Vida Puta y Sin Talento

TannHäuser. Año 5.

Terrorismo bloguero, escritura subnormal

Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006.

01/10/2006

Kiss

Pero ahora que caigo no os conté el sueño, y ya dudo que pueda porque me tuve que ir pitando, que me las pelaba, porque llegaba tarde al curro, una mañana más. Y es que uno es un desastre, lo ha sido siempre, pero sólo ahora vive solo, vivo solo, dependiendo de mí y sólo de mí, o sea; Eterna Maldición. En fin, que no sé hasta qué punto podré contar demasiado, del sueño quiero decir, pero lo prometido es deuda, al menos para mí, más que nada porque a mí me prometieron mucho y no me dieron nada y bien que me cabreó y me tocó los cojones, así que no es cuestión de contradecirse hasta tal punto, quiero decir, hasta el punto de ser un Auténtico y Contradictorio Cabrón Sin Palabra, aunque luego no haya forma de escapar a eso, contradecirse y ser inconsecuente, que hasta parece que más vivamos de eso que del aire, del primero al último, sin excepción, si es que ha venido de vientre de mujer. Conque explicaré las pocas impresiones que me quedan del sueño, que empezaba, creo, por que yo me había quedado dormido en el sofá, y empiezo a pensar que de ahí me vienen los pinchazos en la cabeza, de dormir en esta mierda de sofá, astroso y barato de verdad, que me está jodiendo las cervicales, y éstas a su vez la cabeza, y ésta a su vez, bueno, lo que sea sin nombre que fluye circunvoluciones adentro... Así que yo estaba dormido, pero eso no duró, porque algo me despertó, como un ruido extraño, y peligroso, cual si pavoroso, pero no del todo, a medias entre asustante y descorazonador. Difícil de explicar, sobre todo a estas horas, habría que estar aquí dentro y, la verdad, tampoco os lo aconsejo. La cuestión es que se oía en casa, en mi casa, lo cual era toda una putada, porque sonaba como una de dos, o se estaba quemando, o me la estaban desvalijando algunos hijos de la gran perra... o quizá el universo se acababa -coño, ya son tres-, y empezaba a terminarse precisamente por mi casa, ya es guarra casualidad, ¡y yo durmiendo! Suerte, querida, cuánto me quieres, perra... Conque me levanté y fui hacia la habitación donde todo sonaba. ¿Qué me encontré? Una jauría. De gatos pequeñitos y ardillas frenéticas, y hurones y tejones con epilepsia, los unos sobre los otros, destrozando y mordiendo, y arañando y arañándose, entre ellos y mis muebles, y mis alfombras, aunque no tengo, pero en el suñeo sí, que por algo es sueño y se puede uno amueblar el piso como le rote. Sí, habéis leído bien; ¡hurones! Con lo monos que son, ¡y lo que apestan los mamones! Cuántas veces la belleza huele mal y nos alejamos de ella, no queremos ni pedirle la hora, huímos expéditos, simplemente por eso, por las narices, las nuestras, que te dicen que largo de ahí que no lo soporto; pero ve tú a saber quién no apesta en este puerco mundo. Jamás para uno apesta su mierda. Ni su sobaquillo. Del aliento mejor ni hablemos. Por eso los anósmicos saben, saben algo distinto que nosotros, al menos de ciertas exóticas bellezas. ¿No? Bueno, a lo que iba, que me la estaban destrozando entera, la casa, aquellos animalejos dentudos e hiperactivos, monadas auténticas, pero viles con ganas, porque me estaban dejando hecho un asco la propiedad, más de lo que ya estaba por defecto, es decir, por mi causa -leáse indolencia, o vagancia, o dejadez suma-, aunque eso sí, de buena fe, prefiero suponer, porque si algo no me parece inútil todavía eso es el "National Geographic". No sé después qué hice, si cerré la puerta o llamé a los desratizadores o la emprendí a escobazos y a patadas con los vivarachos bichejos. El caso es que de ahí pasé directamente y de nuevo al sofá, el astroso y barato jodedor de vértebras, pero no estaba solo; estaban allí también Borges y Soledad. Y estábamos todos allí muy juntos y apretados, porque tres, ya se sabe, verdad, son siempre multitud, y yo no soy precisamente pequeño; de modo que era el que me sentía peor, más incómodo, porque estaba en medio y sintiéndome como chiquito, porque claro, a un lado estaba Borges, quiero decir, exactamente BORGES, y ya se sabe, Borges es siempre Borges, hasta cuando no lo conoces o no le has leído una puta línea, o incluso en sueños, que lo ves ahí, con esos ojitos ciegos y ese rostro arrugado como de eterna infelicidad. Y al otro lado estaba Sole, a quien no conocéis, sólo yo sé de ella, aunque tampoco demasiado, ni siquiera de vistas, aunque sí de oídas y leídas. Y bueno, Borges me oprimía porque era Borges, aunque no decía nada; simplemente estaba allí, quitándome porción de sofá. Y Sole me oprimía por otras razones, no por su nombre, está claro, Soledad, que es bien sabido que la soledad oprime e incluso ahoga y a mí hace tiempo que hasta me quiere matar, sino por otra cosa, o mejor dicho, cosas, un par, de buenas razones, de pechos, en suma, que los tenía aquí, justo en la cara, como llamándome, y yo con Borges al lado, callado él, agarrado a su cayado, y aquellos dos pechos, como sirenas, cantándome... ¡Púdrete de envidia, Ulises!... Pero Sole es mi amiga, o eso me gusta pensar, y la respeto, incluso en sueños, así que no hice ni dije nada, ni toqué, aunque ya me huebiese gustado; me quedé allí, como acongojado y casi muerto, mientras no pasaba nada, que al menos ahora recuerde. Y entonces pasó, algo oscuro, turbio, del todo desconcertante: que Borges se giró y me quiso besar, ¡Pero qué coño es esto! ¡QUÉ MIERDA DE SUEÑO ERA ESTE! ¡A ti te voy a besar viejo cegato infeliz, estando ahí la Sole, toda neumática y apatecible! ¡¡¡Innombrables morcillas de tripas de tigre para ti y tus labios besucones!!!... Y me giré, pero Soledad ya no estaba, es decir, que sí que estaba, la soledad, como ahora aquí, la que nunca se va, pero de la de carne y hueso y par de senos de impresión nada de nada. Así que desperté, no fuese que con haber más espacio en el sofá al porteño le diese por los arrumacos...

 

01/10/2006 09:44 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Insomnia Hay 7 comentarios.

09/10/2006

Zombi

 

La pasada noche soñé algo de zombis. Sí, tal como suena, de zombis, o zombies, como prefiráis; esos que también están muertos pero no muertos, no del todo, no lo suficiente, y que también caminan, aunque lentos y torpes, en busca de algo que echarse al coleto, desgarrar y masticar, ya me entendéis. Aunque yo soy más selecto, me quedo en la sangre, mientras ellos van más allá, o se quedan más acá, se quedan en la carne, que es sin duda más jugosa y material, positiva, pero mucho menos profunda, toca menos la fibra de la víctima en tanto alma que estás mandando al garete.

Total, que no sé cuántas veces van ya que he soñado con una de zombis en los últimos año. ¿Debería preocuparme? ¡Qué demonios!, al fin y al cabo ya estoy muerto. O parecido.

No sé si es porque una ex que tuve estaba todo el día hablando de zombis, pelis de zombis por aquí y por allá, siempre; que si cómo sobrevivir a un ataque zombi; que si George Romero es Dios y Tom Savini su Mesías en la Tierra (de los Dead), y demás chundarata muerta y remuerta. El caso es que ahí están, los muertos vivientes, en mis sueños, y no me los puedo sacar de encima a los condenados.

En este último de la última noche fue todo más absurdo que de costumbre, estuporoso, aunque ya no recuerdo demasiado: los sueños los olvido casi al momento, en este caso afortunadamente. Estaba en pleno sueño húmedo, lúbrico, toqueteador y empalmante, camino de la puloción nocturna y alevosa, tirado en plena calle metiéndole mano y lengua a todo trapo por todas partes a un blanco cuerpo desnudo y venusino, la mar de bien, la verdad, que anda uno muy necesitado últimamente de amor y de otras cosas, para qué engañarse...

Pero la polución no vino y todo se contaminó pero a las malas, porque lo siguiente que recuerdo es una especie de enfermizo partidillo de waterpolo en el ático de un rascacielos. Estaba plagado de zombis y había también unos pocos vivos, asustados y meándose encima del puro terror: los tiraron a la piscina, gorritos y bañador gallumbero incluidos, y los zombis empezaron a cepillárselos a base de bien, ahora nado ahora te masco, hasta que vivo, lo que se dice y entiende por vivo, no quedó nada. Curiosamente no recuerdo balón alguno en toda la escena, aunque mi memoria onírica es, lo reconozco, bastante pobre.

Yo estaba allí, sin mujer y sin sexo, y también cagado de miedo, porque todo se acababa, y cuando digo todo quiero decir Todo; aunque no fuese yo del todo, el del sueño, quiero decir, que al fin y al cabo yo seguía siendo el que dormía, aunque eso no bastase para ahogar mi inquietud, esa sensación axfixiante y de pánico cerval que producen los muertos cuando se tiran al agua y se ponen a jugar con los vivos. 

En conclusión y conclusivamente, todo es absurdo, menos, quizá, un algo de sexo...

09/10/2006 07:58 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Insomnia Hay 6 comentarios.

17/10/2006

Por si Volvieras

*** 

Esto es por si un día decidieras volver.

Como ves yo ya me he ido:

cogí el desierto y me lancé a la locura;

quiero encontrar la vía muerta en la que el tren se nos detuvo.

*** 

Hay latas de conserva en la alacena,

ya sabes dónde guardo el vino,

no te molestes con el revólver,

porque lo llevé conmigo.

***

Tampoco busques mis huellas,

pagué al viento una buena suma por barrer mi sombra.

De los ocho caminos que podrías seguir

sólo uno te acercaría

y yo debo andar ya lejanísimo,

probablemente a estas alturas ni siquiera existo.

***

Abre el armario del dormitorio,

allí he dejado todo lo bueno que pudimos haber tenido.

Coge lo que quieras

(si es que algo te sirve)

y quema el resto.

Cuando te marches a la casa puedes también prenderle fuego.

***

De los ocho caminos que podrías seguir

ninguno te traería,

así que despídete en mi nombre de la niebla en tu regreso,

en lo más blanco y temible plántale un beso,

tanta es la parte de esto de ahora que le debemos.

***

Pienso seguir buscando en mitad de la nada hasta que muera,

conque supongo que son éstas las últimas palabras que te digo...

¿Sabes qué? Dejémoslo así...

De todos modos casi seguro le estoy escribiendo al silencio.

***

17/10/2006 15:40 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Hay 4 comentarios.

27/10/2006

Fracturas

Un ojo en luna vieja a través de la valla

se sabe lágrima como cachorro recién destetado

el esputo seminal de la postcriatura sobre un negro Rothko

abandonado tras el holocausto

silencios radiactivos de aves y roces en caza

vuelo picado contra el océano deletéreo

sombra en el pecho y aguda como de pocos segundos

insuficientes

tengo aún cosas que decir

y tu pálpito nunca ha de llegar a tiempo

27/10/2006 10:40 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Insomnia Hay 4 comentarios.

31/10/2006

Esa Piedra de la Locura

"Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible".

Con esta frase terminó Alejandra Pizarnik su texto en prosa sobre Erzébet Báthory, La Condesa Sangrienta, palabras que no dejan de ser irónicas a la par que certeramente reveladoras sabiendo como sabemos que siete años después de escribir esas líneas, el 25 de septiembre de 1972, Pizarnik, en el uso extremo de su "libertad como criatura humana", se quitaría la vida con una sobredosis de barbitúricos.

Poeta de la noche y de la muerte, novia de la alucinación y amante entregada a la pesadilla hecha verso y espejo, Pizarnik aprovechó un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica en que estaba internada para echarle un último vistazo a este mundo antes de abandonarlo. Quizá pensó que no tenía remedio, que sus médicos jamás serían capaces de extraerle esa piedra de la locura que la tenía enferma y postrada, o quizá todo lo contrario; tenía miedo, un terror pavoroso a que se la extirpasen, la "curasen", negándole en cierto modo tanto de la vida alucinada que ella necesitaba, no ya para subsistir, sino sencillamente para existir. Porque qué sería en adelante de Alejandra, debió pensar, sin su locura..., mi locura: loca Alejandra sin loca piedra ya no sería loca ni sería Alejandra, más bien nada. Entonces, ¿mejor morir?... Sólo ella lo supo.

 

 

Os dejo aquí uno de sus, en mi opinión, mejores poemas:

 

NOCHE

Quoi, toujours? Entre moi sans

                    cesse et le bonheur!

                            G. de Nerval

Tal vez esta noche no es noche,

debe ser un sol horrendo, o

lo otro, o cualquier cosa...

¿Qué sé yo! Faltan palabras,

falta candor, falta poesía

cuando la sangre llora y llora!

***

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!

Si sólo me fuera dado palpar

las sombras, oír pasos,

decir "buenas noches" a cualquiera

que pasease a su perro,

miraría la luna, dijera su

extraña lectescencia tropezaría

con piedras al azar, como se hace.

***

Pero hay algo que rompe la piel,

una ciega furia

que corre por mis venas.

¡Quiero salir! Cancerbero del alma.

¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!

***

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!

Aún quedan ensueños rezagados.

¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces!

¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?

La muerte está lejana. No me mira.

¡Tanta vida Señor!

¿Para qué tanta vida?

***

31/10/2006 03:41 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Letra Umbría Hay 3 comentarios.




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Octubre 2006 | Vida Puta y Sin Talento
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