|
|
![]() |
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2006. HydesLa de máscaras que he tenido a bien calarme desde que entré en esto de los blogs y todavía no he aprendido a mentir como es debido. Así no hay escritor que salga de parte o entraña alguna, está visto, y más que visto comprobado que no doy con el antifaz adecuado, ese que al fin me destape, si es que en verdad hay algo que destapar.
Y ahora muchos me dicen que estoy acabado, incluso que los he traicionado, que ni falta haría que cerrase por tercera vez TannHäuser porque ya éste se halla más muerto que agonizante, y además con el cuchillo traidor clavado en toda la espalda. Por mi mano, por supuesto, o por mi beso de Judas, práctica labial y arrabalera que al decir o pensar de no pocos que conozco o conocí se me debe dar tan requetebién.
Si has dicho según qué cosas y las has lanzado al vuelo, tal que así, para que vengan otros quienesquiera engulléndolas y haciéndolas todas suyas y como artículo de fe, después, por lo visto, ya no tienes derecho a ser feliz; te caen reproches a diestro y siniestro. De cierto tiempo a esta parte conseguí afinar tanto mi puntería sobre la melancolía y la inesperanza que bien parece que por semejante mérito ya no pueda ni deba ser -o representar- más que la pequeña máquina de odio y tristeza en la que tan bien he sabido encajar este mi rostro azul y sin ojos. Ya no queremos a otro que no sea el tan óptimo bardo de abismo y sombras que nos has demostrado ser, Javi...
Hablo para unos pocos que saben y por lo tanto comprenden. El resto, por faltarles información, tal vez se interrogan, o quizá -muy juiciosamente- ya han desistido en esta lectura. Aun así, y pese a lo que a veces tantos digáis, algo siempre pienso que se entiende de cuanto digo, se capta, aunque sea sólo en la superficie y como de refilón. Me esfuerzo por ser al tiempo todo lo críptico pero también todo lo certero que me permiten mis posibles.
¿Y qué debería hacer, pues, ahora? ¿Renunciar una vez más? ¿Regresar al silencio? ¿Tal vez rendirme a la servidumbre de una amargura prefabricada y pusilánime? Los hay que ya habían comprado asientos de excepción para mi suicidio en vivo y en directo y ahora de repente he decidido sonreírle al mediodía. Y en el averno no les devuelven la pasta pese al suspendido -¿o aplazado?- espectáculo. ¡Qué tremenda putada!, ¿no?... Tal vez, tal vez...
Lo cierto es que sí, que mi autoaniquilamiento, por ahora, habrá de esperar, y muchas menos ganas tengo de renunciar y postergarme de nuevo. Si habrá o no habrá más lágrima o llanto, quejido o desolación, sólo el mañana tiene respuesta: sabe Dios que los puede uno encontrar tirados de precio en cualquier esquina, casi buscándote, quién sabe si no con tu nombre y apellidos bordados en la solapa.
De todos modos creo haber sido bastante más, es decir, bastantes más. Haber incorporado muchos más Hydes y no con poco éxito. Fue Replicante soñado primero, y DeMente después, para más tarde ponerme en la carne, los siete en uno, de El Vaugan, Brandelmosca, Migrañas Ryvok, Perraco, Novia Ensangrentada, Doctor (c)Abronsius y Digestivo Rennie... Y una vez muerto y enterrado, finalmente, revine de la tumba, colmillo en labio, como Schreck, un eterónimo que sólo unos pocos de los que seguís ahí conocéis.
Así que como me sé bastante más que la suma de mis odios y amarguras, sería este tal vez un buen tiempo para recuperar aquí a todos esos que fui ahora que el cínico desengañado y terminal está algo así como de vacaciones. Dar cabida incluso a nuevas y locas mentalidades, no sea que un día se le ocurra volver al aguafiestas -porque quizá no le quede otro remedio- siendo esa como es su inmanente esencia, esto es, hermano del absurdo; cruzado del abismo. Feliz o no. Con ilusión o sin ella. Hoy, mañana y siempre. Hasta la oscuridad.
SchreckBien, retomando el hilo: la vida es un constante rompecabezas mientras no te fundas, se te apague la luz en las pupilas o el tacto en la yema de los dedos... ¿Y quién fue Schreck? Buena pregunta. Si dijese que fue simplemente un vampiro, me quedaría a un buen trecho de camino, estaría a media verdad. Lo mismo pasaría si dijese que se trató de un muerto, porque en realidad ni una cosa ni otra la estuvo del todo, ni vivo ni muerto, que fue un no-muerto, aunque más cerca se encontraba en alma y sentimientos, bien es verdad, del no existir. Si dijese que fui yo pero sólo a medias, sólo lo más cadáver y de vuelta de mí mismo y los demás, acertaría mejor que con todo lo otro. Schreck fue lo que quedó de mí una vez acabaron conmigo, me acertaron bien y cabrón el estacazo de gracia en todo lo hondo, tras lo cual se me fue herida abajo todo el alma y toda la sangre, quedándome solo y solamente con un vacío y un hambre predadores: vacío y oquedad de un vivir sin vivir, esto es, la no-muerte; y hambre furibunda de succionar palabras. Y ese fue Schreck, yo mismo, meses atrás, cuando ni hubo muerte ni había vida, que me quedé en tierra de nadie, inerme y desbastado, atrapado en plena línea de sombra, tan distinto de hoy, de esta mismo ahora, por ejemplo, que tengo la sangre que la regalo a espuertas, que me rebosa y me rebasa ingobernable. Mas ahí sigue, aquí sigue, dentro y como en larva, latente y lactante, aguardando su momento, como todo el resto de cabezas que amamanto, tanto las que conseguí destapar como las que todavía reservo para mejor ocasión. Un hervidero de alienadas circunvoluciones ovilladas y espectantes. ¿Podría volver a ser él? ¿Resucitarlo? ¿Traerlo de nuevo a la no-vida justo ahora que segrego más almas y júbilos de los que puedo agotar? Sería digno de ver, y mucho más digno será de leer si es que al final lo consigo. Por empeño de mi parte no ha de quedar... ______
"NAKED"
En cierto modo no sé por qué estoy aquí; me prometí que lo dejaría todo, atrás y a medias, abandonado, para, al menos, intentar ser algo, otra cosa, no sé qué, pero algo distinto de lo que había conseguido hacer de mí hasta hace tan poco. Pero sigo aquí, y haciendo esto, escribiendo en busca de sangre... ¿Por qué? Silencio... Hay que estar un poco loco y bastante muerto para volver a probar semejante singladura: sentirse ajeno al aire y las nubes. Debería estar frente a la máquina en blanco o el papel escrito por otros, creando o aprendiendo, pero no esto, de nuevo caído al último escalón de mis probables, agonizando, como Faulkner en más de uno y dos mil de sus días; seguramente. No quiero soltarme de nuevo: me retengo, no quiero correr el riesgo de volver a derrarme en todo este suelo irreal, aunque podría, sé que podría: sería tan fácil dejarme llevar otra vez por las palabras... Me pregunto qué tendrán, Ellas y vuestra Sangre, que tanto me llaman... como sirena... como muerte... como oscuridad seduciendo velas... ________
Derramado por Schreck hace algún tiempo, en algún lugar... El Pintor de Batallas
Hobbes y Rousseau se encuentran en un garito, deciden tomarse unas birras y echarse unas risas. Luego se juegan a los dardos quién paga la consumición. Gana Hobbes, por supuesto. Clava la diana en su justo y perfecto centro, no ya por aquello de que el hombre es un lobo para el hombre, sino más porque la humana raza, ya se sabe, es el más hujoputa ente que ha parido este cosmos cabrón. Rousseau empieza a abrir su ilustrado monedero con triste mohín... ¿Y si en lugar de cervezas a los dardos se hubiesen jugado la vida, el honor, la integridad filosófica a un par de pistolas y veinte pasos de distancia? Entre otras cosas, probablemente, Pérez-Reverte habría escrito mucho antes "El Pintor de Batallas", y ésta, su novela, habría llegado a mis manos otro día distinto del 2 de marzo, y de muy distintas manos...
A estas alturas de panorama narrativo Pérez-Reverte sabe que si pegara un cagarro a un pegote de folios y si lo presentase mismamente así a su editor éste lo entregaría a las imprentas sin ni siquiera detenerse a olisquear. Sólo unos muy pocos están en este país de ilectores a tiempo de eso y Reverte no desoye todo lo que ello tiene de ventaja: puede escribir lo que le venga en gana y como le venga en gana, acabe o no desviándosele el lanzamiento del centro de la diana. "El Pintor de Batallas" se me antoja un mal lanzamiento, difícil y escorado, pero de bella ejecución, lo que no deja de ser bastante. Para empezar ni siquiera es una novela, o como novela es del todo fallida. Si acaso es un monólogo con apariencia de diálogo platónico entre un hombre muerto y su fantasma, y el recuerdo de un amor al que asesinó. Y entre medio, lo mejor, es decir, lo que el autor tan bien domina porque lo tiene por la mano; estuvo allí y nadie mejor que él para recrearlo fresco, duro y cabrón en tu sinapsis: la guerra, la muerte, la sangre... la íntima y terrible desolación del superviviente entre cadáveres...
En el fondo, antes que pensar que sencillamente no llega como narrador, prefiero pensar que es que no le dio la gana, se la sudaba: Reverte sólo quería escribir un nuevo "Territorio Comanche", esta vez desde la orilla de la ficción: se lo pedían el cuerpo y la memoria, así como, tal vez, una poderosa náusea interior de volver a ajustar cuentas, girarle la cara a hostias al hombre y su estúpida naturaleza. Lo necesitaba.
Eso y pintar un cuadro, y hablar de pintores, por supuesto, darse un baño de lienzo y cultura, y a fe que lo consigue, y esto, después de las descripciones de la muerte y la barbarie, es lo segundo mejor con lo que se puede uno topar en el libro. "El Pintor de Batallas" es, si se fuerza, una novela de tesis, tiene lo justo y necesario para ello, a saber, una tesis que apoyar y unos personajes planos, apenas algo más que sombra y boca, para representarla. ¿Y de qué tesis estamos hablando? De la ecuación del horror, supongo... Faulques es el pintor de batallas, el hombre muerto encerrado en el ouróboros circular de pintar la foto de guerra que jamás pudo hacer en treinta años de turismo de muerte y destrucción: busca la cuadratura del círculo del horror justo antes de dejar de ser sombra, pues su cuerpo murió años atrás, en la carretera de Borovo Neselje, afueras de Vukovar. Markovic es el fantasma del pasado, el muerto de aquélla guerra, o de ésta, o de la otra de más allá; la memoria de Faulques está llena de Markovics de ojos desorbitados, las tripas fuera, tirados en cualquier cuneta. Olvido Ferrara es el fantasma del presente, está todos los días ahí, en su corazón muerto, arañando, preguntando... ¿Por qué, Faulques?... ¿Por qué?...
Faulques desoye sus preguntas, y por eso pinta la guerra circular; inacabable e infinita. No quiere escuchar a sus fantasmas y por eso se engaña buscándole matemática y geometría al horror, cuando ya hace tanto tiempo Conrad, o Kurtz, como prefiráis, dijo tan alto y claro y turbador de qué corazón provenía... y luego, años después, vino Céline, otro gran iluminado de la entraña apuñalada, y soltó aquello: "Porque en el corazón de los hombres sólo habita la guerra..." Faulques lo sabía, Reverte lo sabía, en su fuero interno ambos, los dos uno, lo sabían desde buen principio, que el caos nada tiene que ver con lo largo de la línea de la vida. Que no hay destino. Que una mariposa bate alas, sí, pero que eso nada tiene que ver con que a ti, de repente, un francotirador apostado y criminal decida concederte un nuevo telediario. Que no hay línea más recta ni más corta, cual nudo corredizo, que la que liga una vida aniquilada con otra despuesta a aniquilar.
Como el mismísimo Einstein, pegado a la barra, observador, hubiese dicho tras ver la diana Hobbesiana: "El Horror no juega a los dados..."
LycrasLa amargura es una carrera en la media de tu alma... _______
"SNACKS"
Qué difícil escapar del pasado, aun cuando se sea joven, que es andar cuatro pasos en esto de la vida y ya está uno tan pegado a sí mismo que le es imposible desasirse, trasponer la propia idiosincrasia.
_________
Fdo: Schreck El día empieza bien...
Yo estaba soñando "Aliens. El Regreso", sí, tal y como léeis, la secuela de James Cameron, y si a vosotros os parece extraño imaginad la cara de estúpido que se me debió quedar a mí cuando dentro del sueño, más o menos consciente, pero sin poder salir, me di cuenta: "Tío... ¡¡¡estás soñando Aliens!!!" Bueno, siempre he sabido que bien de la cabeza, lo que se dice bien, no ando, de modo que esto es sólo otro refrendo. El sueño transcurría más o menos como la película, a todos los encierran allí y aquello se convierte en una especie de "Asalto a la Comisaría del Distrito 13" pero en bastante mejor. Humanos dentro, aliens fuera: los segundos quieren entrar y los primeros no quieren convertirse en menú del día. Hasta ahí correcto, ¿no?. Vale, pero entonces las cosas tomaron un rumbo inusitado, porque soñé una escena de interiores que no me sonaba para nada. Ellos estaban allí, como descansando, los aliens gigerianos estaban maquinando una nueva forma de entrar a tocar los cojones y gracias a eso se había hecho el silencio. Pero la sala interior no la recordaba, no la tenía en mis archivos fílmicos, así como tampoco el personaje que tomó la escena y la palabra y empezó a soltar una parrafada infecta sobre no sé qué que ya no recuerdo. Sobre una pantalla de ordenador sucia, un cartelito en letras azules: "Being engineer". Y fue entonces cuando todo corrido pensé un par de cosas. La primera: "Non capisco niente", es decir, "No entiendo una mierda", y la segunda, como negando la anterior: "¡Ah, vale!... ¡Coño!... ya lo entiendo... ¡Estoy soñando la segunda versión extendida del director!" Tenía que escoger, o eso, o reconocer que estaba dando acogida a uno de los más estúpidos sueños de la historia. Así que durante unos instantes oníricos y turbadores que ya se han evaporado estuve tranquilo, al fin y al cabo la culpa no era mía sino del Cameron: todo cuadraba en algún lugar, aunque yo dicho lugar lo sintiese tan lejos y como cayéndose a pedazos. Bien. ¿Bien? ¿Seguro? No sé qué deciros, porque a continuación todo se fue de madre. ¡De repente era de día! ¿Os lo podéis crees? ¡De día!, con sol y buen tiempo y todo... ¡y en la segunda parte de Aliens, nada menos!, que era de lo más humedo y cabrón que haya existido en sala oscura alguna, en absoluto recomendable para artítriticos y sufridores óseos de toda índole... Pues sí, de día, todo muy rojo, y muy naranja y muy siena, desértico y secador de garganta a más no poder: a algún guionista onírico se le había caído la cabeza, estaba claro. La sensación era como de ralentí, como la cámara de Peckinpah pero sin los cuerpos en escorzo y los vientres saltando hechos fosfatina. Una especie de fila de coches rojos y lacados, con toda la pinta de eléctricos, chocaban unos con otros torpemente, como guiados por un cerebro artificial cortocircuitado; tal que ascensores horizontales imposibles que quisieran bajar o subir, pero ni una y otra cosa podían, quedándose siempre a media planta. Luego aparecieron los "boots". Iban vestidos con traje y corbata y sus caras eran blancas e inexpresivas, tanto, que ni siquiera tenía facciones. Suponían una extraña mezcla entre los monigotes que utilizan para hacer simulacros automovilísticos de choque y esos muñecos artículados de madera que usan los estudiantes de dibujo. Estaban bailando extrañamente y como liándose una gran juerga, tuve la impresión de estar asistiendo al estreno de un videocilp de "kraftwerk" dirigido a la Lynch. En lo intrínseco del sueño yo sabía que algún hijo de satanás me había dado el cambiazo y ahora los aliens predadores se habían convertido en muñecos bailongos y desencajados, pero dentro del sueño como estaba, todo en tensión, los ojos como claustros catedralicios, no se me ocurrió ni susurrarle secretamente a mi inconsciencia: "Psst, psst, tío... despierta, que esto tiene cada vez peor pinta..." Conque allí seguí un buen rato, bajo un sol de justicia que cada segundo se hacía más y más grande. En aquel momento no lo sabía, pero lo supe nada más despertarme; lo del sol creciente y ardedor se debía a un cuento que leí justo antes de acostarme: "El último día" de Richard Matheson. Por qué lo leí es algo que ahora no viene a cuento, y por qué luego se coló en mi sueño es algo que no quiero alcanzar ni a sopesar. Ahí está, o estuvo, ¿no? Como los aliens-boots, dándoselas de Jackson en "Moonwalker". ¿Qué más sucedió después? ¿Qué si no? Absurdo y más absurdo. Un edificio con pinta de autobús londinense, de esos rojos y doble planta, el típico de Picadilly, sacó piernas y comenzó a caminar. Sí, como suena, es decir, como se lee, no preguntéis más porque al fin y al cabo yo allí sólo era un voyeur, es decir, un mandao que ni pinchaba ni cortaba. Luego vino una inspectora inmobiliaria con pinta de bibliotecaria estrechona y brujaracha, y cuando escribo vino lo que en realidad debería teclear para hacer justicia a la verdad del sueño es "aterrizó", sí, ¡con globo aeróstatico y todo! Empezó a inspeccionar todo el decorado, todos las paredes irreales del sueño. Tomaba notas y hacía gestos negativos con la cabeza como dando a entender que a alguien se le iba a caer el pelo: le iba a meter un puro de los de cargarse patas abajo y muy señor mío... Y así hasta que se acercó al contáiner oscuro en que todos los marines espaciales estaban encerraditos y cagados de miedo hasta las respectivas médulas. Los boots, al parecer, no sentían ningún tipo de interés y/o apetito por la funcionaria de marras, así que la dejaban hacer. Entonces desde dentro alguien comenzó a picar las paredes metálicas, y siguió picando hasta hacer todo un agujero. ¿Y quién sacó la cabeza por allí?: ¡Ed Harris nada menos! A aquellas alturas de barbaridad a mí ya no me sorprendía nada, de modo que deduje rápido: la aparición de Harris en Aliens, id a saber vosotros por qué cochinas causas, se quedó siempre en la sala de montaje, y como eso le tocó bien los mismísimos al gran actor por eso fue que años después, como recompensa, chupó tanto primer plano en "Abyss", versión normal, y mucho más en la Director’s Cut... Luego todo se fue un poco al carajo, no recuerdo mucho, me desperté enseguida: sé que Harris le pasó una nota doblada a la bibliotecaria y contemplé intrigado cómo ésta la desdoblaba, pero el escándalo del despertador ya no me dejó saber qué leyó en ella...
Schreck también soñaba..."MOTO"
Me encontraba con alguien que se suponía era mi amigo, un compañero de aventuras, aunque más bien penurias viendo el panorama. Alrededor todo eran calles mezcla de favela insalubre, muralla derruida y zoco moruno. Agua estancada por todas partes: como encontrarse a los pies de un castillo de gloria y pasado largamente olvidados, ya sólo habitado por harapientos y tiña. Todo venía precedido de una acción que ya no recuerdo, el caso es que todo parecía muy dificil, me refiero a sobrevivir y todo eso, y de repente unos motoristas sombríos surgieron de la nada cruzando algo que daré en llamar puente levadizo: primero uno, dos, tres... y así hasta siete... Entonces la madre de él, que no sé qué pintaba allí ni cuándo ni cómo demonios había hecho acto de presencia, transformó su rostro en una máscara de pánico indecible. Yo no entendía nada, era absurdo, del todo, porque iba echo un auténtico asco, como todos, y como todos sentía en el cuerpo la mordedura de la miseria y en los huesos el frío calándome hasta el fondo del infierno, pero en cambio todo era nuevo, no sabía nada de nada, de lo que pasaba y de lo que era en aquel lugar, de sus normas intrínsecas, ¡pero para sufrir las de Caín como todos el resto de miserables sí que era bueno! Hijo y madre se miraron, intercambiaron sus mutuos rictus de pánico: "Si ahora hay un séptimo ya sabéis" ¡¿Un séptimo?! ¡¿Un séptimo qué?! ¡¡¡¿Sabéis?!!! ¡No, por Dios, yo no sabía nada de nada!; ni repajolera idea, pero ya tenía bastante con andar descalzo por el cieno helado como para encima ponerme a jugar a los acertijos. Aunque de todo esto no dije ni grité nada, estaba demasiado exhausto y asustado. Antes de que me diese tiempo a pensar más barbaridades comenzó a escucharse ése rumor: motores acercándose... Y los motoristas terribles empezaron a cruzar de nuevo, 1... 2... 3... 4... 5... 6... ... ¡Dios!, no iba nunca a acabar todo aquello, a cesar aquel ruido horroroso... y allí estuvo, de repente... ¡el Séptimo!... frío y agudo y negro como un filo sajando de muerte un cuello suplicante... Era la señal del apocalipsis, o algo peor, porque todos empezaron a escapar en todas direcciones. La madre nos gritó que corriéramos y es lo que hicimos, él delante y detrás yo, por no sé dónde carajo, porque a aquellas alturas de pesadilla ya no tenía los ojos como para andar mirando por dónde pisaba tan mayúsculo era mi escalofrío. Nos metimos en una casa, la puerta estaba abierta, daba a un gran salón inundado en tonos sepia y ocres varios. Una heterogénea mezcla de pistas de excalestric, peonzas y fichas de dominó rellenaban el suelo alfombrado. Pasamos de puntillas, poco a poco: al parecer una alfombra es siempre una alfombra, por más que te estés cagando en los pantalones de miedo o harapento seas. Pero di un paso en falso y golpeé una ficha que calló empujando a la siguiente, que cayó a su vez y a su vez empujó a la siguiente, que también cayó sobre otra, y así sucesiva e imparable y angustiantemente... ¡Alguna especie de juego satánico y mortal se había puesto en marcha sobre mis pobres espaldas y desde luego tenía todos los números para encajar toda la mierda!... ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Dios mío!... Quería seguir corriendo, escapar, pero no podía, mi mirada estaba encadenada a las fichas y su caída, su recorrido serpenteante a través de la alfombra. ¡Mi entero y maldito destino corría endiablado con aquellas puñeteras fichas! Pero no. La cadena se detuvo al segundo y no pasó nada. "Lo siento, amigo, no has conseguido tu premio"... ¿Mi premio? ¿De qué demonios hablaba aquel viejo? (Sí, de repente había un viejo de rostro torvo en una esquina en la que segundos antes no había nadie, pero bueno, así son los sueños, ¿no?) Miré el recorrido final de las fichas: la última de ellas caída al suelo, dos fichas más allá de la cual había una moneda de euro. Después continuaba la hilera de fichas de nuevo, todas de pie. ¡¿Una moneda de euro?! ¡Cabrones e hilarantes Dioses! Quiero decir que menuda tomadura de pelo, ¿verdad?, porque hasta entonces todo me había llevado a pensar que habitaba un mundo de todo menos europeo... Y entonces desperté... con poca sed de sangre, todo es decirlo... _____
Soñado por Schreck algún mediodía atrás... Teeth
TEETH _______
Es como haberse salvado de un naufragio y desde la seguridad del bote contemplar cómo la nave desaparece lentamente; se ha puesto en pie, implorando, quizá clemencia, tal vez un final más rápido, al cielo, quién sabe a quién o a qué, mientras la popa, el torso antes flotante, va siendo devorado poco a poco por los dientes afilados y en espuma del océano. Casi puedes presentir toda la soledad y la negrura que se le viene encima para siempre, todo ese insondable silencio de sima abisal y de placton. Y mientras es a ti a quien tu espalda contempla... Es como verse recorriendo unas paralelas sin destino y de repente toparse con la vía muerta, saberte en medio de ninguna parte y no ver en lontananza más que un horizonte insensible, asumir que puesto que no cogiste desvío alguno en alguna parte el viaje era ya un aborto antes de cualquier comienzo: ¡pero eres tú el vivo y la vía la muerta! Puedes caminar, remar, nadar, correr, no necesitas saber de barcos ni de trenes pues eres tu propio vehículo, ¿no?... Pero la trampa mortal está en el "adónde", ese allá que es tan sobrio y severo como los horizontes y tan discreto como todo lo que no existe. Como observar el deshielo mientras te licuas, recíproco... _______
Fdo: Schreck En el tuétano...El sábado desperté aterrado, durante la noche había tenido una de las peores pesadillas que recuerdo. Tuve mal cuerpo y peor mente toda la mañana y aún parte de la tarde. A eso de las 12 entré en una cafetería y me puse a escribir. Me había llevado la libreta de tapas azules a propósito. Estuve allí un buen rato describiendo mal que bien mi pesadilla. Como de costumbre, algunos "miraban", me llamaban loco con sus pupilas de vida en lo normal. Hasta que no quise seguir. O no pude, eso ahora tanto da, porque lo poco o mucho que conseguí trasladar al papel de aquel horrible sueño se va a quedar donde está. Al menos por ahora, al menos como pesadilla...
Hoy en cambio he soñado que dos personas muertas venían a verme, hablaban conmigo, charlábamos de lo que es estar muerto, de lo que fue estar vivo, y lo hacíamos de igual a igual, de tú a tú, como si yo también fuese ya uno de los suyos. Una de ellas era Emilio, mi primo, que se mató cuando yo tenía 17 años. Y cuando digo que se mató quiero decir exacta y literalmente eso: "se mató", se quitó de en medio... ¿Cuánto de como soy se lo debo a su cadáver de 18 años desparramado en el suelo de la habitación?
Sé que he llorado en el sueño y que así en palabras sin sonido y sin carne me he repetido un montón de veces "no es justo"... "no es justo"... "no es justo"... ¿Pero qué hay justo en todo lo que nos rodea? La peor sensación, no obstante, fue la de que todo, el aire, las caras, las pieles y alientos, eran transitorios a la vez que finales, como agua próxima a la catarata: todo estaba impregnado de un acre olor a realidad que se acaba... Cuando he despertado esa sensación, ese aroma terrible, todavía me embargaba, lo sentía en mí, acomodado y plácidamente dormido en mi tuétano, si cabe aún más profundo. El regusto que te deja es mucho más amargo que el de la peor de tus pesadillas...
¿Por qué carajo escribo todo esto?... La verdad, eso no debería importarnos tres carajos a ninguno... ¿Bailas?¿Como era aquello que decía Nicholson, sonrisa en ristre, ojos de loco, justo antes de cargarse a los padres de Keaton?... "¿Has bailado alguna vez con la Muerte a la Luz de la Luna?"... _______
"ISPAHAN"
Estaba preparando la cena tan tranquilo cuando sentí un terrible pinchazo en la cabeza. Fue entonces que una voz que no era mía susurró a mi alma... Ispahan...
"Un joven jardinero persa dice a su príncipe: - ¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan. El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta: - Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan".
Jean Cocteau, El Gesto de la Muerte
_______
Lo firmó Schreck, días atrás, cuando soñar era más grato... EmptyNo sé si son los años, que empiezan ya a lastrar como lápidas, o los sueños terribles, que me arrasan el descanso. O quizá este estar muerto pero no muerto, tan sin pulso pero a la vez tan despierto, tan en espera de sangre nueva y fresca que me renueve y calorifique la tiesa entraña, el cuerpo frío. Tal vez sea eso, se deba a eso, este agotamiento, este vacío: necesidad perpetua en los ojos de cerrazón y oscuridad, dormirme los días sí, pero también entero lo nocturno y sombrío. Como decía el verso: “¡Dormir, dormir! ¡Toda una eternidad estar dormido”… Creo que necesito una dosis. Una transfusión urgente de los grandes maestros, su savia, su roja savia en forma de plasma de pensamiento, inyectármelo en vena, toda su sangre para adentro. ¿Cómo recargaba pilas Álex, el protagonista de La Naranja Mecánica, cuando se encontraba vacío? Escuchaba al Gran Ludwig Van… Necesitaría algo así, sí, sin duda, sorberle el seso nuevamente a mis grandes “Van”: Bukowski, Céline, Cioran… Miller y Beckett… Eso le daría brío a mis dedos: sed feroz de dedos sobre este teclado.
Hay un poema del viejo Hank, el gordo Hank, el grande Hank… el gran Charles Van... Se llama “Arrinconado”:
bueno, ellos ya decían que llegaría esto: viejo, perdido el talento, titubeando con las palabras.
escuchando pisadas sordas, me vuelvo, miro detrás de mí...
aún no, perro viejo, demasiado pronto.
ahora ellos están sentados hablando de mí: "sí, le ha ocurrido, está acabado... es una pena".
"nunca fue gran cosa, ¿verdad?"
"bueno... no, pero ahora...?"
ahora están celebrando mi defunción en tabernas que yo ya no frecuento
ahora yo bebo solo dentro de esta máquina defectuosa
mientras las sombras cobran formas peleo en lenta retirada
ahora la promesa que fui mengua mengua
ahora enciendo otros cigarrillos me sirvo otras copas
ha sido una hermosa pelea
y aún lo es.
Todos los vivientes somos vampiros pero sólo los escritores transcurrimos arrinconados, con el mono, en el estado permanente de carencia que media entre viaje y viaje, colocón y transfusión y atracón de palabras. Todos los vivientes hincan el diente en este o aquel cuello, esa o cualesquiera otras ajenas carótidas, pero sólo los escritores subsistimos arrinconados, persiguiéndonos cola y alma, mordiéndonoslas, matándonos día a día bajo los propios escorpiones aguijonazos...
Sorbiéndonos la sangre... Mondándonos la víscera... Urgándonos la mierda...
Es una hermosa pelea y siempre lo ha de ser.
_____
Fdo: Schreck Voz a créditoUna cita de Céline en "Semmelweis" que quiero compartir con todos vosotros:
"Nada es gratis en este bajo mundo. Todo se expía; el bien, como el mal, tarde o temprano se paga. El bien, forzosamente, resulta mucho más caro".
Te deja helado. Bueno, al menos me dejó helado la primera vez que se la leí, y todavía hoy lo sigue haciendo: cuanto más me la recuerdo más petrificado me deja: cuantos más días paso en esta vida más y más fuerte me golpea su verdad. Todo tiene un precio, y tan alto a veces que aun dando la vida, después, como fantasma, seguirías endeudado. No se puede soltar al aire un beso, una mirada, una caricia, sin pensar que antes o después algo o alguien ha de venir por ti a cobrarse su precio. Ni siquiera los sueños, por mucho que se empeñe el tópico ese que dice que hacerlo es gratis. No. Ni siquiera soñar es gratis. Y el que piense lo contrario se me antoja un adicto de la ingenuidad.
Y las palabras... claro, las palabras... Las palabras son las menos gratuitas de todas. Las condenadamenete caras. Cada maldita letra cuenta. ¿De cuántas palabras puede uno servirse en este bajo mundo antes de agotar por completo su crédito? Quizá ahora algunos que me conocen sepan por qué, de ordinario, hablo tan poco... |
Temas
Archivos
EnlacesMalditos y Heterodoxos
En la Trinchera, Calada la Bayoneta
Tierra de NadieHeridas de Letras
Cine y Metralla
ResistenciaInsomniaReus, Ciudad MuertaRequiescat in Pace
EstadísticasBlogosferaRevistas en Acción
Otros
|