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tannhauser

Recuerda

 

Recuerda. Llegada hasta aquí toma un respiro, descansa, recuerda. Si es que puedes y te dejas, recuerda. No mires atrás, ese abajo sin fondos de tan hondo y pura sima. No mires arriba, sólo quedará camino si es que recuerdas, de lo contrario muro, de lo contrario hielos, de lo contrario nada. Vuelve atrás y no te muevas, echa pie al escollo, agarra el saliente con mano en raíz a la tierra, siéntate sobre el vacío, este tuyo inclemente y gríseo, tu vacío, y cerrando los ojos, ventanales de horror, desagües de lágrima salada, bravía, recuerda si es que puedes y te dejas. En ello, en el recuerdo, te va este empeño, esta entera vida, la escalada, suspendida en tierra de nadie, aire intempestivo sólo apto para los fantasmas en vuelo, almas que no son ya sino oleajes de lamento: espíritus que fueron, muertes que son, llamas apagadas, apenas humo en fuga dentro de un pañuelo negro que tal vez, si es que pasaron muchos años, ya ni siquiera recuerda, o vela, o llora. La vida está llena de cadáveres invisibles, la ascensón de esqueletos marcesibles, la cima a reventar de deseos no posibles. Y tú estás sola. El cuerpo calado, la piel aterida, la ropa mojada pegada al cuerpo desnudo en escalofrío, cual si un hermano al otro abrazado, los dos, medianoche, ojos semicerrados y cagados de miedo; entran las ganas de abandonar, ¿verdad?. No quedan fuerzas, apenas lo justo para seguir aferrada a la lisa pared cuánto. Respóndete cuánto. Te bastaría recordar, recordar, recordar... Lanzarte al recuerdo como el que se lanza al agua, penetrarlo como delfín  tras el salto, como si fuese sueño: dormir, recordar en lo bajo y subterráneo del adentro como si hubieses andado, escalado, subido toda la vida dormida. Recuerda, ahora es el momento, nada delante, nada detrás, como si magia entre edredones, recuerda ahora si es que puedes y te dejas. Uno solo, recuerdo, te bastaría, abriría tus puertas; de por qué estás aquí y no eres pasto o carroña todavía. Sería suficiente, tu mano seguiría a tu mano, lo mismo los pies, mal que bien, lo sabes, aun exhausta, ascederías. Recuerda, ahora, aquí, es el momento. Rescátate tú misma... o déjate caer.

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2 comentarios

el guos -

Tu blog es una brillante metáfora de lo que es la vida. Cada día lo entiendo menos... Saludos nene.

Alvy Singer -

Me alegra su regreso.
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