Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Terrorismo bloguero, escritura subnormal |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2004. 01/09/2004"DE TU AUSENCIA""DE TU AUSENCIA" Podría escribir los versos más dulces esta noche, pero no estás, toda me faltas, como un olor de niñez para siempre anegado en lotos, cuales mis ojos de antaño, cuando soñaba, espejeando luces, tal que el juguete extraviado, mil lunas llorado, perdido en las sombras del cuerpo que crece y los días que pasan. Podría esculpirte exacta en mi recuerdo, en mi añoranza doliente de todo tu cuerpo, pintarme en la mente tu hablar de caricias, ese mirarme directo que tienes de labios ardientes, la dulce asfixia de tu brazo en mi nuca, tu vientre en mi muslo, tu beso en mi pecho; esos gemidos de carne, esos susurros de piel, que todo lo dicen sin mediar sonido, suave y bajito, aquí en este oído que grita y palpita salvajes rojeces. Podría albergar los más bravos sentires, dar cobijo a los más bellos temblores, que de estas venas brotase el más alto amor, Total, Único, Inmarcesible, y que esa sangre mía derramada, toda ella de tu sonreír enamorada, entera por tus miradas hechizada, amamantase de vida esos vacíos negros que el respirar tiñen de odio, rabia y mentir, y con ello ganar al Todo en su terreno, ser más que Dios en lo divino. Podría incluso terminar este poema, dar rienda suelta a mis temores y mis júbilos, todas mis pasiones, mas de eso mismo que me mueve, que me llama y me atormenta, eres tú la madre y la fuente, entera de ti mana toda esa miel que goloso echo en falta; el púrpura en tus labios, la llama en tu cabello, el rosa en tu mejilla, y en tu parpadear, ese verdear tan tierno… … quizá mejor esperar a tenerte cerca, sentirte adentro, una vez más poder rozar tu frágil piel con estos dedos, y decirte entonces todo esto que hasta aquí llevo, con menos sílabas y menos colores y menos requiebros… tal vez bastase con dos simples y directas palabras… sólo dos… … y después un beso… © JIP 03/09/2004EN MIS TORMENTAS...Hay pocas cosas que, al menos a mí, me sepan mejor que una tormenta nocturna, y sé que no soy el único. Media hora atrás la noche era aquí un infierno de lluvia, truenos y relampagueo salvaje, el tronido del agua al reventar contra la ciudad asustada lo llenaba todo y la piel se me erizaba, cual gato viejo en guardia, de puro y vivo escalofrío. Años atrás el chaval que fui, ese mismo que empezaba a amueblarse la cabeza con gozosas lecturas góticas, hubiese disfrutado horrores con una semana como esta, con unas tempestades nocturnas como las que estos días atrás por aquí se han dejado caer, y no habría dejado de ensoñar más y más oscuras imágenes en aquella, por entonces, intocable imaginación ávida de sensaciones extremas. ![]() Pero claro, los años pasan, nunca en balde, y el dolor físico todo lo jode y lo corrompe, mucho más que cualquier otra cosa cuando eres joven, porque no estás preparado, no has desarrollado todavía armas psíquicas pra dialogar con él, si es que eso es posible en algún momento de cualquier vida. Y de repente un día no puedes dormir, y el otro tampoco, y al siguinete apenas pegas ojo un par de horas, y te preguntas algo similar a ¡¿qué esta pasando?! pero en susurros mentales, como no queriendo expresar directamente esa zozobra en tu consciencia, porque sabes que la inmediata respuesta a eso es el transcurrir de los días y el no tener explicación para cada vez más y más cosas. Y bueno, llega el septiembre de tus 26 otoños y da la casualidad de que, raro en tu ciudad, o lo que sea, le da por regalarte un par o tres de buenas lluvias torrenciales con la luna a mano, y tú te levantas a medianoche a observarlas desde la oscuridad y el silencio de tu salón, entre otras cosas, porque tienes el sueño tan ligero y frágil que el más mínimo ruido te abre los ojos y después ya no los puedes volver a pegar. Y entonces sientes el frío de la lluvia caer, el escalofrío de la lluvia asesinar aire contra la calzada, y algo se remueve en tu interior, pero muy vago, muy triste, como encadenado a sentimientos mancos y mudos. Sabes que no es lo mismo y te jode, pero no puedes hacer nada, porque este es tu tiempo ahora, la persona que eres, y todo lo que hiciste y dejaste de hacer te ha llevado hasta aquí, y se te atojan pocas verdades más ciertas y terribles que esa. Aun así disfrutas del temporal, no como te hubiese gustado, pero lo haces, te dejas llevar. Podría ser mucho peor, piensas, realmente ahora mismo tampoco me puedo quejar, porque en muchos aspectos atravieso un periodo dulce, bonito, precioso como pocas cosas al alcance de tu vista y tu corazón, algo sobre lo que no quieres preguntarte demasiado no sea que todo se desplome ante tus ojos rojos de rabia como un castillo de naipes expuesto al vendaval. Y sonríes, no demasiado, levemente, lo justo para iluminarte la cara con los breves días pasados y los cortos días por venir, recordando momentos y perfilando instantes, sintiendo que ahora más que nunca es el momento del carpe diem aquel con el que tanto te dieron la paliza en el instituto y que no entendías porque ni tenías los años, ni la mente, ni habías sufrido todavía la cantidad necesaria de dolor -físico y del otro, del que te quema por dentro, te amarga entero y termina por agrietarte la piel y la sonrisa-. Entonces algo parecido a aquello que sentías vuelve a renacer en algún lugar desconocido pero que sabes tuyo, decides aprovechar el momento, no preguntarte más nada por esos instantes, mientras arrecia la tempestad y nada más humano e inhumano te perturba, en compañía tan solo de tu inquietud y tu alegría. Al poco la tempestad cesa, la noche empieza a clarear y la calle se llena de coches que pasan y almas que madrugan la vida, transcurriendo sus segundos, conduciéndose sigilosamente hacia océanos de nada e insensibilidad. Y eso te devuelve a ti de nuevo, a ese del que te es tan difícil escapar incluso ahora que tienes tanto por lo que sentir júbilo. Vuelven las preguntas, siempre sin respuesta o con una respuesta risible, insatisfactoria, y los labios te vuelven al sitio, donde dibujan la duda, siempre la duda. Nunca te pareció malo dudar, ahí está la salsa de todo, lo que te hace moverte, lo que te hace luchar. Pobre del que crea tener claras las cosas en su vida, porque entonces estará tan perdido como esas mismas gotas brillantes que, una vez realizado su vuelo en picado sobre la noche, se ahogaron en los charcos al borde de la calzada, convirtiéndose en agua sucia, agua muerta y podrida. Luego te pones a escribir esto, porque sí, porque prefieres emborronar líneas a volver a meterte otra sesión de interrogantes sin respuesta entre pecho y espalda. Deberías replantearte muchas cosas, sí, pero no hoy, quizá tampoco mañana, porque estos días sólo tienes ganas de sonreír, de volver a experimentar los escalofríos de antaño sintiendo pequeña el alma bajo la tormenta, y mucho menos, deseas cuestionarte a estas horas de la mañana, si estás dónde siempre quisiste estar y has conseguido ser una mínima parte de lo que esperabas. Es tiempo de cerrar los ojos y pasar... pasar con el tiempo... pasar con la mañana que ya avanza. Ya habrá tiempo de lo otro, supongo, como habrá tiempo para de nuevo el dolor, ese que nuca pierde guerras, sólo batallas, y también tiempo para las lágrimas y el cagarse en esta maldita vida que al mismo tiempo te parece lo más mágico pero también la mayor de las cabronadas. Estaría bien ser menos consciente de todo, reflexionar un poco menos acerca de todo, eso sería regenerador, un alivio sin duda, pero entonces ya no serías tú el que escribiría estas líneas, tal vez ni siquiera escribirías, y todo sería anónimo y diferente. Hoy por hoy, en este instante, sigue lloviendo aunque ya no hay tormenta, y yo siento cosas, contradictorias y ambivalentes, y a tantas y tantas de ellas ni les sé ni les quiero poner nombre, por ahora. El tiempo, mis decisiones, mis errores cometidos, mis errores por cometer, me pondrán en mi lugar, sea el que sea y aguarde donde aguarde... pero eso será otro día... y ahora siento también que es el instante de, al menos, por hoy, dar un punto y final a todo esto. © JIP 04/09/2004INFIERNO EN LAS NUBESEsta tarde me he puesto a ver "Infierno en el Pacífico" como si fuese la primera vez, porque la había visto hace muchos años, muy pequeño, cuando no entiendes nada de nada y mucho menos comprendes qué demonios les hace tanta gracia a los mayores que están en el salón viendo la peli contigo, y todo se construye en tu memoria a partir de retales coloristas e inconexos. Yo sólo tenía en mente a Lee Marvin y Toshiro Mifune, solos en una isla desierta, haciéndose las más grandes perrerías, jugando al gato y al ratón, a ver quién era el más listo... y lo cierto es que, como no podía ser menos, me he encontrado con bastante más, reconciliándome muy mucho con el buen cine en el proceso. ![]() Todo me ha parecido genial, de principio a fin, desde los dos magníficos protagonistas, hasta las paradisíacas localizaciones, pasando por las bellísimas escenas del cambiante y caprichoso océano, así como por los silencios y las miradas sobre las que se construye toda la narración; un auténtico placer para los sentidos. Y ahora, una vez vista, me pongo a pensar... Supón que eres un dios, o el Dios, tanto da, y estás harto de ver cómo los hombres que creaste del barro se quitan la vida unos a otros inmisericordemente. Tal vez corren los primeros años de la década de 1940, o tal vez no, tal vez es ayer mismo en un colegio ruso y la sangre te salpica roja y agridulce desde la pantalla de televisión, allí arriba, desde donde narices todo lo observas. Da igual, el caso es que decides que estás aburrido, que vas a experimentar, que necesitas saber en qué la cagaste con esto del Hombre para que la cosa haya ido tan rematadamente mal. Y va y te da por convertir a dos de ellos en Robinsones Crusoes abandonándolos a su suerte en una isla desierta. Japonés el uno, yanki el otro, sus naciones enfrentadas, sus caracteres opuestos, y sus lenguas tan distintas que cualquier tipo de entendimiento se antoja imposible. Piensas, bueno, si no se matan así es que tal vez hay algún tipo de esperanza, secretamente lo piensas, sí, porque sabes que están condenados a entenderse, que alejados de la masa, de la turba maleable y advenediza, individualizados, los hombres ganan enteros, o eso es lo que te gustaría creer y tal vez te equivocas, porque lo que hacen a las primeras de cambio es intentar asesinarse el uno al otro. Empiezas a desconfiar, te resignas, haces que no que no con la cabeza. Pero hay un momento clave, Mifune tiene a Marvin a su merced, desmayado en el suelo, y no lo mata, no puede, o no quiere, quizá porque necesita de la presencia del "otro" para alzarse sobre ella, para castigarla y torturarla e imponer su autoridad, o quizá porque sabe que la soledad es insoportable, la carretera que lleva directamente a la locura, y tener ahí al "otro", aunque sea un enemigo, aunque represente el infierno en la tierra, puede ser la diferencia entre su vida o su muerte. Y de ahí al compañerismo, a la convivencia, a la amistad, hay sólo un paso, y ambos lo dan, y tú empiezas a pensar que hiciste las cosas bien, que el error no está en los hombres, que la ecuación falla, sin duda, pero en otro sitio. Después de una escapada suicida hacia la nada tu experimento llega de nuevo a la civilización, por ende también la barbarie; vuelven la guerra, la muerte y la destrucción, o al menos las huellas que quedaron de todo ello, pero la amistad sigue, se acrecienta al calor de la hoguera y el alcohol, son dos almas gemelas que se necesitan y se comprenden a pesar de todo el gran universo que las separa, y tú dices bien, bien, la cosa marcha, creo que debería empezar a planterame el buscar las taras en otro lugar... Y justo en ese momento unas fotos todo lo cambian, unos rostros sin vida, de niños, de jóvenes soldados, de mujeres, todos muertos, insepultos, víctimas del odio y de la sinrazón, la humanidad de nuevo se instala en las almas de esos dos hombres a los que la viva naturaleza, el océano, la necesidad de aliento, habían conseguido limpiar, y todo se va al garete. Porque a Marvin se le ocurre preguntar "¿Por qué no crees en Dios?" y como única respuesta están esas fotos, y toda la destrucción que los rodea, y todas las vidas que se han segado y las que quedan por segar, hasta el infinito, y la mano de Dios no aparece en ninguna de ellas... o al revés... tal vez está en todas... justo ahí, traviesa y aburrida, jugando a los dados... ![]() ¡¿Cómo se atreven?! ¡Yo soy su padre! ¡Yo los creé!... y ahora me echan las culpas de todas sus miserias y defectos, todos sus execrables vicios... No puedes concebirlo, te resulta inaceptable, les das la vida y ellos se la quitan y encima luego te cargan con "los muertos"... ¡Desagradecidos!... Pero ahora la duda está ahí, en ti, en tus entrañas divinas, ahí mismo, justo al lado de esos rostros sin vida enterrados en la arena desde 1945, de esos rostros sin vida tirados en el suelo desde ayer... esas mismas miradas vacías que tú has consentido desde el principio de los tiempos, cuando se te ocurrió iluminar tus dedos con el brillo de la humanidad... Y la duda crece, y la rabia crece, y la impotencia crece aún más, porque te das cuenta de que acabas de caer en contradicción, ¡y eres Dios!... o se supone que eres Dios, y eso no cabe en tus cualidades, tú eres Ubicuo, Omnipotente, Infalible... y toda la demás mierda que ya conoces... ¿Cómo pueden estar entonces esas caras muertas desafiándote desde su silencio?... Rabia, RABIA, ¡RABIA!... callaos, CALLAOS , ¡CALLAOS!... "¿Por qué no crees en Dios?"... una y otra vez esa pregunta restallando en tus oídos... y es insoportable... y eres Dios, y no lo puedes hacer callar... y él sigue preguntando, preguntando, y los rostros sin vida te siguen mirando, observándote acusadores... pero, ¡un momento!... sí que eres Dios, sí que puedes hacerlo callar, sí que puedes hacer desaparecer esas miradas y borrar tu mala conciencia de un plumazo... será tan solo un instante, y después de nuevo paz... Y entonces la bomba cae sobre la isla, los dos amigos mueren, las miradas muertas cesan, el remordimiento desaparece... Y todo se envuelve de absurdo mientras aparece el "The End" final... Y todo se siente más duro, y más frío, y más lejos... © JIP 05/09/2004LEYENDO LÍNEAS, SOÑANDO VIDASY seguimos con los buenos versos, esta vez de un escritor cuya poesía me dejó siempre más bien frío, pero que en este caso, y teniendo en cuenta que se trata de Miguel De Unamuno, autor de esa obra maestra que atiende al nombre de "Niebla", dio bien en el clavo, y precisamente si estos versos que siguen llamaron mi atención creo que fue por participar en forma infinitesimal pero meridiana de ese mismo brillo que me fascinó en dicha novela, o "nivola", como le gustaba llamarla a su autor. Leer, escribir, ser y crear... vivir sin realmente vivir, respirar en las líneas, pero soñar, siempre soñar... hasta confundirse en la Niebla, y aun entonces, quién sabe... ![]() Leer, leer, leer, vivir la vida que otros soñaron. Leer, leer, leer, el alma olvida las cosas que pasaron. Se quedan las que quedan, las ficciones, las flores de la pluma, las olas, las humanas creaciones, el poso de la espuma. Leer, leer, leer; seré lectura mañana también yo? Seré mi creador, mi criatura, seré lo que pasó? Miguel de Unamuno Antología 1915-1931 ![]() 06/09/2004GATTACA: LA UTOPÍA DERROTADACon lo traído y llevado, hasta el hastío, que últimamente está el debate sobre la clonación humana o, sin ir más lejos, la conveniencia o no de legalizar la investigación con células madre con fines terapéuticos, y todas las opiniones virulentas y encontradas que desde todas partes se levantan, no está de más echarle un vistazo a una de las contadas buenas películas de ciencia ficción que nos ha regalado el cine moderno, y que tiene mucho que decir -o dejar ver-, y no precisamente baladí, respecto a estos temas tan espinosos… La utopía, un "Brave New World" huxleyano y biológico, ha sido alcanzada por la Humanidad de "Gattaca". Mediante el dominio de los secretos de la genética, como modernos alquimistas, los seres humanos han conseguido al fin erradicar la enfermedad, eliminar la imperfección, la tara física y mental, potenciar la belleza, optimizar, en resumen, todas nuestras facultades a base de separar de nosotros en el laboratorio todo lo peor y tirarlo a la basura. Y con ello la humanidad no sólo se ha hecho acreedora de un "mundo mejor", un "mundo feliz", también ha emprendido el vuelo firme de la carrera espacial que a no tardar la conducirá a explorar, colonizar y poseer otros nuevos mundos diferentes de aquel que lo vio nacer. Aunque, claro está, esto es sólo en apariencia, como esos brillantes contratos que siempre esconden una terrible letra pequeña, la perfecta y maravillosa cara de una moneda en cuyo reverso aguardan verdades escalofriantes. Porque el mundo de "Gattaca" es en su perfección probablemente tanto o más miserable que éste, hoy nuestro, que día a día vivimos. Porque "Gattaca" nos muestra una sociedad tremendamente desigual en la que se han creado dos nuevas y grandes castas en excluyente desequilibrio. En ella ya no hay "negros", "latinos" ni "amarillos"... ahora todo se resume en la casta de los "hombres fabricados" por un lado, los "válidos", los "vitro", aquellos que fueron diseñados a la carta, para quienes todas las puertas están abiertas… y la casta de los "hombres naturales" por el otro, los "no válidos", aquellos que vinieron al mundo a la vieja usanza siendo sistemáticamente discriminados por ello. El racismo se ha transformado en "genoísmo"... cambia el nombre, pero el concepto y sus miserias se mantienen. ![]() "Gattaca" nos presenta también un mundo gris, monocorde, uniformizado y maquinal, en el que todos los individuos tienen la misma pinta, parecen el mismo, como si con al limar los defectos de cada uno, con ellos se hubiesen evaporado también el carácter y la personalidad, aquello que te hace singular y único. Una sociedad demasiado limpia, demasiado aséptica, donde todo está siempre perfecto, en su sitio, inmaculado, y el Todo se construye magistralmente a partir de los ruidos y los silencios precisos, donde el diseño ha destronado al uso y el modelo ha desbancado al sujeto; todo muy "inhumano, demasiado inhumano..." Contemplar a todos esos hombres manufacturados fichar a la puerta del trabajo, circunspectos, ceñudos, tan bien peinados luciendo sus trajes oscuros, dando una gota de su sangre a cambio de una nueva jornada laboral, retrotrae directamente a aquellas secuencias magistrales filmadas antaño por Fritz Lang, cuando retrató eso mismo, pero con más magia, en aquella otra distopía increíble llamada "Metrópolis". ![]() También un mundo sin esperanza y por supuesto sin sueños, porque Dios ha sido sustituido por la Ciencia, y ésta no ofrece ningún dogma de fe, ninguna enseñanza, ni muestra ningún camino, tan solo frías ecuaciones en las que te dice, condenándote, cuántos años vas a durar y de qué vas a morir, negando con ello tu ilusión de destino, asesinando tu libre albedrío, arrancando de raíz todos tus sueños, tu vida en suma, señalándote de antemano cuál es tu sitio y dónde están los límites que jamás podrás rebasar. “Nunca entenderé qué empujó a mi madre a poner su fe en manos de Dios en lugar de en las de su genetista” Son la palabras de un "hombre natural", un "no válido" al que todas las puertas le son cerradas, todos los sueños cercenados por esa Nueva Divinidad, la Genética, que, con todo, también se equivoca, es falible, y de vez en cuando ofrece bastante menos de lo prometido, dando lugar con sus errores a una casta intermedia de nuevos pobres, modernos deheredados; aquellos que, en previsión de lo mejor, fueron expulsados a la vida a medio camino, y ahora son poco más que agua de borrajas. Por supuesto también un mundo huérfano de magia, en el que no hay lugar para los sentimientos de cualquier tipo, y mucho menos para el amor o la salvaje pulsión sexual, tan fríos y previsibles se han vuelto todos, porque toda relación se establece, antes que por la atracción o el deseo, por el interés, la compatibilidad genética. Convertidos en auténticos conejos, los hombres de "Gattaca" ya no quieren, tampoco hacen el amor, simplemente optimizan el acto de la procreación. Finalmente, un mundo que pretende haber ganado la partida a la Muerte, nuestra histórica antagonista por antonomasia, aquella que a través de la amenaza de su sombra provocaba nuestra lucha y nuestra zozobra, nuestro arte y nuestra inquietud. Toda nuestra humanidad se reafirmaba en la inseguridad y la duda de su acción definitiva sobre nuestro destino. Pero ahora ya perdió todo misterio, es una conocida amiga, y sabedores del momento exacto de su llegada, de nuestra fecha de caducidad -sí, como los huevos, así de triste-, ya nada es como antes y el impulso de nuevos estímulos, aventuras, fascinación por el porvenir, se marchita necesariamente, pues lo que hemos de ser y por cuánto tiempo habremos de serlo, se lo diagnosticaron a nuestros padres en el momento de nacer. Así, "Gattaca", esa utopía tan bella pero que por tantos lugares hace aguas, bien podríamos entenderla como una digna transposición, a la vez vuelta de tuerca, de aquella misma sociedad que Nietzsche quiso en su tiempo dinamitar desde su misma base. Lo tenemos todo; el nuevo Dios, la Ciencia, que debe ser matado; un entramado social bicéfalo y tremendamente desequilibrado, dominado por la casta de los "vitros" (los señores) que subsume a la de los "naturales" (los esclavos), creando con ello, no sólo un mundo cruel, triste y ruin, sino también una Moral envilecida, coronada por el "Genoísmo". Y precisamente en este marco, por reacción, surge la figura de Hawke/Vincent, un "no válido" que no renuncia a sus sueños, luchar por la vida, ser distinto, abrir caminos vedados y sentimientos escondidos. Mediante su voluntad de poder, su tesón, su confianza en sí mismo y también su ingenio, él propicia la instauración de un Nuevo Nihilismo en "Gattaca", ya que su éxito es también el fracaso de la Genética, de la Ciencia y del inmaculado mundo de los "válidos", así como de su triste Moral de hombres de diseño. ![]() Pero asimismo Hawke/Vincent es también sólo el paso intermedio, ese puente que Nietzsche establecía entre el hombre degenerado y el superhombre por venir, el que había de hacer avanzar la civilización hacia territorios ignotos, porque si bien es cierto que el protagonista de esta historia ha conseguido matar a Dios, vencer a la ciencia en su terreno, sigue no obstante siendo un ser vivo que necesita de su propia moral, que necesita amar y experimenta nostalgia y podría tender al remordimiento, y el Superhombre nada puede saber de todo eso. Al fin y al cabo el gran filósofo alemán no quiso decir otra cosa que el hombre debía abandonar su humanidad si quería poder vivir la vida, aprehenderla en toda su dimensión, y los hombres de "Gattaca", a base de mejorar una y otra vez su ser hombres, hasta el límite de la perfección, no hacían otra cosa que abismarse en una humanidad trasnochada que, por ende, negaba el vitalismo, mataba toda posibilidad de asir la magia inexplicable de la vidaen toda su extensión. ![]() Y el superhombre nietzscheano es la réplica a todo eso, la única vía de escape hacia el vitalismo; él se encuentra más allá del bien y del mal, seguramente más allá de todo valor humano, probablemente fuera de este planeta Tierra que nos dio a luz; seguramente aguarda en el espacio profundo, justo allí donde al final del film Hawke/Vincent se dirige, quién sabe sino a subir un peldaño más -¿el definitivo?- en la evolución de lo que hasta hoy conocíamos como Humanidad. Aunque eso está por ver, y lo que en cambio sí sabemos del cierto, lo que es una verdad como puño cerrado que mata estómagos, es que antes de dejar la Tierra, Hawke/Vincent, el hombre natural, el desheredado, el moribundo, había derrotado él solito, con solo perseguir sus sueños, a "Gattaca" entera, esa supuesta utopía feliz en la que nada resultó a la postre como los fríos números y las gélidas ecuaciones habían prometido. © JIP ![]() 08/09/2004CON LA DIOSA FORTUNA EN CONTRA"Por suerte, estoy escribiéndolo todo y, en un futuro más o menos lejano, el público lector más atento y despierto se beneficiará de mi relato de ese descenso abismal por los pantanos camino de la estación interna del último horror..." Cuanto más vive uno más se sorprende de cuán irónica, paradójica y, por qué no decirlo, también bastarda y puñetera, puede llegar a ser la vida, porque sin ir más lejos, para que os hagáis una idea, el párrafo con el que he iniciado este post pertenece a “La Conjura de los Necios” de John Kennedy Toole, y uno, tras leerlo, no puede dejar de pensar algo así como “¡hay que joderse…!” ![]() Porque Kennedy Toole se quitó la vida en 1969 creyéndose un escritor fracasado, tenía 31 años, y tras aquello, su madre se pasó once largos años de arriba abajo, de editor en editor, buscando a aquél que se atreviera a publicar la obra de su hijo muerto, esa misma "conjura de necios" que a la postre, rebasados los 80, llevaría a su autor al reconocimiento unánime, al Premio Pulitzer, y al panteón de ilustres narradores norteamericanos. Esas palabras de Ignatius J. Reilly, el grandioso –en todos los sentidos- personaje de "La Conjura", que seguramente tanto tiene del propio Toole hombre, se mostrarían con el tiempo, y muy probablemente sin que su autor lo presintiese mientras las redactaba, no ya sólo muy ciertas, sino terriblemente proféticas… y es que cuando la vida se propone joderte te jode pero bien… Al menos nos quedó la obra, esa fabulosa caricatura novelada en la que se barrunta tanto de autobiográfico y que es una joya de la sátira, un verdadero regalo para el sentido del humor. En ella brilla con luz propia la oronda figura de Ignatius Reilly, histrión entrañable, cargante e insoportable a partes iguales, ávido lector de Boecio para quien todo adolecía de una imperdonable “carencia de teología y geometría” y al que la Diosa Fortuna, contumaz y caprichosa, siempre le daba la espalda… exactamente igual que hizo con su autor y padre, Toole, del que a buen seguro Reilly no es más que un hiperbólico trasunto. Con todo, pese a lo extremo y absurdo de su idiosincrasia, ambos -Reilly y Toole- dicen mucho más de la condición humana de lo que a la mayoría nos gustaría reconocer… y de ahí su éxito, supongo, aunque fuese tardío. ![]() Y ahora, ya para finalizar, entrando en el apartado de cosas raras traídas directamente de las cenagosas marismas de mi mente paranoide, aquí os dejo tres asociaciones enfermizas que me asaltaron durante la lectura del libro, a saber: 1) El parecido razonable entre Kennedy Toole y Robert Erwin Howard, afamado autor de pulps de aventuras, creador entre otros, de personajes como Conan el Bárbaro, Red Sonja, Solomon Kane, Thurlog O'Brien o Almuric, amigo de H. P. Lovecraft, y curiosamente -¡qué coincidencia!-, también suicida. Howard se quitó la vida a punta de revólver el 16 de junio de 1936, dicen, al no poder soportar la idea de que su madre, a la que estaba muy unido y de la que probablemente dependía emocionalmente -¿más coincidencias?-, iba a morir en breve víctima de una enfermedad terminal. Silenció su vida justo cuando sus relatos de aventuras lo habían convertido en un autor reconocido dentro del ámbito de las revistas pulp de la época y, en eso sí a diferencia de Toole, cuando había también conseguido vivir del fruto de su pluma. ![]() 2) Otro parecido más que razonable –o al menos así se le antoja al aquí suscribiente-, entre el par ya mencionados y otro ilustre suicida, aunque esta vez sólo en la ficción. El camaleónico actor Vincent D'Onofrio dio rostro y vida al inolvidable "Recluta Patoso" de "La Chaqueta Metálica" de Kubrick. Supongo que casi todos recordamos cómo se voló la tapa de los sesos –siguen las coincidencias-, no sin antes, claro está, mandar a hacer puñetas al bueno de su sargento instructor, ese que tan bien lo había tratado desde un primer momento –confío en que se haya captado el tono de sutil ironía…-. Tras contemplar detenidamente estos tres rostros unidos en la Nada por la voluntad de autoaniquilamiento, se podría uno llegar a preguntar si en verdad existe algo en nuestros rasgos que nos predisponga a liquidarnos… ![]() 3) El parecido, ¡como dos gotas de agua!, no físico, pero sí idiosincrásico, que establecí de una forma directa, a medida que avanzaba mi lectura, entre Reilly y John Litghow, alias Dick Solomon, el ególatra, sinvergüenza, lenguaraz, chuleta y tremendamente divertido comandante alienígena de esa desternillante serie, "Cosas de Marcianos" -“3Rd Rock From the Sun” en inglesa lengua-, que desde aquí pido me la repongan pero ya… Me gustaría pensar que este parecido es casual pero mi fe en el guionista de teleserie medio no es demasiado fuerte… © JIP ![]() 12/09/2004AGUAS DE AMANECERVolvió a observar las aguas correr en busca de su metamorfosis de océano. Contemplando aquello, tan gris, tan en la mañana, tan en la soledad y el silencio de un saberse en lugar y momento equivocados, pensaba que había mucha tragedia en aquellas aguas, más de lo que una cordura puede soportar, que destilaban muerte, mucha muerte, una muerte cruda e imparable, pero en extremo sutil y cautelosa... como ese silente y periódico gotear de estalactita que en las montañas revienta piedras y hace estallar la tierra... © JIP 16/09/2004EL ESTIGMA EDENHoy he recibido una nueva carta de rechazo a uno de mis relatos. Acumulo ya unas cuantas de estas, del más varipinto calado, y cabe decir que en la de hoy no se mataron mucho. Ni siquiera se molestaron en esgrimir motivo alguno para el rechazo, decirme lo bueno o lo horrible que les había parecido el texto, y mucho menos señalar si les parecía o no mejorable o reescribible. Lo cierto es que me importa más bien poco, lo que suele decirse un comino, siendo fisno, porque en modo alguno esta negativa empaña mi fe en un cuento que sé bueno. Supongo que habrá que esperar... quizá hasta que mis huesos descansen bajo tierra... Porque como no hay mal que por bien no venga, aquí estoy, espoleado por este nuevo rechazo en mi carrera literaria no nata, redactando este post que bien podría considerarse extensión del que la pasada semana pergeñé sobre John Kennedy Toole y su condenada suerte, y que va dedicado a todos lectores amantes de la buena literatura en general, y a los sufridos aspirantes a juntaletras en particular. También, cómo no, si algún que otro editor se pasea por aquí, ¡también va por ti,amigo!... Sin acritud... De entre todo lo que le he leído a Jack London, su novela de tintes netamente autobiográficos -como casi toda su obra por otra parte-, Martin Eden, me ha parecido lo mejor, quizá por aquello de que, como escribidor en ciernes que gusto soñarme, me encanta leer sobre el hecho del escribir y por supuesto también sobre la vida de los que escriben o escribieron, fuesen o no ficción. De hecho pienso que este debería ser un libro que todos aquellos que aspiran a escribir, sobre todo si -ingenuos- pretenden vivir de la literatura -¡y más en este país¡-, deberían leer. Me atrevería incluso a decir que debiera ser su libro de cabecera, ya que su historia, la historia de Martin Eden, debería ser para ellos un ejemplo a seguir... o casi... ![]() Imaginádlo. Un joven de clase baja, sin pasado, sin futuro, sin formación, casi anafabeto pero en extremo inteligente, y movido por una terrible ilusión, decide un día que "sería escritor. Sería uno de esos ojos a través de los cuales ve el mundo, uno de los oídos a través de los cuales el mundo oye, uno de los corazones con que el mundo palpita", y enfrentándose a todos, a la moral arribista, al que dirán, decide dedicar su tiempo y su vida única y exclusivamente a ser alguien en esto de la Literatura. Malviviendo de pensión en pensión con dinero las más de las veces prestado, dedica sus días a leer incansable, compulsivamente, y a llenar más y más páginas de entusiasmada letra. Escribe de todo, ningún género le amilana, y pone en ello el alma y las entrañas. Apenas durmiendo cinco horas diarias, el resto de la jornada se lo entrega a la literatura. Pero no es un mundo fácil, nadie dijo que lo fuese. Diarios y revistas rechazan sistemáticamente todos sus trabajos. Familia y amigos le echan en cara que prefiera perder el tiempo emborronando inútiles folios en lugar de buscarse un trabajo como dios manda y hacerse un hombre de provecho. Nadie cree en el talento de Martin Eden salvo el propio Martin Eden. Porque él, pese a pequeños altibajos, no sucumbe al desaliento. Sigue escribiendo, sigue enfrentándose a críticos y editores, a los que censuran su actitud y rechazan su sueño. Hasta que de repente un día el mundo se vuelve del revés, o mejor dicho, se reafirma en su mezquindad, y, voluble, maleable, caprichoso y advenedizo, encumbra aquello mismo que poco tiempo atrás había arrojado al fango. Martin Eden se convierte en escritor de éxito, gana cantidades indecentes de dinero, y las mismas personas que en el pasado le dieron la espalda, lo tildaron de vago y fatuo soñador, incluida su traicionera prometida, lo tienen ahora por excelentísima celebridad. Y lo mejor de todo es que lo ha conseguido con los mismos escritos que antes fueron objeto de ostracismo y vituperio. El mismo Eden se lamenta de ello: "Martin se acordaba de las muchas veces que había visto al juez Blount en casa de los Morse. ¿Por qué no le había invitado entonces? Él no había cambiado, era el mismo Martin Eden. ¿Qué había cambiado entonces? ¿Era la circunstancia de haber aparecido en tinta de imprenta? Pero si ya lo tenía escrito de antes. Todo estaba ya hecho... Pero el juez Blount le invitó a comer (...) "Todo estaba ya hecho" La frase le perseguía. Estaba sentado frente a Bernard Higginbotham, ingiriendo una de sus pesadas comidas de domingo, y sentía ganas de gritarle ¡Pero si todo estaba ya hecho! Todo estaba ya hecho cuando me caía de hambre, y entonces no me ofrecías de comer. Me prohibías la entrada en tu casa y me maldecías, porque no trabajaba. Y el trabajo ya estaba hecho... y ahora, cuando hablo, te callas con respeto y asientes a lo que yo quiera decir (...) ¿Y por qué? Porque soy famoso, porque tengo mucho dinero, no porque yo sea Martin Eden. Si te digo que la luna es de queso gruyére, suscribes la afrimación, o por lo menos no la rechazas..., porque poseo dólares, montañas de dólares. Y, sin embargo, cuando me escupías, cuando me hubieses pisoteado como el agua de la calle, todo estaba ya hecho". Y finalmente, en la cúspide de su carrera pero a la vez en su instante espiritual más bajo, incapaz de asimilar que se le venerase por aquello mismo que antes le granjeó tanta animadversión, sintiéndose defraudado y fracasado, ciertamente sospechando que en realidad nada de mérito había en él o en sus escritos, pues se había convertido simple y llanamente en una moda, y la gente no admiraba de él sino su fachada en lugar de interesarse por el Martin Eden, hombre, es entonces cuando London , como auténtico dios responsable de su trama, decide que su personaje debe morir... quitándose la vida: "Primero nadó un rato. Un bonito de los que siguen a los barcos le mordió y le quitó la carne. "La Mariposa" se alejaba. Dejó de nadar y se instaló en la vertical. Le rodeó como una hoguera radiante. Después, tenebrosidad". Una víctima más que añadir a la larga lista de mártires de la Literatura y el Arte, en la que, siete años más tarde de ingresar Eden, acabaría también el propio London, quien habiendo ficcionado tanto de su vida y su carrera literaria en aquella novela, terminó por hacer realidad su propia ficción suicidándose, como su personaje y alter ego, el 22 de Noviembre de 1916. Terriblemente enfermo, desilusionado, víctima del exceso, terminal en tantos aspectos después de haberle exprimido al máximo el jugo a la vida, London, como Toole, se quitó de enmedio al no poder soportar la idea de haberse defraudado a sí mismo, aunque a diferencia del autor de "La Conjura de los Necios", el padre de "Martin Eden" experimentó la ponzoñosa mordedura de dicho fracaso merced al éxito literario -vacío e hipócrita en su tiempo, sólo justamente vindicado a posteriori- y no por la ausencia de él. En cualquier caso, mi intención hoy al escribir este texto no era otra que expresar la relación íntima, cómplice, tantas veces trágica y pavorosa, que se establece entre un hombre y su arte, un escritor y sus ficciones, en la cual imaginación y persona, carne y pensamiento, se retroaliementan mutuamente, tal como si cada uno de los términos de la ecuación fuese parásito del otro, como si a veces no hubiese más vida que la escritura y ésta, al sentirse creada, regalase a cambio de nuevo la Vida -sí, con mayúsculas-. Y en esta relación que, curiosamente, cuanto más sincera y estrecha, más auténtica, más potente y fructífera, y también, las más de las veces, peor acaba, el gran público ávido de best-sellers con los que decorar sus estantes, la respetable crítica sedienta de mitos y héroes de la letra, y, por supuesto, los eminentes editores golosos de crematísticos superventas, son simplemente molesto y ruidoso público en el gallinero que más bien poco saben de eso que gustan en llamar Arte. ![]() Porque realmente no importa si tu historia vende un millón de ejemplares o se queda para los restos encerrada en la oscuridad de un cajón -o un disco duro-, como tampoco el que te lean miles o te lean cientos o no te lea ni el apuntador, ni tan siquiera el que guste lo que dices o tus versos caigan al común del respetable como el culo. Porque si tú, autor, padre y dios de tus ficciones, y por extensión, el más duro y severo de los críticos para contigo mismo, estás orgulloso de tus palabras, entonces "el trabajo está ya todo hecho"... pues la luz que despide tu obra eclipsa el Universo y la llama que arde en tu pecho mientras creas ensombrece al mismo Dios... aun cuando la muerte tarde o temprano te gane la partida del aliento... Y esa magia no hay jodida carta de rechazo, humana ni divina, que la apague... © JIP 18/09/2004ESCUCHANDO "THIN RED LINE" (1)![]() 1. THE CORALL ATOLL (8.00) Del rumor a tormenta de la nada surge el caimán a contemplar el circo, la tragedia de los hombres, remembrando el instinto reptiloide que se esconde en nuestras mentes. La naturaleza, el paraíso verde ácido y virgen, se pasea lánguida, parsimoniosa por mi oído, consciente de que no hay forma ya de eludir la amenaza, tan cercana. Lentamente, las aguas cristalinas, los cantos sinfónicos, las luces ambarinas, tiñen su esencia de negro cieno, temblor de explosión lejana, rubro de sangre… sangre humana derramada. ![]() 2. THE LAGOON (8.36) Campanas y cantos orientales me gritan desde la oscuridad del panteón de los muertos, tañendo tristes nuestro horror. Violines de sangre lloran notas de desesperanza desde la noche de los tiempos acompañando las botas negras y embarradas, cansadas, desgastadas de tanto machacar la hierba, quemar la tierra. ¿Hay acaso algún destello de ilusión para ellos…? Para estos niños que tiemblan, que mueren de horror pensando en su ausencia de mañana, que recrean el hogar perdido cada instante como si fuese un sueño, inalcanzable, áureo, bañado en júbilos de felicidad inaprensible, como si el volver a casa fuese ya poco más que una quimera, como si estas junglas, estos lodos, estas lluvias, fuesen ya su única posibilidad de mundo. ![]() 3. JOURNEY TO THE LINE (9.21) El tiempo pasa… corre… se degrada y desintegra ante mis ojos… y no lo puedo frenar… y no lo quiero mirar… porque cada segundo transcurrido me arrastra al rugir de la colina negra, esa que me atenaza, que me observa fijamente con cañones repletos de asesinas… ¿Cómo podré levantarme y correr hacia la muerte cuando me lo ordenen…? ¿Cómo podré vencer el miedo, el pánico que me asfixia, me destroza…? El reloj galopa desbocado y con él mi corazón palpitante que me grita ¡NO LO HAGAS!, ¡NO AVANCES!, ¡TEN MIEDO!, ¡AHÍ ESTÁ LA NADA!, ¡SÓLO TE AGUARDA LA MUERTE!... y de repente la realidad se desata… cae el telón de la guerra… y todos mueren en torno a mí… y avanzó colina arriba sin saber por qué, fusil en mano, al encuentro de esquirlas de eterna oscuridad… por un instante creo morir, subir muy alto, hasta capiteles de columnas de luz y universo… puedo casi tocar a dios, no me importa haber dejado atrás la maldad, el odio, la inconsciencia… todo está hecho de un resplandor almibarado que me envuelve sensual, delicado, desbocado… y no hay pena… y no hay dolor… por un instante, tan solo, soy poseedor de la felicidad, dueño de un sinsentido de paz y silencio. ![]() "THE THIN RED LINE" . HANS ZIMMER. 1998. © JIP 19/09/2004ESCUCHANDO "THIN RED LINE" (2)![]() 4. LIGHT (7.19) ¿Qué hacemos en este recóndito Edén envuelto en tinieblas? ¿Cómo llegué hasta aquí desde aquel lejano hogar mío, todo cementos, civilización? ¿Podré algún día volver a ver a los míos? ¿O serán estos mis últimos días, transcurridos en recuerdos y añoranzas, entre verdes tapices, aullidos salvajes, tambores de muerte, tableteos de sangre? ¿Acaso no es este lugar, recóndito, felino, el más bello del mundo…? ¿Acaso contemplé jamás mayor paraíso que este que me arropa tal que si quisiese acunar mi último sueño, como queriéndome tragar a cada instante? Y si tal vez caigo… y clavo las rodillas en tierra… y ya no me levanto más… y las lianas me amordazan… y las hojas me amortajan… y los finos granos de arena me abrazan para siempre… ¿No habré tenido entonces la más bella sepultura jamás cavada… hecha del polvo del que vine, del que formé parte hasta el inicio de mis días…? Esos mismos que parecen ya tocar a su fin… ![]() 5. BEAM (3.44) Un susurro cavernoso siluetea en el aire, entre palmeras infinitas, vagabundea alrededor de nuestras almas. Se oyen a lo lejos las maquinaciones del enemigo, tan asustado como nosotros, tal vez más, pero con igual determinación; no dar un paso atrás… Tan locos, alienados, los unos como los otros, sentimos ceñirse sombras de tormenta sobre nuestras horas de descanso, ennegreciéndolas, como boca de cañón hambriento. ![]() 6. AIR (2.21) …TAM, TAM… tambores… TAM, TAM… tambores de guerra… en mis sueños… mis pesadillas… en las paredes de mi mente enajenada… no hay salida… ni reposo… un espíritu salvaje viene a mi encuentro… me busca… me halla… y me ordena… TAM, TAM… mata… TAM, TAM… ¡mata!... TAM, TAM… ¡MATA! ![]() 7. STONE IN MY HEART (4.28) La niebla oscura todo lo cubre y apelmaza, y todo hiede a muerte. Caminando, rastreando, patrullando en mitad de la nada selvática, oigo acercarse la muerte por los flancos, por mi frente, por mi espalda, rápida, confiada, segura de su éxito… siento el pánico crecer… siento un dolor paralizante que me atenaza… qué hacer… dónde escapar… no hay señales que distingan el camino que conduce a la luz negra, esa misma que lleva escrita mi muerte en su boca de fuego… ![]() "THE THIN RED LINE" . HANS ZIMMER. 1998. © JIP 20/09/2004ESCUCHANDO "THIN RED LINE" (y 3)![]() 8. THE VILLAGE (5.52) Instantes de asueto, minutos en los que tomar asiento, recuperar el resuello. Un trago de agua ya caliente que, no obstante, sabe a felicidad cristalina. Observo a mis amigos, mis compañeros, sus risas, sus bromas, sus ojos de una brillantez frágil y líquida, rebosantes de vida a pesar de la tristeza… ¿Cuántos de ellos verán el día de mañana? ¿Cuántos de ellos volverán algún lejano día al hogar? ¿De cuál de ellos tendré que recoger el casco, el fusil, su individualidad hecha placa? Míralos reír, parece imposible… queda lugar en este infierno para mostrar un pedazo de alma, todavía pura y fértil, sin manchar por el barro de la sangre… el odio… la furia… 9. SILENCE (5.06) ¿Oyes eso?... es tu vida pasando lentamente ante tus ojos… como una película cien veces vista de la que siempre te perdiste el final… confeccionada en memorias, recuerdos. Ya no habrá más aquellos sabores de antaño, aquellos perfumes de entonces, cuando fui niño, porque aunque mis huesos no se queden aquí, aunque mi carne no se pudra entre estos bosques primigenios, ya no seré el mismo, porque lo que aquí he visto… lo que aquí he sufrido… lo que aquí he hecho… no lo podré borrar de mis ojos, mucho menos de mis garras teñidas de sangre,,, y mientras siga vivo, por viejo que sea, el rumor del caimán vendrá por mí, recordándome que yo también, todos nosotros, somos caimanes… verdaderos lobos para nosotros mismos… hasta que la oscuridad discurra eterna derramándose sobre nuestras calaveras. ![]() 10. GOD U TEKEM LEAF BLONG MI (1.58) Coros infantiles nos preceden, despidiéndonos. Ignorantes de la civilización, de la infamia y la ignominia, mas inmersos en un averno que no comprenden… que no han buscado. En el calor de sus voces lloro y mis lágrimas son saladas como este mar que nos encierra… saladas, oscuras, terribles como el mismo Océano que entonará susurrante… imperturbable… abisal… mediante sus vastos ejércitos de olas… una triste balada por los que fuimos… aun cuando la raza de los hombres reptiloides haya desaparecido para siempre jamás. ![]() 11. SIT BACK AND RELAX (2.06) Abandonando el infierno verde, respiro, veo, siento, aunque no dolor. El agua vuelve a ser fresca y la brisa tierna. Quisiera reconstruir las caras de mis hermanos muertos, sus rostros cuando tenía vida, cuando la luz fulgía en sus ojos, pero no puedo... Quisiera llorar a mis hermanos muertos, sus tumbas de barro y sus cruces de bambú, sus condecoraciones de aire, bruma y montaña, pero no quiero. Quisiera de nuevo sentir dolor... como entonces, como en la selva asesina, cuando creí ser cadáver viviente... Insensibilizado para siempre por el horror, busco inconscientemente en la espesura que se aleja, los jirones de mi alma humana... entera reventada... ![]() "THE THIN RED LINE" . HANS ZIMMER. 1998. © JIP 23/09/2004SILENCIOS, VACÍOS, AUSENCIAS...Dice la RAE que la ausencia es la acción y el efecto de ausentarse o de estar ausente; la falta o la privación de algo; la condición legal de la persona cuyo paradero se ignora; la supresión brusca, aunque pasajera, de la conciencia; y la distracción del ánimo respecto de la situación o acción en que se encuentra al sujeto... tal que así, como el que dice que dos y dos son cuatro, y que Pi, 3,1416, y toda aquella chundarata infame que jamás pude digerir. Como si de algo como la ausencia se pudiese hablar desde la razón, desde la cabeza, en lugar de hacerlo desde el corazón... Silencios, vacíos, ausencias... ...Aquel banco en el que se sentó a horcajadas sobre tus piernas y te comió entero a besos y lengüetazos húmedos mientras estrechabas su cintura... ...Aquel bar en el que te besó por primera vez y tú, a caballo entre el hechizo y el rubor, pensaste extasiado que el secreto del universo no podía esconderse muy lejos de aquellos labios... ...El teléfono móvil que te hizo llegar sus palabras, que te descubrió la candidez de su voz, iluminándote por dentro, y que últimamente sabes tan callado... ...El cenicero en el estante, convertido en mero adorno porque tú no fumas, el mismo que ella llenaba de colillas mientras charlabais de todo y de nada, y ella te miraba tan fijamente con sus preciosos ojos verdes, como nadie te había mirado hasta hoy, y tú sonreías entusiasmado, mágico, como jamás antes en tu vida habías sonreído... ...El fondo del espejo en el que contemplaste su reflejo, regañándote traviesa, porque le habías hecho un pequeño chupetón en el cuello... ...El sofá de tu salón, el mismo en el que la tuviste tan y tan cerca, toda tuya, dormida junto a ti, los dos entrelazados, y sentiste tan calmo su respirar, tan cálida su piel pegada a tus manos, tan tranquilo su pecho entregado a tu abrazo... ...Tus sábanas vacías pero aún conservando los pliegues que modeló su cuerpo desnudo apenas unas horas atrás, impregnadas todavía del inconfundible aroma de su blanca piel, tan dulce, y en ellas un par de sus cabellos, largos, rubios y brillantes, perdidos, como náufragos sin norte en el vasto océano de tu dormitorio oscuro, añorando la suave melena que los dejó abandonados, la misma que tú no podías parar de besar... ...Aquel abrigo para tu piel tiritante y desnuda hecho de sus caricias, sus besos, sus cariños a media voz, sus ojos cerrados pidiendo a mudos gritos un beso de amor... ...Su rostro feliz recortado tras la ventanilla, y ésta a su vez recortada sobre un vagón que se va, y éste a su vez recortado sobre un andén que se vacía, y en él, solitaria, triste, melancólica, mi figura, que busca sus ojos, sus labios, su cara entera sonriendo, aun cuando sabe que ya no está... Silencios, vacíos, ausencias... Porque la ausencia puede ser también, entre otras cosas, una intoxicación de ensimismamiento, un dejar de ser tú aquí y ahora, transcurrir como dormido por tu presente porque en todo momento no haces otra cosa que soñar tus recuerdos. Ejercitar la memoria hasta extenuarla, recrear vívidas y cromáticas aquellas instantáneas de júbilo en tu mente, una y otra vez, hasta conseguir evaporar de tus ojos la realidad, que no se te antoja como otra cosa que esos segundos eternos en los que ella no está. Es algo así como un dolor sin dolor, como la ponzoña de una víbora, que te anestesia y te relaja mientras poco a poco va matando tus entrañas, pero tú apenas sientes un leve escozor en la mordedura y un creciente, dulce sueño, en tanto lo mejor de tu vida desfila al ralentí por el proyector de tu mente, que ya sólo existe en la medida en que la recuerda, igual que tu corazón, cansado, bombeando quejoliento cada vez más lentamente esa sangre enrarecida que a no tardar ha de empezar a coagularse, sólo es corazón en lo medida en que la añora. Dejar de vivir para transcurrir en la remembranza de tus momentos a su lado, en el anhelo de instantes con ella por venir, mientras segundos, minutos, horas, que jamás fueron tan largos, pasan en soledad, y no se te antoja peor soledad, más fiera y cruel, que la que se pega a tu ánimo en su ausencia. Quisieras no volver una y otra vez sobre las mismas fotografías mentales, hacer el vacío en tu cabeza, abrir los ojos y contemplar de nuevo lo real, si es que en verdad eso existe y es con los ojos con lo que puede o debe contemplarse. Pero no puedes por más que lo intentas, porque todo a tu alrededor está empapado de su esencia, recordándote a cada instante que allí estuvo, sí, a tu lado, en tus brazos y tus labios, pero también, que ahora no está y, sin duda lo peor, que quién sabe si volverá. Porque, bien mirado, quizá no haya peor ausencia, peor vacío, peor silencio, que el que está ahí, fuera de tu cabeza, externo a tu corazón, restregándote inmisericorde en toda la cara todo eso que te falta, que desapareció, que sientes tan lejos e irrecuperable. Imposible luchar contra eso para un enamorado, que precisamente por querer y amar está siempre tan indefenso… totalmente desarmado. Como si no hubiese mejor definición, en suma -desde luego mucho mejor que la que te da el diccionario-, más certera, que yo ahora mismo, aquí sentado, escribiendo estas líneas, mientras me envuelven la oscuridad y el SILENCIO , y me siento tan VACÍO... que todo me llora sin dolerme nada, porque nada en realidad tengo ya que pueda doler, pues para el dolor hace falta vida, y a mí la vida ella entera se me la llevó, y mientras no vuelva y traiga consigo mi alma y mi corazón, seguiré aquí, viendo la vida pasar, sintiendo la AUSENCIA sangrar, como un niño triste de trapo que no puede hacer otra cosa que escribir... lágrimas... cartas... versos de amor... © JIP 26/09/2004"POEMA" POEMA Poema es dolor de parto temblor de alma ardor final tras la palabra. Poema es piedra capaz de hundir el todo, viga maestra, y sobre ella quién sabe… Quizá un amor. ¿Poema? ¿Qué es Poema?... ¡¿Acaso alguien lo sabe?! ¿Qué la vida?... ¿Qué la muerte?... ¿Qué el aliento?... ¡¿Acaso alguien lo sabe?! Poema es tal vez un rayo de luz huido de tu corazón al mío… quizá un susurro, de tus labios, muy bajito… © JIP 28/09/2004NOSHESSS PSYCHOTRÓNIKASH: "BRAIN DAMAGE"Hacía ya un tiempo que no me metía una buena ración de "cine costra" pal cuerpo y esta noche me he dicho, ¡qué demonios!, así que me he olvidado durante hora y media de frases lapidarias, escritores malditos, metáforas y versos varios, dejándome llevar por mi mister Hyde más trotón, y la verdad es que no me arrepiento lo más mínimo, porque me partío la caja ka sio un gujto, amiguetesss, que diría el Segura. Le tenía ganas ya a "Brain Damage", después de años de oír hablar los más elogiosos ascos de ella, leer sobre ella en las revistas y fanzines más impresentables, y recrear de tanto en tanto en mi memoria esa fabulosa carátula en la que a un fulano se le cae la cara, literalmente, echa pedazos en medio de resplandores azules -ni se os ocurra buscarla en la peli, que no sale, ke deso ná de ná-. Así que me la he tragado de pe a pa, tal que asín, GROUMMPFFF!!!, como el que se come de una sentada un jodio american donut, desos ke no tien gujero, porque son las once de la mañana y está que se muere de jambre... ![]() Bueno, la peli es pura caspa, psicotronía de la buena, también de la dura, porque hay secuencias que hasta a un estómago como el mío, curtido en mil y una proyecciones liendrosas, se le han indigestado, aunque tampoco muchas, no creías... En general -como pasa en casi todos los films de este tipo- se hace lento y aburrido en las secuencias de transición, es decir, en todas las que no hay sangre y tripas -gore, o sea-, sexo, o diálogos demenciales, que eso y no otra cosa -no nos engañemos- es lo que uno busca en este tipo de pilis. Porque el argumento -sigamos sin engañarnos ya que hemos empezado...- es una completa basura, resumible, a grandes y pútridos rasgos, en que Brian -¿me pillaron el sutil e ingenioso juego de palabras con Brain (Damage)?... ¡ju, ju, ju!-, un chaval amerikanuski de lo más normal -y por ende "subnormal"-, cae en las garras de Elmer, una criaturilla con un algo de muy lovecraftiano, traviesa y trotona, algo así como un cruce entre un cagarro de vaca y un pene pitufo con encefalitis, que tiene la sana costumbre de comer sesos, humanos a ser posible, gracias, -¿no os dijeron vuestras madres de canijos lo ricos, ricos, ricos, que estaban los menudillos de seso?... mmmmmm... slurp... slurp-. En fin, que el tal Elmer, que es un cashondo integral, le ofrece al bueno -y tonto- de Brian algo así como un subidón de LSD y un montón más de mierda de la buena, a cambio de que éste lo saque a pasear, de fiesta que se dice, y así poder llevarse a la boca su buena y nutritiva ración de cerebelo. Hasta que, cómo no, tan fructífera unión, después de sembrar el metraje de no pocos cadáveres descerebrados -¡jaja!-, acaba como el rosario de la aurora; a Elmer lo dejan chafadito, chafadito, tal que un grano de pus, y al gili de Brian le termina explotando la cabeza en mil y una iridiscencias y fuegos de artificio... un daño cerebral difícilmente reparable, ni tan siquiera por el mismísimo cirujano Frodorick Fronkonstin, alias "El Padre de la Criatura" (Bis) -joder, hoy estoy que me salgo... ¡que alguien me detenga...! ![]() Sin duda la peli se debía antojar mucho más dura en 1988, año de su estreno, pero aun hoy conserva ciertas escenas splatter de mérito, lo que, añadido al tono de sátira continuo y a la mala leche concentrada que solamente un tipo como Frank Henenlotter -guarrindongo y cochinete donde los haya-, podía imprimirle, dan como fruto una hora y veinte minutos de entretenimiento soez y macabro sin -y esto es lo mejor de todo- ninguna pretensión pseudointelectualoide. O sea, Tripas, guarreridas, humor zafio y nada más... al César lo que es del César... y a Elmer solomillo de cerebro... Porque claro, si queremos ponernos intelectualoides podemos hacerlo, hasta con la basura más infame, podríamos decir, por ejemplo, que bastante antes de que a Abel Ferrara le diera por construir esa magnífica metáfora sobre el SIDA y la adicción a las drogas a través del vampirismo posmoderno que es "The Addiction", el señor Henenlotter ya había pergeñado "Brain Damage", que no es sino otra metáfora acerca de la drogadicción y sus efectos, también sobre el control mental y el lavado de cerebro, a través de la relación vampírica y simbiótica que se establece entre un demoniete con forma de zurullo que come sesos y un tradoadolescente de pocas luces que sólo busca el placer y la experiencia extrema. Podríamos decir todo esto y alguna cosa más, pero el cine Z es cine Z por algo, para disfrutarlo y echarse unas risas, y verlo con los amigos por la noche en casa de tus padres cuando no están mientras comes patatas fritas, churrucas, palomitas y todo tipo de semejante basura que embota las arterias... Y "Brain Damage" cumple esa función con creces. ![]() De todos modos, aunque me ha gustado mucho más, por ejemplo, que "Basket Case" aka (que, entradusio kiere desir, "también conocida como") "¿Dónde te escondes, Hermano?", la ópera prima -¿¡qué fissno, no?!- del director, me sigue gustando mucho más la que considero, todavía es, su obra cumbre "Frankenhooker" o "Frankenputa", allá cada cuál con el que más le mole. ![]() Pero hay momentos auténticamente impagables, trash a más no poder, en "Brain Damage": - La cara de gustirrinín, komo d'averse akabao de korrer, vamos, que pone Elmer cada vez que se da un festín de neuronas... - La blow job abisal, forzada y salvaje, que le marcan a la dichosa criatura y que acaba en masacre encefálica de la pobre chica, quien al fin y al cabo sólo buscaba darle alegría al cuerpo... - Brian sacándose el cerebro echo fosfatina por la oreja, totalmente alucinado, con la boca desencajada de horror... - La escenita cochambrosa y vergonzante -sobre todo por el doblaje ibérico- en que un tío grandote y musculoso, que pierde más aceite que el Exxon Valdez, le hace proposciciones feas a Brian en la ducha mientras Elmer, cual espermatozoide de safari, se desliza por el suelo húmedo en busca de una nueva víctima... Curiosamente, el bueno de Elmer se va en busca de un pobre negrito que está haciendo sus necesidades en lugar de ventilarse al hombretón revenío que tenía dispuesto y a punto... ¿Será que nuestro comecerebros favorito padecía de homofobia?... - Y finalmente, una escena hilarante que sin duda pasará a los anales de la historia del cine y se enseñará como ejemplo en las academias de guionistas... La novia del Brian le acaba de poner los cuernos con su hermano en sus mismas narices, en una escenita pudorosa y del todo softcore -¿remordimientos, Frank...? -en la que apenas se ve una tetilla... Así que la chica, arrepentida, sigue al novio hasta el metro para explicarle lo ocurrido, y el monólogo que sucede a continuación no es otro que este: - Brian, no te enfades conmigo, no me mires si no quieres pero escúchame... Yo no quería hacer el amor, pero tenía tanto calor que tuve que quitarme la ropa...y cuando me descuidé... - Además, como Mike es tu hermano es como si fueses tú... Menudo susto me llevé cuando entraste en el cuarto... - No comprendo que estés enfadado conmigo... Bueno, a lo mejor es cierto que me he portado mal... pero no creas que me gustó... casi nada... Yo te quiero a ti... ¡Juas, juas, juas!... Hay qué ver que kashondo!!!!! este Henenlotter... © JIP ![]() 29/09/2004"DOBLEGAMIENTO"DOBLEGAMIENTO: Ese derrumbarse de tus sueños, cual besa final la copa de un árbol su base, tronchado el tronco por el vendaval. Ceder de ilusiones, caer de párpados, cesar de pulmón, imposible volverse a levantar, viendo cómo se acercan los fríos, el "otoñear" de recuerdos; la desaforada mueca que anticipa el más allá. Derrotado, en retirada, cabizbajo husmeando tu humillación, presintiendo cercana la sombra que ciega, hincadas las rodillas en tierra, doblegado pero dispuesto y corajudo, amigo de la muerte, a lanzar tus fuerzas postreras contra el enemigo, infinita en rabia y luz que agoniza la mirada, cual pantera moribunda ovillada sobre su ocaso, como atleta terminal aguardando en vilo el disparo de salida, ese mismo que vistió de sangre al felino… buscando lanzar homicida su último aliento sobre el cazador, ahora también cazado. © JIP ![]() 30/09/2004UN PAR DE CAFÉSUn bar cualquiera en la nocturnidad de una ciudad tranquila, de esas pequeñas que no quisieron todavía renunciar a su condición de pueblo, y dentro de él todas las mesas llenas de gente; chicas, chicos… gente. Y en una de ellas –las mesas-, un par de sombras silenciosas, cabizbajas, confeccionando secretamente pequeños y particulares vacíos. Una con un amor recién roto, la otra temiendo el suyo prontamente ceder. Esta y no otra me parece la mejor forma de describirlos a los dos, pintar sus rostros, dibujar su temblor de espíritu. Podría además añadir algo, que ninguno de los dos tiene los ojos claros, y que sólo a uno, el más bajo, le gusta en realidad el café. Mientras alrededor los demás, esos todos que no son sombras, ríen, charlan, se divierten, ellos siguen callados, muy callados, haciendo con la mirada prácticas de tiro sobre su postración. Él le dijo a él que su amor había acabado, que ella lo terminó. Él le contestó que lo sentía. También que tenía miedo, porque el suyo –su amor- lo sentía zozobrar, próximo al abismo, jugando equilibrista, demencial, a la ruleta rusa con el tambor entero cargado de balas. Sin posibilidad de escape, vamos… chaval… Él ríe. Él ríe también. Coraje de vencidos en el último anochecer. De nuevo silencio. ¿Otro café? dice el que se quedó sin sueño. Otro café responde él, aquel que presiente su sueño caer. La camarera dice que lo siente, que es tarde, que apagó la cafetera y que por esta noche no habrá ya más café… Mierda, dice el uno. Bueno, en realidad a mí no me gusta el café… Es el más alto el que habla. Y por qué siempre lo estás tomando le pregunta él… Qué mejor negro que el suyo –el del café-, en el que disolver estos temores que tengo de sentirme destrozado, con el corazón deshecho y el alma toda ahogada en lágrimas… Qué mejor amargura que la suya –la del café-, sobre la que aprender ese insoslayable camino del morder el polvo… Silencio de nuevo. Nuevas prácticas de tiro, cada vez más aceradas, sobre un transcurrir desazonado… Quizá el problema somos nosotros, no crees… Locos, inconscientes, por vivir la vida en ese extremo terrible del vivir para amar, del amar demasiado… Locos por amar a ultranza... tú crees… Quizá… Mierda… Se acabó el café, dice él... -¿o ha sido Él...? © JIP |
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