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tannhauser

Burnout

 

Despierta. Levanta. Aguza el oído, prepara la garra, sonríe a este nuevo correctivo desde lo alto caído. Con ojos en demonio, sonrisas de gata bastarda, mata, mata, sí, mata en cada mirada. Es el juego del aliento, el reto del aliento, la trampa del aliento, y fluyen en él la sangre, la savia, la rabia, como esperma de voz engañada, como flujo translúcido de gemido brutal. Corre alto, corre arriba,  tus garras en liza, nervios en tensión, preorgásmicos, posdescarga, extáticos de puro ciegos en lo último y final de un sol que no es de este mundo, que es Todo Dentro y Tuyo porque no existe un fuera de ti, que no existe un algo que no sea luz y divino y devastador más que como naturaleza de tus pálpitos desencajados. Rompe, Rompe, Rompe, ¡ROMPE!  de una vez lo común, hazlo trizas, lo convenido, lo manido, transitado, espurio, ruin; redúcelo a cenizas. Sé hombre, sé vida, sé eléctrica daga de energía, abandona el sueño, ceja en la puta almohada, huye del tedio hijuputa, del asco cabrón de vivir y sentir que cada segundo, cada maldito momento es sanguijuela en tu carótida. Así que despierta, levanta, escapa, muerde, rompe, cabalga, y si es menester, antes que volver a la celda del sueño, golpea, desvirga, penetra de acero esta nada: asesina o mátate. 

2 comentarios

Hombre Pustular -

Ya se lo he dicho alguna vez que otra, pero si ha de repetirse uno, se repite:

Sacude usté que es un gusto.

woswis -

Espero que no te tarden las vacaciones. Por cierto, te he dedicado un post, no vaya a sentarte mal...