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DE CÓMO "ROJO" ME DEJÓ "FRÍO"... O POR QUÉ NO ME GUSTÓ "HELLBOY" (THE MOVIE)

Para los despistadillos e incautos diré que "Rojo" es el apelativo con el que amigos y conocidos llaman a "Hellboy", vocativo éste, cromático y llamativo donde los haya, que en inglés –"Red"- debe quedar la mar de bien en pantalla -que se le pregunten si no a la Señorita Scarlaaata-, pero que, traducido literalmente al español -"¡Ey, qué pasa, Rojo!"-, no sólo queda como un pegote insufrible a soportar durante todo el metraje, sino que, sacado de contexto y rememorando viejas heridas bien nuestras, podría dar lugar a algún que otro desagradable malentendido - ¿Es Hellboy comunista?, y, en tal caso, ¿vota a Izquierda Unida?-. En fin...

Pero vamos al lío, que es lo que interesa, y éste no es otro que abundar sobre por qué Red, o sea Rojo, o sea Hellboy, el Chico Avernal que me acaba de dar por bautizarlo en castellana parla, es un film que me dejó más bien frío, que es como decir que no me gustó nada en absoluto, pero no helado del todo, ¡ojo!… si no a qué iba a estar yo escribiendo todo esto…

 



Podría esgrimir no pocos motivos por los que esta me parece una película fallida y muy mediocre, tirando incluso hacia el suspenso, y no tendría para ello más que referirme, uno por uno, a los males ya endémicos que azotan al cine fantástico moderno, a saber, guiones flojos o directamente inexistentes, argumentos insostenibles y desequilibrados, situaciones vergonzantemente inverosímiles, diálogos estúpidos cuando no directamente lobotomizantes, personajes endebles e inconsistentes de puro planos, preponderancia total de unos efectos especiales hiperbólicos cuya magnificencia sólo pretende ocultar la total carestía de una historia cabal que narrar, ritmo endiablado y videoclipero, o, lo que es lo mismo, atropello, decibelios, epilepsia, ¡aaarggghhh!... arritmia fílmica terminal, en suma… De todo esto hay un poco –o un mucho, según caracteres- en el "Hellboy" de Guillermo del Toro, pero no voy a concretar nada de ello, entre otras cosas, porque me agotaría cantidad y la vida es muy corta...

 

El Trío Calavera...



Me conformaré, empero, con esgrimir un argumento en su contra, si acaso mucho más poderoso que todos los anteriores, que no es otro que el ¡ABURRIMIENTO!, tal que así, con mayúsculas y entre signos de admiración, con un cabreo de la hostia, vamos. Sólo con esto puedo justificar por qué no me gusta esta película y quedarme tan pancho, sin buscar ningún otro tipo de explicación, ya que no existe, pienso, peor pecado en un film de este tipo, de esos que ahora se da en llamar "de evasión", que acabar pidiendo la hora mucho antes de los títulos de crédito. No vale la pena engañarse, aquí de Ingmar Bergman’s nada de nada; uno puede aguantar cierta pesadez, cierta morosidad en la narración, incluso algo de tedio en la pantalla, si la historia que te están contando tiene algo de mínimamente trascendente a nivel significativo, si te hace reflexionar de alguna forma sobre cualquiera de las Grandes Cuestiones, pero en la película de Guillermo del Toro no hay ni sombra de todo eso. Es tremendamente simple –que no sencilla-, plana –que no clara-, y justita, justita –que no concisa-. Ni siquiera el mismísimo Hellboy, que es un tipo raro de la hostia, mitad hombre, mitad demonio preternatural, y que lo desconoce todo de su origen, muestra la más mínima inquietud metafísica y/o existencial para con su propia naturaleza o su papel en este mundo –o cualesquiera otros- de tan llano que está perfilado su carácter.

Así las cosas, si el invento no te entra por los ojos porque vuelve a ser un "más de lo mismo"; infografía desaforada y gratuita, pirotecnia grandilocuente e inexpresiva, acción embarullada e ininteligible, argumentos estultoides…; y mucho menos te cabe en la cabeza porque en realidad tomas conciencia de que no te está contando nada, que todo es un puro y vacío artificio, ¿qué queda?... mirar el reloj una y otra vez, impaciente, hastiado, pidiendo la hora… lo que decía, ¡ABURRIMIENTO!

Lo peor de todo, quizá, es todo lo malo que toda esa mediocridad y todo ese aburrimiento confirman, a saber, que el hipotético talento del director mejicano –que tanto apuntaba en esa maravilla vampírica llamada "Cronos"- se haya evacuado por el retrete, perdiéndose definitivamente para el buen cine de género. Después de aquella herejía fílmica que atendía al título de "Blade II" este "Hellboy" bien puede tomarse como la venta completa y final de su personalidad cinematográfica a la gigante maquinaria hollywoodiense de quebrar el Séptimo Arte, pasando de este modo a formar parte de la nómina de directores-marioneta de la industria. Y tanto es así que, sin ir más lejos, apenas veo diferencia alguna –en la malo, claro- entre su "Hellboy" y “La Liga de los Hombres Extraordinarios” de Stephen Norrington, "Underworld" de Len Wiseman, "Van Helsing" de Stephen Sommers, y otras tantas cuyo nombre y paternidad prefiero obviar. Todas fotocopias de un mismo patrón… y, si mi apuran, hasta la del matachupasangres high-tech me gustó más, lo que es muuuucho decir...

 



A esta bajada de pantalones ante esos que ponen la pasta, cada vez más frecuente, cada vez, también, más sangrante, se deben achacar sin duda las peores taras del film; esa enésimo-tópica historia de amor entre bella y bestia, y que se antoja sosa, tonta, y menos creíble que una charla de Jiménez del Oso; ese nuevo compañero con el que desarrollar una relación amor-odio-celos al más puro -y nauseabundo- estilo Buddy Movie; el maniqueo y cansino enfrentamiento entre las fuerzas del Bien -¡qué buenos somos, chicos!- y las fuerzas del Mal -¡hay que ver qué malas, las muy jodidas!-, y que termina, ¡cómo no!, con la victoria de las fuerzas de la Luz en un Happy End típico, tópico y torpón -que para eso somos yankis y dominamos el mundo y pagamos impuestos, oyes-. Lo del final se antoja particularmente insufrible, puesto que, como es costumbre, cuando ya los malos malosos han llevado la partida al final humillando a los buenos buenazos, ganando con todas las de la ley, y ya se abren las puertas del infierno anunciando la destrucción de toda la Humanidad… justo entonces, el héroe, que estaba acabado y en las últimas, recurre a sus más hondos y buenos sentimientos, usualmente aderezados con pizcas de amor –por la chica- y ansias de venganza –por el padre asesinado-, para resurgir de sus cenizas y aplazar el Apocalipsis para mejor ocasión –la secuela, supongo- con una facilidad pasmosa –y sospechosa… ¡qué fácil resultó todo al final!-. Es lo que vende… o al menos lo que dicen que vende los estudios de mercado…

 



Lo que más duele, no obstante, es la película que, entre todos, echaron a perder. Teniendo en cuenta el tono oscuro, macabro, tenebrista y preternatural que emanan los mejores cómics de Mignola sobre el personaje, el resultado volcado sobre la pantalla no puede ser más decepcionante. Del Toro optó por un espíritu demasiado "normal" y "ortodoxo" para retratar un personaje y un universo que pedían a gritos adjetivos como barroco, retorcido, horrorífico, angustiante, salvaje... y lo que consiguió no fue otra cosa que trivializar lo sobrenatural, banalizar la sombra y entibiar la asfixia, rematándolo todo, además, con una vena de humor facilón, pretendidamente desenfadado, que provoca que el film redunde en su ridículo y acentúe su vacío. No cabe duda de que este tipo de adaptación -que no hubiera desentonado tanto en un comic Marvel, pero que me repatea verdaderamente los higadillos en uno como el Hellboy de Mignola- vino dictada hasta cierto punto por productores y demás caterva ejecutiva, deseosos de un dinero fácil y, en consecuencia, una película fácil también, para la buena digestión del Gran Público, sin cosas raras. Mas el hecho de que un ¿cineasta? como Del Toro se pliegue a estas servidumbres y luego venda el producto –sí, producto- como una traslación a la pantalla sincera y fiel, nacida de su amor por el personaje en viñetas, no puede ser tomado sino como una prueba más de esa carencia de personalidad –incluso integridad- cinematográfica a la que antes aludía.

El Hellboy de Mignola, definitivamente desaprovechado



En resumen, que como película en general, y fantástica en particular, no llega, ni de lejos, a unos mínimos de calidad aceptables. Como adaptación del cómic del cual parte, se queda muy en la superficie, de paso desperdiciando definitivamente para el cine un personaje y unos materiales magníficos. Y, finalmente, como puro entretenimiento, sin más, como espectáculo "de evasión" aburre soberanamente –veo más adecuada la etiqueta de "escapista", más que nada por las ganas que te entran de salir despavorido de la sala a la hora de proyección-. Así que, visto lo visto, este tío fortachón y musculoso, con rabo largo y cuernos cortos, comunista o no, no me pone nada, nada, la verdad… Si al menos fuese hincha del Osasuna...

© JIP

Boy, Hell Boy...
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13 comentarios

patricio espinoza -

y si tannhauser si existe???por que aparece en una pelicula no es real??? yo creo que es tan real como tu....por que??? por que te veo y leo a traves de una pantalla miles de kilometros de donde estas y eso no te hace ficticio...ademas yo creo que nada es inventado, todo esta dentro de nosotros esperando a ser creado, esperando su momento para ser tan real como tu o yo....a lo mejor yo no soy real, aun no he nacido y el que te escribe solo me imagina....tal vez aun no es mi momento y solo soy un reflejo de lo que sere... para mi eso es tannhauser, una vision de algo que sera o que tal vez fue...

Javier -

Leo, si has visto el paralamento final de Roy Batty antes de morir en el film Blade Runner, verás que se refiere a Las Puertas de TannHäuser, que no son más que u lugar de ficción inventado para la película; un recóndito rincón espacial que toma como referencia la ópera de Wagner y que sirve para denominar un lugar que la mayoría de humanos jamás podrán ver en ese futuro hipotético del que nos habla la película, pero en el que sí, en cambio, estuvo Batty, el replicante manufacturado... A escala humana, es como si tú dijeses, "He estasdo tomando café en la cara Oculta de la Luna" (aunque en realidad esa cara no existiese).

Un saludo.

leo -

por favor me puede decir alguien que son las Puertas de Tannhauser en la pelicula blade runner.gracias

leo -

por favor alguien me puede decir que son las PUERTAS DE TANNHAUSER en la película "blade runner"

maikel garriga iglesias -

hola marica te he votado en la bitacora espero que ganes

JIP -

jajaja... es una interesante comparación... Si todas las pelis de superhéroes se hicieran con el estilo de ésta, otro gallo le cantaría al fantástico.

En fin...

Spaulding -

Apoyo las dos, tanto Darkman como Hulk, esta última sobre todo por su componente dramático. Es como American Beaty... pero en superhéroe.

JIP -

Pues, la verdad es que las dos películas de Batman dirigidas por Burton me parecen muy, muy buenas, aunque claro está, la primera tiene un componente nostálgico para mí que no tiene la segunda. En cuanto a Spiderman, me gustó la primera, aunque fueron muchos la que la pusieron a parir. Todavía no he visto la segunda y no puedo juzgar.

De todos modos, como película de superhéroes me quedo con la Darkman, del mismo Raimi -aunque no se basara en ningún tebeo- y con Hulk de Wang.

Spaulding -

O eso de sobre gustos, no hay colores.

Hablando de cómics y superhéroes, ¿que le pareció el Spiderman 2? A mi gusto, es una de las películas mejores sobre personajes nacidos del cómic, junto con el primer Superman y el primer Batman.

JIP -

En cuanto a lo de la acción inentenidble, es cierto que del Toro no abusa de ella como otros directorcillos, que no es Michael Bay, vamos, pero mi comentario se refería a "un más de lo mismo" en general, de las películas-videojuego con las que nos vienen asaltando últimamente... De todos modos, "Hellboy" no se salva de todo eso, porque, así a bote pronto, podría decir que no me acabó de encajar bien en la escena del metro que, estando como estaban a las alturas del "subway", nuestro héroe y el mosntruo se cayeran en un precipicio la mar de "jondo", la tira de metros, o sea, y volvieran a aterrizar ¡en una estación de metro como la que había dejado arriba!... o que, por ejemplo, la escena en que Hellboy se enfrenta a nosecuantosmil demonios de esos de "la lengua larga" me pareció de lo más embarullada e inentendible, y añadiré más; cuando la lógica interna de los acontecimientos te ha enseñado a lo largo de la película que cada vez que matas a uno de esos monstruos nacen dos, y por eso al final hay tantos, yo exijo que se me explique mínimamente ¿¡POR QUÉ?! narices al final los queman a todos de golpe y no vuelven a nacer el doble... Y algunas cosas más por el estilo van cayendo por toda la película... Porque que esté uno ante una peli de ficción no quiere decir que te puedan hacer tragar cualquier cosa por el morro, de la forma más gratuita, sin que te preguntes acerca de ello...

JIP -

Sin embargo, como ya he dicho, el principal pecado de este film fue el mortal aburrimiento que me provocó, y ahí ya, cada maestrillo tiene su librillo...

saludos.

JIP -

Pues yo tampoco me creo más que lo justito, oiga, que uno no nació ayer y sabe que los demonios rojos, aparte de en Manchester, los comics y las películas, pues no existen, ¿o no?... pero también hay una cosa llamada "suspensión de incredulidad", que es con la que uno debe enfrentarse normalmente a la ficción -sobre todo a la fantástica- para disfrutarla mínimamente, pero es que hay ocasiones en que no le dejan a uno...

Spaulding -

Para empezar querría dejar claro que sobre el cine de superhéroes y películas basadas en cómics... ¡no puedo creerme nada de lo que cuentan! Por otra parte, teniendo clara esa premisa, hay algunas (Hellboy entre ellas) que logran entretenrme. Habría mucho que discutir sobre algunos puntos (como lo del vídeo-clip), pues del Toro no utiliza en momento alguno esa técnica, dejando bien clara (y no inentendible, como usted cita) toda la acción de la película. Lo otro... pues ya lo conté en su día en un post.
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