Vida Puta y Sin TalentoTannHäuser. Año 5. Terrorismo bloguero, escritura subnormal |
![]() |
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007. 12/10/2007¿Mi patria?; el 2019...He tenido que esperar 29 años, es decir, toda mi vida, para poder ver Blade Runner en pantalla grande, así que en cierto modo, dentro de mi particular escala de valores, ya he hecho el equivalente a plantar un árbol, o casarme para luego divorciarme, o tener un hijo y llamarlo Bernardito. O hacerme junto a Raúl González Blanco la foto de rigor que tener enmarcada en el centro del salón hasta los restos. Todavía no me puedo morir en paz, que se dice, pero ando más cerca... A las cuatro de la madrugada me metí en el sobre tras llegar de Sitges, y a las siete ya estaba en pie, el tajo es lo que manda por muchas naves que hayas visto arder más allá de Orión... Una cara de muerto viviente durante todo el día que para qué os cuento. Pero sarna con gusto no pica, y es verdad. Menudo espectáculo. Y no me estoy refiriendo a la película. Quiero decir el Auditorio Meliá, lleno hasta las trancas, sabéis, y nadie dijo ni mú durante toda la proyección. Apenas un par o tres de toses, estornudos, aclaramientos de garganta los justos, y un pobre infeliz que se levantó a hechar un meo porque ya no debía aguantar más. A ver Blade Runner si viene cagao y meao de casa, coño, parece mentira... Un público entregado, qué duda cabe.
Por otro lado, hoy es un día señalado, ¿habéis salido ya a la calle atados a la banderita de marras? Sois españoles de raza o bien sois caterva de la peor, decidme... Me estoy partiendo el culo a base de bien con tanto payaso desatado, la verdad. Hacía tiempo que la cosa no estaba tan entretenida. Yo creo que entre los responsables del vídeo del pijo antimariconas del Lacoste y los que aconsejaron a Rajoy el ridículo del otro día deberían juntarse, en serio; fundar un nuevo partido. Barrería de calle en las elecciones. Yo lo votaría. Imaginad qué legislatura. El despiporre. En fin, que yo me marcho otra vez a Sitges a ver cine kaspa y kostra y trash, intentar olvidarme por unas horas de tanto idiota suelto, y en el entretanto a ver si se nos rompen Las Españas de una puta vez y estalla al fin la jodida Segunda Guerra Civil, se anima un poco el cotarro y entre todos tenemos algo más interesante de qué hablar en lugar de tener que soportar semejantes ostentaciones de congénita gilipollez...
16/10/2007Gabinete del Dr. CagaleraDespués de casi cuatro años viniendo aquí a descargar el asco ácido del recto de la mente acabo por llegar a la sensación de que el aire está enrarecido, algo se prepara, aunque no sabría definir qué, porque no lo percibo con los sentidos, más bien lo intuyo en al aire, que se arruga como un folio mal garabateado a las peores tres de la madrugada de una semana para olvidar; en el centro del estómago, que se vuelve sobre sí, se amilana, huiría aplastando sus propias piernas si las tuviese, pero es una playa inerme a cinco minutos del tsunami. Sin salida. Esto de los blogs, como el entero mundo en definitiva, desfila ya por la pendiente que conduce directa al abismo de los días de silencio. Muchos somos ya poco más que dinosuarios olisqueando en la brisa nuestra inminente extinción sin saber a ciencia cierta de dónde temer el golpe certero, aferrados a nuestros teclados y pantallas, pedazos de carne cruda y sangrante, saboreando el último bocado, el post final. Muchos que, como yo, nacieron a este mundo de egomanía y endogamia, endofágico como pocas cosas, cuando era nuevo, estaba en pañales, ofrecía un sinfín de posibilidades. Cuando había más lectores que escritores; lectores que a su vez no eran escritores... Aunque estoy siendo voluntariamente incorrecto, claro; lo de "escritores" es del todo gratuito... Los días primeros, cuando los escribientes, los bloggers, eran minoría. Lejanos, jóvenes, perdidos... me estoy refiriendo a los días, por supuesto. Ahora somos demasiados y no hay aire suficiente para todos, ni forraje, ni carne; hemos acabado con la base de la cadena trófica y ya nuestra única vía de escape hacia delante, suicida, es el canibalismo y la carroña. El vicioso círculo de la pescadilla que empezando por la cola se devora completa y tras los dientes masticando dientes no queda nada, sólo ruido. Demasiado ruido. Demasiado eco. Imposible sacar una pepita de originalidad en semejante cenagal de palabras escritas por boca de ganso. Textos copiados de textos refundidos de textos robados de textos directamente excretados de la peor cagalera mental que ha padecido la historia. Junto al DNI, el número de la Seguridad Social, el RH, el escudo y la bandera, el blog: http://yoymireflejoenelespejoelombligodelmundo.blogspot.com... Esto no es la supina libertad que tantos gurús de la cibervía pretendieron vendernos. Antes al contrario, es la esclavitud del absurdo de demasiadas bocas abiertas gritando al unísono. Igual que la posibilidad de escribir algo no implica la necesidad de publicarlo, la posibilidad de que cualesqueira puedan opinar sobre toda maldita cosa no implica la maldita necesidad de tener que escucharlos. Claro que habrá el listo de turno que saliendo al quite suelte lo de que con no leer la mierda, obviarla, ya estás listo. Selección natural y demás papanatadas. Que no obliteran, sin embargo, la mierda, su existencia. Que sigue ahí, como cagada de pájaro, adherida al limpiaparabrisas infinito del ciberespacio, aumentando la entropía de la inopia y la paja intelectualoide. Porque qué suerte de validez se puede aportar al mundo en general, al del ciberespacio en particular, cuando sólo se ha vivido en y para el extrecho marco del TFT; tal vez alguna pequeña dosis de metarrelaidad virtual, es decir, aire sobre aire, hologramas espasmos del bebé de Kubrick la noche de su albur, nonato y ya cadáver. Novelas sobre el legendario oeste americano escritas desde una estación orbital a partir de un quemado bolsilibro de Zane Grey, recuperado del Holocausto... En resumen, que hay cansancio, hay desengaño, hay miasma y rechazo, arcadas y bascas y retortijones en las articulaciones. Un sinsentido las más de las veces llegar hasta aquí y ponerse a teclear. Total, para qué... Suerte que no he de durar demasiado. Ninguno lo hemos de hacer...
25/10/2007Yo soy yo y mi migrañaPienso que nada hay con mayor capacidad para hermanar a los hombres que la enfermedad. De echo, si todos estuviésemos enfermos y padeciésemos el mismo mal, por primera vez el mundo entero caminaría en el mismo sentido. No cabría mayor cohesión. Probablemente hasta accediésemos a un nivel superior de comuncación, no verbal, por supuesto, una suerte de telepatía en la que una sola mirada, febril y agotada, terminaría por decirnos mucho más del malestar del otro que cualquiera de las combinaciones de palabras que éste pudiese escoger para resumirnos su dolor. Así por ejemplo, cogiendo algo que -muy a mi pesar- tengo por la mano, ¿cómo explicarle un voraz ataque de migraña a alguien que jamás lo ha padecido? Cómo darle a antender que la migraña te hace aborrecer la humanidad. Describirle el estado en el que te sume, de auténtico despojo, poco menos que a la altura de la ameba. Que no sirves para nada, que sólo existe el dolor, inmisericorde, anulándote para cualquier cosa que no sea pensar una y otra vez, mil veces por segundo, que sigue ahí, el dolor, y que no piensa marcharse hasta haberte machacado por completo. Agarrarte la cabeza con desesperación. Arañar la piel del cráneo con más rabia de la que utilizarías para abatir a un enemigo, cuerpo a cuerpo, en un hipotético campo de batalla. Aguantarte a duras penas las arcadas durante la hora y tres cuartos que dura el viaje en tren para no dejarlo todo perdido de vómito y ganas de acabar de una vez con todo. Que te matarías. Sí. Y no porque seas ningún suicidia. Sólo por el dolor. Que cese, aunque sea para siempre, pero que cesa ya... ¡por dios!, que cese. Si es que cesa, porque a veces pasa y entonces sí que lo harías, tirarte por el balcón o meter la cabeza en el horno. Abrirte las venas. Despertar después de no sabes cuántas horas de sueño creyendo que lo has conseguido, que ya pasó, al menos por esta vez, y tomar consciencia al par de segundos de que todavía persiste. Tu propia y castigada carne te ata entonces al infierno. Sólo otro migrañoso puede saber hasta qué punto, como se ciñe la soga del nudo corredizo al cuello sentenciado, se ajustan mis palabras a la realidad. De todos modos, aquí dejo un pasaje que sin pretenderlo describe este sádico dolor de cabeza mucho mejor que cualquiera de mis frases. Leyéndola no puedo sino tener la seguridad de que Ambrose Bierce fue, al menos en lo que a la migraña respecta, todo un "hermano de armas"...
|
Temas
Archivos
EnlacesMalditos y Heterodoxos
En la Trinchera, Calada la Bayoneta
Tierra de NadieHeridas de Letras
Cine y Metralla
ResistenciaInsomniaReus, Ciudad MuertaRequiescat in Pace
EstadísticasBlogosferaRevistas en Acción
|