Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Terrorismo bloguero, escritura subnormal |
![]() |
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2006. 01/01/2006Campanadas
Primer día del año tirado por el retrete. Lo siento bajar, aunque se resiste, está como atascado, no acaba de querer deslizarse tuberías abajo. Es un zurullo bien y bien grandote. Nada destacable en el alma. Muchor dormir y muy poco de lo demás. Bueno sí, mucha hambre también y un algo de odio. El hambre viene y va pero el odio siempre está ahí. Debe hacerlo. Te mantiene a flote. El amor es un salvavidas demasiado endeble... El hambre puede saciarse pero el odio en cambio siempre necesita de nuevos objetivos, nuevos horizontes a los que tirar, disparar, sobre los que elucubrar venganzas. Podría hablar de lo de ayer. ¿Podría? Bueno, pues no lo voy a hacer. Me lo reservo. Se confirmó lo que yo ya sabía, que los fantasmas no existen, pero sí los cobardes... y que yo no soy uno de ellos. Ninguno de los dos. Los fantasmes aparecen, se aparecen, y los cobardes se carcajean en la sombra. Yo en cambio ni me carcacajeo ni me aparezco. Estoy allí. Cumplo. ¿Cuántos pueden decir lo mismo? Unos muy pocos... A lo sumo tildádme de Odiador. Loco Odiador, para servirles... Lo de las campanadas en la carretera. Eso sí estuvo bien. Un año se iba al carajo sustituido por otro tan descorazonador como el que se iba. Somos ratas de laboratorio atrapados en la rueda del tiempo. Aunque eso sí, hay ratas y RATAS... En fin, que dieron las 12 y yo estaba allí, en la autopista oscura, y no había nadie más. Toda para mí. No estaba para nadie. Pero existía, estaba allí. No como los fantasmas, que ya sabéis que no están nunca, porque no son... En fin, me voy a comer algo... 02/01/2006No Need To ArguePasando página, que es gerundio... ¡Qué poco he leído este año! Maldita sea... Ha sido un año flaco, pulgoso, 365 días huesudos y sornosos, sin apenas chicha. Si no hubiera perdido tanto tiempo en tantas tonterías... Jejeje... Me parto. En fin, ahora tocaría eso de prometerse uno falazmente, que el año que entra será mejor, que habrá más tiempo para más libros, más historias. Pero es difícil. Creo que los buenos años quedaron atrás en todos los aspectos. Incluso en el de las páginas legibles. De las escritas -o por escribir- mejor ni hablar. Pero ¡coño!, tengo ahí un montón de buenos libros llamándome... ¡Cómo me gustaría incarles bien el diente! Pero siempre los postergo, me postergo con ellos. No debería ser así, pero es. El condicional siempre debería ser mejor de lo que al final acaba siendo, pero es que ahí está la trampa, por eso se le llama así, "condicional", "potencial", "quizás", 50% de probabilidades, casi siempre menos... Están ahí, por ejemplo, Fritz Zorn y su "Bajo el Signo de Marte", "Las Partículas Elementales" de Houllebecq, "Maestro y Margarita" de Bulgákov, la "Trilogía Malaya" de Burgess... Siempre me los propongo y al final nunca les doy la oportunidad. ¿Y qué me decís de Céline? No sé cuánto hace que encargué "Muerte a Crédito" y sin noticias todavía. ¿Inencontrable? No fastidies... En fin, ahora estoy con Walser, luego ya veré. Tal vez relea "Viaje al fin de la Noche" o "El Lobo Estepáreo", por aquello de ir poniéndome en situación, acostumbrarme, más si cabe. ¿Escuchando qué mientras todo esto?: "Daffodil Lament", The Cranberries, una y otra vez... PalabrorreaEntre lo peor del crudo invierno se cuenta el no poder leer mientras caminas: se te congelan las manos. Y si usas guantes automáticamente te vuelves torpe; toda una heroicidad pasar las páginas. Aquí todavía te miran raro si te pillan leyendo un libro por la calle mientras caminas. Pensádlo bien. Es absurdo. Contemplan maravillados los multicolores catálogos del Pryca o el Carrefour de camino al trabajo; sus recién pagadas facturas; unos la demanda de divorcio y otros la cencelación del paro. Los más el periódico: qué de nuevo en la Rueda de la Muerte del Mundo... Pero atrávete a abrir un maldito libro en mitad de la calle y lo estarás, condenado, como cuando el Sutherland y los Ultracuerpos y las vainas de alcachofa; te señalarán con el dedo: "Ése, ése... a él, a él... ¡Uurrghhhhhhhhhhhh!" En fin, algo más o menos así pero más en silencio, sólo a base de malas miradas, que al fin y al cabo son sólo las 8 de la mañana y los hay todavía que pueden dormir... Quiero decir que esto no es Barcelona. Ni lo será nunca. Ni se acercará jamás. ¿Sabéis cuántas librerías hay en Barcelona? Más de 400, creo, si no recuerdo mal, las 350 seguro... Aquí en Reus tenemos una... Quiero decir una que sea digna de semejante sustantivo. De modo que no me extraña que le miren mal a uno si es que osa deambular por sus calles libro abierto en manos... Reus. La Ciudad Muerta... Creo que ya escribí aquí una vez que deberían arrasarla con Napalm y luego construir encima de todo lo arrasado un Gran Aparcamiento, una hiperbólica Zona Azul. Un par de megatones y todo a tomar viento, y luego todo el aparcamiento prepago que se te antoje... Una gran idea. ¿Alguien notaría la diferencia? Pero eso sí, soltádla el día que no esté yo, por favor, ese en que me ha haya ido de visita a Pamplona a sentarme en un banco de la Plaza del Castillo, que el calorcillo atómico no le sienta bien a mi fino cutis. Si algún nuncásico futuro me toca lo loto o me sale un tío rico, fiambre y herenciador de la punta del sobaco, lo tengo claro, montaré una librería. 40 % cierto de margen de beneficio sobre el PVP, amigos, y además toda la libertad del mundo para devolver cuantos truños no seas capaz de vender. Negocio seguro. Quiero decir que los escritores pueden perder, hundirse. Y las editoriales, por supuesto. También. Pero un librero ha de ser muy estúpido, poco avispado, para irse a pique. Aun en un país como este. En el que no lee ni el apuntador, ni mucho menos la madre que lo parió... En realidad es bastante fácil si te paras a pensar: tú estás allí, tras el mostrador, y dejas que Dan Brown, Stephen King y Ken Follet te alicaten el chalet de 300 m2 en las afueras. Si tienes algo de conciencia y gusto por el verdadero arte puedes sacrificar un rincón del local a los Grandes, es decir, los que no venden un carajo, pero ahí están. ¡Qué curioso! ¿Por qué será? ¿Quién los puso allí?... Pero sin pasarte, ten cuidado, cada Premio Planeta que sacrificas en favor de un Vonnegut o un Beckett es un desayuno a base de Frosty's de Kellogs 2019 que le quitas de la boca a tus bastardos por parir...
Conversaciones de cafetería... Esto me pasa por levantarme antes de tiempo. Todo el mundo quiere decir la suya. Su Nochevieja. Sus campanadas. Todos hicieron algo, todos tenían algo que hacer, alguienes con quien estar. Y por Dios que te vas a enterar de todo ello. Me voy a enterar. Sí, tu. Sí, yo. Con pelos y señales. Qué remedio... Ah, y también lo del tabaco: fumadores para arriba, no fumadores para abajo, en todas las bocas, a todas horas. Alienador. Ya sabía yo que no se iban a estar callados, no, que el humo y el pestazo a nicotina iba a ser forzosamente sustituido por algo mucho peor: palabras, verborrea... ¿Palabrorrea? Suena bien, lo suficientemente venéreo... Es como para grabarlo todo y hacer luego con ello una sesión de Naranja Mecánica a los mandos del Gran Ludwig Van... Los adictos lloriquean y se quejan, victimean... bua bua bua... y los no-adictos a cambio ríen ufanos, se enseñorean: se creen amos de una supuesto Victoria... jua jua jua ¿Y yo me pregunto Qué o a Quiénes han ganado? ¿Dónde estaba la batalla? Se va a seguir fumando lo mismo, tal vez más... "Que todo cambie para que todo siga igual": nuestra verdadera esencia, nuestro Estigma, como el de Tántalo y sus cuervos mamones y su hígado hiperplásico, sólo que nosotros tenemos bastante menos estilo... A lo sumo llegamos a "Tóntolos" y los cerdos de jabugo se nos comen los pulmones necrosados...
04/01/2006EscalpelosOtro sueño turbador esta noche. Quiero decir otro sueño turbador que puedo recordar al despertarme. Unos cuantos de ellos últimamente; no me había pasado nunca. Algo se está moviendo dentro de esta dura cocorota y no sé si para bien. Salían en él dos personas que conozco bien. A una la veo cada día y de la otra hace tiempo que no sé nada, porque si nos cruzásemos por la calle los dos haríamos como si no nos hubiésemos visto. Todo muy extraño pero a la vez muy real, demasiado límpido, cristalino en exceso, incluso para tratarse de un sueño. Normalmente no encuentras tanta luz en ninguna parte, ni aun tras abrir los ojos al mediodía. Noche desesperante ayer. Un largo rato escribiendo aquí. Escribiendo, reescribiendo, corrigiendo, poniendo en orden. No pintaba mal. Y a la hora de darle al "Publicar" todo a la mierda. Evaporadas. Todas las líneas, las palabras, al carajo. Y acto seguido unas ganas apenas contenibles de emprenderla a puñetazos con el alrededor. Dejarme los nudillos en las puertas, las paredes, y también la punta de los pies, encastadas en algo. Pero me contuve, para una cosa que tengo bonita, bien hecha: el par de manos, no me lo voy a destrozar más de lo que ya lo hace el gato. ¿Podría reescribir todo aquello de nuevo? Difícil. Demasiado largo. Muchos detalles irrecuperables. De nuevo darle forma a lo esencial de todo aquello que quería decir; perfilarlo: un trabajo de chinos. Retengo un par o tres de frases clave sobre las que tal vez tratar de reedificarlo todo, pero el problema principal es el momento, que éste no es aquél, ni ningún otro ha de serlo. No obstante pienso que podría recuperar hasta un 40%, y luego todo el resto parirlo nuevo y casi fresco. Perdería cosas y ganaría cosas. Cirugía reparatoria sobre la pantalla, sí. Pero no ahora, aunque sí debería ser hoy. Cuanto antes. Mañana el 40 bajaría hasta un 20%, puede que menos, y para entonces los escalpelos ya no valdrían el esfuerzo. Buenos días a todos. 04/01/2006 08:24 Javier Iglesias ©. Hay 6 comentarios. 05/01/2006Esto... bueno... qué más da...Pues al final nada, no recuperé nada de todo aquello y así se va a quedar. Ya dije que hoy sería demasiado tarde. 5 de enero y ya en el último escalón de cada segundo, como decía Chinaski. El año empieza más o menos como el anterior, eso sí, con menos falsas promesas, lo cual, bien mirado, no deja de tener un algo sensiblemente positivo. Aunque es un algo menudo y grimoso, está claro. Este va ser un mes muy frío y muy cabrón, ya lo estoy viendo, y a mí me ha pillado con la guardia más baja de lo habitual. Me lo voy a tragar bien tragado, cuadrado y sin agua, a palo seco. La cuestión es: ¿lo podré echar? Con un poco de suerte el día de hoy pasará lo suficientemente rápido como para que no tarde en poder volver estirarme en la cama a dormir un buen rato, lo único a lo que últimamente le veo algo de significado.
StarEn el curro, sí, en el curro, pero ya se acabó el currar. Con Luis, haciendo tiempo, esperándolo mientras acaba algo. Mientras lo acabá él, porque yo sí, sí señor, yo lo que es hoy ya he terminado. Cría amigos para esto... Es decir, desde el curro escribiendo todo esto en una posición incómoda, de pie y el monitor demasiado alto. Sonando "The Cure","A Forest". Le alegran a uno, te pintan en el jeto el buen humor, Smith y los suyos. A parte de esto poco más, todo más o menos como siempre, de medio vacío y en las últimas, como el vaso, que siempre lo ves de borracho, esto es, acabado. En el culillo. Nada más. Sólo quería hacer tiempo y darme el gustazo de perder éste, mi tiempo, en ésto, el post ladino, desde el curro. ah, y vigilad la Estrella, que no os churrasque el culillo alcoholizado.
08/01/2006Muerto y Remuerto¿Quién inventó los domingos? Nadie concreto, por supuesto, pero es como para preguntárselo, pensar en ello un momento, en cómo nos las hemos apañado poco a poco, con los años y los siglos, para hacer del domingo el día asqueroso y sin enjundia que actualmente es. Y que es desde hace tanto, al menos -y como poco- desde que yo tengo consciencia de mis domingos. Escuchando "Surrendered" de Peter Murphy, o sea, Bauhaus. Si podéis dadle una oportunidad. Escuchándola una y otra vez, en bucle. Es lo que hago siempre. Hasta agotarla. Sacarle todo el jugo, toda la sangre. No eres la primera que me lo dice, ¿sabes, Maite?, lo de que eres un vampiro, tío, así que hasta ahora nada nuevo. Pero y ¿quién no lo es si es que está vivo?
Mejor eso que muerto, o vivo-muerto. Mejor vampiro, mejor no-muerto, porque morir en vida es lo normal, a lo que tiendes; y de morir, así, en definitivo y general, bueno... tranquilos, que de morir ya tendremos tiempo. En mi casa no hubo jamás libros hasta que yo los empecé a meter a escondidas. Quizá por eso no puedo dejar de comprarlos. Me sigo empujando a través de ellos, empujándome hacia no sé dónde en su aliento furtivo. En cambio, y quién sabe si no a cambio, sí tuve total libertad videográfica y televisiva. 100 %. Me dejaban verlo todo. Alquilaba lo que quería. Hasta la más infecta basura, la de peor calaña. ¿Que así me ha ido? Bueno, no te falta razón... Un arma de doble filo, sí, pero encuentra algo en este mundo que valga la pena y que no tenga también una aserrada hoja de tu lado, que no te rebane al alma de algún modo con solo arrimarte... Ya sabéis, si no quema es que no vale la pena, pero el cuidado debe estar todo de tu parte. Bien, a lo que iba: "Libertad Videográfica", "Licencia Doble 0 para Alquilar"... Y aun así no lo he visto todo, ni siquiera TODO, desde luego ni la mitad de lo deseable. ¿Qué cuál es la peli que más veces he visto? Pues lo tengo claro, "Ghostbusters", "Cazafantasmas", aunque lo que no tengo claro es el número de veces; cuando se es niño se tiene demasiado tiempo libre... Y todo esto a cuenta de qué. Bueno, pues a cuenta de que hoy la he vuelto a ver, después de tanto tiempo. Enterita. De principio a fin. Y me sigue pareciendo genial. Me da igual lo que pienses, Paula, Bill Murray sigue molando. Sigue siendo el rey. Algún Rey. Quien tuvo retuvo, retiene -y no sólo líquidos-, aun a pesar de los años y la mueca de asco irreparable.
Un montón de recuerdos y frases geniales, como la de "Colecciono esporas, mohos y hongos", o la de "La próxima vez que te pregunten si eres un Dios, contesta ¡Sí!", o la de "¡A por ella, Ray!"... Y Sigourney Weaver, que nunca más ha vuelto a estar tan buena, ni tan perra. Y Rick Moranis apenas empezando su tremebunda carrera de loser total. Y el funcionario "tocapelotas y pelotas". Y "El Guardían de La Puerta". Y "El Maestro de Las Llaves"... ¡Ah, sí!, y Murray diciendo aquello premonitorio de "hay un montón de gente por ahí que se muere por despreciarme"... Esa me la quedo para mí...
¿Y qué me decís del muñegote marinerito de los "MásMalous"? ¿Y de "Goser el Destrcutor" con tacones de aguja y look a lo David Bowie? Absurdo absurdo. Hilarante hilarante. Aunque vivir tanto de recuerdos no tiene ni maldita la gracia. Te mata poco a poco. Te minva y te enmudece. Te va haciendo chiquito y timorato. Porque no siembras, no acrecentas el acervo. De vivires y existires. Porque mientras te detienes en el "yo ví, yo leí, yo escuché", no ves, no lees, no escuchas... y sólo escribes cosas como esta, que es algo parecido a ese "vivir-morir" del que hablaba. Y en general todo esto también se parece, incluso haber vuelto a emplear una hora y media de mi vida en ver una vez más cómo cuatro tipos en mono gris y tostadoras a la espalda fríen zurullos verdes y muñecajos michelín... Pero bueno, ya está bien, al fin y al cabo el domingo, cualquiera, no deja de ser un día de mierda...
08/01/2006 15:24 Javier Iglesias ©. Hay 4 comentarios. 10/01/2006Sin StockDesde las siete de la mañana en pie y me acosté a casi las tres. ¿Quién quiere dormir para siempre? Afuera llueve, aunque con desgana, como liquidando los minutos de la basura de una furia por morir. Ayer tuvo bastante más mala leche, poco usual por estos lares, y me pilló de lleno. Del todo. Llegué al curro hecho una sopa. En realidad pienso que le he cogido cariño al catarro, me sabría mal sacármelo de encima justo ahora, en pleno invierno, después de todo lo que hemos moqueado juntos. Un día extraño ayer. Y no sólo por lo de la lluvia. ¿Revelador? Quién sabe; habrá que madurar un poco todo aquello, toda aquella singular sarta de horas. Pero ahí lo voy a dejar, al menos por ahora."Love Like Blood" de Killing Joke, pero en muy muy bajito, que tampoco es cuestión de hacerse acreedor del vudú de los vecinos. Aunque quizá para eso ya es demasiado tarde: esos pinchazos en la cabeza... ¿y qué me dices de las cervicales irreparables?... Preocupante preocupante... Me está costando un trabajo horrible estos últimos días tirar para adelante con el trabajo, valga o no la redundancia. No hago más que mirar el reloj y sentirme asqueado. Quiero decir más asqueado de lo que en un servidor es costumbre. Todas esas caras interrogantes, dios mío, me dejan hecho fosfatina. Vino uno ayer y salí al mostrador. Nada más verle el jeto supe que había pisado mierda: "Hola... ¿Tenéis un desto con desto y lotro, que haga también aquellotro, y lea diversos destos, y además sea compatible con todos los cualesquieraotrosposibles?" Aquel tipo se debía creer que yo era Papá Noel y Dios al tiempo y yo ni siquiera sabía de qué demonios me estaba hablando. Es más, dudo que algún otro compañero supiese de todo aquello algo más que yo. Sencillamente aquello que me pedía no existía. Pero aquel tipo no sólo creía en ello vivamente sino que además, lo estaba viendo, pretendía que lo tuviese allí mismo, como para llevárselo puesto y envuelto en papel de regalo, vamos. ¿Qué podía hacer? Podía haber empleado unos minutos enseñándole algunos modelos similares, que no llegaban ni de lejos a lo que él pretendía, y que él, por supuesto, no querría, pero que al menos crearían la sensación de que me preocupaba mínimamente por atender su demanda. Podía haber consultado con el resto de compañeros y hacerle ver al menda, a través de las caras de estupor subsiguientes, que simplemente perseguía un imposible; una quimera tecnológica. Que le habían vendido gato por liebre, que alguien o algo le había empapelado pero bien. Pero no hice ninguna de las dos: - No, no me quedan... - ¿Pero vais a tener? - Uhm... Nunca se sabe... pero es difiícil, ya te aviso... - Bueno, pues ya me iré pasando, si eso. - Vale, como quieras. - Vale... bueno... adeú. - ¡Adéu!
Bienvenidos al "Peor Vendedor de la Historia", amigos... Presente. Ese soy yo. Bueno, creo que fueron unas tablas claras. Él no se llevó puesto su reproductor imposible y a mí me sentó todo el conjunto como una patada bien gorda en el períneo. Ninguno ganó ni perdió nada esencial, y los dos estábamos un paso más cerca de algo... Así que... ¿Qué coño estoy haciendo yo allí?... Buena pregunta. Pensaré en ello... 8 y 24... Tengo que pirarme ya a por mi ración diaria de caras preguntonas. Nos vemos.
10/01/2006 08:27 Javier Iglesias ©. Hay 7 comentarios. 11/01/2006SinSentidoSSin sentido. Sin motivo y sin objeto. Inexplicable. Inextricable. Inexpugnable. Asedio imposible sobre el tedio terrible. El nonsense tremebundo del ser y el estar y el pensar, el amar, lo peor, eso es, el amar, el querer y creer, querer creyendo que esto ha de ver algún día algún significativo final.
Sinsentido, todo junto, en una palabra, sin espacio en mitad para oxígeno o aliento. Una palabra sola y solamente: sinsentido, sin siquiera un segundo para pararse o respirar. Ahogado, asfixiado, anegado… Y ahora lo mismo con S terminal. Los 2. Tú y Yo. Y tambíén los demás.
Todos, sin sentido, sin sentidos, ¿sin sentires?... Algún día, no temas, llegará… si es que no vino y se quedó ya. Y se fueron, tus sentires, los míos, los vuestros, sentimientos, aferrados al gemir o derramarse, sin hablar, callados, vagos, mefíticos, como abatidos y genuflexos, resecados en espesura de llanto inexplorado, en lo sordo, tras la ciudad.
Sin sentido, sin sentimiento, sólo con el pensamiento; maldición del Animal sin animal, de la mayúscula olvidadiza y enredadera, trepadora, que olvidó de dónde vino, que negó lo evidente y final, que tuvo a la Minúscula por rival en lugar de raíz y fuente; paso que fue y no quiso parar; sonrisa que vino y no se quiso quedar a cenar. Sonrisa ahilada de río pequeño y frugal, eSe menuda tras menuda eSe que va a dar a los mares que hacen de muerte y mortal punto final.
Vida de Hombre sin sentido frente a vida de gato con sentido. Vida de gato, garras de gato, dientes de gato. Felinos felices bigotes de Félix y Fénix (el) gato insincero y por volver a incinerar. Vida de gato con sentido. Gato que vive consentido. Se sube a la mesa, me husmea la cara, me eclipsa la estufa, me mía y me mía. Egoísta, ya está bien. Mio Mio. Todo tuyo. Todo suyo. ¿Y a mí qué me queda? Las eses silenciosas, serpenteantes, subrepticias, sigilosas, del silente sinsentido. Absurdotivo plural en primera personal. Irregular. Por supuesto; del todo irregular.
Pero mortal. Como mordedura, picadura, ensañadura, venganza pura, labrada en años y odios y rabias sin cedazo. Como un pensar y pensar, día tras día, pensar y pensar, reflexionar, y luego, tras lo pensado y abatido, regresar, al pensamiento sin sentido y sin objeto. Invencible. No abatible. Como sol. Como Luna. Como júbilo de gato consentido eclipsando el sol naranja de la estufa vieja en el frío de la huesuda luna crepuscular.
Regresar, regresar, siempre y siempre regresar, siempre siendo uno, siempre siendo el mismo y tan distinto, tan distinto de los otros infinitos mil que no pudieron ser y estar, al mismo tiempo, regresar, siendo nosotros, aunque sólo uno, pero todos, sin esos todos por llegar, que nunca serán ya. Que caminante hay caminos, a ciento y miles y miles de cientos, pero sólo uno, ay, sólo uno has de caminar, hasta el final que es tu final. Y los caminos se van haciendo y deshaciendo, miles y cientos de infinitos miles, a cada paso que das.
Sin sentido: el frío en los huesos. Huesos sin frío: Sinsentido. Insensible y aterido blanco marfileño en uno u otro sentido. Ambidireccional.
Sinsentido: las 10 en la catedral. Aquellas 10 sin catedral: sin sentido. Aquellas 10 y las nueve de antes y las de después, todas detrás, hasta el doble 0, las 12 oscuras de los fantasmas que no fueron ni estuvieron. Que no tenían sábana blanca de estreno por el rojo restriego de unas lágrimas sin rielar.
Sin sentido alzarse cada mañana y todo esto: todo este rastrero agonizar. Sin objeto todas las veces que dije te quiero: todas esas duras tiernas palabras, el par, Te quiero, Te Quiero, TE QUIERO, en el aire, desvalidas, demoledoras, huidizas, interceptoras. Cual si un fuego persiguiendo a otro fuego. Absurdo sobre sí mismo. Sinsentido sobre sí mismo, sobre su no sentir. Sin sentirse, el resentido. Resentimiento al cuadrado. Cuadratura del sentido: Absurdo sinsentido; ubicuo y eterno y circular.
Sin sentido y sin objeto. Y ya más que muerto y remuerto. Y más que muerto, “recruyerto”, recrudecido en lo desencadenado terminal. Cual si cáncer. Sus "Te Quiero" todos eso, eso mismo, terminales recruyertos. Sin valor y sin motivo un te quiero sin un "ahí está", te lo demuestro. Un amar sin todas sus letras, carente de m, ausente de r, huérfano de ese par de gemelas a’s. Y sin todo el resto con sentido, caricia sobre caricia, y sobre caricia cadera, y sobre ella la piel erizada, exclamando… Y sin todo el otro resto, el consentido, yo dentro de ti y en tus ardientes venusinos adentros, y tú cabalgando y sintiéndome dentro, derramándote al derramarme, juntos los dos y hasta lo alto inasible, en espiral y sin sentido. Y sin consciencia. Sólo placer. Y lo dos juntos. Entrelazados. Sin sentido, sí. Y en espiral. En Universo, Divinos, Cosmos, Amantes, y por eso mismo, sin sentido; sin de él necesidad. Autoconclusivos.
Sin sentido todas éstas, mis palabras, todas ebrias y borrachas, de sexo sentido y consentido. De un te quiero sincero y sin reserva. Y sin nada de absurdo y terrible miedo. Así de fácil. Te quiero. Así de imposible. Te quiero. De una luz que se fue cuando no tenía ojos y aguarda a mi espalda esperando en lo hondo de mi averno de pupilas, quemarme, arrasarme, vencerme, doblegar mis rodillas, hacerme gemir y gritar y llorar y rabiar. Una vez más defraudar: renegar de mi más propio mí. Mi mí más hondo y feliz y frugal. Una vez más, otra, y la última, defraudarme a mí mismo. Eso único que me queda no te lo voy a entregar fácil: lo tendrás que sudar.
Sin sentido el sinsentido. Porque para serlo, sinsentido, necesita de su opuesto, ese sentido tan traído y llevado, hablado, maldito, tantas veces roto y otras tantas recompuesto. Tirando de pegamento, como en alma o corazón destrozado, por un querer que no fue querer, por un prometer en falso e insincero. Reconstruyendo y deconstruyendo. Las piezas, los trozos, los pedazos, los añicos grandes y chicos. De la vida y el vivir, y el sufrir y el no darse por vencido. A pesar del asco y del absurdo. Y de ese sinsentido que no es él sino en tanto mitad de otro extraño y escapista. Y equilibrista...
El sentido. El objeto. Y el motivo. Inexplicables. Inextricables. Inexpugnables. Y también como yo, como tú, como todos, en la cuerda floja, trampeando y parcheando este respirar de incógnita vida. Siempre en el último escalón de cada segundo. Siempre en la postrera postal desde el filo. Siempre en esa absurda cuerda floja sin sentido que ni te lleva, ni por supuesto te salva, ni mucho menos te regresa. Ni te serviría, por más que lo pretendieras, para hacerte con ella esa ahogante, asfixiante, finiquitante horca…
___
En vena: Escape With Romeo, "Somebody", 5.51. 11/01/2006 00:25 Javier Iglesias ©. Hay 3 comentarios. 13/01/2006NightTrainDe nuevo aquí. La noche es una locomotora que avanza sin paradas. Si quieres bajar habrás de arrojarte a la cuneta.
Y hablando de arrojar, de nuevo aquí, con una necesidad convulsa de lanzar palabras. Nuevas tonterías. Obviedades y boutades. Demagogias. Los políticos se montan chalés en la Sierra gracias a ellas y yo aquí vomitándolas gratis. Fuera de toda sazón y lugar, como de costumbre. De nuevo aquí. Y la noche no para, no ceja en su silente oscuridad. Escuchando algo, cómo no, aunque no lo diré esta vez; ¿para qué? Tanto da. En los auriculares y sólo ahí, en mis oídos, y vale. Tanto da. De nuevo en la noche, la traqueteante de vía estrecha, hacía algún lugar. El tiempo derramándoseme por las costuras. ¿Qué podría hacer mejor que esto? Irme a dormir, lo sé, lo sé. Pero... ¿mejor? ¿Estáis seguros? Está bien, está bien, la noche está llena de durmientes y yo pronto seré uno de ellos. El día está lleno de durmientes y mañana por la mañana, a las siete, seré uno de ellos. De vosotros. Claro que hay durmientes y durmientes. Y sueños y sueños. Un lugar extraño la noche. Un altillo oscuro y predador. No se extraña uno de que la gente se recluya en sus casas y duerman la noche, de que se construyan casas en las que recluirse a dormir la noche. Todo un salvocoducto al día por venir, y no falsificado, al contrario, en toda regla; sellado y compulsado: un buen sueño, reparador, y ¡ale!, a seguir dándole caña al absurdo de buena mañana, en las calles, en las oficinas, en los comercios, en las fábricas… Casi acabas por cogerle el gustillo, a este estar aquí, desarrollando noche a noche todo este pequeño tumor de letras y pensamientos, dándole de comer carne de tu carne y sangre de tu sangre, célula a célula, germinando este pequeño cáncer espiritual, esta orquíedea negra. El mejor momento del día, te dices, hallarme aquí...
...de nuevo aquí, en la noche cancerígena, derramando mis segundos, poniéndolo todo perdido, hecho un verdadero asco, de tumoroso pensamiento... 15/01/2006EismeerCasi todo el mundo se ha marchado y, la verdad, no me extraña. Esto tiene cada día menos interés, menos “chicha”. Y por “esto” que cada cual entienda lo que quiera. Una carencia alarmante de historias, supongo. Aunque miento, mentira piadosa, pequeña, menuda; mentirijilla. No es verdad, o al menos no del todo, que no haya, pero no sé si entre todas llegan a un mínimo aceptable. Historias que se han acabado pero de las que quedan sus restos, flotando; los restos del naufragio. E historias como subterráneas e inconcebibles, en algún lugar también inconcebible porque entre mi corta imaginación y mi congénita ceguera no alcanzan a dotarlo de paredes. Ni de papel pintado, claro está. En cuanto a las historias subterráneas, bueno, qué decir… pues que se antojan así como el submarino allá, bajo las aguas, y tú ahí, sobre las aguas, y el radar en medio sonando aquello peliculero del ping… ping… ping… y la tensión, ¿no?, y el miedo… el miedo, por supuesto, y la emoción inganable; y la vida palpitando, sudando, resbalando, queriéndote reventar las pareces arteriales. Pero no lo sabes, no puedes saberlo a ciencia cierta, si es amigo o enemigo, el submarino, la historia subterránea, hasta que sale a la superficie, o la haces saltar de lo hondo, y le ves la bandera u ojos, acá en lo alto de tu mirada.
Eismeer: lo que queda tras el Naufragio...
Y si los hay que se queden por tiempo, eso seguro, serán también gélidos náufragos.
15/01/2006 17:11 Javier Iglesias ©. Hay 5 comentarios. 17/01/2006Deshojando el tamborUna noche dura la de ayer, decidí retirarme demasiado tarde -a dormir- y un buen montón de mis huestes fueron masacradas. Recuerdo que de muy pequeño me aprendí un famoso romance de un libro de texto: "Las huestes de don Rodrigo desmayaban y huían / cuando en la octava batalla el enemigo vencía...". Ya no recuerdo más. Una pena. Todo el resto lo he ido perdiendo con los años pero esos dos primeros versos han sobrevivido. Hasta hoy. ¿Por qué? ¿Significativo? ¿De verdad? Tal vez algún temerario psicoanalista tendría algún amago de respuesta, pero que no me la diga a mí, desde luego, que la deje por ahí escrita o que me pase recado. Tal vez más tarde, en otra vida, me detenga a echarle un vistazo. El caso es que un montón de horas arruinadas ayer delante de esta pantalla. Sin decidirme a acometer nada en concreto. Podría esto, podría lo otro, ¿y por qué no también lo de más allá, que lleva tantas y tantas semanas postergado? Pero al final no podía nada de nada. Sólo la inacción podía algo aquí. Me podía. Me pudo. Y me podrá, esta misma noche, sin ir más lejos. Mirando algunas páginas, ni siquiera leyéndolas, sólo contemplando sus colores vivarachos. Escuchando algo ya cientos de veces escuchado, si no más. Muchas más. Y la pantalla en blanco, esta pantalla, todo el rato en blanco. Virginal. Nada me empujaba a mancharla, ningún deseo lo suficientemente salvaje me asaltó gritándome: ¡Viólala!, ¡¡¡Viólala!!!... o ¡Viólame!, ¡Viólame, cerdo!... Eso tampoco; la pantalla tampoco se puso ninfómana y guarrindonga, empujándome al exceso. Fantasías y memorias de fantasías. Papelajos. Y letrajas. En realidad creo que cada línea aquí me aleja un poco más de todos mis sueños, los más íntimos, aquellos en los que más me juego el pellejo. Es como aquello que soltó el Hanks cuando le ordenaron salvarle el culo al jodido Matt Damon en mitad de toda aquella hitlerada brutal y sin sentido: "Cada tiro que pego, cada hombre que mato, me aleja un poco más de casa". ¡Qué mainstream!, ¿no? Del todo, aunque aun así le sobraban razones a la muy zorra, de la frase, quiero decir, porque a ver cómo coño volver a casa sino pegando tiros, defendiéndote, manteniéndote entero mientras al resto los haces mil pedazos. Pues todo esto es un poco como aquello, que sé que cada palabra me hunde un poco más en la mierda pero he de seguir escribiéndolas si es que quiero salir de la mierda, o al menos que la mierda no me llegue a la boca; no tragármela. Aunque todo no es más que un engaño, lo sé, como todo en la vida, lo sé, el respirar incluso, autoengaño; parcheo y placebo. Pero formo parte del engranaje lo quiera o no, y todo lo que no sea esto es desmayar y huír en la octava matanza, o en la novena, sabiéndote rebasado y viéndolo todo perdido y negro como pelo de cabra satánica. Plegarse a la suma cobardía. Porque todo esto te deja para el arrastre, sí, pero es que si no te avienes a ello también estás perdido, acabas como para que te encierren. Me refiero a escribir todo esto, rebuscarte en los intestinos de esta manera, husmearte las entrañas a la espera de dar con el coágulo canceroso. Una locura suicida y sin sazón. De hecho creo que ya he renunciado en cierto modo. Que si albergo algún sueño de esos íntimos y alentadores es sólo por no sustituirlos por el nudo corredizo. No creo firmemente en ellos, en verdad, porque si fuesen esa cuerda corrediza no me sostendrían, no aguantarían el peso de mi fe corrupta: mis sueños no tendrían otra opcón que dejar que me ahorcara... y aun después los arrastraría conmigo. ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué demonios me estoy diciendo? Mostrándole a mi alma constantes Dorian Grey’s, azotándola, castigándola, por no sé qué crimen, no sé qué cobardía, cegándola, sajándole las retinas a base de picudos aldabonazos de rojo alienador. Dentro de 40 minutos habré de encerrarme allí y poner buena cara, sonreír, o casi. O lo más parecido. Tres horas más al sumidero. Y ahora estoy aquí, tan lejos del mundo y de mí mismo, diciéndome y diciéndoos toda esta intragable sarta de puñaladas. Aunque supongo que cada uno puede tener su ideal de "casa", ese hogar al que soñar volver algún día aunque sepas del cierto que te han de arrebatar la vida en el camino un par de tiros en pleno pecho. Y supongo que para cada uno ese hogar son cosas distintas aunque luego se resuman más o menos en lo mismo. El espectro de lo sagrado, lo visceral e intrínsecamente sagrado, sin mayúscula, al fin y al cabo, no puede ser tan amplio. Porque somos tan complejos, ay, pero a la vez tan y tan terriblemente básicos. Yo, por jemplo, hacer el amor. Ostias, hacer el amor, qué bueno, qué bueno... eso ya te lo cura todo, o te hace creer curado. Si pudiera hacer el amor más a menudo anda que me ibáis a ver por aquí el poco pelo que me queda. Ni me vendría a la mente el escribir. Y si lo hiciera, desde luego, a buen seguro no lo haría con estas pintas de amargado. O eso creo. O eso prefiero pensar. Ahora llámadme hipócrita, y vendido, y todo lo que queráis. Yo mismo; mea culpa; culpable; yo; colgádme; pero hacédlo ya; hacédlo rápido.
Y luego también, por ejemplo, tener una cintura que abrazar al llegar a casa hecho una puta mierda. Eso creo que también te lo cura todo, más incluso que hacer el amor. Eso de verdad sí tiene sentido, al menos mientras la tengas, puedas seguir abrazándola, a ella y su cintura. Eso sí vale. Me vale. Es decir, me valdría. O mejor decir me hubiese valido, porque me parece que ya no estoy a tiempo de toda esa ternura inmarcesible. Hay quien sólo soñaba tener una estrella y yo creo que siempre he soñado tener una cintura. A la que abrazarme. A la que agarrarme, aunque fuese más frágil y menuda que la mía, pero que a buen seguro me librase del precipicio. Ese precipicio abismático que me sé para mí mismo. ¿Y qué me decís de acariciar lenta y dulcelemente un vientre? ¿Y de un beso lento y húmedo, con lengua, y campanillas, y buena ristra de dientes? En fin. Mejor paro que la tarde ha de ser todavía muy larga. Qué simple soy, ¿verdad?... Verdad, verdad... Y digo yo: ¿a qué coño ser tan complicados?... con lo difícil e imposible que se pone todo antes incluso de que te enseñen a hacerte el nudo de los condenados zapatos... Así que supongo que sí, que los filósofos inventaron la filosofía porque no podía follar, y los escritores empezaron a novelar porque sus días no tenían besos húmedos, y los físicos se sacaron del sobaco toda esa impostura de los electrones y los neutrones y los positrones invisibles porque no había en sus noches un vientre terso y suave que rozar con las llemas de sus dedos. Y yo estoy aquí jugando a la ruleta rusa, deshojando la margarita del si sí o si no me pego un tiro, escribiendo cada día y cada día tanto más lejos de casa cuanto más escribo, pura y simplemente, porque me quedé sin esa cintura menuda y frágil que fue siempre mi sueño. No sé si desde este estar fuera de mí y del entero universo, desde este estar en la vida tan perdido y tan sin asideros; nihilista, extremista y fatalista, podría, tal vez, esa cintura, equivaler a una estrella... Tal vez casi. Tal vez algo así. En ésta o en la octava batalla. O en las enésimas por perder.
17/01/2006 16:47 Javier Iglesias ©. Hay 2 comentarios. 19/01/2006Muerte Querida...LA OBRA
___ Juan Ramón Jiménez, el de las jotas en lugar de ges… Un hombre osado, sí señor. Yo hice lo mismo en 2º de Filología Hispánica y casi me echan a patadas; le puse jota al “coger” en un examen y a la pobre mujer casi le da un ictus ortográfico. No me suspendió, no, pero a cambió sí me quitó la Matrícula (de Honor) que el examen merecía, y todo porque no cogí debidamente, o más bien, pienso yo, porque el alta estima en que tenía a la dificultad extrema de su materia no podía encajar que los hubiese capaces de escribirle un examen de 10.
Lo importante, pienso yo, pese a todo, aunque no se entienda una mierda, o que parezca que no se entiende, esa mierda; lo escrito o lo vivido, es jugar, apostar, arriesgar, no tomártelo tan en serio y al tiempo no tener miedo a dejarte el pellejo, en el párrafo o el aliento.
19/01/2006 00:48 Javier Iglesias ©. Hay 10 comentarios. 21/01/2006LetrasdeArena"Los niños imaginan con facilidad las cosas que desean y no tienen. Cuando en su madurez conservan esa facultad maravillosa, se dice de ellos que son poetas o locos” Anatole France _____ Así que supongo que no quiero dejar de serlo, un niño terrible, como los de Cocteau, y entregarme sin reserva al síndrome PeterPanesco, que me consuma desde la raíz hasta las entrañas, y que mi aire arda con ígnea llama, hasta que no quede otra cosa que el vapor en ceniza de mis alas. Aunque esté ya cada vez tan lejos de esos años de los que apenas nada recuerdo, cada segundo menos, y cada segundo más difuminado, como si los surcos de arena que fui hubiesen sido poco a poco, pero sí, pertinazmente alisados, por el tiempo disfrazado de viento, y el reloj mimetizado en marea, y los años cayentes dándoselas de escoba altanera. Pero queda el deseo, queda la ilusión como vasta e irrevocable, de serlo todo y no aceptar ser saciado, como ésos hocicos también terribles que siempre tienen hambre, a todas horas, de sangre y de carne, y, cómo no, de arena seca y húmeda y como cieno gris en las pezuñas.
Y en mi mirada vivirá la locura, y en mi corazón la ajenación verterá sus hielos de sístole diabólica y diástole irrubricable. Y arderá en mis dedos la alienante magia de la alienante rima, la alienante palabra, el alienante silencio escrito y manuscrito, y entre lo otro y lo uno, lo vivo, lo irrevocablemente eterno y vivo. Inmatable, parasiempre, atemporal.
22/01/2006730 más allá...
2 años... En fin, a partir de aquí ya estoy fuera de garantía... Imposible la devolución ni el abono de la pasta. El que quiera que se quede y el que no que me tire a la basura. Tengo también por ahí a vuestra disposición Hojas de Reclamaciones y todo, pero ya os aviso que no os llevarán muy allá... Así que allá, muy allá cada cual, cada cual donde le plazca... 730 días más o menos, con sus más o menos 730 noches. Se escriben pronto, y más rápido se dirían si hubiese voz. Pero "hay que estar ahí", ¿no, Sergio?, hay que vivirlas, jodidos o no, y eso no se hace tan condenadamente rápido. Se tardan, como poco, dos jodidos-cortos-largos años en arribar al final de toda esa condanada ristra de noches... "Room a Thousand Years Wide", Soundgarden, Badmotorfinger, 4:08... Mañana mañana... tomorrow, sí, tal vez... tal vez gritar como si no hubiese techo, ni idea de techo, ni idea de idea, ni negación de negación... Tecleando en la oscuridad. Dejándome la vista. La pantalla apenas ilumina. Y el silencio devorándome el hígado mientras tanto, a pesar de la música en los oídos, sí, devorándome el hígado púrpura desde fuera, como Saturno ventilándose hijos, como pico de cuervo abrevando en entraña tantálica. Sólo que yo no tengo un hígado ubicuo y eterno que entregar a los cochinos. Ni el hígado ni por supuesto toda mi sangre, fresca o caducada, porque me quedé helado. O más bien petrificado. Como talla; gárgola de iceberg o catedral...
Cianótico y cianúrico. No te acerques si no es para morir asfixiado/envenenado/petrificado. Ni siquiera hace falta que saludes. Ese giro sería fatal: te quebrarías. Hecho pedazos y jirones de pedazos; deshilachado. Descosido y desmadejado. Desaforado y desgastado. Desatado y descastado. Me des o no, aquí y ahora, o mañana tal vez, así he de acabar: DECAPITADO. A través de tu hoja o sin ella. Haciendo recuento. De magulladuras y heridas. Por lamer... De munición y vidas. Por arder.... 2 años el día 22, precisamente el 22, que también sería aniversario de algo si no fuese porque ese algo no es ya otra cosa que daguerrotipo y bruma. Recuerdos gríseos de grises momentos. Dentro de 22 años ni os cuento, no me busquéis siquiera, ninguno de los supervivientes. Demasiadas noches ésas para este body ya tan tallado en hielo. Puedo recordar el 22 de hace dos años pero no en cambio el de hace uno, lo tengo como borrado. No sé, quizá porque debía vivir engañado, hace uno, no hace dos, o también entonces, pero menos. O ciego, tal vez fuese eso. Es decir, más ciego y miope que ahora, que a decir de muchos es tanto. Y bien, ¿qué añadir después de tanta jugona palabrería?... ¡Uy!, ¿sabes?, me encanta que me hagas esa pregunta... Adelante, adelante, responda usted... Bueno, voy a ver... En realidad podría ser todo muy simple, que no sencillo, pero casi se parecen uno y lo otro, así que si no tiramos de excesivo escrúpulo podríamos llegar a hacer la vista gorda. Un riachuelo amable y tranquilo si renuncias. Duermes de noche y vives de día. Las 24 todas las respiras, ojos abiertos y cerrados, parpadeos inclusive. Te levantas temprano, a trabajar. Te alquilas. Te acuestas tarde y reventado. Y en mitad de todo eso respiras, arf, arf, arf, y trabajas, arf, arf, arf, y corres o andas rápido y desusado en tus piernas para no dejar mal a tu puntualidad, arf, arf, arf. Comes rápido, comes mal, comes salado. La hipertensión ha de ser tarde o temprano tu mejor amiga. Si es que el infarto no te gana antes para la legión de los pasos marcados. Y el mañana siempre ha de venir, siempre mejor, siempre radiante y como ensoñado. Tirando de recuerdos y tirando de futuros. Puente entre paraísos justo en el centro del abismo de los días. Sin espuma, sin cáliz, sin rubor. Una lectura. Una película. Un café. Una canción. Una mirada soslayada. Una mirada buscada. Una traición. O decepción. O lágrima. Reseca y muriente, antes incluso de haber llegado a la mejilla. Silencios laxos. Periplos mudos. Paseos yertos. Latires crudos. Y pasa un año y pasa otro, y tras ése otro viene y el siguiente cae, y cae solo, de nada más acompañado, salvo, quizá, un estertor, o el estertor, al fin, quizá, ¡por dios!, tal vez, ojalá, sí, de verdad, ¿el último? Proyectos, proyectos, proyectos. Proyectos de vida y proyectos de proyectos. Intentas no abandonarte a su caprichosa ingeniería porque sabes que es inútil, que no son otra cosa que castillos en el aire, pero aun así no puedes sustraerte a su erótica, no quieres en realidad escapar a su mirada de ojos verdes y risueños, o marrones y serenos; no te da la gana decir no a su herpética caricia, ese culebreante roce en el períneo. Me resisto a pensar que he tenido que escribir todo lo escrito para llegar hasta aquí, llorado todo lo llorado para verterme hasta aquí. Que podría ser el mismo habiendo arriesgado mucho menos. Pero es en vano, una resistencia estúpida y nada lúcida. ... Hace cuatro párrafos que no tengo ni repajolera idea de adonde conduce todo esto y, la verdad, estoy cansado, tengo sueño, y el teléfono lleva algo así como semanas sin sonar. Me toca los huevos darle el punto final a un texto sin rematarlo, simplemente terminarlo por acabarlo, porque ya no se da para más, pero nada saldría a estas alturas por más que me exprimiera. Me parece que hoy todo va a saber a Zumo de Derrota 100% Natural. Que aproveche...
22/01/2006 02:54 Javier Iglesias ©. Hay 4 comentarios. 24/01/2006meeeurrrrghhhhhEl día empezó bien. Hacía días que un día no empezaba tan bien. Qué digo días; ¡semanas largas! -y no pocas- que una condenada mañana no comenzaba así de bien. Luego a mediodía todo se fue al cuerno, y bien empitonado. Así fue. Y bueno, a partir de entonces todo el resto, de la tarde hasta ahora, ha sido un constante intentar recuperar posiciones. Creo que no fue un esfuerzo en vano. Desde luego no voy a ser el ganador de esta medianoche pero tampoco voy a llegar a ella fuera de control. De modo que no me voy a quejar. A la gata le ha entrado uno de sus ataques epiléptico-hiperactivo-esquizoide: se pone a correr los cien metros lisos pasillo arriba pasillo abajo y cuando llega a mitad de trayecto y se topa consigo misma reflejada en el espejo del recibidor pega un gran salto erizado, suelta un ahogado meeuurghhhh!!!, y acto seguido emprende la loca carrera de nuevo... Ahora me está mirando... Viene hacia aquí... ¿Me habrá oído?... Bueno, oído, oído, lo que se dice oído... Bien conocido es el agudísimo oído de estos bichos, pero a fin de cuentas no dije nada, sólo lo escribí. Tal vez me leyó el pensamiento. ¡O la pantalla de reojo! Son muy listos los gatos éstos. Bocú inteligentes. Se dejan atropellar poco; creo que eso es sintomático. No sé, al menos a mí me parecen listos, claro que quizá es que sencillamente sólo son más listos que yo... lo que tampoco es tan difícil si te paras a pensar. En fin, mirádla a esta: se las ha arreglado para conseguir alojamiento y comida gratis en mi casa, y a cambio no sólo no paga alquiler sino que además tampoco ayuda en las faenas domésticas. Para más inri me lo deja todo lleno de pelos rubios... que luego un servidor ha de barrer. La baño y le limpio las cacas. Y me gasto una pasta en veterinarios para que no se me engripe. Conque decídme, ¿quién es el bobo aquí?...
De todo modos es buena idea tener gato. Un gran invento. Cuando estás vacío y no tienes qué decir puedes quedarte ahí óbservándolo un rato y luego escribir sobre sus pequeñas barbaridades. Un comodín miante y peloso.
Ahora se me ha espatarrado en la cama. Se cree que la voy a dejar dormir conmigo. Va lista... Pero de todos modos ella todas las noches prueba suerte. Quizá algún día la pase por alto, ¿no?. Tal vez, tal vez... Cabe dentro de lo posible aunque no de lo probable. Por ella no va a quedar, pese a todo. Creo que me voy a ir a la cama ya. Si consigo leer un par o tres de walserianos microgramas antes de que el sueño me gane la partida creo que podré darle la puntilla a un día decididamente bueno.
Al menos el mejor, con diferencia, en lo que va de año. Ciao. 24/01/2006 00:26 Javier Iglesias ©. Hay 6 comentarios. 25/01/2006Dos lobos muy tontosNew Rose Hotel:
El mundo desde las azoteas del mañana... más o menos la misma caca de mundo que ahora pero a la peste le cuesta más llegarte a las napias. En esas que llega Annabella Sciorra (que me sigue poniendo extrañamente a pesar de los años, no sé si por su aura hiperlubriscente o más bien por su apellido guarro), y dice: "Alquilo habitaciones de 1 m2, chicosss...", a lo que Willem Defoe responde, "¡A mí dame una!", mientras que Christopher Walken aduce: "A mí no que a las 12 tengo mi highclass de ’Salto de Altura’... Christopher Walken es el lobo estapario nº 1 (o perro viejo), y a pesar de que tiene la espalda más o menos igual de destrozada que yo se pasa toda la truñopeli moviendo alegremente el esqueleto. Willem Dafoe es el lobo estepario nº 2 (o cacho perro), y chala todo el rato que lo flipas con su megamóvil última genreación "Haighs Tek". Ambos perros pegan brincos ufanos y se olisquean mutuamente la entrepierna machera dándoselas de listosones hasta que llega una zorra (Asia Argento) y los deja (des)compuestos y fiambres, amén de sin un buen montón de pasta. Y mientras, fuera de encuadre, Abel Ferrara, el antaño Driller Killer, se mira todo embobado el ombliguillo diciendo no sé qué de "rodaje cronológico". Teniendo en cuenta que la última media hora del film, amén de ser un bochornoso recicle de metraje, se antoja más prescindible que la vasectomía a los eunucos, debemos suponer que lo de "cronológico" es un homenajillo guasón dedicado al espectador, allí en la butaca de cine, o en el sofá del comedor, o como yo mismo, en mi cama de dormitorio, cabreado y pidiendo la hora de tan vacuo espectáculo...
25/01/2006 16:36 Javier Iglesias ©. Hay 4 comentarios. Vale... y ahora mi versión de los hechos...Ya te dije, Maite querida (y lo de "querida", ya lo sabes, has de cogerlo con las más grandes pinzas que seas capaz de hallar en tu tocador de opereta), que sí, que bien parece que los dos hablamos, mejor dicho, escribimos castellano, pero que no, que ya te digo que no pensamos tú y yo en el mismo puñetero idioma. ¿Qué pretendes con esto? ¿Provocarme? ¿Que apriete el botón de la Bomba-H? Sabes que soy capaz de eso y bastante más, y que lo soy más para tu desgracia que para tu suerte. Vienes aquí ofreciendo rendición y victoria, el supuesto fin de una guerra. ¿Pretendiendo qué? ¿Tal vez iniciar otra? ¿Tenerme aquí pendiente de tu máscara en mi punto de mira? Sólo que aquí la francotiradora has sido siempre tú, esondiéndote entre las ruinas, mientras que yo no he dejado un momento la asquerosa y puta infantería, mojándome el culo aquí y allá. Creo que en este mismo lugar meses atrás te dije que podrías llegar a ser "pandémica" a poco que te lo propusieras y por lo que veo no me equivoqué en mucho. Y además algo de "prusiana" también emanas, porque un poco como aquellos locos sí eres, aquellos de las dos guerras mundiales a los que tanto les iba la marcha, que si no fuera porque ya no está el mundo como para hacerse añicos a sus pies, a buen seguro la Tercera y Final ya la habrían propiciado. El juego no acaba, ¿no? No termina. No te da la gana. ¿Es eso? Bien bien, pero no hables de mi odio, ni de mi furia, porque no tienes ni idea, que de todo lo que en esas disciplinas soy capaz no has catado tú ni una cuarta parte y leído en la pantalla no hiere ni la mitad que soltado en plena cara y a las muy claras. Esa suerte tienes. Porque tú no tienes rostro, es verdad, lo tengo en cuenta, pero más que nada lo digo por si los hay que se apuntaron tarde al espectáculo. Tú sólo tienes dedos en la sombra, teclear desde dios sabe dónde. Sólo los justos arrestos para darle al Enter: "Enviar", "Send", "Comentar". Y ahí se acabó Maite. O quien diablo seas. Si es que al menos tú lo sabes. Ni ojos, ni rostro, ni cuerdas vocales. Ni por supuesto sangre. Así que no sé por qué me acusas de haberte derramado por el campo de batalla. No vas ni has ido, ni irás, al menos en lo que a mí respecta, más allá de un logrado boceto de fantasma. ¿Y qué vienes a hacer aquí ahora? Vienes a poner "la bandera de mi victoria en la torre más alta"... ¿Precisamente tú?, la derrotada, la herida, la odiada. ¡Vamos! ¡¿No me digas?! Qué detalle por tu parte, la verdad. Seguro que del todo desinterasado, sin ninguna otra subrepticia maquinación esperando detrás. Con qué objeto, helado cervatillo, dime... Quieres que muestre a todos lo podrido y sangrante de mis colmillos, ¿quitarle la venda de los ojos? "Qué bueno es a buenas el Javito, ¿no?, ¡pero a malas qué hijoputa!" Siento decepcionarte una vez más, querida, pues a mejor malvendedor de mí mismo no me ganas, que sólo yo vivo 24 horas al día con este todo que soy. ¡Bastante tienes tú contigo! Aunque a lo mejor lo único que intentas es que todo esto lo vea Paula. Podría ser, podría ser. Abrirle los ojos a ella. O sajárselos. Lástima que ella, todo y sus muchos miedos, sea más valiente que tú, y que, en consecuencia, mi furia ya la haya probado, y en propia piel, no como tú que te quedaste en la pantalla. Pero Paula ya desapareció de mi vida y yo de la suya. Así que llegas tarde... Por cierto, ¿qué tal, Paula?... difícil encontrar un sólo telefóno que funcione en toda Barcelona, ¿eh?... claro, claro. Cómo no. Tú en tu línea. Sigue así... En fin, que no sé qué pretendías, porque si ya viste que no borré tu último desafío-mentira a sus ojos, no sé por qué tal vez pensaste que borraría éste. Que no afrontaría éste como he afrontado todos los demás ante los que me has puesto. Te acercas aquí diciendo palabras como "te quiero", "te amo", ¡y dirigidas a mí! Y sólo yo sé hasta qué extremo alcanza el absurdo que contienen. Los hay que me han preguntado que si tú eras alguna ex mía escocida por ve a saber qué rencores del pasado. ¡Pero si ni siquiera sé quién es!, ni le he visto la cara, ni le he escuchado una puñetera palabra... Y no será porque no he intentado comprenderte. Cuántas veces te he preguntado "quién eres" y "qué quieres de mí", y tú no has contestado, escrito más que vaguedades. ¿De verdad pretendes que te tome en serio, que tome en serio tus palabras, de la primera a la última, incluso esos "te quiero", cuando ni siquiera has tenido los ovarios de dar la puta cara? Si es que en verdad tienes ovarios, o debieras... ¿Qué clase de guerra ha podido haber siquiera entre tú yo? Las ratas no salen a los campos de batalla; si acaso salen después de la matanza a rapiñar la carne de los muertos. De todos modos supongo que lo que querías lo has conseguido. Que no era otra cosa que esto. Que me desatara en público y me rebajase a tu altura. Pues ya está, aquí estoy, en el sucio y asqueroso fango del odio y la rabia. Pero en este fango ni siquiera estás tú, ni siquiera en lo más bajo das la cara, porque no tienes, no existe, no eres ni has querido ser más que palabras. Y las palabras sin la mente y el corazón que las alumbra no valen nada. ¿Acaso has hecho tú justicia a tus propias palabras? Si hubieses tenido un mínimo respeto para con ellas y para contigo misma habrías dejado de jugar hace tiempo. Si hubiese habido algo de cierto o sagrado en ellas habrías aparecido, salido de las sombras, por grande que fuese tu miedo. Pero no. Si por el lo contrario hubiesen sido chanza de hoy para carcajeo de mañana mi sinceridad rotunda te habría devuelto al silencio. Pero no. Persististe en la máscara y pesististe en la palabra. Y lo uno con lo otro, almenos conmigo, no funciona. Y eso te lo dejé claro a las primeras de cambio. Pero felicidades, Maite querida, helada criatura de altos vuelos y alas petrificadas, lo has conseguido, ya hiciste de mí el espectáculo grosero que te propusiste. ¿Divertido? ¿Qué tal se ve desde ahí? ¿Lo suficientemente patético? O tal vez no. Tal vez necesitas más. Tu alma prusiana y pandémica necesita de más y más peste en mis venas... Pero no olvides algo. Mira esa foto. Mi nueva caricatura, tan azul y tan congelada, como tus propias entrañas. ¿Te fijaste bien? No tiene ojos. Y es a posta. Me los arranqué ex-profeso. Ya te dije que si estabas en disposición de morderme el cuello y chuparme la sangre era única y exclusivamente porque estaba de vuelta. De vuelta de ella, de Paula. Y sin ojos. Y también sin apenas alma, pero con la justa y suficiente como para llevarte conmigo al Infierno... Y arderás, vaya si arderás... Palabra de suicida que arderás... Bueno, creo que esto se va terminando. No te dije en ningún momento que fueses mal recibida en ninguna parte. Ni aquí ni allí. Simplemente no quisiste aparecer. Así que tú verás si te aclaras. Y mucho menos te heché de ningún sitio. Fuiste tú la que dijiste me voy para luego volver. No voy a ser un servidor quien te acuse de ello puesto que yo mismo lo he hecho tantas veces. Aunque nunca contigo, eso sí. No puedo impedir que alargues este juego cuanto te dé la gana, pero sí voy a impedir en la medida de lo posible que lo hagas aquí. En lo que a mí respecta se acabó tu función en este teatro puesto que en él soy yo el que mando.
Al fin y al cabo no has querido ser más que un Troll con cierto estilo. 25/01/2006 22:08 Javier Iglesias ©. Hay 6 comentarios. 27/01/2006Maestro de EsgrimaHay días que te pasan tan por encima, tan como una plancha o una apisonadora, que llegas a la noche del todo zombi y estupidizado. De modo que si ahora soy capaz de sincronizar mal que bien mis pensamientos con mis dedos sobre el teclado se debe única y exclusivamente a que la ducha y el té ardiente han conseguido retornarme un lo justo, tal que así, a este supuesto mundo de vivos. En realidad no hay mucho que decir. Después del curro estuvimos en un café, charlando, tomando algo. Bueno, lo justo sería decir que charlar, lo que se dice charlar, charlaron ellos, los tres, porque yo, el cuarto en discordia, no iba mucho más allá de un comparsa adormilado y almidonado. Más tieso que la mojama. Ya no sabía cómo diablos mantenerme a rueda de la conversación. Sencillamente no estaba allí. Total e irremediablemente noqueado...
Poco después Carles y yo nos despedíamos en Plaza Prim; Luis ya se nos había quedado en la Mercadal. Carles dijo: "Bueno... un día menos...", y automáticamente me dije; "Joder, cierto... ¡un día menos!..." Aunque, claro está, él se refería a que faltaba un día menos para el fin de semana y yo en cambio pensé enseguida que el día que caía era de la cuenta atrás hacia la sepultura. Modos de agonía desde lo duro y frío de la lona... "Algún día escaparé de aquí... y confío que no con los pies por delante". Eso le dije. A lo que él respondió con algo así como "A ver si lo vemos todos". Supongo que todo esto que traigo aquí, lo que escribo y derramo, e incluso lo que esputo, como lo de ayer sin ir más lejos, no se parece en absoluto a ésa lima ignota que ha de doblegar los barrotes de mi prisión, pero pienso que es mejor que ir tachando semanas en forma de ralladuras en las paredes húmedas. El caso es que hoy mismo también, horas antes de caer víctima del coma, a Walser le leí lo siguiente: "Mira que perder tanto tiempo escribiendo. Lástima por el volumen perdido. Habrías podido convertirte en algo realmente volátil. Has perdido la oportunidad de tornarte fábula. ¿No quería el destino que fueras el más afortunado de los hombres? ¿Y ahora qué? Me quedo sin palabras, y se me cae el pelo en cuanto pienso en lo que estoy escribiendo. Dios, en algo hay que emplear el tiempo." Obviando el detalle de que lo del cabello precipitado es una asignatra que tengo más que superada desde hace años, ¿qué mejor consigna seguir que la que me propone desde la tumba este insigne lunático? Seguir aquí, escribiendo en mi tiempo, escribiendo mi tiempo: mi más digna forma hoy por hoy de levantarme de la lona antes de que el árbitro termine la cuenta atrás... alzar la guardia... continuar la pelea...
Hasta mañana...
27/01/2006 01:53 Javier Iglesias ©. Hay 2 comentarios. 28/01/2006Mamá Siberia10:03 A.M Me cago en todo. Un frío que si lanzases la colada al aire los calcetines se te emparejarían solos. Del copón maldito, vamos. Nevando aquí, aunque no cuajando, pero bien tocando las narices rojas y mocosas. Siberia nos quiere... Es divertido esto de no utilizar todas las palabras, no usar las que se espera, o se supone, o deberías, y las que al final usas no tirarlas como sería de recibo. Quiero decir que mirad ese "Siberia nos quiere", ahora, hoy, y quizá mañana y pasado se capte su idea porque estamos todos aquí congelados y como pingüinos pillados con el frac en la tintorería. Pero qué pasará dentro de unas semanas o meses, cuando alguien arribe a este post por error y no entienda una leche. O cuando se acerquen desde la otra orilla del charco o las antípodas, asados todos ellos de calor y humedad y de trópico hasta las cejas... ¿Lo normal qué hubiese sido? "Esta ola de frío Siberiano que nos azota": Determinante + sustantivo sujeto + complemento de nombre (preposición + sustantivo + adjetivo calificativo) + proposición de relativo (pronombre relativo + pronombre personal + verbo)... Eso es, o creo, ya no estoy muy seguro, la morfosintaxis nunca fue mi fuerte y encima la poca que sé la tengo oxidadísima. En fin, meter al lector en tiempo y lugar, ¿no?: darle un contexto en definitiva. Pero no: "Siberia nos quiere" ¡¿Qué coño quieres decir con eso?!... Supongo que si trabajase en un noticiario o un periódico tendría que plegarme, pero aquí no tengo por qué, jamás acercarse a estas playas fue un sendero de rosas y los arrecifes los tengo cada marea más afilados... Quiero decir que cuántos no se sirven de las palabras única y exclusivamente como les enseñaron a hacerlo y en esa barrera se quedan, no traspasan, no la rompen ni liquidan. Ven una silla y dicen: "Bueno, aquí me siento", y cogen su culo y lo plantan allí. ¡Pero qué de barbaridades se pueden hacer con una silla aparte de hacerle probar tu trasero! Y en la silla ya no os cuento, sobre todo si sois dos... En fin, que Siberia nos quiere bien y el taburete desde el que mi culo escribe esto bailotea como chalupa en mar febricente... Así que la Rusa Madre nos manda sus helados besos de caspa y yo estoy aquí currando y pelado de frío aunque hoy no me tocaba. No, no me tocaba pero aquí estoy. Me jodieron bien, sí; así fue. ¿Cómo protestar? No hay mucho margen, la verdad: los ases no están ninguno de mi mano y la partida está amañada. Supongo que sentarme en este taburete y escribir todo esto en lugar de hacer cualquier otra cosa: tocarme las pelotas toda la mañana a cambio de mi mañana sería una buena suerte de rehén. No deja de ser un mal cambio, un cambio de mierda, pero es mejor que entregar algo a cambio de nada, que es, no me engaño, lo que al final voy a acabar haciendo, porque en cuanto empiecen a desfilar clientes se acabó el escribir y se acabó el tocarme las pelotas...
16:48 P.M. Y así fue, hasta allí me fue dado rescatarle algo de tiempo a mi mañana de amante siberiano sábado tirada al inodoro (adjetivo ñoño + epíteto prescindible + sustantivo sustraído al menda + verbo recurrente del menda + complemento circunstancial de lugar pestilente). Todo el resto mejor obviarlo...
28/01/2006 16:53 Javier Iglesias ©. Hay 3 comentarios. 29/01/2006Cuentos Torvos: "PÀMTOMÀCA"Hay que ver la de polvo que es capaz de acumularse en un teclado negro en sólo unos días, pensaba Carol ensimismada, observando el teclado en la distancia con ojos como retardados, tras la mesa de dibujo pero con la silla y las piernas encaradas hacia el ordenador apagado en la otra pared. El codo izquierdo apoyado en la tabla y sobre la mano reposando la cabeza aburrida, el lápiz lo mordía a ratos y a ratos jugaba con él en los dedos, le infligía cabriolas cuasi volátiles en lo ágil de sus dedos. ¿Debería haberlo comprado blanco? El polvo hubiese tardado más en verse, desde luego, pero claro, luego está la roña amarillenta con el tiempo, y esa sí que no la sacas. Negro está bien, qué más da, ya está hecho. ¡Polvo de la leche! Sí, polvo de la leche pero en la mesa de dibujo seguía el desafío del que estaba ya tan harta y que la había llevado, sin saberlo, azar mediante, a recalarle la atención en el polvillo blanco y fino sobre la superficie oscura de su nuevo teclado, ahí en la distancia diagonal, a metro y medio pasado. Y el boceto no se iba a hacer solo, solo no se iba él a dibujar a sí mismo y convertirse en forma, ni luego pasarse a tinta, ni mucho menos convertirse en lienzo: eso ya sería de un extraordinario intolerable: como para pensarse el volver a hacer un solo trazo más en la vida y abandonarlo todo para dedicarse a la prestidigitación. La magia, la magia: si hubiese magia no habría polvo ni paños que los barrieran de la piel dura y brillante de las cosas. Pero aquello no estaba valiendo para nada, estaba haciendo trampas, evadiendo y soslayándose, ni el teclado nuevo ni los ingenieros inútiles que todavía no habían ganado la eterna batalla contra el polvo tenía allí la culpa de que ella no fuese capaz de dibujarle la mueca a Beckett. En algún sitio lo había leído. O se lo habían contado. Ahora no recordaba bien. Confundía historias. Alguna de las dos, la de Beckett u otra, la había sacado de algún suplemento dominical, y en cambio la otra, cualesquiera de ambas fuese, se la había escuchado a alguno como en forma de chiste en una noche de bareto, todos borrachos y rientes. Tanto daba, inventada por borracho o articulista allí estaba, por nacer, en su mesa de dibujo. La cuestión era, o mejor fue, todo es decirlo, porque su protagonista ya no está entre los vivos, que Samuel Beckett contaba entre sus cotidianos placeres el comer rebanadas de pan untadas con tomate y aceite y muchas sal, costumbre que a decir de algún estudioso de su obra, vida y milagros adquirió en una pequeña estancia vacacional en Catalunya, lustrosa tierra de ilustres agriados. Y de ahí, según parace, que alcanzase con los años cierta notoriedad en su pequeño círculo de amistades el singular y cómico gesto de escalofrío ácido que enseñoreaba los labios del dublinés al tomar contacto el tomate pulposo con su paladar. Conque así se iba a llamar su cuadro: “Beckett se asquea”, pero antes quería hacer un boceto, y decididamente no se dejaba, no quería salir el condenado bajo ningún concepto. Cosa curiosa, este atasco, este bloqueo suyo con Beckett y el pan con tomate, porque con “A Madame Bovary le cruje la espalda”, “Marco Aurelio pensando mucho” o “PollockMicción” todo había ido rodado. Y vaya si no se habían vendido a buen precio todos, del primero al último, inluido el peor de todos a su parecer, “Palominos Sartreanos”. Pero el tomate refregado en sal y aceite la tenían ya más que deseperada, ¡no había manera!, y no quería ni pensar en la posibilidad de darse por vencida. De modo que se levantó y fue a la cocina a por un vaso de agua, desentumeció piernas y brazos e intentó hacer lo mismo con la mente encapotada, lo que no era tan fácil, ya lo sabía y lo asumía, pero quién sabe, siempre quedaba el comodín fácil y alegre del “¿Y Por qué no?” . De regreso al estudio se paró de pie ante la mesa de dibujo, las piernas abiertas y el vientre todo para adelante. Dejó el vaso en la tabla y cruzó los brazos. Observaba detenidamente las tres o cuatro líneas trazadas a lo largo y ancho de toda la mañana. Muy débiles. Muy malas. Por allí no había salida, estaba claro. Acometía extraños bailoteos de labios y mofletes mientras tanto, cogía pequeñas dosis de oxígeno y una vez dentro de la boca las mareaba y maleaba, no las dejaba tranquilas un momento, se enjuagaba las encías con aire fresco para luego, una vez transformado en monóxido y de vuelta de los bronquios, soltarlo afuera en sonoros y graciosos chapurreos. Nadie la ve excepto vosotros y de eso ella nada sabe, así que guardad el secreto y no hagáis el más mínimo ruido, pues si se apercibiera de que está siendo espiada de forma tan desconsiderada por nuestra parte a buen seguro se pondría toda roja, coloradísima, como tomate maduro como poco, y el mundo entero se haría abismo negro y tragón a sus pies. ¡¿Acaso hay alguno de vosotros que no haga absurdas e inconscientes tonterías cuando se sabe a salvo de cualquiera, acompañado en soledad sólo del silencio siempre comprensivo?! En fin, que se nos escapa la historia de las manos y eso que ya se nos estaba acabando; vamos, que un poco más de fofa digresión por mi parte y la conclusión nos la hubiésemos perdido, y bien poca la gracia que hubiese entonces tenido todo esto. La dejamos, a Carol, la pintora menuda de ojos castaños y pelo también castaño en rizosos tirabuzones, con las piernas abiertas y clavadas frente a su desafío en forma de mesa de dibujo, toda hecha una mayúscula y serpeante “S” debido a lo extremadamente adelantado de su vientre, lo arqueado de su espalda luego, en ascendente, para culminar después en lo alto –tampoco mucho, 1.53- de la cabeza gacha y los hombros achaparrados sobre el papel blanco, apenas trazado con dos pares o tres de torpes líneas. Imposible concentrarse, pensó, imposible hoy, está visto. No va a salir nada, al menos hoy… necesito salir, que me dé el aire... tal vez luego, después de un paseo… ¡Beckett maldito! ¡A ver por qué no le tuviste que coger afición al zumo de zanahorias!... Y cogió chaqueta y llaves y paquete de pitillos y desapareció escaleras abajo, altamente sonora todo y lo pequeña que la sabemos... 29/01/2006 18:27 Javier Iglesias ©. Hay 11 comentarios. 31/01/2006Lapidario Est"La vida humilde de los trabajos aburridos y fáciles es una obra de elección que exige mucho amor. Permanecer alegre cuando el día, triste, sucede al día, ser fuerte y gastarse en circunstancias viles" Paul Verlaine, "Sensatez", 1880.
Acudes a los clásicos y ya lo tienes, te queda todo impecable y lapidario, no va hacer falta que tú le tires el pronto y yo le pase el paño, no tendremos que tocarlo en los años por venir ni por asomo; por eso son clásicos al fin y al cabo, ¿no?, por eso están constantemente en los encabezamientos y prólogos e incluso los epílogos de los párrafos vastos y los pensamientos agudos de las mentes que se atraven a lanzar de cuando en cuando un chorro de lucidez, o pretendida lucidez, que no siempre se está en disposición, por más que se quiera, de dárselas uno de géiser. Lo que pensaste tú ya lo dijo mejor otro, uno que ya está mucho más muerto y mucho más cascado, y que ya pasó por tanto, y no en vano, por todo este lagrimero espectáculo de variedades, zafiedades y mezquindades. Y lo pensó más certero, y más resplandeciente, y por eso vas y lo pones ahí, para que quede bonito y como enmarcado, y los ojos de todos sepan la de librotes gordos que te has zampado y lo exquisito que tras tanta página pasada has llegado a desarrollar el gusto. Porque al cabo lo que estás tratando de decir es que es todo bastante mierdoso. Y tiñoso. Y asqueroso. Sí. Al ir a trabajar me refiero, así en general, y en particular si vuestro trabajo lo odiáis o asqueáis ya para qué os cuento: liquidar tu tiempo a precio de saldo y con dicha miseria de saldo, en lugar de comprar un algo más de tu sagrado tiempo, que no tiene precio, hacerte simplemente con más cosas y compromisos que te hipotecan y que requerirán, con el tiempo, más y más de tu tiempo; más y más de tu alma soportando la insufrible condena. Altamente vomitador lo mires como lo mires, al menos si lo miras con unas pupilas semejantes a los de éste que os habla. Y ya tiene gracia que esto venga de Verlaine, que el muy cabrón no pegó un su puta vida palo al agua, pero bueno, para ironías hay carcajadas y yo tengo ya la mandíbula desencajada de tanto partirme de risa, aunque eso sí, todo para adentro... No obstante, un clásico no llega a clásico porque sí, hay siempre un algo o un mucho o un casi todo de cierto en tanto de lo que dijo o dejó por ahí en cualquier hoja garabateado, que todo y saber que media de su vida la pasó tirado a la bartola chupando carótida paterna y la otra mitad, cuando a sus pater familias les finiquitó la sangre, se la pasó de miseria en miseria, convertido en todo un arrastrado con tal de no dejar de ser un insigne vago, no dejamos de verle la ciencia y la sazón a sus versos: "es una obra de elección que exige mucho amor"... Efectivamente, razón no le faltaba, porque si agonizas tu vida en un trabajo de mierda, o no tan de mierda, pero que odias y te corta las alas, es únicamente tu culpa: no viene a cuento quejarse ni llorarle a la mama, porque nada te impide dejarlo y pelear. Mucho amor, desde luego, excesivo amor para cualesquiera cosas que no seas tú mismo requiere postergarte de esta manera tan solo en favor de una nómina firmada y compulsada a final de mes, con la que tan poco compras y a cambio tanto y tanto de ti, cada segundo irrecuperable, te arrebata. Dicho lo cual, me piro a trabajar. ¡Qué bonita es la demagogia! 31/01/2006 16:43 Javier Iglesias ©. Hay 4 comentarios. |
Temas |