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tannhauser

Zombi

 

La pasada noche soñé algo de zombis. Sí, tal como suena, de zombis, o zombies, como prefiráis; esos que también están muertos pero no muertos, no del todo, no lo suficiente, y que también caminan, aunque lentos y torpes, en busca de algo que echarse al coleto, desgarrar y masticar, ya me entendéis. Aunque yo soy más selecto, me quedo en la sangre, mientras ellos van más allá, o se quedan más acá, se quedan en la carne, que es sin duda más jugosa y material, positiva, pero mucho menos profunda, toca menos la fibra de la víctima en tanto alma que estás mandando al garete.

Total, que no sé cuántas veces van ya que he soñado con una de zombis en los últimos año. ¿Debería preocuparme? ¡Qué demonios!, al fin y al cabo ya estoy muerto. O parecido.

No sé si es porque una ex que tuve estaba todo el día hablando de zombis, pelis de zombis por aquí y por allá, siempre; que si cómo sobrevivir a un ataque zombi; que si George Romero es Dios y Tom Savini su Mesías en la Tierra (de los Dead), y demás chundarata muerta y remuerta. El caso es que ahí están, los muertos vivientes, en mis sueños, y no me los puedo sacar de encima a los condenados.

En este último de la última noche fue todo más absurdo que de costumbre, estuporoso, aunque ya no recuerdo demasiado: los sueños los olvido casi al momento, en este caso afortunadamente. Estaba en pleno sueño húmedo, lúbrico, toqueteador y empalmante, camino de la puloción nocturna y alevosa, tirado en plena calle metiéndole mano y lengua a todo trapo por todas partes a un blanco cuerpo desnudo y venusino, la mar de bien, la verdad, que anda uno muy necesitado últimamente de amor y de otras cosas, para qué engañarse...

Pero la polución no vino y todo se contaminó pero a las malas, porque lo siguiente que recuerdo es una especie de enfermizo partidillo de waterpolo en el ático de un rascacielos. Estaba plagado de zombis y había también unos pocos vivos, asustados y meándose encima del puro terror: los tiraron a la piscina, gorritos y bañador gallumbero incluidos, y los zombis empezaron a cepillárselos a base de bien, ahora nado ahora te masco, hasta que vivo, lo que se dice y entiende por vivo, no quedó nada. Curiosamente no recuerdo balón alguno en toda la escena, aunque mi memoria onírica es, lo reconozco, bastante pobre.

Yo estaba allí, sin mujer y sin sexo, y también cagado de miedo, porque todo se acababa, y cuando digo todo quiero decir Todo; aunque no fuese yo del todo, el del sueño, quiero decir, que al fin y al cabo yo seguía siendo el que dormía, aunque eso no bastase para ahogar mi inquietud, esa sensación axfixiante y de pánico cerval que producen los muertos cuando se tiran al agua y se ponen a jugar con los vivos. 

En conclusión y conclusivamente, todo es absurdo, menos, quizá, un algo de sexo...

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6 comentarios

René López -

Hola, llegué a tu blog por House of Blogs. Me encanta el título. o también soy fanático de Bladerunner y de las pelis de zombis, razón por la que prefiero dejarte el saludo en esta entrada.

Saludos y nos estamos leyendo.

Javi -

No he visto "A Scanner Darkly", la película, pero sí intenté leer el libro de Dick y tuve que dejarlo antes de la página 60, del todo infumable. Me apunto tu recomandación, descuida, parece muy interesante.

Saludos.

Sa

j.álvarez -

Yo ayer noche vi A SCANNER DARKLY (m pareció genial), por lo tanto ahora mismo estoy de acuerdo en q todo es absurdo! :D X cierto, te recomiendo RENAISSENCE si no la has visto y es q se llega a estrenar (animación), es muy buena, y mezcla la ambientación de Blade Runner y la estética de Sin City... la vi el sábado en el ArtFutura.

laveron -

usted es inolvidable!
y fue un piropo amistoso...que conste.
beso

Javi -

Qué buena memoria tienes, Lav.

:)

laveron -

¿este no es otro deja vú de Shreck? o me querés enloquecer.jajajajajaaja
un beso
laura
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