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tannhauser

Bela Lugosi is Dead

Las cuatro y diez de la tarde, dándole a la dinamo de escribir de la mente y no sé cómo me he plantado con cuatro bolígrafos en el bolsillo. Normalmente sólo llevo dos, uno para darle caña al asunto y el otro como los paracaidistas, por si las moscas, imaginaos por un momento que os entra la racha, os da la locura de la inspiración y el baile de San Vito de las palabras y os falla el boli, y no tenéis de repuesto, menuda putada, maldices a los cuatro vientos, y porque no hay más. Claro que siempre puedes pedir uno prestado, ¿no? Sí, supongo que sí, pero es que uno no es como la mayoría, yo estoy enfermo; yo soy un asocial... ¿De dónde salió este otro par de bolis? Creo que del curro, los debí robar sin querer. O no tan sin querer, quizá fue pueril venganza.

El caso es que si llegas aquí pasadas las cuatro en punto y hasta bien entradas las seis, con el café te regalan unas pastitas para acompañar, dos o tres y bien chiquitas, nada del otro jueves, claro, pero aquí la palabra clave es "gratis", es decir, sacar el máximo partido no dejándote pisar más que lo justo. He llegado a y cincuenta y siete. Tres minutos. Sólo tres. Pues no ha habido tu tía, ¿os lo podéis creer?, el tipo no me las ha querido dar, y eso que ni le va ni le viene, quiero decir que no tiene pinta de encargadillo ni nada por el estilo, pero los tienen bien amaestrados. Y tampoco puedo venir mucho más tarde, porque a y media entro a currar y si no salgo de aquí a y cuarto no llego a tiempo. Aunque bien mirado, para lo que me queda en el convento, qué demonios...

De modo que aquí estamos, en un café, o algo así, un "Viena", y el lunes siguiente estaré guardando cola en la oficina de paro; llegará el día en que el mundo será una franquicia en órbita alrededor de un sol octogenario, achacoso, y la nada sideral mirando, contemplando el espectáculo, interrogándose, rascándose la calvorota sin llegar a comprender: ¿Qué ha pasado?, ¿qué ha pasado?... Y como no le responda la antimateria va lista, desde luego a mí que no me busquen, para entonces ya estaré más que fiambre.

Pero hasta entonces la vida, el paro, la puta calle, la escritura, qué más se puede pedir. Pues un café, por ejemplo, con leche, ponme otro azucarillo por favor -so agonías, que sois unos agonías, todos-. Un café es y seguirá siendo el mejor lugar para dárselas de Nabokov, ir por ahí dando caza al aleteo mariposoide de las historias, hincarle el colmillo a la carótida de la realidad, que está llena de historias, tantas como hombres, eso dicen, y aún más si es que tenemos que hacer caso del dichoso unicornio de Blade Runner.

Porque al fin y al cabo eso somos los escritores, vampiros de historias. Nuestro particular universo se nos queda corto, no nos bastan los amigos, los familiares, los excompañeros, los exjefes, las exnovias, y necesitamos savia nueva, gasolina super, la sangre del otro, ahí, justo ahí, rellenándonos el depósito de la ficción; justo ahí, en ese mohín de reproche tres mesas a la izquierda; o allí, más adelante, junto a la ventana, esa discusión de pareja a media voz; o en esa madre joven, fumando, enquistados los ojos no alcanzo a ver exactamente dónde, mientras su pequeña, desde la esclavitud del cinturón de seguridad del cochecito, le tira de la manga, intenta en vano llamar su atención: ¡Mami!, ¡Mami!, ¡que estoy aquíiiiii! Eso si hablase, por supuesto, y aun así me parece que ni caso, seguiría en su mundo, lejanísima de aquí, de su hija, de ésta, la vida que le ha tocado en suerte, os lo aseguro...

Conque nos frotamos las manos, nos relamemos los belfos cuasi pavlovianos: cenaremos caliente esta noche, vaya que sí, y acto seguido sacamos el bloc de notas, la libreta de apuntes, el moleskine, como carajo esté de moda llamarlo ahora.

La historia de la literatura está llena de editores cabrones y sin escrúpulos.  Y punto. Me paro. Y sigo, que con una coma en lugar de punto y seguido no hubiese quedado lo necesariamente categórico. Editores cabrones y sin escrúpulos, como decía, dispuestos a sacar al mercado cuanto manuscrito póstumo tenga a bien cruzarse en su camino. Claro que esto sólo es posible gracias a que detrés de cada editor cabrón y sin escrúpulos hay siempre un heredero o albacea aún más cabrón y sin escrúpulos, aunténticos saqueadores de cajones, carpetas, archivos, buitres leonados al acecho de nuevos manuscritos que rebañar. Así es como cantidad de escritores a los que el Gran Océano ya dejó listo de papeles contemplan desde el limbo cómo sus cuadernos de notas, diarios personales, correspondencia íntima, acaban en la imprenta. Y bueno, de ahí a decir que Thomas Mann era coprófago y Joyce poco menos que impotente sólo hay un paso... Desde luego tengo claro que si el bueno de Tolkien se levantara de la sepultura, por ejemplo, lo primero que haría sería cortarle las pelotas a su vásago y dárselas de comer a los perros, quizá cosas peores, del todo indescriptibles, ya se sabe, con los zombis -sobre todo si fueron escritores- nunca sabe uno por dónde te pueden salir.

Por suerte yo jamás voy a cometer la insania de traer descendencia a este bajo mundo -toquemos madera, toquemos...-, así que todo eso que tengo ganado. Pero, aun con todo, hay que seguir siendo precabido, siempre va a haber quien esté dispuesto a joderte bien. Conque la caja de cerillas siempre a mano. Quemar periódicamente los trapos sucios: cudernos de notas, apuntes de novela, pedazos de diario, relatos inacabados, sinopsis, etc. , porque nunca sabes de qué inesperada forma te puedes ir al otro barrio y qué suerte de terrible sanguijuela puede salirle acto seguido -aún caliente tu carne muerta- a tus papeles póstumos.

Pero antes de prenderle candela a todo esto hay que llenarlo con algo, escritura de la buena a ser posible, de la que te salva temporalmente el pellejo, te alza por segundos a la altura del Innombrable. Daos un buen careo. Liáos a hostias si hace falta. No será porque no hay de dónde coger. A saber, por ejemplo, ese grupo de ancianos, más que charlando, gritando. Uno de ellos, el que tiene la nariz como un berenjena -de gorda-, no hace otra cosa que gritar: "Sapatero esto", "Sapatero lo otro", "Mecagon la mare del Sapatero", "Vayáse señor Sapatero", y no sé qué más asnadas. No son capaces de decir "Zapatero" pero sí en cambio se los llevan los demonios si el resto del Universo no sabe pronunciar a la perfeccón un "Iusep Yuís"... Cuando sea que la gran muerte cósmica se lleve por delente todo este infumable invento de la existencia apuesto a que nos pillará como siempre, como toda la puta vida, sangre, sudor y barro, los unos contra los otros, a cara de perro.

¿De modo que ahí tenemos una historia? Por supuesto, más de una, pero me revienta la gente que no sabe hacer otra cosa que charlatanear de política; con tantos y tan certeros arregladores del mundo no sé por qué huevos sigue siendo la basura que es... ¿Qué me decís del tipo de la camisa azul a cuadros? Tan solitario como yo, bebiendo de su taza a pequeños sorbos. Ahora busca algo en una bolsa del Carrefour, no veo bien qué. Parece que lee algo. Con mucha suerte será un libro. Aunque, bueno, con la suerte que tengo -que tenemos todos, mala de verdad- será el último Vázquez Figueroa, o peor, el último César Vidal. Escalofríos me da pensarlo. Pero no, me he equivocado, no está leyendo, manipula algo, teclea, toquetea... , apuesto a que está jugueteando con su nuevo móbil, su recién adquieirda PDA, algo por el estilo. De modo que solo en un café, sin otro plan que masturbarse las meninges con su nuevo juguetito. Casi prefiero no ponerme a sacar qué historia puede haber derás.

De todos modos no se vayan todavía, aún hay más... Mirad sin ir más lejos a ese pobre tipo, patético de verdad. Está claro que está acabado; se lo come la migraña e id  a saber qué otro oscuro mal... ¡Un momento! ¡Eso es un espejo! ¡Ése soy yo!... estoooo, ejem... Mejor corramos un tupido velo...

La mujer de mediana edad, pelo castaño, gafas que le debió aconsejar su peor enemigo, y que no hace otra cosa que mirar hacia aquí. Esta camarera inmigrante, muy probablemente ecuatoriana, se deja aquí el tiempo y la vida a cambio de un sueldo de usura que apenas si le permite pagar el alquiler de un piso obscenamente pequeño y muy frío, en el casco antiguo, sin siquiera llegar a cuestionarse si el cambio en verdad ha sido a mejor, de puro reventada. Cuarenta y tres años embutidos en un hombre largo y estrecho, jersey de lana verde, zapatillas grises, muy baratas, vaqueros caídos, plantado en mitad de la sala como una estaca, jamás sabremos si leyendo el periódico o buscando entre líneas el blanco origen de su locura. Una mesa con cuatro chavales a los que ya debo sacar fácil los diez años, ninguno de ellos novio de ninguna de ellas todavía, se nota, en el mirarse y el partirse de risa de las tonterías que se dicen. Prácticamente eso, tonterías, sólo bobadas, lo único que son capaces de decirse. Puede que en un breve lapso de días haya sexo entre un par de ellos. Tal vez entre tres, o los cuatro, qué carajo, ya sabemos cómo les gusta a los jóvenes de hoy día la novedad. La variedad...

En efecto, qué variedad de historias, pero me queda la duda: ¿todas interesantes? En general me cuesta bastante afrontar la humanidad, y no sólo porque sea un sociópata irredento, también sucede que tanto observar a tantos otros acaba por desangrarte. Tantos rostros diferentes follados y machacados sin remedio. El gris del hastío no deja cancha para demasiadas alegrías. Te ves rebotado hacia dentro si no quieres echar la pota. ¿Quién puede echar un largo vistazo ahí afuera sin acabar sintiéndose un despojo? Desde luego yo no puedo.

Y creo que no soy el único. Porque sí, porque está muy bien eso de los escritores vampiro, la savia nueva, la sangre ajena, las historias, tomar apuntes del natural y todo ese rollo. De puta madre. Pero luego mirad, antes o después todos los escritores acaban siempre por hacer el mismo libro. Su libro. Su vida. El resto es atrezzo. Es decir, el resto somos atrezzo. Que lo dijo Sartre: "el Infierno son los demás", y cada cual su propio purgatorio y su calvario. Quién va a pintarle al vecino la fachada cuando en casa te queda tanta mierda por barrer... 

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17 comentarios

Hombre Pustular -

Puede que sea comentar en el limbo, pero yo siempre he sido muy de hablarle a los vacíos. Como ve, no trabajo mucho, y tengo tiempo para pasármelo teta hurgando sus cicatrices.

Saludo.

Javi -

Por cierto, ya contesté a tu correo, ¿lo recibiste?

Hablamos.

sergi -

cierto, proust! como yo soy más de bukowski y prefiero el jack daniels a las madalenas mis neuronas ya no son lo que eran...

Javi -

Sergi, sobre Vázquez Figueroa, ya respondí en otro comentario; no es malo en sí, lo malo es que sólo leas ese tipo de literatura. Tú al menos la combinas con Homero. Los hay quien no saben ni quién fue Homero.

En cuanto a los comemadalenas..., ¿no son de Proust? Yo a los de Joyce los llamaría, fluyeaburrimientos...


Saludos.

sergi -

buenas Javi! de visita por tu calenturienta mente, molante como siempre, tan llena de optimismo y filantropía: tras leerte, mi corazón explota de amor a la raza humana, deseando que la deflagración acabe con el mayor número de vidas posibles; por cierto, terminé "la ilíada" hace dos días... y "tuareg" de figueroa (lo único que he leido de él)hace unas semanas; y flipé con los dos! un respeto: hay mucho comemadalenas de joyce que solo recuerda de su infancia los libros de "elige tu propia aventura", y mucho lector de homero al que nunca han calentado los rayos del sol.

por cierto 2: respondí tu mail a los dos días y no he recibido respuesta. sospecho que no te llegó porque sueles responder puntual...

nos vemos el sábado?

Javi -

Sam, tío, ya deberías tener más que por la mano que Woswis es un hombre que gusta sólo de adentrarse en los "tramos navegables" de la ortografía...

Samuel -

No iva a desir ná,... pero vien es savido que devo avlar el ultimo... Ago falta de hortográfia, si, pero soi mas atracativo i mi nardo es la hembidia del vesindario.

Javi -

Tú te lo buscaste. Por decirme que hago faltas...


PD: Café. Cuatro menos cuarto, Travelín. A pistolas.

woswis -

y ahorrate la cháchara de que aquí vienes a explotar, y la lava puede quemarnos y toda esa mierda.

P.D: Café mañana?

woswis -

Uyuyuy que malo maloso eres javi... Tengo que rodearme de más adalides de la ética, así como tú, todo corrección y sobriedad. Mira que llegas a ser antipático e injusto, cabronazo...

Javier -

Corregido lo del nabo, Woswis querido, así que supongo que hasta de aquí a cuatro meses. La próxima vez que vuelvas por aquí prueba a venir borracho, doblado de verdad, sólo como tú sabes y tienes por cosumbre -y tantos han catado en sus propias carnes-, apuesto a que resultarás mucho más ingenioso.

Woswis -

Debe hacer como 4 meses que no comento nada en ningún blog, así que... este tiene que ser un retorno rimbombante y espectacular. Bueno, espero estar a la altura, ahí va:

Javi, "Navokov" es con B de burro, por mucha genitalidad vergonzante que pueda producirte...
Samuel, "negándo" va sin acento en castellano. No conozco las normas ortográficas del brasileño, pero las tildaría de excesivamente tildantes.

A cuidarse, guapetones!!!

Samuel -

mari ya sabe que no eres Luis, o por lo meos es lo que me dice... Y he de decirte que desde que descubrimos que somos medio familia, has subido de cero para algo más...

Yo tambíén os echo de menos, hasta de las veces que os meabais en mi persona en vivo y en directo. Y si quieres hacerlo, te comento que yo también disfrutaba como una perra-guarra-cerda negándo las pastitas a las menos un minuto. Muhahaha. ¿Pero qué se creian? ¿No se dan de 4 a 6? Pues que se jodan... Y después me iba a hacer una paja al lavabo. Perra vida.

Javier -

Pues si a la Lessing le importa una mierda el Nobel que renuncie a la dotación, o mejor, que la recoja y que me beque, que ando en el paro y muy necesitado de afecto "contante y sonante"...

Si este mundo hubiese sido alguna vez mínimamente soportable Céline habría ganado el Nobel justo después de salir de chirona, y el tipo al saberlo habría exclamado: ¡Ya era hora, joder, ya era hora de que os diéseis cuenta, mamones, cochons, hijos de la gran puta!, para acto seguido preguntar que: esta mierda, dónde se cobra???... Pero no, el mundo es una caca inmunda en la que nunca el concepto de justicia poética ha de ver crecer sus raíces.

En otro orden de cosas, "por experiencia propia" ya deberías saber que cualquier frase, viniendo de mí, y sobre todo, leída aquí, observa un alto porcentaje de pretender meársete encima, de modo que no tientes a la suerte, compañero.

Se te echa de menos y lo sabes, cabrón.

Saludos para Mari. Recuérdale que nunca he sido Luis.

Samuel -

Hola Javi... ¿Ya te has enterado de la respuesta del último novrl de literatura al saber que había ganado?: Por Dios, no podía importarme menos...
Por cierto, a cualquier estudiante con granos le das el poder de decidir quién come pastitas y quién no... y peor que Torquemada... por experiencia propia...

Javier -

Sin duda existen una infinidad de escritores superventas peores que Figueroa, Child. El problema de Figueroa no es Figueroa en sí mismo, sus libros, sino la barrera que representa. No querer salir de allí. Para ti fue una etapa que quemaste, pero para cuántos es su único horizonte de lectura?

Un saludo.

Child in time -

Fíjate que yo disfruté mucho de la literatura de Vázquez Figueroa cuando era joven. Es casi como una asignatura que todos tenemos que pasar. Por eso no puedo despreciarlo. Le tengo cariño a sus novelas.
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