila mujer, no pasa nada... A ver... pues, pues, verá... esooo, pues queee mi, miii... peerro, pues... ¿De modo que su perro, eh?... Sí... ¡¿Y... dónde está?!... ¡Uy!, ¡UY!, ¡Uyyyyy!, qué barbaridaaad, me lo he dejado fuera, juju, ya ve usted, la costumbre, jiji, un momento, un momentito, ¿eh?, que ahora mismo lo entro, ay que ver... Cagondiós... Bueno, bueeno, ¡yastamos aquí!, ¿eh, eh?, aquí lo tiene, ¿aquésmonooo? mi peeerro, perrito bueno... Sí, ya veo... monísimo... Y tiene nombre su perro, o debo llamarlo simplemente... "perro"... No, nooo, qué va, jiji, qué cosas tiene usted, cachondo, claro que tiene nombre, clarooo, cómo no va a tener nombre mi perro, mi perrito bueno, con lo guapo que es mi perrooo... ¿Y bien?... Y bien qué... Su perro guapo... Qué... ¿Se llama?... ¡Uy!, uyuyuyuy, estooo, uf, uf, juju, qué cosas... un minuto, ¿eh?, que voy a hacer una llamada de nada, ¿eh?... Por favor, faltaba más, haga usted, haga... Oooyeee Borjaaa, que estoy aquí en el veterinariooo. ¿Cómo?... pues el médico de chuchos, tíooo, qué va a ser... Sí, oyeee, que se me ha olvidado cómo lo llamamos... ¿Cómo?... pues al chucho, tíooo, qué va a ser... ¡Jodeeer tíoooo es verdaaad ya no me acordabaaa!, jiji, pare que veas qué bien estoy de la cabezaaa... Bueno, te dejo, que tengo aquí a este señor esperando... ¿Cómo?... Juju... Cómo eres, tíoooo, va...¡vaaaa!... que te dejo... adiós... Hasta Luego... Ciao! Ciao!... Ya sabía yo que éste iba a ser un día de mierda... Disculpe usted, eh, esta memoria mía... Ya... pues lo llamo, esto, "Candy Candy"... ¿le gusta?... Pero... pero si este perro es un machazo, señora!!!... Uy, sí, ya lo sé, pero es que me gustaba tanto ese nombreee, y además es taaann mono, mi perro, mi "Candy Candy" precioso, ¿eh?, ¿eh?... Además si no le mira usted ahí no se da cuenta, ¿a que no?... ¿Ahí?... Sí, ya me entiende, hombre: "Ahí"... abajo, ya sabe... Ya... ya... Entiendo. Bueno, vayamos al grano que el taxímetro corre. A ver, qué le ocurre a su "Candy Candy": pulgas, garrapatas, vómitos... ¿se lame todo el rato los cojones? Usted dirá... Uy qué basto es usted, por dios... No, mi "Candy Candy" no hace nada de todo eso, no es ningún guarro mi perro, sepa usted, señor veterinario... ¿Y entonces?... Bueenoo, es que verá... se lo traje para ver si podía hacer algo respecto a lo de atrás... ¡¿Eh?!... Sí, hombre, no me sea corto, "lo de atrás", ya me entiende... ¡¿Pero de qué coño me habla?!... Pues eso, que MI PERRO HACE CACA, CAQUITA CALIENTE, sabe usted, y RECOGER SUS CAQUITAS ES ALGO ABSOLUTAMENTE ASQUEROSO... Está usted mal del capirote, en su casa ya lo saben, ¿no? No, nooo, yo no, a mí déjeme en paz, cíñase al perro, mi perro, "Candy Candy", sus popós, ya sabe... ¿Podrá usted hacer algo, verdad que sí? Andeee, dígame que sí, doctorrr...
04/05/2008Las palomas vuelan bajo los soportalesVivimos una realidad ridícula y levógira, toda del revés y sin un primer agua que la aclare: las posibilidades de pillar buen cacho son nulas en la mayoría de casos ya antes incluso de nacer y sólo si tienes mucha potra consigues dejar este mundo con una sonrisa priápica en el careto. Esto, todo y que no venga muy a cuento, pretende venir a cuento de que todos estamos locos, en todas partes y no sólo en las grandes ciudades como ésta, que podría llegar a rebanarte los sesos con apenas proponérselo. El otro día abrí el correo y qué había: una proposición nada dextrógira, antes bien lo opuesto -casi tan a la contra como este mundo insano cuando te ha cogido ojeriza-, aunque quizá no tanto sopesando cómo me he vuelto en última instancia, esto es, radical libre para con mis prerrogativas celulares... Debería haber aprendido ya la lección, estar harto de ser uno mismo y los demás y tantos otros, pero no sabría explicar por qué no pude alcanzar a decir basta. Simplemente acepté, lo que no debiera ser óbice para que este simple plano de existencia me diese menos asco, todo lo contrario. Y en ésas ando y persevero, aunque cabe señalar que los fines de semana con menos tensión que el resto de días, ya que los sábados los dedico íntegramente a la meditación trascendental y los domingos releo gozoso mis ejemplares de Creepy, Vampirella y Dossier Negro... En otro orden de cosas, el otro día una desconocida me regaló una mandarina, andaba yo abstraído contando sucias palomas en el parque. Estaba ácida a la vez que apetitosa, la muy cerda, pero me sentó la mar de bien, como la extraña que me la regaló, que tuvo un par de buenos polvos, incluso tres...
30/04/2008Astro ReyCinco días atrás tuve una premonición mística y quística de la que extraje un aserto, que tal día como hoy, cinco días después, escribiría un post con el citado título, "Astro Rey", entre otras cosas porque iba a hacer un calorazo de justicia, lo que se dice incontestable, pero llega el 29, sol tirando a poco, y además no recuerdo qué aniversario toca. Lo que tiene vivir suficientes años como para que no te lloren sino lo justo es esto, que todos los días terminan por ser conmemoración de algo, aunque no recuerdes de qué, y así, cíclicamente y pendular transitas, hasta que una buena mañana de humedad noruega te acabas, finiquitas la chocolatina de los amaneceres y terminas volviéndote por donde viniste, vital y semánticamente consumado y consumido... Recupero algunas de las imágenes de esta tarde de primavera finisecular -no porque no hayamos cambiado de siglo, más bien porque todo empieza a tener mucha pinta de los coletazos terminales del Último Siglo- : un viejo de piel rojosa pitándole el cláxon de la moto al agente municipal para que se diese vuelta y así ponerlo en antecedentes de no sé qué; el gol de Scholes, que no lo exime, sin embargo, de esa cara de hooligan demente proclive al cáncer de piel y a los papeles de esbirro sacrificable en pelis de gángsters; aquel tipo enorme de grande y enorme de gordo, melena rizada y en escarola, molestísimos ruidos guturales al inspirar, que ha comprado, sin exagerar, veinte o más volúmenes de una tacada, no sé dónde, pero está claro que alguien se los ha vendido; la mujerona obsoleta y sus asqueresomente prietas bermudas elásticas, marcando zafia la raja del coño caduco; la chica no demasiado bonita que subía mientras yo bajaba pero cuyos tetones me habría metido en la boca sin dudar; dos niñas estúpidas preguntando estupideces a un tipo amanerado tras un mostrador, quien les ha resuelto las dudas estupidas que albergaban, por lo visto, o al menos eso me ha parecido; la tragaperras "Corsarios", sus luces pluricolor y su canto de sirena que nada me encantó, ni hechizó, y aunque así hubiese ocurrido apenas me clinclineaba en el bolsillo la justa chatarra para abonar la cerveza... Por fortuna no recuerdo muchas más e incluso algunas de éstas me las he inventado. Sacar de dentro algo con todo ello resulta imposible. Quimérico. Si existe un Dios desde luego no tiene mucho más talento... El infumable invento de la escritura y su adherida factoría de momentos, ambiguo y peligroso, rescata el 29 cuando el reloj ya marca 30, al tiempo que saca a flote ideas y sucesos y caras arruinadas que jamás debieron escapar a la trituradora del segundero. Un traidor. Un Judas. Elixir de lo terrible. Lo soy.
27/04/2008Mirando pa Cuenca... Y más allá
P’al Hombre Sin Ano, que lo leerá como DioX manda...
Leónidas es un machote machote, o eso piensa su mujercita cada vez que éste la ensarta por detrás, pero resulta que no, que llega un día un negratas a Esparta y le suelta: “Leo, cariñín… ¿te acuerdas?...”, y como la mujercita se enfada y ladra como si tuviera la rabia porque ya se siente salir los cuernos, el bueno de Leónidas no tiene otro remedio que echar a su amante de ébano al vacío, ya saben, por aquello de aparentar y todo eso... Luego también, como es un pervertido y un vicioso, se va a ponérsela tiesa a los viejos sabios leprosos del monte, pero éstos, sabiamente –como su propio nombre indica, of course- prefieren lamer nenas prepúberes semiinconscientes previo pago de su importe, así que el guarrófilo de Leónidas tiene que irse por donde vino y sin descargar, esto es, con los huevos con un rebosar de leche que para qué les cuento. Es entonces cuando decide tomar las riendas de su vida y salir del armario y montar una orgía en unos conocidos baños del lugar: “Ey, chicas, ¿por qué no nos vamos todas juntitas y desnuditas a las Termópilas a refrescarnos el pompis y lucir abdominales y rodar la segunda parte de Zoolander?”, y así fue como las 300 mariconas de Esparta se encaminaron a las Termópilas para dejarse bien limpias las compuertas de atrás… En esas que Jerjes, auténtica Reinona -escogida Mejor Drag Queen del último Carnaval de Santa Cruz de Tenerife-, se entera de esta fiesta de culitos mojados y pieles glicerinosas y se va pallá corriendo, con todo su ejército, que ella, es decir, él -o lo que coño sea-, Jerjes, Reinona de Reyes, también quiere un poco de eso..., ya se sabe cómo son estos monarcas: culo veo culo quiero… De modo que los persas terminan por llegar, por descontado, con ganas de dar por culo, justo cuando los 300 se lo están pasando chupi jugueteando entre ellos a enseñarse las cachazas, echar pulsos y palmotearse las espaldas, conque ganas, lo que se dice ganas de que los pongan mirando pa La Meca así por las buenas, pues las justas, y además ahora, qué oportunos los persas estos, justito cuando mejor nos lo estábamos pasando, así que los 300 se enfadan muchísimo y empiezan a repartir hostias a diestro y siniestro, es decir, ambidextramente. Y cabe decir que estos 300 acaban por mostrarse tan buenos guerreros como mariconas, pues no en vano a las primeras de cambio, tras los primeros intercambios de golpes y mandobles, va y son ellos los que ponen a los persas mirando pa Melilla… Los planes no le han salido a quien todos sabemos como él/ella/eso pensaba, conque llega el día en que Leónidas, Rey de las 300 mariconas de Esparta, y Jerjes, Capitanona de las huestes Inmortales y persas -así como principal accionista del 1º Circo Internacional de Bestias Salvajes y Verdugos Biomecánicos-, se encuentran cara a cara, repito, cara a cara -es un detalle asaz importante-, y ésta le dice a aquél (dando un hábil quiebro y apareciéndosele al griego por la espalda) -otro detalle asaz importante-: “Yo te doy”… A lo que éste responde: “Ni hablar, te doy yo...”. “¡Jo!, ¿por qué tienes que ser tan malota malota, Leo?”, responde la Reinona, caprichosa a la par que con desdén, y prosigue: “¿Por qué no podemos todas llevarnos bien y tan amigas?”… “Pero de qué hablas, Jerjes, bobalicona”, apostilla el griego, “si llevamos intercambiando fluidos toda la mañana… Pero aquí, o doy yo… o nada”. Y comoquiera que Jerjes quiere dar pero no que le den, ¡hala!, vuelven otra vez todos a la ensalada de toñas... Pero los persas nada, nada pueden contra los 300 de Esparta cuando éstos la tienen empalmada… Pero en estas que llega Sloth todo mongo y dice: “¡¡¡CHOCOLATEEEE!!!”… uy, perdón perdón, eso fue en Los Goonies… estooo… va Sloth todo subnormalidad y suelta: “¡¡¡UNIFORMEEEE!!!”, y es así como sucede que a cambio de un uniforme que le disimule la chepa y las orejunas de murciélago, Sloth vende a los 300 y le chiva a Jerjes una senda escondida a través de la cual entrarle a Leónidas por la retaguardia y hasta el fondo. Y en efecto eso es lo que hace Jerjes sin perder un segundo, todo ansias, el tío... quiero decir, la tía... quiero decir, lo que mierda sea...: entrarle a los 300 hasta el fondo, trabajárselos, ponerlos a todos mirando pa Cuenca y más allá, pobrecitos; con saña y alevosía, y sin lubricar; que ni 300 cirujanos trabajando a destajo hubiesen dado a basto para coser tanto ano desgarrado… Y llega así el final, en el que Jerjes, triunfante y ufano, le dice a un Leónidas muribundo de tan jodido le han dejado el backdoor: “Toma!, toma!, toma!” -es decir, más o menos como nuestro universal y sin par y de gran facilidad de palabra Fernandito Alonso-, “al final te jodí bien, Leónidas, eh?!, eh?!”..., a lo que éste, Rey de las 300 mariconas muertas en las Termópilas, antes de morir y en un último estertor, le responde al Gran Moñarca: “¡Te jodes tú, mariconaza, que tengo el sidaaa!”... Y ya está, así terminó “300”, un espectáculo filogay de primera magnitud, en la sombra patrocinado, todos lo sabemos, por el Moñisterio de Sanidad con la colaboración de ConTroll y DureXXX.
25/04/2008Mente PescateraMe gustaría estar lo suficientemente ido de mí mismo como para vomitar algo realmente extraño. ¿Qué imagina la gente cuando piensa en la palabra “extraño”? Es más, ¿qué imagina la gente cuando imagina algo “realmente extraño”? ¿Y los que no son gente; que no son turba ordinaria y atrezzo en piel y baba y arrugas humanas? Tipos, que puede haberlos, tal vez, con los que cruzar al menos dos palabras sin que te entren los pujos por tirarlo retrete abajo, a esos me estoy refiriendo, más cercanos a un ideal de ánima útil y servible que el resto de transeúntes vitales. ¿Qué entiende un alguien así por “extraño”? ¿Es su concepto de “realmente extraño” similar a mi concepto de “realmente extraño”? ¿Es acaso superior? Y de ser así… ¿Se lo puedo mangar?
20/04/2008Antes de la LluviaHoy me levanté prontito porque quería comprobar por mí mismo si era cierto, salí a la calle sin asearme, sin desayunar, todavía no había amanecido; una rasca considerable. Oscuro y frío, estómago vacío. Me dirigí ciudad arriba, calle Sicilia, después Diagonal, hasta la plaza Mossèn Çinto Verdaguer: aún la andaban levantando los brigadas. ¡Leche!, pues era verdad... Me acerqué a uno de ellos, estaba desplegando las alfombras de césped, muy apurado y de rodillas, más allá otro par con la ayuda de una grúa silenciosa plantaban uno a uno los bancos. Me quedé allí, las manos en los bolsillos del pantalón en ruinas, observando atentamente al tipo agachado, sintiéndome bastante superior, la verdad, al verlo trabajar así de aprisa y yo allí parado, sin nada que hacer salvo tocarle los huevos con mi indiscreta observancia. Porque se los estaba tocando, lo vi claro en el par de miradas de cagarse en mis muertos más frescos que me echó mientras trajinaba los alfombrines de hierba mojada. Pero no dijo ni mú, así que me encendí un cigarro. Luego empezó a administrar la silicona transparente entre las juntas, como un pastelero alienígena; ¡prrrreet! aquí, ¡prrrrreeett! más allá, hasta ir dejando el conjunto con toda la pinta de césped público que tenemos por costumbre. “¿Te hace un pitillo, tío?”, le dije, pero siguió a lo suyo como si nada. Era comprensible, el día echándosele encima y yo allí, intempestivo, del todo imprevisto, inflándole las bolas en lo último y ápice de su jornada laboral. Me alcé sobre las puntas de los pies, las manos de nuevo víctimas de los bolsillos inmundos, en la boca el pitillo, flexionando una, dos y hasta tres veces, sin dejar de contemplar muy sonriente el desesperado quehacer del operario. Noté que notaba mis ojos en su cogote de carnes mullidas y como de toro de osborne tridimensional. Debía estar que explotaba, pero aun así no cedía, aguantaba lo suyo el brigadilla municipal, que debía tener en más aprecio su sueldo que su honra, pues no parecía dispuesto a saltarme los dientes de una merecida hostia. Es lo que tienen los años y la servidumbre, que agachas el morro como ese mismo toro del que antes hablaba, pero esta vez ante el capote magenta y el casi invisible filo del estoque final. “Oye, pues ya que estás, a ver si la próxima vez que pases por mi casa te estiras un poco y me arreglas el techo del cagadero, que lo tengo lleno de humedades…”. Se detuvo. “Eso sí, sin armar mucho jaleo que aquí uno tiene el sueño ligero y se levanta temprano a currelar, ¿eh?…”, y sonreí ancho y ufano, como sonríen los gatos esos, los de dibujos animados. El tipo se levantó muy lentamente, cual si se anduviera tomando el tiempo suficiente para calibrar si iba a partirme la cara o quedarse simplemente en una oronda sarta de gritos y latigazos salivales. Ya de pie, frente a frente, constanté con algo de apuro que era más alto que yo y tres pueblos más ancho que mis espaldas. Más feo también, aunque ese detalle aturullado de nimiez me traía sin cuidado. Tenía esa cara de los chuchos desagradables y los belfos entecos de los gatos esmirriados y enfermos. Sus ojos caían derrotados y brillaban más bien poco, más bien nada si es que eres de natural avaricioso. Volví a levantarme sobre las puntillas, todo sonrisa, arqueando una ceja, jeje, sin soltar el cigarrillo -que ya andaba por su fin-, tal que un Groucho Marx de saldos por mercancía tarada. Mas no hubo forma de hacerlo saltar. El in extremis se convirtió al instante en flaccidez bastarda. Desalentadora. Se lo pensó dos veces, el menda, y volvió al tajo. Terminaron luego, todos, muy poco antes de las primeras luces, marchándose en sus camiones y mirándome mal, porque él me señaló y les dijo, muy probablemente, ese es un cabrón, si un día de estos lo cojo a solas en un callejón lo esgüevo a hostias... Yo opté por quedarme allí todavía un rato. Tomé asiento en uno de aquellos bancos recién inmovilizados. Observé a uno y otro lado: nadie en el lugar, plaza desierta, conque arranqué un pedazo de hierro forjado y empecé a desayunar…
15/04/2008¿Misterioso Intervalo de Silencio?Esto del ciberlugar y la blogomasa es un dislate y una tierra de nadie, como la puta vida esta pero sin pagar impuesto de publicación, al menos por el momento. Unos entran, otros salen y otros pocos dicen sabéis qué: yo me las piro. Día de vergas a media hasta y tetillas rescolgando como lágrimas en la lluvia... Se nos va el Lardín. Que es muchas cosas además de anacoreta, de imbécil y desnudo, de tótem follarín de la letra jachonda y dislocada. Y hablo presente porque sé que pequeños grandes cabrones como usted sólo dejan de joder la marrana en un sitio para ir a joderla más aún a otro lado. En eso confío. Más le vale. Pero ahora nos deja en bragas, mamón, y encima sin un exquisito cadáver que paladear, el de sus escritas exequias. Sí, ya lo sé. Los que no leyeron mientras estuvo aierto el tenderete que se jodan. La carne es la carne, abril es abril, y esto continuará siendo la descojonación siga o no estrujándose la mandinga y la meninge y volcando aquí la lefa mental subsiguiente. Los replicantes, Batty y compañía, lo sabe, menuda panda de ingenuos santurcios, tanta cháchara con el es duro vivir con miedo y tanto lloriqueo, cuando lo suicida es vivir con uno mismo, mirarse al espejo y saberse la misma cochina cosa a pesar de los inveterados esfuerzos por reinventar. Por eso se marcha. Las orejas al lobo y todo ese rollo. Qué nos vamos a contar. Espero que este misterioso segundo intervalo de silencio sea para bien y que cunda, que usted lo duerma bien, pero no beba demasiado de esos laureles, que ya sabe que ésta es película mala, zetosa y porculera, digna del más zafio Lucio Fulci, y que de aquí no sale de una pieza ni el apuntador. Tampoco el bufón. Conque aplíquese, mendiós!
15/04/2008 22:04 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Malditos y Heterodoxos. Hay 12 comentarios. 13/04/2008Días Cafres en el País de YannEl run run del cajero automático dice que una vez más los del INEM han cumplido su parte, lo que me alegra, pero que sólo me quedan un par de meses de tocarme las narices, se escucha ya a lo lejos el rumor de la cascada, está visto que voy a tener que mojarme el culo. HACIENDA también dice la suya, que este año, como sigo siendo el mismo arrastrado de siempre, procederá a devolverme equis, y de paso me pregunta que a quienes tengo pensado destinar esa pequeñísima parte de la suma que me robaron a base de retenciones, que qué casilla marco, si la de asuntos sociales o la otra, y yo a la Iglesia no le doy ni para la pintura antióxido de los clavos de Cristo. Porque uno puede ser todo lo rojo de tercera y anarco de barra de bar que me presuman, cierto, pero hay cabronadas por las que no salto. Lo de los 30 años también suena bastante a cabronada y se siente como tal, si te acercas huele incluso peor, a napalm caducado y a yogur aderezado con tropezones de rata. Tres décadas y por aquí sigo, zascandileando y dando por saco más bien poco, desde luego mucho menos del que hubiese sido mi gusto. Quién me lo iba a decir, de todos modos, que sobreviviría hasta aquí, en aquellos lejanos días, cuando mi primer barrunto de cáncer allá por los doce años, que empecé a desarrollar estas migrañas genéticamente heredadas pero yo ya andaba seguro de que me comía el cerebro todo un tumor de chola. Hipocondría Terminal. Probablemente lo único que comparto con Lars Von Trier, otro cachondo que tal baila. Sigo siendo, sin embargo, bastante pelagatos y vecino de la línea borderline del pensamiento, no sólo porque son mayoría las cosas que no mejoran con la edad, también porque la bendita genética es una esclavitud mayor que cualquiera de las perrerías que pueda diseñar el más ruin de los seres humanos. Ergo, se me coge con facilidad a la que tengas un mínimo de tablas o pizca de arte en la médula del cinismo. El otro día, sin ir más lejos, vinóme Jorge Carrión por el flanco y con una sencilla pregunta invadió mi posición dejándome inerme y haciendo de mis huestes epítome de la cobardía y el huir cabrón y a la francesa, las alubias al fuego y la trinchera sin barrer: "¿Y tú qué escribes?". Coño. Me cago en la puta. Yoquescribo, yoquescribo... No me jodas... Pues escribooo... poemos zurdos, absurdos chufflos, letras bastardas y aguachirles que ni no se entienden... Qué sé yo. En fin, si le hubiese respondido algo así aún me habría quedado con él y todo. La respuesta que tartamudeó mi torpe boca me la reservo, como comprenderán, por aquello de que a uno le queda siempre un resquicio de vergüenza y/u orgullo y/o grumos de luz en el colacao mañanero del amor propio. Nada como ser un minúsvalido social para venderse bien. Ahora que lo pienso con calma y tranquimazín en las venas, desde la distancia del no sentirme a prueba y el saberme amo y señor de este dominio, que será todo lo páramo y desértico que ustedes quieran, pero es mi páramo y eso no hay quien lo mueva, lo cierto es que no pude contestar por la sencilla razón de que no sé qué demonios escribo. Y lo que es más importante, me la trae bastante al pairo llegados a este punto, saberlo o no, principalmente porque de un tiempo a esta parte -desde mis últimas vacaciones en el hospital más o menos- el 99% de este constructo absurdo que solemos convenir como "realidad" me importa tres chuminos. Eso ayuda, qué duda cabe. Ayuda a que te sea imposible escribir una novela, darle el punto debido a una colección de relatos, apenas te da para apuntillar un nuevo libro de poemas, y total para qué, ¿quién se va a tomar la molestia de echarle un vistazo? A no ser que al bueno de Roger Wolfe le dé por montarse un sello editorial, cosa que me parece harto improbable, sé que mis libelos en verso, al menos en este país, al menos en castellano, no hay quien los publique. Y la autoedición es toda una torracojonación... sobre todo cuando vives del paro. Pero soy, pienso, muy bueno en lo mío, que es venir aquí y soltar las cuatro paridas, muchas veces con suerte dispar, pero siempre con afán "artistero", que es lo que cuenta, intentar la literatura siempre y en ocasiones hasta conseguirla, aunque sea la literatura de la roña intestina que baja de las circunvoluciones. Porque tal vez me empeño en buscar en mis adentros esa novela que en realidad no albergo; o esas relatos cortos que nunca están, porque los piensa otro; o esa poesía que de puro esquinada jamás encontrará su lugar; y no me doy cuenta de que yo y tantos como yo somos ya pioneros de un nuevo género, el post(al), que hoy pisa fuerte y mañana derribará convenciones. Y el que lo niegue, que el blog de creación y el post literario ya dan fe de escritores que son Escritores, con mayúscula, aunque no tengan en su haber publicación alguna que los respalde, o bien es un necio o muy posiblemente tenga intereses en la industria editorial. Yo por mi parte llevo aquí cuatro largos putos años machacando duro el músculo de la literatura, peléandome a cara de perro con mi reflejo en el fondo de la pantalla. Violando las palabras hasta hacerlas fosfatina y después, metal fundido y yunque, traerlas de nuevo hechas filo y cuchillo y espanto de morales pacatas. Y no tengo novela ni libro de cuentos a mis espaldas. Y lo más probable es que todos mis poemarios estén destinados a criar polvo en un cajón si es que yo no los saco de allí a golpe de talonario. Pero está esto, que se llama TannHäuser o Vida Puta y Sin Talento, como prefieran, ahí, en el ciberaire, el virtuespacio, abierto a todas las puertas que se tengan por audaces, con arrestos. Y estoy yo, su autor, que soy ESCRITOR, pese a quien pese. Hace poco alguien me dijo: "oiga, ¿a usted le pagan por escribir?", "Ni una perra gorda", respondí, y entonces me soltó la bomba: "Pues deberían...". Puede que sea esto lo mejor que me hayan podido decir jamás de mi escritura, y confieso que esa noche dormí a pierna suelta y feliz y empalmado como no recuerdo en años. No es el dinero. Es mucho más. Es alguien que no te conoce y a quien no conoces, que te ha leído y que de pronto viene y te dice que, para él, vales. Que conseguiste llegar... Todo lo que llevo escrito hasta aquí se le dedica, caballero... Y al que ni siquiera entienda el chiste del título del post y ya esté pensando que estoy del otro lado de la chaveta, un consejo, las bibliotecas están para algo más que consultar internet y coger deuvedés por el morro. Así que arreando.
12/04/2008Poemo Nocturno y Sin Alevosía
SOMBRAS y NIEBLA El primer poema que escribo en meses porque anduve demasiado ocupado desmoronándome El cursor me interroga y no tengo otro silencio que contestar: empieza a hacer diez años de casi todo…
Shadows & Fog: “Hace un momento estaba tan calentito en la cama y ahora, de repente, formo parte de un plan”; el microscopio de aumentos infinitos grita su incapacidad para mostrarnos la médula de las tinieblas
Recuerdo de pronto un día que no viví el de mi nacimiento llorica pedazo de carne morada cuando perdí mi capote de libertad de albedrío de garras como agujas hipodérmicas porque la sangre quiso seguir sus instintos
Y ahora escribo esto pegado al teclado como un adicto a su estado de carencia antes de volver a mis estudios normópatas: eterno kafkiano opositor al Ministerio del Sombrero Gris del Compromiso
12/04/2008 20:18 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Insomnia. No hay comentarios. Comentar. |
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