Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Terrorismo bloguero, escritura subnormal |
![]() |
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007. 01/04/2007El HORROR no son los demás
Alguien me habló de cuadros, de pintar, y entonces yo le respondí que de haberme sentido realmente capaz de expresarme a través de la pintura jamás habría escrito una maldita palabra. Y pienso que es bastante cierto, que es mi forma de decir que escribo porque nunca me supe con talento para nada más, y aun así hoy no sé si esto de juntar palabras se me da demasiado bien, pero es lo que hay; ni lienzos ni mármol ni partituras: la hoja en blanco, que es desde luego un lienzo mucho más prosaico que el de verdad, aun cuando lo llenes de versos... Por mi parte llevo queriendo escribir algo sobre este cuadro, La matanza de los santos inocentes, desde la primera vez que me topé con él. Quedé maravillado. Y aterrado. Y culpable. A partes iguales. ¿Por qué he tardado tanto? Bueno, a veces las palabras se quedan muy cortas. Qué podría decir sobre esa mirada que no fuese superfluo..., si ella lo dice todo por sí misma, te arrastra y no te deja hasta haberte desangrado. Tirando de tópico, se me ocurren pocas ocasiones en que una imagen valga más -mucho más- que mil palabras, o mejor, que la imagen lo valga todo y las palabras nada, porque, en fin, ahí está el infierno, ¿no?, desatado a la izquierda del encuadre, donde la luz; están matándolos a todos. Un mujer corre desesperada escaleras abajo con una criatura en cada brazo, pero ha de correr en vano, lo sabemos por ese hombre que ya la ha visto algo más arriba, que a buen seguro, cuchillo en mano, irá tras ella, en pos de ellos: pese a que parece cubrirse los ojos, no, el sol no ha logrado cegarlo del todo -nunca fue buena idea confiar en dioses o astros-; esos tres ya están condenados. Como tantos otros fuera, en el desastre, la masacre, el genocidio... Qué palabras tan actuales, siempre en voga en nuestro vocabulario a pesar de las muchas vidas derramadas y los muchos años transcurridos desde que Cristo es Cristo -y aún antes. Mas como espectadores impotentes estamos en la mitad, qué genialidad la del artistita, León Coginet, justo en la mitad del espectáculo, a caballo entre dos mundos, que son de un lado -el izquierdo, el siniestro- el de la inesperanza, la no-escapatoria, la condenación, de las que ya os he hablado; y del otro el de la, no esperanza sino incertidumbre, también la súplica, también el miedo, por supuesto el pavor. Tragedia, como afuera, pero distinta, pues está la mirada, esa mirada terrible y bella, más bella cuanto más terrible, mirándote, mirándonos, demandando silencio, silencio, "calla, te lo suplico; no nos delates, por favor..." Y su postura, arrinconada contra la pared, que es toda una fortaleza inexpugnable pero a la vez la más débil de las fortificaciones, basa toda su defensa en los ojos llenos de horror, ataca a tu piedad y misericordia como único camino a la salvación. Y el bebé que no entiende bien qué pasa ni sabe que su cuello está en juego también te mira, nos mira, sin saber muy bien qué hacer, si reír o llorar o seguir como si nada, es un punto de luz, el único en esa parte del cuadro, que ama las sombras, ama de ellas lo que podrían aportar de anonimato. Y es una luz, la del niño, amarilla, como el relucir del oro, como el rielar de los tesoros, porque la maestría del pintor, también su malicia, podrían llegar a límites insospechados. Hasta ahora a buen seguro la mayoría hemos mirado sin ver, como estamos acostumbrados, espectadores no implicados, retansmitidas la muerte y la matanza desde lejos, en vivo y en directo, tal vez en diferido -aunque eso cada vez se estile menos-, pero sobre todo lejos, es decir, ajenas en cierto modo, a nuestra alma y sangre, sólo apelantes a nuestro pundonor como seres humanos: llamando a las puertas de nuestra pena y misericordia, tantas veces también al asco a la posibilidad de ser la misma clase de ser humano que ese que empuña un cuchillo, clava una lanza, degolla un recién nacido, aprieta, en suma, el gatillo... Pero es que efectivamente lo somos, la misma clase de ser humano, que el infierno, se equivocó Sartre, no son los demás, que somos todos. Y si no mirad de nuevo el cuadro, pero esta vez viendo, fijad de nuevo la mirada en esa frágil fortaleza de maternidad que salvaguarda la vida como el mayor de los tesoros. Una vida blanca, blanda, inocente, frágil, y sobre todo, áurea, haciendo honor al tesoro que es. Pero imaginad que son otros vuestros ojos, que no sois vos ninguno de vosotros, que acabáis de llegar de otro lugar, no de ese cuarto confortable, frente a la pantalla, sino desde el fondo del mismo horror. Que sois, también como aquél, hombres con cuchillo en mano y ansias de matar en los dientes, y no sólo eso, que acabáis de reparar en la esquina oscura, ¡ahí está, Dios Mío!, lo habéis encontrado, el tesoro, una nueva vida con la que acabar... Imaginad qué maestría la del pintor, qué torpe después cualquier palabra por mi parte o la de cualesquiera otros, poder pintar esa mirada, expresar esa mirada que ni mil ni dos mil palabras retratarían de igual manera, ni por asomo dirían lo mismo: poder representar ante el cuadro cualquiera de los papeles posibles, espectador impotente, esperanza misericordiosa, inmisericorde asesino, y que la expresión de ella, siendo la misma, alcance a decirle del HORROR a cada cual justo lo que vino a escuchar... 03/04/2007Brandelmosca
Es parar el oído en cualquier calle y no pescar al vuelo otra cosa que síndromes, síntomas, dolor agudo, enfermedades, tumores de otros que vinieron para quedarse. *** Vincent Price está cadáver y su legado de hombre-moscarda ya no vale; esas viejas carnes -plástico, pintura, gomas todas, látex varios, pelos de burra, cartón de ojos facetados- ya no asustan a nadie. *** Al pensar en el hombre del mañana: el no-hombre; Neo-Hombre -cual si un Keanu Reeves pero sin tanta chulería: le quitas de un manotazo las gafas y de una hostia la restante tontería-, es brandelmosca quien surge tras la bruma: Goldblum + Cronenberg + mosca; metáfora del sida que nos mata, el cáncer que nos finiquita, especie que agoniza, vidas condenadas que terminan... *** Y aun así persistimos en la alquimia prometeica: más que la heroína, la coca, la maría, la puta y maldita cafeína, ella nos pone, ella nos engancha, ELLA... nos excita; somos adictos irredentos a la vida -cuando el tábano cuánto nos toca los cojones?, apenas unos días. *** Nos sobrepasan su aplomo y santa paciencia, su errático vuelo de epiléptica plumilla, también su prominente afán de monotonía, como ese bzzzz-bzzzz, bzzzz-bzzzzear seco, sordo, yermo, que jamás osó -ni pretendió- significar nada. *** Para ser todo lo humanos y sapiens que nos pretendemos nos gana todavía su orgánica, simple, óptima sabiduría: por más que fusionáramos genoma, nombres, inteligencia, persistiríamos enfermos, sin captar su sentido del non sense, seguiríamos adictos, enganchados a este engaño de la vida; continuaríamos, brandelmoscas, sin saber aceptar ese momento del llegarnos la hora...
07/04/2007Los Ángeles, 2019Roy Batty vino, vio y perdió; soltó la paloma blanca, después murió -y Deckard, mientras, mirando como alcoholizado-. Y antes ya habían palmado Jackson Pollock y Philip K. Dick, y en los años siguientes la espicharon también Carver, Bukowski, Hubert Selby... Leopoldo María Panero sigue dentro mientras muchos otros -mucho más locos-, la mayoría, seguimos fuera. Y para colmo Antonio Gala ha sacado libro nuevo. ¡Ah!, luego anda también por ahí un tal Juan Bonilla haciendo de las suyas... De modo que no me digas que confíe, que tenga fe; no me vengas con ésas, que el 2019 no queda ya tan lejos... El futuro jamás ha de volver a ser lo que pudo ser.
08/04/2007Bus StopNo pensaba en nada, estaba completemante out, con la mirada perdida en algún punto... Sencillamente tenía esa facultad. Estaba esperando el autobús y no había nadie allí excepto un viejo leyendo el diario. Algo extraño, ¿no? Entonces alzó la cabeza, se giró hacia mí, muy despacio, y dijo: "¿Cómo es que no estás conectado, niñooo?", y volvió a sumergirse en su lectura, irreal y vaporoso. ¡Rediez!... Desperté de golpe. Enfoqué de nuevo: la calle, el viejo, su diario, el autobús, llegando; nada de especial... Esto me ha recordado "la historia del autobús", no ésta, sino otra que escribí y tengo por ahí pendiente desde hace no sé cuánto, en una carpeta de textos olvidados..., otro de mis incontables "debería". Pero, ahora que caigo... ¿Y vosotros?... ¿Por qué narices no estáis conectados, niñooos?...
DesrumbadoEs este un poema para preguntarme (a la par que preguntarse) por qué como ese río de Ángel González avanzo de espaldas, ni miro adelante ni atiendo a mi Norte -que es el Sur- de la vida, como todos, finalmente, almas hacia la muerte, y tras éste último incendio, cada ascua; ceniza candente, tienda sutil, indolora a su fuente. * * * Es este un poema de primeras horas de la mañana tras una noche de escupir cerveza y maldiciones, en la que preguntarse (a la par que preguntarme) por qué este mío es un fluir tan desrumbado, todo oblicuos meandros, panzas al sol mueren en mi centro las truchas por no saber dónde diablo queda el río arriba. * * * Es este un poema, en fin, y finalmente, para cerrar el día antes incluso de haberlo comenzado, que todo a partir de su punto y final ha de ser cuesta abajo; seguir a la deriva, contra natura, vuelto hacia dentro como calcetín sucio, fuera espoleta, granada en el estómago, preguntando en lugar de reir, escribiendo en lugar de vivir... dando pávulo, en suma, a versos como estos, que sólo oxidan la superficie de la cordura, exhuman las ganas y arrestos de volverte implosivo, y poco más -menos quizás esto sagrado, aquí adentro, en lo hondo; la escritura, la gloria-, nada aportan al ser salvo llamarlo "perdido" y hacerlo desgraciado. * * * Es este en definitiva un poema que tras tanta pregunta tan poca respuesta alcanza, suelen ser así todas las sumas de palabras: llegan al Sur de su Norte y se colman, se copan, arriban al mar periclitadas, ansían la muerte, en fin, y finalmente; el amplio y profundo, insensible blanco de la página... * * * Para cuando quieres darte cuenta cayó la noche y toda la savia, luz, agua que bajaste, desrumbadas, ni fluyen ni encienden ni sacian... echadas a perder contra la playa, apenas valen nada.
09/04/2007ConnectBien, alguien me confesó no haber comprendido a cuento de qué vino lo de Bus Stop: conectado a dónde, a qué, me dijo, y quizá se olvidó lo más importante: “desde dónde de tu particular geografía”. No te preocupes, como ves la pregunta más difícil ya la pongo yo… Todo y que es difícil de explicar, lo sé. ¿Internet?, sí, bueno, tal vez podría ser eso, puede, de hecho, pero no tiene por qué ser sólo eso, es decir, sólo ahí. En fin, es como decir que ahí está la gente, ¿no?, ahí afuera, siempre conectada a algo, enganchada a la realidad, atrapada en cierto modo, y cabría pensar que si eso es así es porque desde luego interesa. Interesa a alguien. O a algo. ¿Dios? Bien, tal vez, supongámoslo, abramos esa vía… aunque supongo que él/eso/ello tiene también sus enchufes, muy escondidos, bien es verdad, pero debe tenerlos; una entidad superior lo tiene también cogido por los cojones, esclavizado en algún lugar. Y así sucesiva y escalonadamente hasta la náusea… Pero es eso, quiero decir, lo de estar conectado, o mejor dicho, de repente, no estarlo, salir, salirte de ti mismo y de la realidad, saberte out, como decía, pero sin ser consciente de ello más que vagamente, como en nieblas de sueño. Basta que te desconectes un segundo para que algo se accione a tus espaldas, tome medidas, venga a buscarte, tire de tu cable y te retorne a toda esta ilusión ajena e inextricable. O algo así, tampoco hagáis mucho caso.
10/04/2007WosWisProbablemente ahora más que entonces, hoy más que el día que lo escribí, y a pesar de todos los poemas que últimamente traigo a este lugar, éstos versos valgan sus palabras más que nunca...
Para Sergio
Tengo un amigo que escribe poemas. Poemas que en apariencia no aspiran a nada, ni grandes pasiones, ni enormes preguntas, ni abismos profundos, ni terribles lágrimas. Poemas que en apariencia no buscan nada salvo quizá un instante, tal vez un momento, ese instante o momento de tu ojo en su palabra. * Un amigo que escribe "pequeños poemas" -como yo los llamo- del silencio que ni rompe ni rasga, que nadie lo atiende porque siempre te abraza; o de ese ubicuo café que día tras día es siempre el mismo, que de puro repetido e irremplazable ya ni endulza ni amarga; o de ese pensamiento triste, de esa media sonrisa mordida y frenada que cada anochecer te dibuja la quijada. Poemas, en suma, que tan poco pretenden, salvo quizá, ese instante fugaz o estrecho momento en lo alto y justo de tu turbia mirada, y ya después oscuridad; nada de nada. * Amigo que escribe entrañables poemas, versos amables nada mefíticos, que cantan y cuentan cómo el sol se despidió hoy, cómo día tras día la vida pasa, y en la vida apenas pasa nada, salvo quizá, esos menudos instantes, sucintos momentos irrelevantes, que hacen de este Todo un Algo a veces soportable. * Un amigo que ríe pero que hace tiempo que no sonríe, ni siquiera, imagino, cuando sus poemas escribe, porque es como si últimamente todos hubiésemos sido derrotados, cual si ya no nos quedase sino sendero de bajada. Abatidos a medio camino a medio volar, mucho, mucho antes de haber llegado al campo de batalla. * Con todo, no sabes cómo y cuánto te envidio amigo mío, que escribes poemas que no han de sobrevivir -a priori- al día de mañana: a todo hombre con un poema en la mano con un siguiente verso que parir en el alma, la otra mano le esconde por fuerza una espada; y yo buscando y rebuscando metiendo la mano y hasta el fondo la pata en el arcón de letras de mis adentros, hace ya tanto -¡Dios!- que no me hago una tajada... * Deberíamos vivir en peligro de muerte ocho de cada nueve días... y en el bolsillo siempre lista la navaja. *
12/04/2007La página 139Recogiendo el testigo del juego literario que me ha lanzado al aire Aura, traigo aquí el segundo párrafo de la página 139 de uno de los libros que actuamente leo, Nunca le des la mano a un pistolero zurdo de Benjamín Prado:
Me gustan las novelas de Prado, están llenas de frases ingeniosas en boca de personajes marginales y perdedores, nada ortodoxos, aunque por ello no menos tópicos en ocasiones. Incluso cuando naufraga a medias, como en la segunda parte de ésta, una de sus más conocidas obras, donde pienso que su narradora no debería, digamos, "hablar como habla" -haciéndolo a pesar de todo-, la narrativa de Prado me sigue pareciendo más atractiva que la de otros escritores de su generación, históricamente más reputados. Así por ejemplo, de aquella hornada de "escritores jóvenes" a la que él también perteneció, a día de hoy, el más interesante, con él, me sigue pareciendo Ray Loriga, mientras Juan Bonilla se perdió un día no sé en qué bosque y el pobre todavía debe andar buscándose; Juan Manuel de Prada, el mejor de todos según tantos, se ha desinchado puede que definitivamente (quizá no fue tan buena idea aceptar aquel Premio Planeta); y de Lucía Etxebarria, con diferencia la que más se vende, probablemente también la más leída, qué queréis que os diga, casi prefiero no opinar... Prefiero recomendaros libros de Benjamín Prado como Raro, este Nunca le des la mano a un pistolero zurdo que ahora mismo leo, o Jamás saldré vivo de este mundo. O incluso sus libros de poemas, que una amiga me ha dicho al oído que es bastante mejor poeta que novelista, algo que pienso comprobar en breve, en cuanto acabe esta pequeña novela... ¡Ah!, y ya que estamos probad suerte también con Loriga: Trífero y El hombre que inventó Manhattan, por ejemplo. Finalmente, paso el testigo de este juego literario a WosWis, Ana Pérez Cañamares, Jesús Alonso, Efímero y Shaggy Monster, ¿qué dice el segundo párrafo de la página 139 del libro que leéis?...
13/04/2007Se nos fue otro de los grandes...
_____
Kurt Vonnegut, (1922-2007) 14/04/2007El SobradoDecidí retirarme todo lo rápido que quisieron mis piernas, la tarde se me había echado encima como un águila y no me quedaban muchas ganas de quedarme por allí pateando, pasando un frío del copón. Intenté cruzar; dos coches pasaron salpicándome toda el agua marrana que les fue posible, los muy hijos de perra, a toda hostia, buscando joder al personal a toda costa. Tuve que apartarme y aun así no lo hice a tiempo: el segundo, más pasado de vueltas, consiguió rebautizarme de rodillas para abajo. La lluvia había cesado cerca de una hora antes y hasta entonces había estado metido en una cafetería, esperando que escampara. De modo que casi lo consigo, llegar a casa impoluto, sí, pero no..., ahora tendría que cambiarme nada más llegar, y todo esto a la lavadora. De subida, maldiciendo, me crucé con una niña bien, arreglada y pizpireta, toda risueña, de camino a alguna fiesta y posterior polvo sin goma. Luego un inmigrante latinoamericano, la prisa en los ojos, cabizbajo por la presión de saberse un marginado en todas partes. Seguí calle arriba, sólo buscaba llegar y tirarme en la cama, poner el cartel de vuelvo en cinco minutos durante doce horas de sueño, largas como tentáculos. Desaparecer, en definitiva. Fue entonces cuando lo vi a mi espalda, aproximadamente a mis 4 -mis 4 y media-, recién escapado de cualquier novelucha barata de principios del siglo pasado, sombrero de ala, gabardina beige, zapatos negros, relucientes como un ojo vengativo. La jeta no se la vi pero seguro que era como para decirle cuatro cositas bien dichas a la madre... ¿De dónde había salido tamaño anacronismo? ¿Cómo encajaba la sombra de aquel tipo con la rubia de bote y el colombiano o peruano de instantes atrás?... ¿Y conmigo mismo? Y ya que nos ponemos, ¡¿por qué coño me estaba siguiendo a mí?! Porque si algo estaba claro era eso, que me estaba siguiendo, precisamente a mí, que no debo un duro a nadie y me meto en casa mucho antes de que den las once de la noche. ¿Quién le había dado vela en el entierro a este reverso tenebroso de Mike Hammer? Seguí a lo mío, calle arriba, cada paso más aprisa, con un ojo adelante y el otro atrás, vigilando al fulano... y el tercer ojo, a qué negarlo, bien apretado, de puro miedo, que uno de héroe tiene lo justo para ir tirando, alzar algo la voz cuando te han dado de menos en el cambio y poco más. Pero sus pasos me siguieron, rítmicos, certeros, atronadores como el tensarse de la soga de la que pende tu cuello. Empecé a ponerme muy nervioso, y ya se sabe, con los nervios en tu equipo no se puede llegar nunca a jugar en primera división. Malos consejeros y peores compañeros, pierden a posta los balones en el centro del campo, te dejan vendido a las primeras de cambio... De modo que muchas opciones no tenía. Tal vez algunos ustedes se piensen más listos, creen que lo habrían hecho mejor, y tal vez hubiese sido verdad, pero ya no habrá manera de confirmar sus sospechas, puesto que empecé a correr. Sí, desesperado, calle arriba, hecho un portento, corriendo así, cagado de miedo, que no sé si un Carl Lewis dopado me hubiese dado alzance... Sé que ahora mismo deben estar pensando que soy estúpido, que mejor si hubiese seguido mi paso como si nada, como si toda aquella cabrona película no fuese conmigo, al menos hasta confirmar si al tipo aquél le habían pagado o no a cambio de convertirme en fiambre mojado. Pero qué quieren que les diga, cada uno es como es y yo soy como me ha tocado, es decir, que no nací con madera de Sam Spade ni nada remotamente parecido... Supongo que ahora esperan que les cuente lo siguiente, qué sucedió después de que emprendiese las de villadiego a la carrera, pero me temo que se van a quedar con las ganas, no va a ser posible, ni que me pagaran, vamos, que también, ahora que caigo, maldito el servicio que me iba a hacer aquí su pasta... Es lo que tiene hablar desde la nada, o desde la muerte, como prefieran, sobre todo cuando se te cuela un matón en mitad de la trama cotidiana y te mete, literalmente, un balazo mortal entre pecho y espalda; que te la convierte en drama, la vida, sobre todo para los que se quedan aquí, tus padres y familiares, los amigos -chica no, ¡joder!, espiché sin catarla- y demás gente del mundo... Ahora al menos estoy tranquilo, y no tengo que ocupar mi tiempo en cosas tan prosaicas como cagar o poner lavadoras. Hasta tengo tiempo, fíjense, para leer novelas, como ésta misma que tengo ahora en las manos y comienza así: "Kurt había contratado para aquel trabajo sucio a un tal Malone, al que llamaban "el Sobrado", porque no llevaba nunca más que una bala en la recámara..."
30/04/2007¡Censurad esto!Bastante jodido últimamante y de ahí el silencio. Ya sabéis aquello que se dice, unas veces se gana y otras se pierde, pero es una de tantas patrañas: cuantos más años a este lado de la vida más veces pierdes, y cosas cada vez más fundamentales. Matemática elemental. De nuevo aquí, escribiendo desde una cafetería. Tengo una libreta repleta de mañanas empezadas desde cafeterías no muy diferentes de ésta, aunque sólo un par o tres de ellas las he traído aquí, principalmente por pereza. Un palo terrible transcribir. Y luego está la cuestión del desfase horario, cosas que te parecían ingeniosas cinco o seis horas atrás han perdido audacia y brillo para cuando te pones ante el teclado; languidecieron como rosas sin agua. Y esa es una de las razones por las que no llevo diarios. ¿Cómo demonios se lo monta Trapiello? Si me da por releer lo escrito la mayor parte me parece basura, termino por arrancar las páginas. Debería estar muy cabreado por lo ocurrido, ¿no? Debería. Pero es lo único bueno que tienen las noches de hospital, los techos de las salas de urgencias, el lento desangrarse del Nolotil desde el gotero a tu vena agujereada. Te ayuda a relativilizarlo un poco todo. O mejor dicho, más fácil que todo te importe una mierda. Sobre todo cuando apenas tienes 20 años y se supone que deberías andar por ahí emborrachándote, rompiendo botellas en la cabeza de alguien, haciéndote detener... Un quirófano es un Gran Agujero Negro, un antiguo sol muerto; una vez entras en su campo de atracción estás jodido. No importa lo joven que seas, antes o después volverás, y cuanto más seguido vuelvas más estrechas se volverán tus recaídas. Así hasta que salgas definitivamente, sí, para no volver, muertos los ojos, los pies por delante. Tengo 29 años y en los últimos 10 he pisado el quirófano cinco veces, hospitalizado seis. Figuraos las ganas que me quedan de reciclar basura, por ejemplo. O de hacerme de una ONG. No sé si me explico... ¿Como decís? ¿"Amargado egoísta"? Joder, por supuesto que lo soy. Me lo he ganado a pulso. A base de partes médicos, todos juntos, uno encima del otro, engordando una carpeta hasta sus topes. De modo que ya no queda nada, podéis quedároslo todo, que os aproveche. Salvo la literatura, lo único que me sirve. Al menos ahora. Al menos a mí. Me salva el poco pellejo que todavía no me duele. El día que deje de hacerlo creo que me quitaré de enmedio. Este mundo ya soporta demasiado peso. Así que intentas alejarte de la palabra un tiempo porque sabes que te estás matando, que cada vez que coges la pluma lo haces, no sólo para escribir, también para cortarte las venas un poco más con cada línea. Dejas de escribir. ¿Y luego qué? El vacío... De modo que vuelves a las andadas. Vuelves aquí. Enfermo, dogrado y cabreado. Hasta que el cuerpo aguante. Lo de después ya no será mi problema. ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! Empecé a escribir pensando en poner a caer de un burro a los mentecatos que hace nada me censuraron un poema por el mero hecho de estar escrito en castellano. O mejor expresado: por cometer el pecado de no estar escrito en catalán. A los dos días de estar expuesto lo quitaron de la circulación. Y ya me podéis dar todas las explicaciones que queráis, todas las excusas. Inventaros mil subterfugios. Ambos sabemos los verdaderos motivos. Así que supongo que podría deciros que sois todos unos hijos de puta sin moral y sin el menor sentido de la vergüenza. Pero no. Porque me dais pena. Porque antes que por vuestra bocaza habláis por vuestros actos..., y, la verdad, dejáis tanto que desear... Lleváis toda mi vida intentando lavarme el cerebro, imponerme lo que nunca he sentido como propio, convencerme de que soy un catalán de segunda porque hablo y escribo en castellano. Me habéis ninguneado todo lo que habéis podido y más, ya desde pequeño, desde la escuela, y aun ahora lo seguís probando. Y continuaréis, sin duda, porque así sois los cabezas cuadradas. Y pese a todo no consiguiréis nada. Porque os habéis convertido en la misma mierda que os oprimió y persiguió durante tantos años. Utilizáis sus mismos métodos... Y como yo cuántos... Cuántos que hemos nacido aquí y aquí hemos desarrollado nuestras vidas, vertido el sudor de nuestra frente, trabajando, tantas veces deslomándonos. Y aun así nos miráis por encima del hombro porque no pedimos la hora como a vosotros os gustaría. No tenéis la más mínima idea de lo patético que resulta. ¿Acaso pensáis que vuestra justicia proviene de más alto? Cuanto más censuréis más orgullosos estaremos de reafirmarnos en la que es nuestra lengua. Nuestra verdadera patria, más allá de vuestros estúpidos politiqueos. ¡A la mierda España!, ¿me entendéis?... ¡A la mierda Catalunya!, ¿me entendéis?... Soy lo que hablo y lo que hablo es castellano... Apuesto a que el poema llega a estar en árabe y hasta lo enmarcáis y todo... Vosotros sois así. Todos. Aquí y en Madrid. En eso sí que nada os diferencia. El odio cainita. Y lo peor -para vosotros, ojo, no para mí, que a mí me la suda no sabéis cuánto- es que tenéis la batalla perdida desde hace años. Que vuestro querido catalán apesta ya a cadáver. Porque lo que no consiguió el franquismo lo conseguirá la inmigración, ese fenómeno imparable. No será un asesinato político, ya os gustaría..., poderos hacer los mártires de nuevo. No. Será un proceso natural. Lento y doloroso. Invasivo como un virus. Terminal como un cáncer. A todos los que os hayáis dado por aludidos sólo me queda por deciros lo siguiente: Que os jodan.
¡Censurad esto!
|
Temas
Archivos
EnlacesMalditos y Heterodoxos
En la Trinchera, Calada la Bayoneta
Tierra de NadieHeridas de Letras
Cine y Metralla
ResistenciaInsomniaReus, Ciudad MuertaRequiescat in Pace
EstadísticasBlogosferaRevistas en Acción
|