Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Terrorismo bloguero, escritura subnormal |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006. 01/10/2006Kiss
09/10/2006Zombi
La pasada noche soñé algo de zombis. Sí, tal como suena, de zombis, o zombies, como prefiráis; esos que también están muertos pero no muertos, no del todo, no lo suficiente, y que también caminan, aunque lentos y torpes, en busca de algo que echarse al coleto, desgarrar y masticar, ya me entendéis. Aunque yo soy más selecto, me quedo en la sangre, mientras ellos van más allá, o se quedan más acá, se quedan en la carne, que es sin duda más jugosa y material, positiva, pero mucho menos profunda, toca menos la fibra de la víctima en tanto alma que estás mandando al garete. Total, que no sé cuántas veces van ya que he soñado con una de zombis en los últimos año. ¿Debería preocuparme? ¡Qué demonios!, al fin y al cabo ya estoy muerto. O parecido. No sé si es porque una ex que tuve estaba todo el día hablando de zombis, pelis de zombis por aquí y por allá, siempre; que si cómo sobrevivir a un ataque zombi; que si George Romero es Dios y Tom Savini su Mesías en la Tierra (de los Dead), y demás chundarata muerta y remuerta. El caso es que ahí están, los muertos vivientes, en mis sueños, y no me los puedo sacar de encima a los condenados. En este último de la última noche fue todo más absurdo que de costumbre, estuporoso, aunque ya no recuerdo demasiado: los sueños los olvido casi al momento, en este caso afortunadamente. Estaba en pleno sueño húmedo, lúbrico, toqueteador y empalmante, camino de la puloción nocturna y alevosa, tirado en plena calle metiéndole mano y lengua a todo trapo por todas partes a un blanco cuerpo desnudo y venusino, la mar de bien, la verdad, que anda uno muy necesitado últimamente de amor y de otras cosas, para qué engañarse... Pero la polución no vino y todo se contaminó pero a las malas, porque lo siguiente que recuerdo es una especie de enfermizo partidillo de waterpolo en el ático de un rascacielos. Estaba plagado de zombis y había también unos pocos vivos, asustados y meándose encima del puro terror: los tiraron a la piscina, gorritos y bañador gallumbero incluidos, y los zombis empezaron a cepillárselos a base de bien, ahora nado ahora te masco, hasta que vivo, lo que se dice y entiende por vivo, no quedó nada. Curiosamente no recuerdo balón alguno en toda la escena, aunque mi memoria onírica es, lo reconozco, bastante pobre. Yo estaba allí, sin mujer y sin sexo, y también cagado de miedo, porque todo se acababa, y cuando digo todo quiero decir Todo; aunque no fuese yo del todo, el del sueño, quiero decir, que al fin y al cabo yo seguía siendo el que dormía, aunque eso no bastase para ahogar mi inquietud, esa sensación axfixiante y de pánico cerval que producen los muertos cuando se tiran al agua y se ponen a jugar con los vivos. En conclusión y conclusivamente, todo es absurdo, menos, quizá, un algo de sexo...
17/10/2006Por si Volvieras*** Esto es por si un día decidieras volver. Como ves yo ya me he ido: cogí el desierto y me lancé a la locura; quiero encontrar la vía muerta en la que el tren se nos detuvo. *** Hay latas de conserva en la alacena, ya sabes dónde guardo el vino, no te molestes con el revólver, porque lo llevé conmigo. *** Tampoco busques mis huellas, pagué al viento una buena suma por barrer mi sombra. De los ocho caminos que podrías seguir sólo uno te acercaría y yo debo andar ya lejanísimo, probablemente a estas alturas ni siquiera existo. *** Abre el armario del dormitorio, allí he dejado todo lo bueno que pudimos haber tenido. Coge lo que quieras (si es que algo te sirve) y quema el resto. Cuando te marches a la casa puedes también prenderle fuego. *** De los ocho caminos que podrías seguir ninguno te traería, así que despídete en mi nombre de la niebla en tu regreso, en lo más blanco y temible plántale un beso, tanta es la parte de esto de ahora que le debemos. *** Pienso seguir buscando en mitad de la nada hasta que muera, conque supongo que son éstas las últimas palabras que te digo... ¿Sabes qué? Dejémoslo así... De todos modos casi seguro le estoy escribiendo al silencio. *** 27/10/2006FracturasUn ojo en luna vieja a través de la valla se sabe lágrima como cachorro recién destetado el esputo seminal de la postcriatura sobre un negro Rothko abandonado tras el holocausto silencios radiactivos de aves y roces en caza vuelo picado contra el océano deletéreo sombra en el pecho y aguda como de pocos segundos insuficientes tengo aún cosas que decir y tu pálpito nunca ha de llegar a tiempo 31/10/2006Esa Piedra de la Locura
Con esta frase terminó Alejandra Pizarnik su texto en prosa sobre Erzébet Báthory, La Condesa Sangrienta, palabras que no dejan de ser irónicas a la par que certeramente reveladoras sabiendo como sabemos que siete años después de escribir esas líneas, el 25 de septiembre de 1972, Pizarnik, en el uso extremo de su "libertad como criatura humana", se quitaría la vida con una sobredosis de barbitúricos. Poeta de la noche y de la muerte, novia de la alucinación y amante entregada a la pesadilla hecha verso y espejo, Pizarnik aprovechó un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica en que estaba internada para echarle un último vistazo a este mundo antes de abandonarlo. Quizá pensó que no tenía remedio, que sus médicos jamás serían capaces de extraerle esa piedra de la locura que la tenía enferma y postrada, o quizá todo lo contrario; tenía miedo, un terror pavoroso a que se la extirpasen, la "curasen", negándole en cierto modo tanto de la vida alucinada que ella necesitaba, no ya para subsistir, sino sencillamente para existir. Porque qué sería en adelante de Alejandra, debió pensar, sin su locura..., mi locura: loca Alejandra sin loca piedra ya no sería loca ni sería Alejandra, más bien nada. Entonces, ¿mejor morir?... Sólo ella lo supo.
Os dejo aquí uno de sus, en mi opinión, mejores poemas:
NOCHE Quoi, toujours? Entre moi sans cesse et le bonheur! G. de Nerval Tal vez esta noche no es noche, debe ser un sol horrendo, o lo otro, o cualquier cosa... ¿Qué sé yo! Faltan palabras, falta candor, falta poesía cuando la sangre llora y llora! *** ¡Pudiera ser tan feliz esta noche! Si sólo me fuera dado palpar las sombras, oír pasos, decir "buenas noches" a cualquiera que pasease a su perro, miraría la luna, dijera su extraña lectescencia tropezaría con piedras al azar, como se hace. *** Pero hay algo que rompe la piel, una ciega furia que corre por mis venas. ¡Quiero salir! Cancerbero del alma. ¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa! *** ¡Pudiera ser tan feliz esta noche! Aún quedan ensueños rezagados. ¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces! ¡Y mis pocos años! ¿Por qué no? La muerte está lejana. No me mira. ¡Tanta vida Señor! ¿Para qué tanta vida? *** |
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