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tannhauser

Esa Piedra de la Locura

"Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible".

Con esta frase terminó Alejandra Pizarnik su texto en prosa sobre Erzébet Báthory, La Condesa Sangrienta, palabras que no dejan de ser irónicas a la par que certeramente reveladoras sabiendo como sabemos que siete años después de escribir esas líneas, el 25 de septiembre de 1972, Pizarnik, en el uso extremo de su "libertad como criatura humana", se quitaría la vida con una sobredosis de barbitúricos.

Poeta de la noche y de la muerte, novia de la alucinación y amante entregada a la pesadilla hecha verso y espejo, Pizarnik aprovechó un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica en que estaba internada para echarle un último vistazo a este mundo antes de abandonarlo. Quizá pensó que no tenía remedio, que sus médicos jamás serían capaces de extraerle esa piedra de la locura que la tenía enferma y postrada, o quizá todo lo contrario; tenía miedo, un terror pavoroso a que se la extirpasen, la "curasen", negándole en cierto modo tanto de la vida alucinada que ella necesitaba, no ya para subsistir, sino sencillamente para existir. Porque qué sería en adelante de Alejandra, debió pensar, sin su locura..., mi locura: loca Alejandra sin loca piedra ya no sería loca ni sería Alejandra, más bien nada. Entonces, ¿mejor morir?... Sólo ella lo supo.

 

 

Os dejo aquí uno de sus, en mi opinión, mejores poemas:

 

NOCHE

Quoi, toujours? Entre moi sans

                    cesse et le bonheur!

                            G. de Nerval

Tal vez esta noche no es noche,

debe ser un sol horrendo, o

lo otro, o cualquier cosa...

¿Qué sé yo! Faltan palabras,

falta candor, falta poesía

cuando la sangre llora y llora!

***

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!

Si sólo me fuera dado palpar

las sombras, oír pasos,

decir "buenas noches" a cualquiera

que pasease a su perro,

miraría la luna, dijera su

extraña lectescencia tropezaría

con piedras al azar, como se hace.

***

Pero hay algo que rompe la piel,

una ciega furia

que corre por mis venas.

¡Quiero salir! Cancerbero del alma.

¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!

***

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!

Aún quedan ensueños rezagados.

¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces!

¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?

La muerte está lejana. No me mira.

¡Tanta vida Señor!

¿Para qué tanta vida?

***

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3 comentarios

laceci -

La pequeña línea que separa la locura de la genialidad es del mismo calibre de la que separa el dolor del placer.

¿o no?

Ostia, que gran frase he parido hoy!!!

laveron -

es solo para que Idea y Alejandra conversen...

laveron -

Tengo (y tuve) una "conversación" con Alejandra. Puedes buscarla en mi blog ("A veces, con Alejandra...)
Y te dejo un poema de Idea Vilariño, uruguaya:
Se llama Ya Desnudez total:

Ya en desnudez total
extraña ausencia
de procesos y fórmulas y métodos
flor a flor,
ser a ser,
aún con ciencia
y un caer en silencio y sin objeto.

La angustia ha devenido
apenas un sabor,
el dolor ya no cabe,
la tristeza no alcanza.

Una forma durando sin sentido,
un color,
un estar por estar
y una espera insensata.

Ya en desnudez total
sabiduría
definitiva, única y helada.

Luz a luz
ser a ser,
casi en amiba,
forma, sed, duración,
luz rechazada.



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