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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006. Torniquete
Caed, caed... refugiaros en la astilla del peñasco! Caed, caed... abrid la sangre al ozono en embestida! Caed, caed... mataos así, tan torva, exquisitamente! Es hora de caer...
Misterios de la Carne
Del foso de la nariz fluye el veneno en miasma y púrpura pandemia, bigote abajo, y luego labios abajo, y después la barbilla, resbalando hasta el cuello sin nuez, totalmente blanco, sin vida. Levanta el cuerpo y lo sienta en el sofá, los brazos bajan como ramajes de pesadilla hacia el regazo; yonkis mostrando las picaduras; adictos pidiendo teta; espíritu desecho en demanda de cinco minutos más de falso éxtasis previos a la última agonía. Contempla la muerte en el rostro quieto de ojos calmados, transita por ella, dialoga, intercambian tarjetas para el choque por venir. Se filtra una luz como de dulce anquilosamiento tras una descarga de miorrelajante: los muebles y paredes adquieren el aroma de la risa y lo pusilánime, tararean canciones de cuna y aromas de añejo verano. Saca la navaja. Abre la hoja. Corta la piel de nieve escamada. Rosa negra floreciendo tras el tajo, el tiempo se alarga hasta un nudo de sisapsis colapsadas de contactos epilépticos. Parpedea, tiembla, segrega, excreta allí mismo bilis y heces y orines mefíticos. Sorbe la ponzoña a pequeños besecillos mientras sus pupilas son ya poco más que eclipses de mármol. Oscuridad. Oscuridad. Oscuridad. Silencio estallando Silencios. Sordo rumor de ventana zaheridora en la inconsciencia. Uno, dos, tres, la aguja del segundero comienza su amanecer y su avanzar en la esfera de lo Nuevo. El hipótalamo en reptil tantea con su lengua bicéfala el aire saturado y pestilente. Ya no hoy ojos. Ni necesidad: la tridimensionalidad ha pasado a ser juego de maternidades fosilizadas por la radiación venérea. Su saliva se ha juntado con el plasma yacente en las venas desbastadas del cadáver. La SombraSierpe abandona el encuadre, quedándose el foco justo en el centro de esa cara sin aliento tirada en la cómoda, toda chupada, exangüe, epítome del tegumento. Muda, sorda, capada... sus ojos están abiertos...
Misterios de la Carne (y 2)
Viste de negro y sus labios, todos, te dejan tieso. Bésala, te sacará los dientes. Muérdela, te arrancará la lengua. Fóllala, te hará pedazos. Polvo al polvo tras el polvo. Sorberá tu seso hasta el hueso, beberá tu simiente, la licuará dentro, muy dentro de sí, donde la muerte pierde su nombre para ser Muerte, donde el huevo de lo inahaprendible abre los brazos, abre las piernas, acoge henchido los blancos reptantes desoxiborronucleicos. En la noche, en la sombra, en el espacio matricial del no existir, una conciencia de maldad, una voluntad de hacer sufrir, una sinrazón para la locura del aliento... Mírala, pruébala, siéntela, súfrela, sángrala... vuelve a ser sangre de la sangre del oceáno maldito del que jamás debiste surgir... Ritmo, potencia, corazón, efervescencia, ídolos cromos cayendo terebrantes ante el temblor de la risotada preternatural, sigue y sigue la melodía de los cielos en pelo de cabra, las estrellas de hemoglobina manchadas, los pálpitos del ser que fue, que dejó de ser para matar al ser; del nuevo ser que ha de ser tras el infraser, baja corriendo, moliendo, partiendo, sajando entrañas, aniquilando destellos, allá desde lo ubicuo, lo santo, lo falaz... Míralo, pruébalo, siéntelo, súfrelo, viértelo... vuelve al esperma podrido en que jamás debiste germinar... Error de los dados de arriba, siempre trucados, siempre marcados, te desviaste, jugaste solo, apostaste a negro, apostaste a rojo, apostaste a doble, apostaste a a ser dios tras el dios, sobre el dios, HiperDios... No te engañes, NovoDios, gana la Banca, gana la Muerte, gran CoñoDios que todo lo escupe y todo lo traga y entre medio todo lo llena de engañada esperanza... Descansa, no hay Tu Momento, no eres más que sueño, mentira, cieno... Misterios de la Carne (y 3)
HOMÚNCULO Desde las afueras de la consciencia
______ Quise
¿Por qué todavía no estás allí? Llegas tarde y ni siquiera estás allí. Quise en verdad llegar, lo quise, creé en mí todo el empeño, todo el ardor, toda la fuerza. Tres bazos, dos Muertes, éxtasis esféricos no me habrían adelantado entonces. Pero estás aquí, y ni siquiera es éste aún un medio camino, y tú en cambio, mírate, eres ya un lienzo poco menos que acabado, pronto desbastado. Quise avanzar mejor y más, alcanzar todo ello y con todo mi tiempo; arribar incluso antes de lo que se me esperaba; llegar incluso antes de haber sido necesidad y solución de una meta. Deberías quedarte aquí, sentarte aquí, arborizarte, silenciarte, criar barba senil, sacar hojas en telaraña, echar raíces corredizas: fuiste una empresa audaz durante segundos, pero luego te apagaste fugaz. Quise ser luz antes que lanza, avalancha antes que escualo, soldarme al hacha sin haber roído antes mis hombros y rodillas en el filo del asfalto. Inversión futil, sueño estéril, energía asesinada. Tus nombres y pieles llevan el estigma del ocaso grabado a niebla y miasma. Quise, quise, quise. Lo intenté. Ser digno de mis adentros, dueño de lo divino en mi carne y mi mirada. Desaparece, estos son ahora tu tiempo y tu camino; desvío a la izquierda. Deja paso. Nadie te espera allí porque la Nada te aguarda... Quise... Quise.. Quise. |
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