Vida Puta y Sin Talento

TannHäuser. Año 5.

Terrorismo bloguero, escritura subnormal

Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.

01/02/2007

Amenaza y cumbre

Siguen oyéndose los ecos, retumbando como si existiesen aún picos, el paraje impregnado de gélida muerte contra el que rebotar. Como cuando me quedo a solas y a la noche le quedan tantas horas, más de las que cualquier lágrima sónica aguardaría. Miedo a levantar los párpados entonces. Miedo a susurrarme una sola palabra entonces; hablar conmigo y para mí mismo... Si me atreviese quizá algo se rompería, cabría alguna posibilidad de avalancha. Tanto mayor el anhelo de oxígeno tanto más encadenado a este estrecho horror de segundos ardiendo, gritando, chillando como cerdos ante matadero; como volcánica furia jugando a hacer pompas sulfúreas de la carne-Tierra. Sube el volumen; no, así no; no es suficiente. Más alto, más alto. ¡Más! Pretendo quedarme sordo, esclerosar mis silencios con vacío. ¿Dejará así de azotar el viento esta contraventana? ¿Cesarán los recuerdos su batida? Y luego, después, inmediatamente la ceguera; la indolente inanición; asir la navaja y mondarme la piel de arriba abajo, músculo adentro, tendón adentro, hasta lo blanco enrojecido por lo que fue vida, ya coágulo. Modos de decir muerte; formas de decir todo esto ha terminado. Si no fuese más difícil que escribirlo cuando escribirlo es encima tan difícil, tan sajante, como la jota de mi nombre, que es toda cuchilla para conmigo, también para todos los que me he cruzado. Atrás, todos atrás, huid de ese eco rotundo y sobrenatural que se las ingenia para pervivir todo y esta ausencia de aire: soy yo... Podría estallar en cualquier momento.

01/02/2007 15:22 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Insomnia Hay 1 comentario.

18/02/2007

Te veo

La noche pasada, un sueño: tú estabas en mi puesto de trabajo. Y diciendo esto no sólo pretendo decir que estuvieses haciendo mi trabajo, este nuevo trabajo que desarrollo desde hace poco más de tres meses. Quiero decir también que tú estabas dentro, en mi lugar, siendo yo en cierta manera, mientras yo estaba fuera, en la calle. ¿En lugar de quién? No sabría bien qué contestar a eso... Desde allí miraba cómo te desenvolvías haciendo de mí, se me hizo difícil durante un segundo imaginarme allí dentro, haciendo todo aquello, llevando a cabo todos aquellos gestos y movimientos: visualizar en tu lugar mis ademanes y miradas, mis brazos, mis kilos; mi alta sombra proyectada en el suelo, casi doblando la que tú estabas proyectabas en aquél mismo momento. Deseché enseguida ese intento de dibujarme, mejor no pensar demasiado; como cuando escuchas tu voz grabada o te contemplas la expresión en una foto para la que no posaste, de la que, es probable, nada sabías hasta que te la enseñaron. Ridículo; rubor. Volví a centrarme en ese tú sustituyéndome. Te vi ir de acá para allá, toda prisas y atolondramiento, lo mismo que yo los primeros días, que andaba pez fuera del agua y no sabía bien cómo hacer para hacerlo bien. Subir las escaleras, luego bajarlas: reconocí tus gestos, tus caminares, eras tú, sin duda, aunque no me miraras... Porque no me mirabas: no me miraste una sola vez. Yo estaba fuera, cierto, pero bien a la vista, eso era indiscutible. Plantado en mitad del escaparate no había nadie más allí que no transitase, que no fuese carne y traje en movimiento de arriba abajo. El único rostro el mío, los únicos ojos mi par, apuntando hacia dentro, hacia allí. Hacia ti. Si hubiesen sido haces de luz te habrían fulminado. ¿Cómo no me viste? O sencillamente no quisiste, que todo radicaba en tu intención; hacer como si no existiese, convertirme en vacío, llenarme de daño. Te vi pasar hasta tres veces tan cerca de mí..., ¿cuánto habría desde la punta de tu nariz hasta el vidrio del escaparate? Apenas los dos metros..., ¡y miraste!, ¡vaya si miraste hacia mí! Tuviste que verme por cojones. Y aun así el menor cambio en tus facciones. Impertérrita pasó a ser tu nombre. Tenías, eso sí, los ojos rojos, estabas ojerosa, como de haber llorado hace nada, quizá poco antes de haber entrado a trabajar, que apenas debían pasar minutos de las cinco. O al contrario, de haber estado llorando un poco cada día. O cada noche. De todos modos, aunque fuese verdad, que fuesen lágrimas, las noté frías, es decir, no las supe mías. Sabiendo como sé que ya no ocupo el primer puesto en tu lista de heridas se me ocurren varios motivos para esos ojos rojos, todos ajenos a mí... Pensé en forzar la situación, obligarte a ceder: golpear el ventanal, llamarte a gritos... Ni siquiera ahora sé porque en momento alguno se me ocurrió abrir la puerta y entrar allí. ¿Cómo se había derivado hasta aquello? ¿Qué hacías tú en mi lugar? ¿Tan mal me las había ingeniado? Tan mal lo hice que no sé cómo demonios ya me habían despedido... Claro está, esto lo pienso ahora, que ando escribiendo, a duras penas transcribiendo a palabras las imágenes -hinchándolas hasta cierto punto, a qué engañarte-. Porque entonces sólo recuerdo estar obsesionado, mejor dicho: soñarme obseso; ser obsesión de que no me mirabas, no me querías ni ver. Me lo repetía. "Ni me mira; no me quiere ver". Una y otra vez, como un mantra; sólo me faltó darme de cabezazos contra el cristal. Y a medida que hacías la tuya y hacías como que no existía esa obsesión crecía, se hacía más obsesión, más terrorífica. Crecían también, por tanto, el miedo, el pavor, el sudor. La desesperación. Se borraron las gentes y los tramos de las calles, se redujo la parcela de sueño a mis ojos, el escaparate adentro..., y dentro tú. La textura de los fotogramas empezó a criar tentáculos, algodones negros y cenizas plateadas como melena de bruja. Pensé, como te he dicho, llamar tu atención, liarme a hostias con la barrera de vidrio, que todos allí diesen cuenta de mi cuerpo y mi cabreo, y te mirasen luego, y roja esta vez de vergüenza tuvieses que agachar la cabeza. Entonces no tendrías más remedio que rendirme cuentas... Sí, sí, eso mismo iba a hacer, sí... iba a hacerlo, por dios que casi lo hago... a esto estuve, a punto, puedo jurarlo, lo haría si es que jurase..., pero ya sabes por qué y desde cuándo no he vuelto a jurar nada en toda mi vida... Así que no lo hice, me quedé allí sin hacer nada. Un rato largo. Esto último parece que rima, tiende hacia cierto tipo de musicalidad. Y no debería, porque este es un texto serio que describe un serio sueño que vino a mi mente, supongo, debido a una crisis seria en el ínterin de mi seria cabeza: un trauma serio, en definitiva. El que me creaste. Tú a mí. Quizá tan grande como el que te dejé yo a ti. Al final es eso quererse: palabras y afectos y miradas todos estigmas en la piel y llagas alma adentro... Pero he decidido no tomarme esto que escribo demasiado en serio, tampoco el sueño, ya que de lo contrario puede que fuese un paso más allá, me volviese cinco minutos más loco, y de seguir así cualquier noche de estas no vuelvo, no lo cuento; despierto empapado en sudor, también cagado de miedo, justo como ayer, pero sin ser ya dueño de mi cordura: entero loco... Poco después lo vi todo claro y meridiano, cristalino. Comprendí qué hacías tú allí, llevando a cabo un trabajo para el que jamás te escogerían; entendí por qué no me mirabas, por qué, de hecho, no me veías...; supe toda la sangre incolora que derramabas cada tarde en casa, cada noche en casa, en tu habitación, cuando te quedabas al fin sola. La librería era efectivamente la librería; mi librería. Tú eras también tú, por supuesto -aunque me cuidaré muy mucho de correr un tupido velo sobre el posesivo que muchos aquí en referencia a ti esperarían-. Y el sueño estaba justo allí, en mi mente dormida. Mi mente dolida. Mi mente anémica de tan malherida. Todos estábais y eráis allí. Pues sólo yo fui convidado de piedra de mi propia pesadilla... Sólo yo estaba muerto.

18/02/2007 15:07 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Insomnia No hay comentarios. Comentar.

21/02/2007

Kamikaze

Sentarse a oscuras y en silencio frente al teclado, alumbrado únicamente por el resplandor de la pantalla, es ensayar la última noche, prefigurar los pensamientos postreros. Sientes cómo se acaba la realidad en cierto modo. "Conque será algo parecido a esto", lo presientes. Pienso en todo lo que he escrito, todo lo que no he sido capaz de acometer. Lo primero todavía no ha conseguido salvarme el pellejo mientras lo segundo sí en cambio es todo lastre; no deja de hundirme un poco más hondo cada segundo. Quizá no haya tiempo más que para epílogos, cuando todo lo de antes, la obra, la vida, aún por salir, se resiste; pocos como yo tan especialistas en llegar tarde. Me pregunto si algo salido de mí le ha servido alguna vez a alguien. Resulta difícil hacerse a la idea. Sobre todo cuando caes en la cuenta de que toda palabra fue desde el principio un intento encubierto de derribarte. Derribarme. Y al final lo he conseguido. Ten cuidado, escritor, tu ficción puede matarte. ¿Hubiera sido más feliz callando, atando corto mis manos? Cuánto de mí quedaría si no me hubiese construido hasta aquí línea tras línea, grito a grito, diez o más palabras sobre cada llanto. Irreconocible, desfigurado. Quizá con una brillante mata de pelo, cualquiera sabe... En todo caso apenas yo, muchos otros, eso sí, y tantos, tantísimos, rebasados los 60 años, puede que hasta sonrientes, con mujer e hijos, nietos para los que inventar batallas, pues la vida hasta allí fue un aburrido río de aguas deletéreas, espinosas, mas no finales. Pero apenas yo, ni sombra siquiera del que ahora teclea en la oscuridad para la nada. Para el recuerdo, que es a la larga tan olvidadizo, a veces ni eso. Habiendo mordido el polvo tantas veces, sabiéndome exiliado ya de casi todos los tronos, me queda el mínimo júbilo de haberme vertido aquí, derramado sangrante y escrito sobre esta poca vida que página a página yo mismo me he ido recortando. Así que poco importa si he ayudado o no a ninguno de vosotros. Lo mismo que si os he dañado: nada. Nada tampoco el que toda esta corriente este llegando por fin a la cascada, ese odio de aguas. Preguntarse por un yo probable es perder el tiempo con un alguien distintísimo de mí: simulacro deslustrado . Ahora y aquí esto es lo que hay. Aquí cuanto he escrito. Esto soy. No podría haber sido de otra manera...

21/02/2007 01:03 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Hay 3 comentarios.

23/02/2007

Tras el cristal

Sentado junto a una ventana, el espacio; más abajo asfalto, tránsito, rumor de civilización suavizado por la altura y la barrera de vidrio; más allá las montañas, lejanas, vagas, apenas algo más que sombra, aunque se distinguen un par de molinos de viento en casi la cumbre, blancos, avanzando. Se pregunta qué hora debe ser pero no quiere mirar el reloj, no quiere apartarse de la ventana, porque apartarse supondría afrontarse, decirse una vez más por qué transcurridas otras veinticuatro horas nada parece haber cambiado. Si el reloj corre entonces todo está muriendo alrededor; por eso unos ojos ciegos son tan valiosos. Permanece estático, todo pensamiento cobarde. Podría vivir así el resto de sus días, se dice, impregnándolo todo de pensamiento cobarde, como una larga araña tejiendo su hogar, hasta hacer de todo esto, de todo mí un mullido, sedoso sinsentido. Sí, eso,  conque fuese capaz de convertirme en araña tanto de todo lo vería con otros ojos, los suyos, de arácnido, ignorancia, palpitante y orgánico no ser. Comer, cagar, reproducirme, pasar las muchas horas en espera de una nada no sabida. O mejor, como las plantas; me ahorro el derroche de fluidos. Luz, sólo luz y un algo de agua; sin terror, sin temblor, sin rubor. Un golpe súbito en el piso de arriba lo sacude, en un acto reflejo busca la causa, el corazón acelerado, fuera de sitio las manos. Exiliado de la ataraxia por cuenta ajena busca resignado el tiempo exacto en las manecillas. Después se levanta. Coge sus cosas. Resignado.  Se marcha... 

23/02/2007 15:17 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Letra Umbría Hay 1 comentario.

25/02/2007

Mierda de Juventud

"¿Tenéis el Don Juan Tenorio?", me pregunta la madre, "para mi niña, que se lo piden en el instituto", a lo que respondo que qué edición le piden, y ella, claro está, no lo sabe, no tiene ni idea, ni falta que le hace a la pobre mujer, a sus años, después de todo por lo que debe haber pasado... "Espera que la llamo y se lo pregunto", dice, mientras saca el móvil y marca el número. La niña, su niña, que por lo visto no es lo bastante madura para ir ella misma a comprar sus libros sí lo es en cambio para tener móvil, así que no tarda en contestar: "¿El chico me pregunta que qué edición necesitas del libro? ¿No te dijeron ninguna?". Por lo visto hay problemas de cobertura, o de comunicación, no lo sé bien; tal vez hija y madre no se entienden porque la primera está en la tienda de ropa, tres manzanas más allá, gastándose la semanada y un poco más del sudor de los padres en rebajas ultrafashion, y ya se sabe que en estos establecimientos la música -por llamar al ruido de alguna manera- la ponen a todo trapo, en modo “atolondramiento total”, no sea que si la bajan a los nenes bershka les dé por pararse a pensar un segundo y se marchen de allí sin comprar. "¡¿Qué dices, hija…?! ¿Que la más corta que tengan…? Vale, hija, adiós, adiós… Me dice que la más corta que tengas...". Eso, la más corta, ahí lo tienen, ahí la tienen. Ahí lo tendremos. Y si no, al tiempo… Si puede ser, mamá, me vas a comprar el libro a la librería que yo no puedo, que he quedado. Y pídeme la versión abreviada, la versión para tontos, que ya sabes que no me gusta ese rollo de leer y además este fin de semana salgo a estrenar este modelito tan mono que me he comprado, ¿te gusta?… Y esta niña no tan niña pero niña para lo que le da la gana, que pretende un Zorrilla fast-food y masticado es amiga de ése que viene y me pide –al menos éste no manda a los sufridos padres- 10 poemas y una canción desesperada -"toma nene, llévate este: 10 poemas más por el mismo precio..."-, que a su vez sale de marcha con el que me pregunta por una “Antropología de la poesía castellana” y se queda tan ancho, el muy mendrugo, quien además a buen seguro es intimísimo de la que por teléfono me dice que si tengo "en stock" no sabe muy bien qué título de la editorial "Alfaguarra”, tal que así, con doble r y encefalograma plano… Pertenecen todos a la misma Generación, nuestros jóvenes de hoy, que ni la Z merecen; a lo sumo la P, de Peste, porque a la larga, a qué dudarlo, lo serán, una lacra, un virus, nuestra vergonzante enfermedad. Los mismos que el día de mañana tendrán la cabeza amueblada de aire y sólo de aire, que no tendrán jamás las agallas de emprender, por ejemplo, ese Viaje al Fin de la Noche tan necesario para cualquier alma, ni sabrán quién demonios fue Holden Caulfield, porque a día de hoy ni siquiera saben –ni carajo les importa desconocerlo- quién es Stevenson, ni que los poemas, “de ordinario, chaval”, se reúnen en antologías. Hace unas semanas, Pérez-Reverte escribió que “Nadie dijo que fuera fácil”, eso mismo, pertenecer a la minoría de los que quisieron amueblarse y armarse hasta los dientes la cabeza con la única herramienta eficaz: la lectura. Y es verdad… Aunque olvidó hacer mención a la otra cara de la moneda; “qué cómodo y fácil es lo otro”: hacer ojos sordos y dejarse llevar, convertirse día a día en el caldo de cultivo de los imbéciles y apoltronados del mañana que vendrá.

25/02/2007 18:47 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Esputos Hay 4 comentarios.

28/02/2007

Tú que hieres, no me tengas por menos...

Subí las escaleras como si en verdad me fuese la vida en ello, el sueño había dejado de ser un juego, pero su sombra se las había apañado para darme otra vez esquinazo. Sentí la ciudad un segundo helándome las entrañas, calándome un tocado de adversidad, como cuando uno de esos pinchazos terribles y rápidos, que quisieran devenir tumor pero son tímidos todavía, jóvenes, no se atreven, están verdes, les falta tiempo. Luego se fue y pude mirar, recorrí exhausto la avenida de una pasada: el corazón quería decir basta, las piernas se ringaban por momentos. Derrengado, estuve a esto de hincar las rodillas en el asfalto. Años atrás, imposible, ridículo pensarlo, y ahora en cambio aquí me tienes. Un sonido no identificado, como un rugido flamígero, neural, creciendo, viniendo en mi busca desde no se sabe dónde, o mejor, desde no sé dónde carajo, porque alguien, algo, que sé yo qué, debía saberlo, probablemente el mismo que lo soltó en pos de mi pellejo. Sonrisa, no fuera, en los labios, sino dentro, espiral, barroca, incluso con un algo reluciente y pringoso; de babosa. Buen momento para recordar versos de ese Blas de Otero, me digo, justo ahora, tan hecho mierda y tan acabado, en medio de esta nada, llamando a golpes de silencio, desbocado y tenaz sobre un filo de imágenes combadas. Rememoro la última canción, toco una vez más las teclas de mi último polvo antes de este tiempo licuante, recuerdo... una estación solitaria, preñada de eternidad, almas grises, velos. Si renuncio ahora será para perder el cuello. Llegaba, lo estaba oyendo, acabando a dentelladas con escenarios, bastidores: hasta los cimientos. No volver a despertar, ni a tomar un café caliente, sobrehumano, hirviendo. No poder más reír las palabras de borrachos y locos: "Isabé, t'aprecio... y tú, Elena, guapa..., m'as emborrashao... palabrita de cordobé". Un hilo de cordura necesitaba para mantenerme a este lado del viento sur: podría regresar. Su sombra otra vez en mi punto de mira y ese atroz dolor también, nuevamente en el pecho y sólo en él. Tú que hieres, tú que sueltas al aire los perros de la paranoia en pos de mis sesos, tenme en cuenta, sabe lo largo de mis colmillos, todo el veneno que llevo dentro, conmigo, siendo uno mismo. Tengo sombra igual que tú. Todas pardas en este silencio. No me tengas por menos...

28/02/2007 04:00 Autor: tannhauser. Javier Iglesias ©. Tema: Insomnia Hay 3 comentarios.




Temas

Archivos

Enlaces

Malditos y Heterodoxos

En la Trinchera, Calada la Bayoneta

Tierra de Nadie

Heridas de Letras

Cine y Metralla

Resistencia

Insomnia

Reus, Ciudad Muerta

Requiescat in Pace

Estadísticas

  • http://www.ecoestadistica.com/awstats.cgi?config=625263615
  • http://freelogs.com/stats/t/tannhauser/\\\" target=
  • http://www.nedstatbasic.net/stats?ACsE5goP5lyPobr8plupvhJcuqAA

Blogosfera

Revistas en Acción

 

 
Febrero 2007 | Vida Puta y Sin Talento
Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]