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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2004. SEMILLAS DE TINIEBLAFriedrich Wilhelm Murnau Cual río de de aguas negras que tiende natural a un estuario de sombras, se alza desde la negrura la garra muerta en pos del corazón atrapado, allá indefenso en la penumbra quieta; ahíto de maligno embrujo, ardiente de roja pulsión, terso de dulce caricia. Y los dedos engarfiados del no-vivo aprietan su aliento, devoran su sangre, negocian su alma en un desesperado intento por saciar un hambre preternatural e inagotable cuyas raíces arden en fuegos divinos. Y sus linfas rotas germinan de cieno las blancas entrañas, y sus tactos de hiena laceran las pieles níveas, y su beso de muerte marchita el sexo núbil. Y en el éxtasis él vive, una vez más. Y en el éxtasis ella muere de placer terrible. Y en la atemporal e imposible textura de unos blancos y unos negros, unos grises que jamás fueron y jamás pudieron dejar de ser, muerte y vida, sangre e infernal ascua fueron Uno y Todo y Desafío inabarcable de almas pecadoras... luz inmortal y maldita abismada en sueños... © JIP LAS FELONÍAS DE ULISES- ¡Oh, Verdad, tu destino me apena! Has muerto antes que yo. Palamedes de Eubea en las playas de Troya, antes de ser ejecutado... ![]() Estás fueron las últimas palabras de Palamedes antes de ser ajusticiado por crímenes que no había cometido. Según Robert Graves las aventuras y desventuras que de Ulises se narran en la Odisea de Homero son consecuencia del castigo que los dioses infligieron al rey de Ítaca por sus felonías y conjuras durante el asedio de Troya. A decir verdad, si hemos de creer a Graves, alejándonos bastante por tanto de las caracterizaciones clásicas que la cultura nos ha ido mostrando, Ulises debió ser un tipo sagaz e inteligente, pero también un hábil intrigante y un terrible conspirador, también algo cobarde... un pedazo de cabrón, en suma, que tan malo era tenerlo de amigo como de enemigo. De entre todas sus malas artes durante la larga campaña de Troya la más vil y rastrera, así como la que más repercusión tendría a la postre, fue su traición a Palamedes de Eubea. Envidioso del talento y las brillantes invenciones e ideas del Príncipe de Eubea, Ulises terminó por quedar en ridículo por su culpa ante las huestes griegas, tras lo cual decidió vengarse, y a través de medidas y siniestras artimañas e intrigas terminó por demostrar que Palamedes se había dejado comprar por los troyanos traicionando así a los suyos. Todas sus acusaciones eran inciertas pero aún así Palamedes -y con él la Verdad- fue condenado a morir apedreado y Ulises, ufano, llevó a buen puerto se terrible mezquindad. Palamedes simboliza la muerte injustificada por excelencia y sus últimas palabras han sido desde entonces reformuladas hasta la saciedad, explícita o implícitamente, día a día, y hasta hoy... y aún han de volver a serlo, cada día por venir, mientras existan hombres. ![]() INTERROGANTESEl silencio es mancillado por el seco rumor del metal pesado, su carga de miedo y óbito, y la agitación previa al ocaso de alientos. Tanto tiempo pasó ya desde la última noche sordomuda que bien parece que este acre hedor a óxido y carne muerta reina desde el alucinógeno albor de los tiempos. La ciudad, en las postrimerías del deceso, deconstruida por el tumor cancerígeno que supone el hombre, sufre con impasibilidad, tal que un carbón encendido, el llamear incesante e imparable de su endémico virus. Allí, en una de sus más céntricas plazas, corazón neurálgico del tumor megalómano, donde la carne roja del chivo expiatorio y el negro metal abigarrado se hacen uno, se retuercen y se besan, donde la descarnada letalidad de la simbiosis infame entre los monstruos de la razón y el sinsentido de los cadáveres aún palpitantes restalla con mayor fuerza, anegando por completo la decadente afasia de una nocturnidad amortajada por la luz del plenilunio difuso -casi cobarde-, tres almas sombrías, hermanadas en un pasado que se antoja ahora tan remoto, musitan palabras yertas, evisceradas de sentimientos, como el acero fundido que circula y circula lenta pero constantemente, a su alrededor, como queriendo representar un blasfemo eterno retorno. Antiguos amigos de infancia atrapados en la empalagosa telaraña de una realidad inane y demoledora que buscan en vano un significado mucho tiempo atrás sepultado bajo toneladas de odio, rabia y sangre. Uno de ellos, tal vez Daniel, descansa, la cabeza gacha, junto a un derruido monumento a los caídos en pretéritas sangrías, que, no obstante, bien podría convertirse en epitafio universal. Los otros dos, puede que Fernando y Enrique, permanecen de pie frente a él, aplastados por el futuro inmediato, ya que pensar en lo por venir a grandes plazos asfixia los pulmones con un amargura fría, helada, tan venenosa, que hace que el llano gesto de seguir respirando produzca auténticas arcadas. El que tal vez pudiera ser Daniel levanta la mirada y parece sonreír esquivamente, apenas dejando entrever la ironía en sus facciones precozmente avejentadas. -Esta vida puede llegar a ser tan bastarda... -calló unos instantes, queriendo en vano tomar algo de aire-... echad la vista atrás, no demasiado, cuando el paso de aquel cometa revolucionó el mundo, recordáis... días felices, sí... o mejor dicho, distintos... Fue entonces… sí… fue entonces cuando cada uno de nosotros pidió el deseo, anhelando infantilmente que el destino cambiase a su favor. -Tú, Fernando, apocado y débil siempre, el más sensible… el más herido en el alma por esta maldita realidad, deseaste poder tener algún día valor y fuerza de voluntad, absolutos, que te permitiesen afrontar el desafío de la vida con la cabeza bien alta... Hoy... amigo mío... vas a saber lo que es tener valor. -Enrique... en un alarde de suicida complacencia deseaste poder llegar a probar de la vida toda la crudeza que una infancia fácil y protectora jamás te había permitido ni atisbar... Hoy, si es que todavía no has tenido bastante, paladearás al fin el horror absoluto. -Yo, como sabéis, también voy a ver cumplido mi deseo... contemplo ya, de hecho, cómo me viene a buscar... fijaos bien, amigos, qué puta e irónica es la vida... Daniel -o Fernando, o tal vez Enrique, pues el nombre nada vale ahora, y los destinos son intercambiables- baja de nuevo la cabeza al ver como la sombra del verdugo se acerca lentamente. Su rostro reflejaría una triste media sonrisa, forzada y definitiva, si algún rayo de luz anduviese en torno suyo. -Es la hora. Procedan. Son sólo dos aullidos más, ahogados en el fragor de la huída del metal. En un instante los dos impactos le quitan la vida mientras su cuerpo se desliza sordamente sobre la base del monumento. Allí quedará su carne infecta, como símbolo inequívoco de la venganza y el odio entre hermanos, cuando el bando enemigo se haya retirado por completo al salir el sol. Apesadumbrados, tocados por una melancolía que jamás los abandonará, los dos asesinos se alejan del cadáver que, al igual que sus dos amigos y ejecutores, ha visto cumplido un añejo anhelo... que, algún día, todos los interrogantes se desvanezcan. © JIP FULGIRES DE DESEO![]() Magdalena Penitente, primera mitad del s. XVII Atribuido a Trophime Bigot Torrente de llama rielante en volutas de arrebato, cascada de fuego en sedosos cabellos declarada, perdida, abismada, caída doliente al blancor de unas caderas de miel y azucena, todo el ardor de esa luz que te trae de la sombra a mi sed de pecado es incendio mortal en mis bajos instintos, grutescos, subterráneos. Y en esos tiernos ojos no veo más que infierno desatado. Y en esos delicados dedos más y más promesas de mimos soterrados. Y en esa frágil vaina de piel nevada que te pinta de dulzura ensabanada todo desata en mis adentros los férvidos gritos de una pulsión obscena, salvaje, brutal, indomeñada. Y esos huesos muertos de calavera que abrazas a tu regazo, tal que si acunases una vieja muñeca tullida y contrahecha, no son sino mis torvas carnes; negras, podridas, ardidas para siempre en el cielo inconcebible de tus labios aferrados a mi alma. © JIP DIARIO DE MI HYDE (7)Dolor de cabeza. Creo que sé un par de cosas sobre el dolor de cabeza, y una de ellas es que cuando el muy cabrón se empeña en ganarte la partida hay realmente pocas cosas que puedas hacer, literalmente hablando. Es tan brutal y demoledor el dolor que se te adhiere ahí arriba que tienes la viva impresión de que el cerebro entero se te está desintegrando, que después de algo así será imposible volver a pensar, a razonar, que por fuerza has de acabar subnormal para siempre tan grande es el número de neuronas que deben estar quedándose en el camino. Pero no. Cuando el dolor desaparece vuelvo a ser yo, el de siempre, ni mejor ni peor, o al menos no peor de lo que ya era antes del dolor... tan Hyde como me es posible... Es como si el apocalipsis se cerniese sobre las circunvoluciones, licuándolas, algo que de ordinario no sólo no me parecería mal en absoluto, sino que colmaría temporalmente la sed de mis más sádicas pulsiones, todo ello, claro está, si es que estuviesemos hablando de las circunvoluciones y el cerebro de cualquier otro diferente de MÍ... Sentado en el coche, la mirada perdida en el dolor, considerando seriamente los pros y contras de un choque frontal como medida analgésica radical y definitiva, un enorme gato blanco y velludo decide hacerme objeto de un privado pase de modelos. Primero se acerca lentamente, ufano, devolviéndome la mirada con altivez, luego gira sobre sí y vuelve a pasearse, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, trazando pequeñas diagonales que se acercan poco a poco a mi puerta abierta. Sigue observándome atento, es como si supiese que podría subirse a mi cara, arrancarme los ojos, destrozarme a zarpazos la cara, y yo ni tan siquiera sería capaz de alzar un brazo en mi defensa; soy una presa fácil, lo sabe... y sabe que sé que lo sabe... Sería algo rápido y anónimo, doloroso, pero fugaz, una pequeña venganza de la naturaleza contra el reino de los hombres a un coste realmente risible, apenas mi pellejo... Pero no ocurre nada, ni siquiera llega a acercarse lo suficiente como para sentir cierta aprensión, se limita a pararse frente a mí y lamerse durante unos minutos, slurp por aquí, slurp por allí... Nada más, le aburro, soy patético, así que acaba marchándose en busca de unos ojos más interesantes que arrancar, y yo me quedo allí, a solas con el dolor de cabeza, meditando si aquel muro a 100 km/h podría ser dosis suficiente. Bukowski escribió que sería bueno poder ser gato, porque duermen 20 de cada 24 horas y se pasan el día lamiéndose el culo. Decididamente, si los hombres fuesen capaces de lamerse el culo la humanidad jamás habría superado su fase anal… conscientemente. Pero no pueden… no se llegan, así que tal vez eso explique que, por lo común, los hombres miren el culo de las mujeres y viceversa. En este sentido, pienso, resulta todo un enigma que la civilización no haya aspirado al pancontorsionismo. Si fuese gato podría lamerme la cabeza, tal vez así se atenuaría el dolor, seguro que a los gatos no les duele nunca la cabeza y por eso van siempre por el mundo desafiando con la mirada, como si supiesen cosas que todos los demás ignoramos, como si fuesen dioses que matan el tiempo paseando entre los hombres, riendo secretamente sus dolores y miserias... © JIP VERSO TRAICIONADO¿Qué fuerzas rigen las leyes de la creación? ¿Qué tipo de química hierve en los sentimientos de alguien que ama, o cree que ama, capaz de conducirlo a las más grandes locuras, también a las mayores tonterías? ¿Qué queda después de la decepción, del desengaño, que pueda ser digno de recuerdo? ¿Pueden acaso unos versos traicionados llegar a significar alguna cosa cuando ya de aquello que los impulsó no queda sino desidia y rencor? Quién sabe... quizá los poemas posean tanta fuerza como las personas que los crean, como las que los matan, y por lo tanto, también como aquéllas, están destinados a vivir, persistir, seguir significando mucho más allá del ya destruido aliento que los trajo al mundo... O tal vez no... tal vez no son sino palabras vacías, sentimientos asesinados, imágenes sin sentido que no merecen otro destino que las llamas... VERSO TRAICIONADO Tal es el tamaño de tu vacío, de este no estar tú que me dejas, cual roto recuerdo de fulgor ambarino, que siento en mi pecho todo un mar que deshiela, rezumante de agujas, escarchados cuchillos, caricias de sal que de mi piel hacen quiebra. Tal el ardor en tus labios mecido, vesubial en el roce, infernal en su abrazo, dulce prisión de barrotes lúbricos, muros carnales, en los que encerrarme entero, para siempre, mortal y enroscado a la deslizante condena que tu boca [encierra, allí donde nacen y mueren tus más tiernos suspiros. Tal el tremor de tu rojo latido, cuando me añoras, me amas, me extrañas. recreándome amante en tus sueños de lava; el cuello mordido y sangrante en mis ávidos labios, el negro cabello, ondulante y líquido, de tu frente huido… que tengo el sentir detenido, congelado en el nevar de tus [entrañas. Tal la luz que arde en tu nombre, que el alma me pierdes en tintura de hechizos, y cual vida nueva que nace en tinieblas, que empuja doliente ansiando el primer albur, busco en tus ojos ese suave brillar del deseo… encuentro en tus brazos ese frágil rielar de lo eterno… © JIP DIARIO DE MI HYDE (8)Mi casa está infestada de libros. Libros nuevos, libros viejos, bonitos, feos, decididamente horribles, libros ajados y amarillentos que apenas se tienen en pie, de tapas astrosas, podridas, más antiguas que el más viejo de mis recuerdos. Dondequiera que miro, en cualquier habitación, ellos mandan. Más libros de los que podré leer jamás, pero aun así sigo comprándolos, acumulando vacías esperanzas de inmortalidad. Otros fuman, se emborrachan, se envenenan las neuronas con pastillas y ácido y televisión basura. Yo compro libros. De vez en cuando también los leo. ![]() En esa pesadilla irreal e hipertrófica que suelo llamar mi mundo ideal, habría Cafés Librería y Bares Librería, ojo, no cafés ni bares literarios. Es decir, locales con bebidas, camareros, barra, mesas, sillas, gente, café -mucho café-, y libros –muchos libros-… nada de sabihondos intelectualoides charlataneando sus mierdas escritas, sus mierdas leídas. Los libros no mienten; los hombres en cambio no paran de hacerlo. De modo que en mi mundo ideal de Tabernas y Tascas Librería podrías entrar en uno de esos antros, abierto hasta endiabladamente tarde, pedir un café descafeinado de máquina y mirar los estantes rebosantes de libros, escoger uno y empezar a leer mientras tomas tu café recién hecho, o tu cerveza, o tu agua sin gas, o lo que maldita sea que bebas en las noches de insomnio… y más tarde, cuando te marchases, todo te sabría a gloria y probablemente llevases a Cortázar en la cabeza o bajo el brazo, y la eternidad se sentiría mucho más cerca, sea eso lo que demonios sea… Para abstemios y anticafeiníticos existirían Librerías de Guardia abiertas las 24 horas… ¿Tal vez halláis visto esa deliciosa película, "Shadowlands"? Difícilmente… es cine del bueno y ya se sabe, da pereza pensar, dejarse acariciar el alma por buenas historias, mejor comer hamburguesas, doble con queso, el pepinillo me lo quitas por favor, y embozarse las arterias de escoria y palomitas, mientras ¡zam!, ¡bum!, ¡crash!, ¡uauuhhh, viste la textura de ese zombi verde…!, el cerebro se te licua en tintura de ensueños infográficos… En fin, tanto da, porque todo viene a cuenta de una de sus frases: “Leémos para saber que no estamos solos” Es bonita, fluye, una suave lapidaria con la que coronar tu requiescat por venir, y a la que no le falta razón, porque en efecto leo para saber que no estoy solo y cada página que leo me confirma lo solo que estoy, lo poco que hay ahí afuera que valga la pena, aparte de las páginas que paso… la pescadilla que se devora la cola, los huevos, las entrañas, hasta morir… somos poco más que eso… trágicos ouróboros de cíclicos sinsentidos... Pero yo hablaba de libros, qué demonios… Deberían crear Librófilos Anónimos, eso estaría bien… aunque yo jamás iría. Los habría no obstante que quizá sí querrían curarse esa enfermedad, tan mal visto está hoy día ese vicio asqueroso de la lectura, mucho mejor, ¡dónde va a parar!, dejarse el sueldo en el bingo, el fútbol, las tragaperras, unas putillas de fin de semana, o el apartamento entero maqueado al IKEA style... ![]() Allá cada cuál con sus locuras, porque si no me gastase los cuartos en libros probablemente me los gastaría en uno de esos coches pequeños, potentes, auténticas tumbas volantes, con alerones y spoilers y luces de neón, "tuneao" que lo llaman, y probablemente también iría a todas partes con deportivas blancas de marca y sunglasses ultrafashion, y escucharía música tecnomaquinera, ¡chunta! ¡chunta! ¡chunta! a todo trapo, y en el interior de mi cabeza sólo silbaría el aire, y probablemente también me habría encastado ya con mi carro Mad Max V-8 Interceptor en cualquier árbol, cuneta o rotonda, segando de paso la vida de algún pobre desgraciado que había cogido el coche para comprar pipas. Me irían recogiendo en pedazos de entre el amasijo de hierros como el que monta un puzzle, y entonces un "Mosso" pijete o un “guardia siví” trotón, según latitudes, haría latrocinio de mis sunglasses hiperfashion que, irónica, paradójicamente, habrían sido lo único que sobreviviera intacto al siniestro. Seguramente no tardaría en dejarse caer por allí un tío, montado en un volskwagen gris descascarillado, tan enfermo y friki como yo, mi William Wilson espiritual, que contemplando mi muerte exclamaría: ¡Ey, ese choque es realmente ballardiano!... ![]() Menos mal que existen los libros, que te tapian por dentro la mente impidiendo que se cuele el viento aullador… © JIP ¿EL ÚLTIMO HOMBRE VIVO?- ¡Sal, Neville! Es Ben Cortman, su antiguo amigo y compañero, que, como cada noche, viene a buscarlo, lo llama, lo invita a salir de su fortaleza y unirse al ejército de la noche. Pero Neville no piensa salir. Él es el último hombre vivo en la Tierra. La humanidad sucumbió al vampirismo y con ella se fueron su mujer e hija, todo lo que tenía y amaba. Está solo, confundido, pero le mueve aún el instinto de supervivencia. ![]() - ¡Sal, Neville! Un grito en la noche, estentóreo, terrible, repetido luna tras luna por la misma boca ávida de sangre, desafiando los oídos del superviviente desde el exterior, y acompañado de los gritos, los susurros, las insinuaciones lascivas de vampiras de ultratumba, penetrando directamente su sexualidad sedienta, su dolido recuerdo. No se me ocurre mejor cimiento sobre el que construir una de las películas más geniales del moderno cine de terror que este grito amenazador. Otros nombres lo intentaron antes; Sidney Salkow en “The Last Man on Earth”, Boris Segal en "The Omega Man", George A. Romero en todas y cada una de sus pesadillas de zombis, pero ninguno supo aprovechar al máximo los resortes propios del medio fílmico para vehicular la angustia y el horror esenciales que destila una historia como la de Matheson, que transmite con fuerza sentimientos como la incombatible soledad, el miedo atávico, la lenta desesperación, la locura insoslayable… ![]() - ¡Sal, Neville! Matheson planteó la reconstrucción de la tradición vampírica alejándose de la parodia fácil, afrontando todo un tour de force narrativo, la última vuelta de tuerca que fuese capaz de enfrentar la figura del vampiro cara a cara con la luz de la ciencia y la ciencia ficción. A lo largo del relato todos los iconos clásicos de la mitología fueron paulatinamente encajados en el marco de una perspectiva de la leyenda, no como maldición, sino como enfermedad, como virus, y finalmente como nueva forma de vida, merced a patrones racionales y científicos. El no-muerto hallaba al fin una explicación en el plano físico y el psicológico apartándose de todo origen sobrenatural o supersticioso, aunque no por ello era desposeído de la sensación de pavor y angustia que desde antiguo produjo su sola mención. Matheson había conseguido transmutar el Mito por excelencia haciéndole abandonar el arcón del terror gótico para introducirlo en los anales de la moderna ciencia ficción, pero sin sustraerle ni un ápice de su esencial carga de horror. - ¡Sal, Neville! Ese grito es el símbolo de aquella pesadilla terrorífica que en nuestra infancia, noche tras noche, viene a nuestro encuentro en el sueño, como ese dolor agudo y terrible que de tanto en tanto te recuerda la silente enfermedad que, segundo a segundo, va minándote por dentro. Ben Cortman no es sino el heraldo de un grito que es la alegoría misma de la muerte a la que nadie, ni siquiera el último hombre no-muerto, puede escapar, y por eso recorre nuestro oído, nuestra mente y nuestro cuerpo, como un relampagueo de oscuridad mortal. ![]() - ¡Sal, Neville! "Soy Leyenda" replantea la eterna y maniquea lucha entre el Bien y el Mal como un enfrentamiento entre la Norma y la Excepción, el Canon y lo Insólito, y cabe decir que ninguno de los dos bandos sale bien parado, quizá porque Matheson prefiere hacer protagonista a la Vida, sin más, cualesquiera sean sus manifestaciones –hombres vivos, hombres no-muertos-, y por eso se sirve del Vampiro, el Mito de la vida Eterna en la Tinieblas, para decirnos que lo eterno es siempre la Vida, el aliento y la lucha, y no sus carnes, blancas o negras, nunca sus cambiantes formas… Porque es la Vida la que prima, la que siempre sale a flote, sea como sea, antes con la Humanidad, ahora con el Vampirismo, mañana quién sabe… ![]() Por eso, - ¡Sal, Neville!... ...que al fin y al cabo eres tú el vampiro, el muerto, el anatema, el pasado a enterrar... Sal ya, conviértete en leyenda, deja que esta nueva vida de nocturnos predadores, salvaje y vil, siga su curso… © JIP ![]() BUFFF... YA ESTOY DE SEIS MESES...Aunque no soy muy dado a este tipo de posts, hoy, por ser una fecha especial, voy a hacer una pequeña excepción. Y es que TannHäuser cumple hoy medio año de vida. Han sido 182 largos días, con sus noches, completitas, en los que apenas he pergeñado, con éste, 62 tristes posts. Sé que no es mucho para una bitácora, pero bueno, por el momento un servidor no da para más, ya veremos qué ritmo puedo seguir los próximos seis meses. Cuando emprendí esta aventura no tenía demasiado claro hacia dónde tiraría todo esto, ni cuánto tardaría en irse a pique, pero lo cierto es que, aunque con altibajos, mes a mes he conseguido ser más o menos fiel a mi cita con el blog. Y pienso que esto ha sido posible, sobre todo, gracias a los lectores que desde entonces hasta ahora me han seguido y apoyado. La verdad es que no son demasiados y lo comprendo... hay que tener arrestos para tragarse día sí, día no, mis infumables paranoias... pero ahí estáis, al pie del cañón, y yo quiero hoy agradecéroslo a todos... Por eso este post va dedicado a todos los lectores que, periódica o esporádicamente, os habéis dado un garbeo por las puertas de este humilde replicante. Y, claro, como no podía ser menos, un agradecimiento especial va hacia unos pocos que, cada cuál por causas diversas, han significado y significan algo especial para mí y para TannHäuser . Sé que involuntariamente cometeré alguna omisión de la que más tarde me habré de lamentar eternamente, así que, todo y que odio los tópicos, valga por esta vez la manida chundarata aquella de "no están todos los que son, pero sí son todos los que están"... ![]() Así que gracias por estar ahí, - Sergióptero, Héctor lynchiano, y Luis, el no nacido, mis queridos tertulianos posthumanos, y sin embargo amigos, de los martes noche... - "Clarice Starling", que siempre está, aun cuando oye chillar los corderos... - Diana Chávez, mi conexión mexicana... - Lidia, David, Anabel, Eloi, que sé que de tanto en tanto os dejáis caer... A ver Lidia si le das caña a ese cuento... lo estoy esperando... - J. P. Bango, que sigue luchando... y empieza a ganar... - Francisco José Súñer Iglesias, que fue el primero que tuvo huevos a publicar algo mío... si funciona, no lo toques ;) - Pedro Vecino Cubero, que espero sólo se haya tomado un respiro... - J. Quinn, cuyo Negro Cisne me parece genial... - Eva-lamaga, cuyas Evasivas me hicieron pensar... y a la que deseo todo vaya muy bien... - Pyracantha, Beca, María Murata, quienes sé que estuvieron al principio... y quizá todavía siguen... - Manuel Barrero, compañero de dolores, cuya amistad epistolar añoro... - Ernesto Fucile, que, desde Argentina, también junta letras... - El Charlie, aunque no le gusten mis generalizaciones... - Anónimo visitante que de cuando en cuando apareces desde el Ministerio de Asuntos Exteriores... ¿He de preocuparme?... - Pauli, porquellalovale, porque últimamente me ha hecho reír mucho, y porque hoy, sin querer, casi me ha hecho imposible la redacción de este post... ;) ![]() A todos vosotros, y a todos cuyos nombres desconozco pero que también me leéis, gracias por acompañarme en este sueño de quimeras, imposibles y tiernas ovejas eléctricas... © JIP PATHS OF GLORYEra lógico que el espíritu crítico de Stanley Kubrick se dejase hechizar por la pintura de C. R. W. Nevinson para bautizar su, hoy clásica, denuncia antibelicista, "Senderos de Gloria". Nevinson fue conductor de ambulancia para la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial, siendo nombrado artista de guerra oficial en 1917. Precisamente ese año pinta su famoso "Paths of Glory". Las autoridades británicas prohibieron la exposición de esta pintura en 1918 alegando que mostrar soldados británicos muertos en el campo de batalla era desmoralizador para la tropa. Nevinson reaccionó airadamente cubriéndola con papel marrón y escribiendo sobre éste la palabra "Censurado", mientras miles de hombres seguían cayendo sin vida al lodazal. El título del lienzo proviene de la ironía que el pintor quiso hacer caer a partir de un verso de Thomas Gray: "Los caminos de la gloria sólo llevan a la muerte"... La tierra de medio mundo está sembrada de sangre anónima y glorias muertas que trajeados sin alma que siempre mueren de viejos, desde sus despachos y su desvergüenza, tan lejos del campo de batalla, han decidido mostrar o silenciar a su bastarda conveniencia. ![]() LAS HORAS DE NUESTRAS VIDAS"Porque quería ser escritor, sólo eso; escribir acerca de todo. De todo lo que pasa en un momento... el aspecto de las flores mientras las llevabas entre tus brazos; de esta toalla, de su olor, de su textura; de nuestro sentimientos, los tuyos, los míos... la historia que hay detrás de lo que habíamos sido... de todo lo que existe... de este mundo tan enrevesado, tan enrevesado y confuso... Y fracasé... Fracasé. Empieces como empieces acabas siendo menos de lo que esperabas" Richard Brown (Ed Harris) en Las Horas ![]() Toda página en blanco supone un desafío inabarcable igual que toda vida por vivir una batalla perdida de antemano. Como dioses y dueños de nuestras ficciones y nuestros destinos, todos nuestros intentos por crear una buena historia, una vida buena, se ven constantemente frustrados, quizá porque no puede ser de otra manera, porque tal es nuestra condición, quizá porque confundimos deseos con esperanzas y todo resultado, en consecuencia, nos sabe a poco. Temprano o tarde siempre se acaba perdiendo, fracasando, sumergiéndose uno en las oscuras aguas del olvido, el odio, la muerte, sin tener en cuenta que el sentido de todo se halla tal vez en esas pequeñas victorias que día a día ganamos al tiempo, hechas de amor, sexo, arte, miradas, apasionado júbilo, y que, con suerte, podremos recordar felices como nuestro auténticos logros, nuestras verdaderas horas, únicas, intransferibles, cuando sintamos ceñir las tinieblas. ![]() NADADORAS DE PASIÓN![]() AGUA EN MOVIMIENTO, 1898 GUSTAV KLIMT Tela de río turbio bordada de ninfas que suben corriente arriba buscando su fuente, el torvo pescador mira. Oleajes lascivos de blanco pecho, rojo bello, turgente anhelo de carne y deseo, el gris marinero acecha. Níveas pieles en tensión que el agua lleva, hipnóticas miradas de azul fuego heridas que el agua trae, firmes muslos de lujuria y miel que el agua arrastra, el sediento argonauta admira. Bailar de náyades vivificadoras, arqueadas, anhelantes, sinuosas, tal que sargazos ígneos en un mar divino, como arder de delfines en un llamear de orgiástico azul abisal, el envidioso Creador observa, codicia, ansía, y las puntas de sus dedos tiemblan preguntándose si serán capaces algún día de volver a alumbrar toda aquella humedad palpitante, sensual, arrebatadora. © JIP LA LENGUA DEL PENSAMIENTO"Ya la más mínima obra de arte, un boceto a lápiz de seis trazos o un poema de cuatro versos, ataca ciega e intrépida lo imposible, va por el Todo, ¡quiere encerrar el caos en la cáscara de nuez!" Herman Hesse Eigensinn ![]() Supongo que a cualquiera que se haya enfrentado a una página, un lienzo, una partitura en blanco, le ha ocurrido alguna vez. En su cabeza el relato, la pintura, la melodía o incluso la fotografía y la viñeta son siempre perfectas, simbiosis de su talento creador y las sombras multiformes de la imaginación. Por eso quizá la posterior traslación al mundo físico y material se le antoja tan sumamente difícil, y tantas veces decepcionante, seguramente porque nuestra mente tan compleja, rica en matices, caótica pero a la vez ordenada, es en sí un TODO inaprensible para el mundo físico, apenas traducible al materialista lenguaje de la realidad. Por eso también, quizá, cada obra de arte, pequeña o grande, que los hombres alumbran al mundo es, a la vez, un paradójico engendro; pálido reflejo de una magia, un brillo mental incognoscible, pero también el irrepetible y magnificente relampagueo en la tierra de la anónima divinidad de los hombres. DIARIO DE MI HYDE (9)Y ahí está el tipo, tranquilo, impasible, como si la cosa no fuese con él, como una enorme cucaracha que se atreve a cruzar un paso de peatones a plena luz del día, mientras el personal lo observa estupefacto. Seguramente hay infinitud de cosas en el mundo peores que un friki de Matrix, pero ahora mismo no se me ocurre ninguna. Quizá se deba a que no tengo un virus en forma de negro calamar a transistores royéndome el cerebro. Quizá es que no me gustan las cucarachas. ![]() En cierto modo el friki de Matrix es consecuente con el objeto de su enfermiza admiración, porque es como si la mente entera se le hubiese cortocircuitado, precipitado a un bucle sin fin, y sólo fuese ya capaz de funcionar en términos binarios; códigos de barras verdes cayendo de arriba abajo desde sus retinas en infinita permutación. Cualquier cosa semejante al juicio crítico, el sentido estético, una mínima capacidad de discernimiento, parece habérsele borrado del disco duro por completo. Quién sabe… quizá hasta se autoformateó él mismo. Sólo así se explica que sean capaces de tragarse una y otra vez todo el cúmulo de basura e idiocia que Matrix representa, sin pestañear, hipnotizados, como Malcom McDowell en sus pases privados de sexo y ultraviolencia, pero sin la novena de Beethoven ni las naúseas ni nada por el estilo... si acaso unos dulces caramelitos en forma de píldora roja. No importa la cantidad de sandeces, incongruencias, patadas a los huevos de la lógica, les echen encima porque, cual piara de cerdos, ellos arrasan con todo… siguen mirando embrujados, con ese rostro indescriptible, a medio camino entre la alucinación lobotímica y la experiencia extática, pidiendo más, más… más bazofia por favor… Existe una florida variedad de frikis de Matrix, a cual más pintoresca. Está aquel para el que lo único a tener en cuenta son la acumulación y la grandilocuencia de los efectos visuales, el matrixero infográfico que se dice. Términos como guión, trama, ritmo, verosimilitud, profundidad de personajes, le son, no sólo ajenos, sino totalmente prescindibles. Lo suyo son las maquetitas, los rayos láser, las texturas imposibles y tipos disfrazados luchando contra la nada, haciendo el estúpido ante lindas pantallas azules. Suelen tener sus estanterías repletas de atracos a mano armada en forma de muñecos plásticos, y del techo de su habitación cuelga una perfecta reproducción a escala 1/35 de la Nebicaneser, la purria esa que se desliza entre la escoria y que, bien mirado, no parece otra cosa que un mejillón gigante recubierto de neumáticos radiactivos… ![]() También está el típico discípulo frustrado de Bruce Lee, el matrixero karateka. Se compra todas las revistas de artes marciales del mercado y se sabe de cabo a rabo "Operación Dragón". Sus deidades fílmicas son, amén del malogrado Lee, el incombustible Jackie Chan, el inefable John Woo y toda la troupe de Son Goku y Vegetta. Le pone cantidad eso de ver cómo el Reeves y el Weaving se atizan a base de bien, y cada vez que uno de los dos destroza un edificio al caerse encima recuerda nostálgico toda una infancia invertida en tebeos Marvel. Muchos de ellos son reconocibles a simple vista por sus extraños gestos y poses; algunos se mueven a pequeños saltitos mientras se pasan constantemente el pulgar por la nariz, como si la tuviesen infestada de chinches en lugar de mocos; otros se plantan de repente arqueando forzadamente las piernas, extendiendo un brazo y pasando el otro tras la nuca, para, acto seguido, desafiar al respetable con un rápido vaivén de dedos, como un Neo borracho buscando camorra; otros tantos los hay que van con los puños cruzados tras la espalda, en la posición más endiabladamente incómoda del universo, sacando pecho, metiendo panza, pidiendo a gritos una patada en la entrepierna… Algunos de estos acaban tarde o temprano en urgencias, los hombros dislocados de tanto pavonearse por ahí en plan Morfeo, mientras su factura de hospital y su gilipollez congénita la pagamos todos... ![]() Está también, cómo no, el matrixero informático. Para él la saga entera es la metáfora de la existencia, el largamente buscado sentido del Universo, y los sesudos diálogos de sus protagonistas son los crípticos versículos de la NeoBiblia, las sagradas escrituras del NeoMundo -no sé si captan el fino y sutil juego de palabras-. Puede llegar a pasarse horas y horas chateando con tantos otros infomatrixeros como él, y sus nicks son siempre los rimbombantes y trascendentaloides nombres de los personajes de estas películas. A largo plazo esto lo acabarán pagando sus futuros vástagos, quienes maldecirán a sus padres por bautizarlos con semejantes nombres mientras asisten traumatizados a la siempre cruel burla de de sus compañeros de clase, que sin duda disfrutan más renombrándolos como Meo, Morpeo, Tontinity, Míope, o Tóner (de tinta biodegradable por favor)... Suele ser un tipo que cree poder convencerte de que la trama de los films es interpretable a partir de conceptos informáticos, todo él convencido, exultante, feliz, y te suelta un rollo tal que así: "Verás, es muy simple... Neo, Servidor A... Smith, Servidor B... el Arquitecto, Sistema Central…... y bla, bla, bla, hasta el hastío... y cuando acaba tú le dices, vale, Servidor A, Servidor B y todo lo que tú quieras chaval, ¡PERO LA PELÍCULA ES UNA MIERDA!... y entonces se calla, se aleja cabizbajo haciendo un mohín, murmurando por lo bajini no sé qué sobre venganza, Microsoft y el fin del mundo… También los hay, y en gran número, que se pirran por las jugosas carnes femeninas embutidas en brillante cuero negro. La afición del matrixero salidete empezó a gestarse años atrás, en su tierna infancia, con la Pfeiffer de Catwoman, miaauuu, miauuuuu, sacando la lengua, levantando pasiones y otras cosas. Pero el colmo de sus fantasías lo llenan Carrie-Anne Moss de cuero negro y Monica Bellucci de cuero blanco y escotazo. Éstas, sus musas, decoran sus salvapantallas, sus paredes y sus carpetas estudiantiles, por no hablar de sus más líquidos sueños. A estos simpáticos oligofrénicos son a los únicos que en cierto modo podría llegar a entender. ![]() Porque el peor de todos con diferencia es el matrixero esteta, ese que decidió hacer del cuero y del negro su nueva forma de vida. Gabardinas de ala ancha, botas altas, enjutos pantalones, camisas de lycra, y por supuesto gafas oscuras, ultramegafashion, las mejores, las más caras, a todas horas, en todas partes, y si son si patillas, de esas que se encastan en el puente nasal, mejor que mejor. Te los encuentras en cualquier sitio, en el supermercado, en la biblioteca, en el hospital acompañando a su amigo, aquel fulano que se dislocó los hombros haciéndose el Fishburne, incluso en las discos, allí que siempre está todo oscuro y atronador, donde nunca se distingue una leche, y ves que viene hacia ti cubata en mano y las gafas de sol todavía puestas, preguntándote si el muy zoquete será capaz de ver la zancadilla que estás poniendo en su camino… ![]() Tipos igualitos a este en definitiva, la cucaracha valiente, que cruza la calle disfrazado de Elegido venido a menos y entrado en kilos, pasando por completo de todas las miradas que lo acechan, lo penetran… sin duda pensando que todo a su alrededor son programas informáticos, códigos cifrados, unos y ceros con apariencia humana… sin duda esperando, siempre alerta, siempre a punto, siempre con la pose made in matrix en la cabeza… aguardando el momento oportuno en el que partirle la cara al primer ofinista entrajado al que se le ocurra –ay, pobre insensato-, pedirle la hora, por ejemplo… © JIP" |
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